miércoles, mayo 16, 2007

AMIGOS PENCONES REUNIDOS EN EL CAJÓN DEL MAIPO

FOTO OFICIAL: De izquierda a derecha, José "Chico" Pérez, ex jugador de Coquimbo CRAV; el médico Julio César Arriagada; el economista senior del Banco Central, Gerardo Aceituno; la ejecutiva bancaria Rosita Bustos; el periodista Nelson Palma; el asesor de administración y finanzas Luis Vásquez; el ex ejecutivo del ex Banco Concepción Guillermo "Memo" Cartes y su esposa Gladys Bustos; el ingeniero Fernando Silva Gundelach; la ingeniero Carmen Silva Gundelach; el dueño de casa y ex prefecto de Investigaciones Hernán "Nancho" Ramos Castro; la enfermera Esmérita Opazo y su esposo, el ingeniero comercial Julio Méndez Briones.


                    Los miembros del Círculo de Amigos Pencones residentes en Santiago nos reunimos el sábado 12 de mayo de 2007 en la hermosa parcela de Hernán «Nancho» Ramos Castro, oportunidad en que disfrutamos de un asado al horno de barro, un rico postre hecho de manzanas y una gratísima conversación de nuestros tiempos en el querido Penco.

                        Aparte del aspecto gastronómico –muy importante, por cierto–, tuvimos la oportunidad de caminar por el predio de «Nancho», situado en un pequeño valle del Cajón del Maipo, donde abundan los manzanos, los ciruelos, los limoneros y los naranjos junto a rosales, palmeras, maitenes, enredaderas, parrones y abetos.

                    Fue precisamente junto a los árboles frutales donde los integrantes del grupo nos tomamos las fotografías que presentamos junto con este texto.

                    El almuerzo, distendido bajo la pérgola, fue precedido por un cóctel en el living donde el piscosour preparado con limones de la parcela, fue el primer gran punto que se anotó el dueño de casa. Una estufa a leña irradió su calor por todo el ambiente, mientras los recuerdos afloraban en cada diálogo. Como hemos dicho en otras ocasiones, la memoria de Penco está repartida entre todos nosotros, de modo que el hecho de juntarnos se convierte cada vez en una ocasión para armar nuestros propios puzzles.

                    A diferencia de los encuentros anteriores, en esta oportunidad se incorporaron señoras. Las notas complementarias que ellas aportaron a los recuerdos en la palestra, hicieron aún más entretenida la escena. Quedó muy claro que de aquí en adelante, las damas no pueden quedar fuera del círculo.

                    La reunión fue una demostración más de la hospitalidad pencona, donde Hernán Ramos y Lucy hicieron gala de atenciones y exquisiteces, que les valió el elogio absoluto. La paz del lugar, rodeado de cerros y abundante vegetación, fue el sitio ideal para el reencuentro. Gracias al ambiente fraternal que se desarrolló espontáneamente, nos sentimos como si hubiésemos sido parte de una gran familia, todos provenientes del generoso alero de Penco. Nos acordamos de personas vigentes y de otras que ya han partido. Diversas anécdotas motivaron las risas y los aplausos generalizados.

                    Una mención especial de este encuentro nos merecieron la asistencia, por primera vez, de Carmen Silva Gundelach y de su esposo, Fernando Pucci; al igual que Luis Vásquez y señora. Al final de la cita, Julio Méndez me comentó que sintió una gran emoción el haber participado del almuerzo, sentimiento que ciertamente nos tocó a todos. Demás está decir, que nos encantaría que aquellos pencones avecindados en la capital que deseen integrase, sólo tienen que contactarnos a través de la siguiente dirección: nelpalmaster@gmail.com

El doctor Julio César Arriagada junto a su esposa Ana María Demetrio y, en segundo plano, José "Chico" Pérez.


José "Chico" Pérez; Guillermo "Memo" Cartes y Luis Vásquez.

Fernando Puchi, María Angélica Rodríguez, Fernando Silva Gundelach, Lucy de Ramos, Rosita Bustos, María Eugenia Núñez y Julio Méndez Briones.

Jessica Enriona, Fernando Silva Gundelach, Julio Méndez Briones y Esmérita Opazo Morales.

Jessica Enrione, Carmen Silva Gundelach, María Angélica Rodríguez; Lucy de Ramos, Rosita Bustos, María Eugenia Núñez, Glady Bustos y Ana María Demetrio.

Fotógrafos del grupo preparan sus cámaras para captar las instantáneas de la reunión pencona. Nótese en el recuadro de la derecha, al fondo, el horno de barro donde se estaba "fraguando" el asado, que preparó Hernán Ramos.

Y en esta foto, se puede observar claramente el horno, donde se cocinó el asado de ese fin de semana. En primer plano, aparecen Doris, una de las invitadas, y el dueño de casa, Hernán Ramos, con su indumentaria junto al pie del cañón.

lunes, mayo 14, 2007

PENCÓN HIZO DE BRASIL SU SEGUNDO PAÍS

Me ha escrito Wilfredo Artemio Aburto Jara, un pencón que reside en Brasil. Adjunto el texto y su e-mail.
Hola Nelson :

Yo era del recinto y mi mamá me cuenta que era muy amiga de tu madre. Espero poder contar algunas buenas cosas de Penco, especialmente sobre la Refinería Crav; estoy con 55 y 32 vividos en Brasil. Nelson, no escribo mucho porque podría ser insensible y conversar de algún amigo que ya haya fallecido y yo no conocer la situación. Yo puedo decirte por ahora que siempre me sentí orgulloso de haber sido un pencón, y las imágenes que tenemos los que salimos de nuestra tierrita, son como si el tiempo hubiese parado y cada uno de nosotros estuviésemos con los mismos dieciocho o veinte años, o sea no tuvimos otro Penco. Saludos a todos del Penco blog, y la verdad que conocí de vista a casi todos los que participan ahí.

La dirección de Wilfredo es cheoivoti@yahoo.com.br

Gracias Wilfredo por establecer este contacto. Y de verdad, que me encantaría que nos contaras alguna historia de Penco para compartirla aquí en el blog con todos los pencones alrededor del mundo. Envíanos fotos con tu familia brasileña. De seguro que hay mucha gente que quisiera saber de ti.

NPalma.

miércoles, mayo 02, 2007

UNA ENTRETENIDA MIRADA DE PENCO EN PERSPECTIVA

Nota de la Editorial: El siguiente texto lo tomamos del blog http://vengodepenco.blogspot.com que invitamos a visitar, de propiedad de Enrique Pin Puentes, un pencón avecindado en Australia. Agradecemos los cálidos conceptos emitidos por su autor y al mismo tiempo llamamos a otros pencones que viven fuera de Chile a contactarse con nosotros y contarnos sus experiencias y vivencias. Gracias Pin y recibe un gran abrazo de los integrantes de esta redacción. Informamos también que el contacto para acceder a este material lo hizo nuestro amigo y colaborador Julio Méndez. El editor.

EUREKA, HICE CONTACTO CON "PENCONES" DE CHILE

Por Enrique Pin Puentes

Una de las buenas cosas que me han pasado últimamente, es haber descubierto en la Web el blog PENCO, creado por un coterráneo de mi tiempo Nelson Palma, periodista titulado en la Universidad de Concepción que en su tiempo libre borronea páginas excelentes en su espacio http://www.penco-chile.blogspot.com/ -que yo, desde luego tengo incluido en mi blog como uno de mis enlaces favoritos-.

Una de las gracias de esta página web, es que Nelson con un tremendo sentido solidario participa este espacio con otros pencones, sin importar donde estén, que colaboran colocando sus impresiones, conformándose de esta manera una panorámica de visiones referidas a nuestro pueblo espectacular, dado que como se sabe, cada persona valora y evoca un mismo hecho desde su particular punto de vista y tiene elementos de juicio, apreciaciones, añoranzas y afectos que al ser volcados en un escrito revelan facetas que una sola persona no sería capaz de captar.

Eso me gustó mucho, porque existe además un aporte gráfico y vivencial, de fotografías del álbum familiar y de historias y reminiscencias transmitidos de la boca al oído, de nuestros padres, de nuestros abuelos o antiguos amigos, que nunca podríamos conocer si estos colaboradores, que vienen a ser testigos de la historia y desarrollo de Penco, no lo cuentan.
Esto me hace pensar que un día no lejano, si se lo propone, este blog de Nelson constituirá una especie de memoria viva, paralela a la historia oficial, que rescatará acápites inéditos referidos a las costumbres, comedias y tragedias de la vida real, que hicieron reir y que hicieron llorar a lo menos a una generación de pencones y que al mismo tiempo servirá de fuente informativa a todos quienes mañana quieran saber cómo y cuál fue el aporte positivo o negativo de los personajes y factores sociales de una época, constituidos por las cosas simples de la vida, que a la postre son las más importantes porque dejan una huella imborrable entre sus actores y quienes lo experimentaron en carne propia y que a la postre constituyen la esencia del tejido social que caracteriza a una comunidad.

También el hecho que exista un material ilustrativo paralelo a lo que se pueda comentar, un registro visual, importa mucho para que las futuras generaciones comprendan el proceso de cambios que ha traído la modernidad a nuestras ciudades y las transformaciones que han reemplazado las estructuras que generaron mayor o menor progreso a la zona.

Particularmente quedé absolutamente impresionado al encontrar el retrato de una de las tres locomotoras que hacían el tramo de no más de cuatro cuadras, comprendidas desde el muelle y las bodegas de la refinería de azúcar transportando las materias primas consistentes principalmente en mieles de chancaca y azúcar semi refinada o cruda, de un color amarillento que después fue conocida como azúcar sindicato, porque el personal de la empresa tenía acceso a consumirlo en ese estado y a bajo precio.

Este producto de caña de azúcar en ese tiempo, venía especialmente de Cuba para confeccionar el azúcar refinada, en pancitos o granulada que se vendía en cajones de madera y en bolsas de 25 kilos que surtía a todo el país.
Estoy absolutamente seguro, que dificilmente encontraremos en bibliotecas, archivos o manuscritos municipales o regionales, donde se conserva la memoria viva de la historia de nuestros pueblos, tantos detalles y fotografías como estoy encontrando en los aportes a este blog.

Esta magnífica fotografía me hizo recordar una escena habitual y diaria que nos deteníamos a mirar siendo niños y saliendo de la Escuela No. 69, sita a una cuadra del lugar, cuando veíamos pasar este trencito que humeaba y emitía grandes ruidos y pitazos para que la gente, perros y hasta carretelas tiradas por caballos dejaran vía libre, con diez y hasta quince vagones repletos de sacos de esta azúcar cruda proveniente de los barcos, escoltado por ambos lados por veinte o treinta operarios de la CRAV, con el torso descubierto y bañado en sudor, pantalón recogido en el tobillo, ojotas o zapatillas de cáñamo y un trozo de paño de saco de tela blanco enrollado en el cuello, o con una de sus puntas enganchadas en la cabeza cayendo hacia la espalda, que les servía para amortiguar en el hombro y cuello el significativo peso de la carga y descarga.

Estos operarios trotaban todo este trecho al lado del tren para luego descargarlo en las bodegas y luego irse de nuevo al muelle por otro cargamento. Era admirable el estado físico de estos cargadores que corrían todo el día en esta dura faena de carga y descarga, los cuales a veces, se echaban hasta tres sacos al hombro para bajar a paso rápido por un listón de madera desde el puente del barco hasta la trocha del tren. Lo sé porque de entre sus filas salieron grandes atletas, como Florentino Herrera que ganó varios torneos nacionales e incluso, llevado por mi padre compitió en una maratón en Argentina donde llegó segundo, según mi padre, solo porque aceptó invitaciones la noche anterior, que le impidieron concentrarse debidamente. También cabe mencionar a un tío mío al que recuerdo con gran cariño, Voltaire Jara, Q:E:P:D, el Chony, como le decíamos, que se convirtió en un gran atleta que también se inició en esa pesada labor y que ya cerrada definitivamente la industria, terminó siendo por años, el único empleado de confianza de la Compañía Refinería de Azúcar Viña del Mar en Penco, como Encargado de su custodia y mantención, hasta su muerte.

Igualmente me impactó la foto de Manuel Palma, padre del autor del blog en el antiguo muelle, a quién debo haber conocido unos diez o doce años después de esa vista de 1940, pero al que recuerdo con parecida prestancia a la que luce en la foto, con ese grueso cinturón de cuero que apretaba el pantalón sin pasadores a la cintura, moda usual en esos años, en que mi padre, el Tigre Sandoval, su compadre Humberto Pantoja, después Alcalde de Penco y otros amigos también la vestían.

Hermosa la fotografía del Fuerte La Planchada, donde algunos saltábamos desde su altura hasta la arena y otras panorámicas como Playa negra, donde los refineros una vez al año tenían una competencia de tiro al pato, ave marina muy abundante en el sector; la de la Bahía de Penco, donde se divisa el Restaurante Oriente, creado por Emilio Navarrete (che´Emilio) cuando aún trabajaba en la Crav y era mi Superintendente de la Primera Compañía de Bomberos, donde fui Voluntario y luego Secretario, antes de irme definitivamente a Santiago.

He prestado atención todas las vistas generales y los enfoques a distancia de esos lugares queridos y he podido apreciar que muchos de esos parajes ya no están o han cambiado rotundamente en treinta o cuarenta años como el caso de la Estación de Ferrocarriles, que era un obligado punto de encuentro social y de multitudinaria concurrencia, porque siempre había alguien a quien esperar o recoger, cuya casa anexa era la antigua pensión Newton, refugio de estudiantes y solterones.

La verdad es que he mirado las fotos y leído con avidez cada palabra del blog, porque todo lo que allí se menciona me resulta conocido, visto u olido. Me identifico en los paisajes caminando y recorriéndolos como lo hice por veinte años y si no distingo personalmente a muchos que aparecen en los retratos, algo se de ellos, conozco sus familias y el emplazamiento de sus casas.

A Nelson Palma no lo recuerdo. No se si nos conocimos alguna vez personalmente o coincidimos en la edad de los juegos. Pero estoy dispuesto a recobrar el tiempo pasado brindándole mi amistad virtual, a falta de factibilidad de estrechar su mano frente a frente.

Al que si creo recordar de quienes escriben en el. Blog es a Julio Méndez, del que no creo haber sido amigo pero su cara me es sumamente familiar. Probablemente por haberle visto en la farmacia de su padre, don Lucho Méndez, de cuyo establecimiento toda mi familia fue cliente obligada en cada resfrío o enfermedad. Tengo con don Luis una deuda de reconocimiento de mis tiempos de muchacho y que fue, cuando una mañana de domingo, mientras me lustraba los zapatos con los lustrabotas en el puente cerca de la entrada a su establecimiento, un marido celoso, con pistola en mano paró su vehículo cerca del edificio del antiguo seguro social, con la aviesa intención de descargar el arma contra mí.

Visto ésto eché a correr desalado y percatándome que la cortina de la farmacia estaba cerrándose, pasé como un celaje bajo ella encontrándome con un sorprendido don Lucho que me increpó por mi acción. Resoplando de miedo, como pude le conté lo que pasaba y le pedí que me ayudara. Sin contestar palabra salió fuera del establecimiento, no se si a cerrar o a mirar que ocurría y luego regresó, habló por teléfono a mi padre que me vino a buscar y desde luego nunca supe que dijera una palabra del asunto.

Por estas mismas páginas me he enterado de su fallecimiento. Gracias don Luis, otra vez.

Hace poco más de una semana, después de una exhaustiva búsqueda en las páginas blancas identifiqué el teléfono de Julio Méndez en Santiago y esperé hasta que en Chile fuera una hora prudente para llamar, ya que tenemos 14 horas de diferencia contadas hacia atrás aquí en Melbourne. Contacté con Julio y me encontré con la grata sorpresa de su exquisita atención, brindándome todas las respuestas y el ofrecimiento de servir de anfitrión para incorporarme al selecto grupo de pencones que colabora con el blog Penco lo que ha cumplido cabalmente.

Le agradezco a Julio su preocupación. Le agradezco que sea un caballero a carta cabal. Le agradezco su fineza de presentarme al grupo.

Leyendo ayer el blog Penco desde mi enlace, me enteraba que Julio se apresuró a conversar con Nelson poniendo una nota a este respecto en el encabezado. ¡Y Oh alegría,! que otro de los miembros del grupo, que escribe en el blog desde Villarrica en el sur de Chile ,Max Wenger, es el “gringo” Wenger, compañero de escuela y de Liceo y gran amigo de aquellos lejanos días de estudiante. Un abrazo Max, escríbeme por favor. Ya sabes, soy El Pin.