martes, diciembre 30, 2008

¿DÓNDE PASARÍA USTED LA FIESTA DE AÑO NUEVO?

Una novedosa encuesta entre sus fieles realizó la iglesia evangélica Unión Pentecostal El Triunfo, de la población Mejoreros, según se publica en su página web. Se les preguntó a 75 personas de la congregación que adónde les gustaría pasar la fiesta de Año Nuevo.

El 48 por ciento de los encuestados dijo que quería pasarla en Campanario. No especifica cuál, porque en Chile hay muchos lugares con ese nombre, como por ejemplo en La Serena, donde Campanario da su apelativo a un pisco bien famoso. Supongo, sin embargo, que en este caso, Campanario es la localidad cercana a Yungay, a la cuadra de Cabrero. Tampoco la encuesta explica el porqué de esta preferencia tan decisiva.

Un 10 por ciento desea pasar la fiesta en el Río Laja. Me parece una buena idea, teniendo en cuenta que el cauce no es profundo y ofrece suaves playas de arena negra, entre remansos con sauces llorones, sin descartar su hermoso salto.

Y aquí sí que viene lo bueno y yo adhiero también. Un 6,7 por ciento desearía festejar el año nuevo en el fundo Coihueco. Esta rinconada pencona, donde nace el estero, tiene un atractivo sin par. Está el río de aguas cristalinas y el valle rodeado de cerros. La hondonada es sinuosa, allí sopla una brisa fresca y limpia, con aroma a pino. Hay zarzamoras, frutillas y frutos de la tierra, flores silvestres, aves.

Un cuatro por ciento de las personas se inclinó por ir de paseo a la Cata, que es un vistoso balneario al norte de Lirquén. Un 2,6 por ciento preferiría disfrutar la fiesta en Playa Negra. Y derechamente, el 5,3 por ciento dijo que se sentiría muy bien en la playa principal de Penco.

Un 20 por ciento respondió otros lugares, sin especificarse.

Yo di mi opinión. ¿Dónde preferiría usted?

lunes, diciembre 15, 2008

UN CUIDADOR DE BULTOS POCO AVISPADO


   Flores o, si usted quiere, el señor Flores, era un personaje de la calle muy conocido en Penco, que tenía una limitación mental. Estamos hablando de finales de los años cincuenta (1950). Flores vestía pobremente aunque con corbata. Era querido por algunos, pero temido por otros, aunque nunca supimos el porqué de la repulsa de estos últimos. Más bien, había personas del pueblo que lo querían lejos y no rondando por ahí. Pero, como a nadie la falta Dios, nuestro personaje tuvo la suerte de caerle en gracia al administrador del Club Deportivo de la Refinería, quien todos los días le daba una merienda, hecho que le permitía a Flores vivir más o menos dignamente, aunque las noches las pasara a la intemperie o durmiendo al abrigo de los pinos de los abundantes bosques de los alrededores del pueblo.
       El administrador del Deportivo manejaba un restaurante, famoso en el lugar por su cocina de muy buena calidad, destacando sus inigualables bistecs a lo pobre, con hartas cebollas fritas, carnes y huevos. Demás está decir que Flores hacía trabajos informales y menores en torno al restaurante, lo que agradaba al administrador.
           El restaurante se abastecía de productos frescos que le traían proveedores de Ñipas, Coelemu o Dichato los que viajaban en el tren ramal o chillanejo. En una ocasión el administrador tuvo que ir a la feria de Concepción a comprar verduras en gran cantidad para satisfacer la demanda de una fiesta. La vega penquista se extendía por Caupolicán desde Maipú hasta la línea férrea. Como tenía que traer muchas cosas en sacos, se hizo acompañar por Flores y así, ambos partieron en el primer tren rumbo a Conce.
        Hicieron las compras y cargaron los sacos. Harta verdura, como decíamos, pero también aves de corral y carne de cerdo. Flores y el administrador se dirigieron con su nutritiva carga al paradero de calle Caupolicán. Seguramente el tren iba lleno porque Flores subió por la última puerta del último vagón y el administrador lo hizo más adelante. Antes, Flores fue advertido que debía cuidar bien los bultos, incluido un saco de gallinas todas con las cabezas afuera. Este acogió la advertencia y se preocupó de viajar muy alerta.
        Cuando el tren llegó a Penco y bajaron los pasajeros que iban al pueblo, la locomotora lanzó su pitazo y el convoy siguió su marcha. En el andén se encontraron el administrador con todos los bultos y Flores, quien tenía las manos vacías. ¿Y dónde están las cosas?, le preguntó preocupado el administrador, a lo que Flores le respondió con una sonrisa ida: ¡Y qué más, pues, ahí arriba quedaron!
      El desaguisado de Flores obligó al administrador a conseguir rápidamente una camioneta y perseguir el tren. En Tomé pudo recuperar todos sus bultos.*

(*Esta historia me la narró don Fernando Silva Segura)

CÁLIDA RECEPCIÓN FAMILIAR Y DE AMIGOS PARA SILVA GUNDELACH


El hotel Ritz Carlton de avenida Apoquindo fue el lugar escogido por los familiares de Guillermo Silva Gundelach --radicados en Santiago--, para rendirle un homenaje con motivo de su ascenso a Ministro de la Corte Suprema. Participaron en la cena alrededor de cincuenta personas en su gran mayoría integrantes de las familias Puchi Silva, Silva Quilodrán, Silva Villagrán, Ramírez Amadori, Angelini Amadori, Silva Enrione, otras que se nos escapan y algunos amigos cercanos, entre estos últimos el redactor de esta nota.

La hermana del homenajeado, Carmen Silva Gundelach dijo algunas palabras relativas al sentido de la reunión y a los merecimientos de Guillermo para llegar a la Corte Suprema. Recordó que la semilla de ese encuentro de homenaje lo había sembrado su madre, fallecida, la señora Ester Gundelach de Silva – quien se desempeñara como distinguida profesora en Penco--, y quien siempre veló porque sus hijos siguieran la buena senda del estudio, el compromiso y los valores. También agradeció a su padre, don Fernando Silva Segura, presente en la reunión.

Al término de la cena, que al mismo tiempo sirvió para el reencuentro con viejos amigos, hizo uso de la palabra el festejado (foto). Dijo de este nuevo trabajo como Ministro de la Corte Suprema que es muy difícil y de una enorme responsabilidad, pero tengan la certeza, agregó, que lo voy a realizar con la solidez que ustedes esperan de mi.

Al mismo tiempo el homenajeado hizo recuerdos de Penco y señaló que la única pena era tener que dejar Concepción, ciudad en la que se desempeñó profesionalmente por muchos años y en la que tiene gran cantidad de amigos.

Este entretenido encuentro social, de recepción en Santiago a un pencón ilustre, terminó pasada la medianoche del jueves 11 de diciembre de 2008.

martes, diciembre 09, 2008

PENCONES DESPIDIERON AL SUPREMO GUILLERMO SILVA QUIEN SE TRASLADÓ A SANTIAGO

Con motivo del nombramiento de Guillermo Silva Gundelach como nuevo integrante de la Corte Suprema de Justicia, cargo que asumía esta semana, un grupo de amigos pencones lo homenajeó con una cálida reunión de despedida en el Club Concepción. El ministro Silva, quien desde ahora se radica en Santiago, es nacido y criado en Penco y constituye un orgullo para su ciudad natal la alta investidura alcanzada. El encuentro, que organizó espléndidamente Carmen Luz Hormazábal, estuvo matizado con hermosos recuerdos de la juventud en Penco, los personajes del pueblo y anécdotas del más viariado repertorio. Más abajo, incluimos fotografías del ágape de pencones que nos ha hecho llegar Glenda Hormazábal, a través de Gabriela Álvarez.

Ernesto Montalba (director del diario El Sur), Glenda Hormazábal, Lucho Méndez, Guillermo Silva, Carmen Luz Hormazábal y Francisco Rojo.
Paulina Figueroa, Cecilia Sanz, Glenda Hormazábal, María Eugenia Núñez, Luis Gallardo, Alfredo Lobos, Luis Vásquez y Ana Espinoza.

Mónica Hormazábal, Ana María Vera, Marcela Vera, Maggie Moena, Bárbara Careaga, Marcelo Careaga y Angélica Avendaño.
Carmen Luz Hormazábal, Glenda Hormazábal, Guillermo Silva, Mónica Hormazábal, Marcelo Careaga y Angélica Avendaño.

Cecilia Sanz, Carmen Luz Hormazábal, Glenda Hormazábal y Maggie Moena.

Luis Gallardo (también para muchos es Aliro) Patricia Kock, Gino Shacapacasse, Alfredo Lobos y Ana Espinoza.

Aparecen de pie en esta foto Marcelo Careaga, Alfredo Lobos, Guillermo Silva, Gino Schiapacasse, Lucho Mendez y Sr. Mella. Agachados,Enrique Puentes, René Martínez, Lucho Vásquez y Luis Aliro Gallardo.

Cecilia, Angélica, Ana, Glenda, Guillermo Silva, María Eugenia, Mónica y Carmen Luz.

Marcelo, Gino, Alfredo, Lucho y Sr. Mella.

René Martínez, Carmen Luz, Guillermo Silva, Mónica, María Eugenia y Lucho Vásquez.