viernes, octubre 30, 2009

LA TERMOELÉCTRICA POR AHORA NO



El Ministerio de la Vivienda, VIII Región, dictaminó que el plan regulador de Penco impide la instalación de la planta termoeléctrica, que la empresa Southern Cross planea construir en Playa Negra en el predio de Muelles de Penco. Así lo dio a conocer el jueves 29 de octubre el seremi de Vivienda Osvaldo Arenas al concejal de Penco, Víctor Hugo Figueroa, alejando por el momento los temores de una gran mayoría pencona que no desea una industria contaminante tan cerca de la población.
En declaraciones publicadas por el diario El Sur, el concejal Figueroa dijo que “el análisis de pronunciamientos como el de la Contraloría y las modificaciones de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, además del rechazo de cinco concejales, la termoeléctrica y el plan regulador permite afirmar que no hay ninguna posibilidad de que se puede instalar la termoeléctrica”.

Sin embargo, esta situación no cierra las puertas a que el proyecto siga adelante, porque Southern Cross puede solicitar un cambio de uso del suelo en el plan regulador metropolitano para lo cual requiere de la aprobación del Consejo Regional de Gobierno. El alcalde Guillermo Cáceres Collao dijo que la legalidad no impide la materialización del proyecto, pero que el pronunciamiento de Vivienda despeja dudas y que el municipio no tiene nada que hacer al respecto.

Vecinos de Penco consideran que manifestaciones organizadas por parte de la población, realizadas dentro del orden gravitarán de modo significativo en mantener este fallo y evitar así, de forma definitiva, un lunar industrial en la desembocadura del río Andalién por muy tecnológica que sea la industria, según el marketing de Southern Cross.

lunes, octubre 26, 2009

DESDE NUESTRO CERRO COPUCHO SE PUEDE VER EL MAR Y LA CORDILLERA



Por Iván Ramos Castro

Cuando el tiempo pasa así, tan raudo y "chitacallando", voltear la página al revés y perdernos entre nuestros sueños del pasado de origen, nos queda la certera impresión de que hemos vivido en promedio, mucho más que las nuevas generaciones. No lo digo por vanagloria ni por pasarme de cachiporra, ante algunos de estas nuevas generaciones que crecieron viendo mucho de Animal Planet, Discovery Channel y otro canales de la media, sin ocurrírseles jamás asomarse "pa`fuerita de la puerta de su casa, a atisbar, cuando en las estrelladas noches de esta primavera, fresca y asombrosa, cualquier cosa rara e inexplicable que se presentara. Recuerdo que poco después del terremoto de 1960, a cualquiera que se le ocurriera alguna idea extraña fuera de lo común, le dijeran que tenía "las tejas corridas". Por eso mismo, cuando uno observaba algo a nuestro alcance inexplicable, se prefería silenciarlo u olvidarlo para no quedar por enajenado. En ese tiempo, del disfrute exclusivo de los partidos de la liga de primera división de fútbol solo por el radio, de los goles cantados por Darío Verdugo, Sergio Planells, Raúl Hernán Leppé y otros tantos, mucho antes que Pedro Carcuro y el Sapo Livingstone, quién aun jugaba por la U. Católica; de nuestro conocimiento del mundo a través del Repórter Esso, el diario El Planeta y otros periódicos locales de menor importancia, tiempo en el cual la esfera que parecía enmarcar nuestra visión del mundo no sobresalía más allá de nuestro ombligo, todo esto, quizá nos impulsaba a imaginar y a realizar acciones casi inmediatas como respuesta a nuestro aislamiento. Uno de mis maestros acerca de que cosas se podían observar con solo pelar el ojo, fue el maestro zapatero, Rosamel Bravo, de quien deseo siga tan bien de salud y alegre como siempre. Donde don Don Rosamel acudíamos periódicamente a que nos compusiera los zapatos o cosiera el balón de fútbol para el partido del domingo. El vive actualmente en la Población Desiderio Guzmán y considero que es una verdadera memoria viviente, cuyas historias y experiencias merecerían ser escritas. El sufrió desde pequeño de poliomielitis, lo que le obligó a usar una muleta para desplazarse. Una de las historias que más me intrigó fue aquella en la cual, desde Penco, se podía observar la cordillera de Los Andes. Eso me dejó cabezón: - ¿y desde dónde se ve tal maravilla? - le pregunté pensando que solo era una de sus tantas bromas.
- De aquí bien cerquita pús cabro, pero para verla debes subir al cerro Copucho, te encaramas en el pino más alto, miras hacia el mar y después volteas a lo contrario y entonces podrás ver la cordillera con sus picos blancos y azulosos.
Pensé preguntarle al Profesor González pero, mejor me hice el gil, la idea me comenzó a dar vueltas y vueltas, hasta que un día, en clases de geografía, don Jorge, el maestro nos preguntó: - ¿alguno de ustedes conoce nuestra cordillera de Los Andes? - Nadie dijo ni pío, - la cordi… qué, - respondió el Atahualpa Chandía y la contrarespuesta fue una reprensión inmediata por su despiste. No sé por qué levanté la mano. -- ¿La conoces, desde dónde..?--, me preguntó apuntándome con su puntero directo a los ojos.
--Desde el cerro Copucho profesor--. Por suerte, solo sonrió, dejándome pasar tal ocurrencia, esta vez me salvé. Pero, estoy seguro de que tiene que verse de algún lado y de por aquí cerquita, pensé.
Sería a finales de octubre o principios de noviembre de ese mismo año del gran terremoto, que se me ocurrió dar una vuelta de día sábado por las inmediaciones del "tranque" del fundo Coihueco.(Foto: entrada del fundo Coihueco, en la actualidad vista desde el viaducto. El camino es una de las opciones para llegar a la cima del cerro Copucho) Los pozones estaban repletos de improvisados bañistas, quienes en cada zambullida miraban hacia la entrada por si se aparecían los vigilantes o el temible "señor Pinto" acompañado por un grupo de celadores para meter a todos estos nudistas presos. La cuestión fue, de que en vez de meterme a uno de los pozones, decidí subir por el empinado cerro al costado del estero, me fui apartando quilas, zarzas y cuanta mata crecida entre los pinares. Subí hasta llegar a la superficie más plana y escogí lo que me pareció ser el árbol más alto. Me quité los bototos que mi viejo me los mandara a fabricar a la medida en el taller de don Licho Mendoza, allá por la calle Infante, cerca del antiguo matadero municipal, el papá de Marcelita, tan linda y bella. No, mejor los subo conmigo. Agarré mis botines y nos fuimos pa`arriba. Poco a poco, agarrándome con firmeza de cada gancho fui ascendiendo hasta llegar casi a la copa. La vista resultaba impresionante, los copetes se mecían de un lado a otro, balanceándose rítmicamente al compás del viento como un inmenso océano verde, era como estar en la cofa de "La Baquedano" y con la sensación de ser su último grumete, pero sin la menor intención de caerme al vacío. Sobre el azul verdoso del mar, la Quiriquina y algunos techos de sus edificaciones, Talcahuano, la punta de Tomé y por supuesto, todo Penco. Así estuve durante unos cuantos minutos, medio con la boca abierta y con un temor creciente a caerme, a que me diera un desvanecimiento repentino, a que se rompiera el cogollo del árbol y me mandara a la misma cresta… Decidí bajar lo más rápido que pudiera, entonces escuché la voz de mi amigo Rosamel el zapatero, soplándome en la oreja: -- Mira pa`trás gil, mira…-- Poco a poco, giré la cabeza y miré: carajo, solo nubes, nubes blancas como las que se asoman por la chimenea del Vaticano anunciando un nuevo Papa. La visión de los montes, verdes con sus quebradas verdes, sus esteritos verdes y cuanto verde viera o imaginara, me puso verde. Buen cuentero era este Rosamel, caramba.., entonces, como si una mano invisible apartara el blanco velo que tenía enfrente, se logró lo imposible. Los picachos nevados, blancos y azulados, de las pétreas montañas andinas, divisándose lejanos pero al alcance de mis ojos.

lunes, octubre 19, 2009

NOCHE DE MIEDO EN LA PLAYA PENCONA

Por Iván Ramos Castro, desde Venezuela


A veces, cuando me encuentro con un compatriota conocido que viene de regreso de Chile a la isla, no puedo dejar de preguntarle: ¿como está el tiempo por allá?, La respuesta es casi siempre la misma: Bueno fíjate, en las mañanas un poco de fresco, pero después..Todo esto a consecuencia de que como le han dado tanto bombo a esto del cambio climático y otros detalles técnicos que solo incumben a los geofísicos, astrónomos y por su puesto a los gobernantes de cada uno de los países de este planeta. Para este tema sobran opinólogos de tendencias varias, incluso existe un Partido Verde que se la juega por un mejor pasar para el hombre y sus hermanos menores aquí en la tierra. Pero claro, esto es na`que ver con el tema que les quería plantear y, que por estos lares, también es del conocimiento popular, como lo es el tema de lasa artes ocultas. De partida, esa es una creencia que viene del otro lado del océano Atlántico y por acá si tales manifestaciones ya existían, terminaron fusionándose con las de los esclavos venidos de África, lo que se conoce hoy como Santería, Vudú, Macumba, el culto a María Lionza acá en el estado Yaracuy, Venezuela. Como fenómeno social, han sido ya investigados y muchas teorías y estudios ya se han publicado al respecto. Créanme, en lo que a mi respecta, "no creo en brujos Garay, pero de haberlos…" Todo este rollo se me viene a la mente en base a una "experiencia personal", "realismo mágico", dirán otros, pero lo juro por la suela de mis zapatos de que el siguiente relato es verídico: Fue a comienzos del verano del año 1974. Ya estaba haciendo preparativos para mi viaje al extranjero, sin tener en mente aun a que país largarme. La crisis económica era tal que ninguno de los planificadores económicos de turno daba en el clavo, todo era un experimento en lo económico, por cierto que apoyados por toda una maquinaria que infundía terror en la gran mayoría de la población. Era bastante común ver a gente trabajadora desmayarse de hambre al regresar del trabajo, lo vi personalmente por la calle Barros Arana muy cerca de la plaza o en los propios autobuses del recorrido Concepción-Penco-Lirquén. Muchos choferes de la Empresa de Transportes Colectivos del Estado, más conocida como la ETCE, recogían trabajadores por la puerta trasera para no cobrarles el pasaje en horas tempranas, los inspectores que subían a recortar boletos en cualquier punto de la ruta, también hacían la vista gorda. "Tremenda pelazón mi llave...", dirían por acá en Venezuela, pero bueno, todo esto fue para situarnos mejor en el contexto. Mi hermano Gastón me colaboró con los materiales para levantar el kiosco en el balneario, recuerdo que el camarada Tiznado, quien trabajaba en el municipio me recomendó el mejor lugar, muy cerca de donde se levantaban las duchas y vestidores. Mi compañera, adornó la puerta de entrada totalmente con cajas de cigarrillos de todas partes del mundo, y yo por mi parte puse en todo el frente del local, diez remolinos hechos en cartulina de colores rojo y negro, los cuales giraban como queriendo alzar vuelo. Toda una suerte de rebeldía giratoria. Como a los tres días de abierto el local, una comisión de carabineros se apersonó al sitio verificando los permisos, muchos de mis amigos, quienes me habían advertido acerca de la tonalidad irreverente de los remolinos, por ser los colores de la Izquierda Revolucionaria en ese momento, como todas las organizaciones de izquierda, proscritas. Pensaron que nos iban a detener y clausurar la venta. El oficial apenas miró los papeles sellados por la Alcaldía, nos deseo suerte y continuaron su acostumbrado recorrido. Al cuarto día, a eso de las cinco de la tarde, se acercó un gordo bigotudo con una inmensa radio encendida y sintonizando la emisora "Voz y Progreso" de radio Moscú en idioma castellano. Hablaban de Chile y de cuanto aquí ocurría y que por supuesto alguna gente jamás creyó y aun no cree, así les muestren la evidencia por los informativos. El tipo me pareció sospechoso desde el principio, insistía en preguntarnos si sabíamos de donde venían tales ondas. - ¡Será que vienen de por ahí de Coihueco puh! Ni gil decirle que venían desde Moscú. Al poco rato se largó con su aparato a otra parte y no lo volvimos a ver. Al quinto día, no pasó nada, todo fue tranquilo y con mis compadres de siempre que me acompañaban, jugábamos una partida de ajedrez tras otra. Cayó la tarde y decidí quedarme como las otras noches a dormir en el kiosco, a cuidarlo por si las moscas..Serían como las doce de la noche y el movimiento de carros de trenes haciendo cambios y maniobras en las vías, más parecía una bombardeo aéreo enfrentándose a la artillería. De pronto se hizo un silencio que parecía durar el resto de las horas, cuando sobre una pequeña palmera ubicada a un costado del techo sentí posarse a un pájaro y a quien le dio por ponerse a cantar de una manera tal como me lo había contado nuestra madre: "tuetue-tuetue-tuetue.." Tal asociación me puso los pelos de punta, pero después, me serené y decidí hablarle como si fuera un invitado, total, era solo entre él y yo: "Mire mi amigo, ¿porque no viene mañana a tomarse una Pilsener?" Casi al instante el extraño pajarraco se calmó y prontamente alzó vuelo largándose se ahí. Al poco apague el radio y me dormí como un gato. Me tocaron la puerta temprano, eran mis socias. Al abrir me di cuenta de que eran como las nueve y media y la playa estaba llenándose, poco después me fui a comprar jamón, queso y mortadela al mercado y dos docenas de chupetas de helado de la Heladería Rex. Al salir alcancé a divisar a un tipo sentado de frente al negocio en posición de loto y con sus ojos semicerrados. -"Un lunático" pensé, y me fui a las compras. A mi regreso, mis socias estaban algo preocupadas, puesto de que el extraño sujeto se les había acercado y preguntado por mí. Ya eran cerca de las once de la mañana y el hombre seguía de nuevo como en meditación Zen. Opté no pararle bola al asunto y me puse a jugar un encarnizada partida de ajedrez con mi amigo Pito, quién hacia rato quería ir a darle una aclarada al sospechoso, pues según el, tenía pinta de ser un punga. Lo calmé y seguimos el juego despreocupados, de pronto una de mis socias me llama. Era el tipo, ahí, parado frente a nosotros como queriendo entablar una conversación. Era de mediana estatura, flaco y de sus penetrantes ojos verdes dejaba escapar a veces una mirada huidiza, no daba bien la cara, de pelo ralo y castaño, vestía camisa a cuadritos color café claro con líneas negritas, pantalón negro a rayas y zapatos del mismo color, pero sin medias. Sacó de uno de sus bolsillos un gran mazo de cartas del Tarot Marsellés, ajado y medio borroso por la grasa dejada por sus manos de largos dedos al igual que sus sucias y mal recortadas uñas. No pasaba de los cuarenta: "Suerte - me dijo - ¿quiere vérsela? - Caramba, pensé, resultó ser un charlatán el hombrecito este. - No, respondí, gracias. Guardó las cartas y miró hacia el túnel de Punta de Parra. - El tren, allá viene el tren; dijo indicándomelo con su mano. - ¿Y eso que? dije. Bueno, es que en ese tren me voy jefe. Lo dejé y me fui a terminar la partida. A la cuarta jugada siguiente, perdí una torre, a la sexta, la reina y poco después me clavaron feroz mate. Mi amigo el Pito de la Loza estaba feliz, me ofreció la revancha pero un nuevo llamado de mis socias me obligó a posponer la revancha. Ahí seguía el tipo, sus manos temblorosas se movían como convulsionando. - "Este gallo como que se deshidrato en la playa caramba", pensé. - Que pasa hombre, le pregunto. - Bueno jefe, es que ahí viene el tren y.., - Si, ahí venía el tren de Dichato, puntual a mediodía. - ¿Necesita dinero? le dije. Movió su cabeza negativamente, de sus ojos parecía querer brotar una expresión de ira contenida, entonces para que se terminara de largar, saque una bebida gaseosa diciéndole: - ¿quieres una? Entonces, el individuo, de quien supe después era un gitano cuya carpa estaba levantada cerca de Talcahuano, mirándome fijamente a los ojos me dijo: "refresco no, yo vine por la Pilsener que me ofreciste anoche..". Reaccioné nervioso y a tiritones, como pude metí mano a la nevera, saqué la bendita cerveza, la fui a destapar pero el destapador lo que hacía resbalar una y otra vez de la tapa. El gitano estiró su mano y quitándomela la destapó con sus dientes. Se la mandó al hilo sin respirar siquiera, dejó la botella vacía tirada sobre el mostrador y sin despedirse siquiera, lo vimos pegar veloz carrera hacía la estación para alcanzar su tren. Esa tarde me fuí a casa, mi padre me había confinado a un cuarto pequeño y el resto se lo había alquilado a la familia de César González, más conocido como el "Negro Peter", quién por cierto fuera unos años antes, Campeón Nacional de Boxeo de la categoría pesada. Su esposa María al verme aparecer lo primero que me dijo fue: " Mire que andaba preguntando por usté bien tempranito, un tipo medio estrafalario con pinta de gitano.." Nunca más lo volvimos a ver, ni a escuchar por los alrededores el canto aquel extraño pájaro.

RECHAZAN TERMOELÉCTRICA EN IQUIQUE



Estimado Periodista Palma, buenos días:

Le adjunto esta información recibida de Chile, en la publicación El Sustentable, relativa a una termoeléctrica no autorizada en el Norte de Chile.
Parece que los motivos de rechazo serían todavía más fuertes en el caso de Playa Negra, Penco.
Abrazos:
Augusto Dueñas.
Porto Alegre, Brasil.


RECHAZO DE LA COREMA

"El Sustentable"

La Comisión Regional del Medio Ambiente de Tarapacá decidió ratificar por unanimidad el informe que estableció que el proyecto termoeléctrico Pacífico incumplía la legislación vigente, rechazando la iniciativa que pretendía instalarse a 63 km al sur de Iquique y generar 350 MW mediante la combustión de carbón pulverizado.
La resolución de la autoridad medio ambiental se produjo pese a que la empresa responsable del proyecto, Pacífico, intentó presentar un informe conteniendo “mejorías y aclaraciones” respecto del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la iniciativa. Sin embargo, dicho texto fue descartado por haber sido presentado fuera de plazo.
Según argumentó la Corema de la Primera Región, “el proyecto no da cumplimiento a la normativa ambiental aplicable, debido a que cambia las condiciones iniciales bajo las cuales estaba siendo sometido a evaluación el proyecto en cuanto a los impactos asociados a los sistemas de descarga y succión”.
Lo anterior, de acuerdo al Informe Consolidado de la EIA de la Central Pacífico, elaborado por la Corema, y en referencia a los capítulos VII, VIII y IX, que tratan sobre el Plan de Medidas de Mitigación, Reparación y Compensación, medidas de prevención de riesgos y control de accidentes y el Plan de seguimiento de las variables ambientales relevantes.
Además, en su capítulo IV, dicho informe estableció que el proyecto tendría “efectos adversos significativos sobre cantidad y calidad de los recursos naturales renovables, incluidos el suelo, agua y aire, flora y fauna marina”. Otro aspecto considerado relevante en el documento fue la alteración significativa de los sistemas de vida y costumbres de grupos humanos.
Asimismo, se indica que “la zona podría ser afectada gravemente no sólo por la succión del agua de mar, sino también por el efecto negativo que tendría la pluma de agua con mayor temperatura en el desove y reclutamiento de las especies con fase planctónica que habita el lugar”.
El documento incluyó además 37 observaciones al proyecto realizadas por representantes de comunidades de pescadores, medioambientalistas y profesionales de la zona.
La Central Termoeléctrica Pacífico se habría ubicado a 63 kilómetros al sur de Iquique, en la localidad denominada Patillos, y, mediante una inversión que ascendería a unos US$ 750 millones, pretendía generar 350 MW de energía mediante la quema de carbón pulverizado bituminoso y sub-bituminoso.

jueves, octubre 01, 2009

OPINIÓN: UNA PENA QUE PENCO SE QUEDE ATRÁS


Me informo con sorpresa que dos proyectos del gobierno para la región --millonarios e importantes-- no incluyeron a Penco. Lástima y pena, porque significa que la comuna no es considerada para inversiones grandes, que cambien el rumbo y el destino de Penco.

La primera de estas inversiones olvida las mejoras que se deberían introducir en el balneario. Las autoridades privilegiaron a Tomé, Lenga y Talcahuano donde se gastarán 12 mil millones de pesos. Me parece estupendo, pero el gobierno no puede dejar botado a Penco. ¡Qué lata! La playa pencona es ancha y bella, pero requiere de proyectos arquitectónicos que potencien esa cualidad.
La playa local está a ocho minutos de Concepción. Es la playa penquista por excelencia, pero la abandonan a su suerte. Baños insuficientes, cero articulación con la ciudad. No hay dónde estacionar autos en forma segura. Tampoco se incorporan planes para limpiar, descontaminar o retirar las algas que periódicamente se acumular en el sector norte. La desembocadura del estero no se ha arreglado. Lebu es un ejemplo de cómo la boca de un río se puede convertir en un estuario, es decir que el mar ingrese en la playa como una gran entrada de agua salada.

La segunda de las inversiones se relaciona con las comunicaciones. Vi la ceremonia de colocación de la primera piedra de Televisión Nacional de Chile y su moderno centro regional en Talcahuano. ¿Por qué ese proyecto no se hizo en Penco? ¿Por qué no haber negociado para que ese centro regional se hubiera instalado en los espacios de la antigua Refinería de Azúcar, por ejemplo? ¡Cómo habría ganado Penco!, ¡Cómo se habría recuperado el recinto de la refinería!

Pero, nada se hizo o nada se logró, si es que se hizo algo. No hubo ninguna gestión productiva o plan comunicacional para haberle doblado la mano a la autoridad. Lejos de esas ideas, la Municipalidad pencona está más llana a permitir una termoeléctrica.
NP