jueves, febrero 22, 2007

UN RECONOCIDO GRAN JUGADOR FUE ARMANDO MONTOYA

          Este miércoles 21 de febrero de 2007 ha dejado de existir en Penco, quien fuera el destacado jugador de fútbol del desaparecido equipo de Fanaloza, Armando Montoya. Su deceso se produjo a causa de una enfermedad que lo mantuvo alejado, por un tiempo, de sus actividades relacionadas con el deporte. El ex jugador era una persona muy querida en Penco, en particular en el entorno del club Gente de Mar.
       Como jugador de Fanaloza hizo gala de gran corrección deportiva y caballerosidad. Se desempeñaba como defensor, medio campista y también tenía habilidades para actuar como arquero. Con la muerte de Armando Montoya, el equipo del recuerdo pencón, ha perdido a uno de sus protagonistas.

        Mucha gente lamenta su partida. Pero, quienes lo conocimos en la cancha guardamos para siempre esas imágenes de Montoya dando un buen pase, quitando balones y saltando para cabecear una pelota que amenazaba el arco del equipo.
      Armando Montoya se ha ido dejando tras de sí una estela de buenos recuerdos como persona dentro y fuera de la cancha.

miércoles, febrero 21, 2007

IMÁGENES Y MOMENTOS DEL CLUB FANALOZA

                    El ex defensor de Fanaloza, Pedro Peto Vega nos mostró, de sus archivos, estas dos fotos históricas de Fanaloza, uno de los equipos de mayor adhesión popular del desaparecido Campeonato Regional de Fútbol entre los años cincuenta y sesenta.
En la imagen de abajo, se observa la formación del equipo, antes de un partido oficial frente a Vipla, en la cancha de ese club en Lirquén. En esta oportunidad el cuadro locero usó su camiseta alternativa.
Más abajo, publicamos otra foto del primer equipo de Fanaloza con su tenida oficial. Desde ya agradecemos el aporte de Vega en cedernos este material. Los signos de interrogación que aparecieron durante un tiempo en esta publicación, porque no sabíamos los nombres de algunos jugadores, los resolvió Anastelio Durán al ser consultado por nuestro colaborador Abel Soto. Desde ya nuestros agradecimientos a ambos porque de este modo la nota queda completa. 


De pie: el arquero Carlos Ortega, Pedro Lagos, Armando Montoya, Luis Guerra y Pedro Peto Vega.
Agachados: Anastelio Durán, Chico Pedreros, Osvaldo Ocaranza, Luis Aránguiz y Mario Pérez. Arriba a la izquierda aparece junto a los jugadores el masajista Parrita.
De pie: Luis Peralta, Milton Zurita, Germán Mella, Armando Montoya, Juan Giolito y Pedro Vega.
Agachados: Anastelio Durán, Osvaldo Ocaranza, Luis Tapia, Álvaro Valderrama y Chico Pedreros.

martes, febrero 20, 2007

ALGUNAS VISTAS DE PENCO EN EL 2007

Esta es la esquina de Las Heras con Penco, donde por muchos años han funcionado famosos restaurantes. El Presidente Eduardo Frei Montalva almorzó en este sitio durante una de sus visitas a Penco. Para entonces se llamaba La Posada del Roble. (El lugar fue destruido por el terremoto de 2010).


Cruzando la calle tenemos esta casona, que ya debería ser monumento comunal. Los partidos políticos la arrendaban durante los tiempos de campaña electoral.

Esta sólida y elegante construcción de un piso sirvió por años como consultorio de atención médica y dental.

Penco comienza a adquirir una nueva fisonomía con construcciones como éstas. Este edificio de departamentos se levanta frente a la histórica Planchada pencona.

Esquina de Maipú con Cochrane, algo venida a menos, porque las casas originales del sector han desaparecido. Esta esquina es la puerta de entrada a la conocida playa de Penco.

Línea Férrea con Robles tiene un perfil inconfundible por las añosas araucarias que han crecido a sus anchas en esa propiedad.

Esquina de Freire con Penco, donde antaño existía una librería.

Esquina de Penco con Freire. Aquí abrió sus puertas la Farmacia Méndez.

Este es el edificio del Sindicato de Trabajadores de Fanaloza, seguido por su renombrado gimnasio, escenario de veladas boxeriles, básquetbol, baby fútbol y actividades artísticas y sociales.

lunes, febrero 19, 2007

PETO VEGA HISTORIA VIVA DEL FÚTBOL PENCÓN



(Peto Vega muestra una foto de un clásico pencón en el que posan cinco jugadores, tres de Coquimbo Crav y dos de Fanaloza, nacidos futbolísticamente en Gente de Mar).


Recientemente, Julio Méndez, uno de nuestros colaboradores, conversó con Peto Vega en la cancha de Gente de Mar. En realidad su nombre es Pedro Vega, pero todo Penco lo conoce como Peto. El ex jugador de Fanaloza es historia viva del fútbol pencón, toda vez que comenzó a jugar por el equipo en 1946. Igualmente, quisimos ahondar en su vida y en sus ricas experiencias dentro y fuera de la cancha. Él tuvo la gentileza de recibirnos en su casa de calle Los Olivos 7 y mostrarnos fotos de esos buenos tiempos.

--Peto, yo sé que usted lo ha explicado varias veces, ¿pero, nos podría contar el incidente del supuesto clavo con el que habría agredido a un jugador contrario en la cancha?

--Primero, nunca existió un clavo. La historia la inició el delantero Teodoro Blake, de Temuco, y el periodismo de la época le dio color. Ocurrió durante un partido entre Fanaloza y Temuco, en la cancha de la Refinería por el torneo regional, en los años sesenta. Saltamos los dos a cabecear una pelota dentro del área y él me hizo el banquillo. Yo tuve una caída muy peligrosa, porque Blake actuó de mala fe. Me paré y le advertí que eso no iba a quedar así. Tomé un puñado de tierra y me quedé con un trocito de madera en la mano, un palito. De nuevo saltamos juntos. Pero, yo salté después que él. De modo que cuando yo me iba elevando, él venía cayendo. Y ahí lo pinché en la espalda con el palito…

--¿Un palito o un clavito?

--Definitivamente, un palito. Si hubiera usado un clavo, me habría acusado de agresión con arma blanca dentro de la cancha. Blake se quejó al día siguiente y le dijo a los periodistas que yo lo había atacado con un clavo. Me citaron al tribunal de penalidades para dar mi versión, que es la que le estoy contando. Me presenté acompañado de Lucho VeraY un médico ratificó que ni siquiera había la más mínima evidencia de una erosión por clavo en la espalda del jugador. Un palito, no un clavo, esa fue la verdad.

Peto Vega tiene 75 años, nació deportivamente en el club Gente de Mar y de allí emigró a Fanaloza, donde protagonizó jornadas épicas, en un club de gran arrastre popular y el eterno rival de Naval de Talcahuano. Los encuentros entre ambos equipos eran a muerte, con 25 mil personas en el estadio El Morro y en Refinería a tablero vuelto.

En los cincuenta y los sesenta, el torneo regional de fútbol alcanzó gran nivel y tuvo miles de seguidores. Los equipos que participaron entonces de norte a sur fueron los siguientes:

Temuco, Los Ángeles, Angol, Mulchén, Lota, Schwager, Caupolicán, San Vicente, Gente de Mar de Talcahuano, Naval, Huachipato, Lord Cochrane, Fernández Vial, Universidad de Concepción, Coquimbo Crav, Fanaloza, Vipla, Minerales, Fiap, Marcos Serrano, Bellavista, Español de Chillán, Ñublense y Lister Rossel, de Linares.

"LOS GUARDIANES DE LA BAHÍA" DE PENCO



Hasta tres mil personas tendidas en la arena pueden llegar a tomar el sol en la amplia playa de Penco, en los días y horas peak del verano, según estiman los salvavidas contratados por la Municipalidad local.

Germán Pérez es estudiante de Educación Física en la Universidad San Sebastián de Concepción y en el verano trabaja de salvavidas en Penco. Son nueve los jóvenes que vigilan a los bañistas en la playa dividida en tres sectores. Están contratados por la Municipalidad, con una paga de 265 mil pesos mensuales y coordinan su labor con la Capitanía de Puerto de Lirquén.
Germán enumera los peligros potenciales:

--Esta es una playa que no presenta problemas mayores de seguridad. Sin embargo, los riesgos provienen de bañistas que lo hacen después de beber alcohol, nadadores arriesgados poco respetuosos de sí mismos.

El salvavidas también da a conocer las ventajas de su oficio:

--Las niñas son un estímulo en este trabajo. Es fácil hacerse de amigas, las que muchas veces se acercan a hacernos preguntas y se da la oportunidad de conversar…

--¿Por qué?--, preguntamos.

--Es que ellas deben ver en nosotros una versión local de esa serie de televisión Los Guardianes de La Bahía, con todos nuestros equipos y disposición a arriesgarnos para prestar ayuda a alguien en apuros…
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(En las fotos, vemos a Germán Pérez observando la playa vacía de público, después de un aguacero veraniego. Al medio, con marinos encargados de la vigilancia; y abajo, junto a otro colega y a sus equipos de trabajo)



EL PELILLO, OTRO REGALO DEL MAR DE PENCO


El súbito temporal de verano cambió el sentido de las olas, agitó las corrientes marinas de la bahía y produjo los resultados que algunas familias penconas esperaban: que la marea arrojara a la playa el pelillo. Por eso, muy temprano Zunilda Barrales Urra (en las fotos) bajó del cerro donde vive y se dirigió a la playa frente a la Planchada, el mejor lugar para recoger esa alga en abundancia.

Zunilda admite que el mal tiempo le hizo un favor, dejar al alcance de su mano un recurso que ella vende y así ganar algún dinero.

--Me pagan a sesenta pesos el kilo de pelillo mojado. Claro que es fácil sacarlo, pero el comprador exige que se lo entreguemos limpio. De allí que una vez que he sacado una buena cantidad a la playa, lo limpio, le quito las algas que no sirven y los llevo a la venta.
--¿Y no sería más rentable venderlo seco?--, preguntamos a Zunilda.

--Secarlo toma tiempo, tal vez un día entero aquí en la playa. Es cierto que pagan más, doscientos cincuenta pesos el kilo, pero yo no confío de las pesa.

Uno de los poderes compradores de pelillo, instalado en una casa junto a la playa, frente a la calle Yerbas Buenas, es conocido como el Chany y al parecer no se ha ganado toda la confianza de sus proveedores, quienes no le creen mucho cuando él dice “esto pesa tanto…”

El pelillo fue un recurso depredado casi hasta su extinción por recolectores artesanales e industriales en la década del sesenta, quienes lo arrancaban de raíz del fondo arenoso, a diferencia de Zunilda que recoge aquel que bota la ola. Aparentemente, esa alga generosa y apreciada, de color marrón intenso en forma de red de pesca, ha vuelto a crecer en el lecho marino poco profundo de Penco.

Zunilda tiene claro para qué está trabajando en la playa de La Planchada:

--Con este trabajo gano seis mil pesos diarios, pero debo recolectar cien kilos limpios. El pelillo lo usan para fabricar champú y cremas de belleza. Este pelillo seco, en fardos, se va directo a China.