jueves, junio 17, 2010

LA ROJA DE TODOS VISTA DESDE VENEZUELA

Para todos los que alguna vez "la trapeamos" en alguna pichanga de futbol (aca se llama caimanera), no importa si con un balon de esos confeccionados a la rapida para aprovechar de "moverla" a la hora del recreo largo alla en el Liceo, o simplemente porque el ambiente en torno a este deporte nos lleva a meternos de tal manera, que muchos nos creemos con el derecho de recomendar la inclusion de tal o cual jugador en la Seleccion que nos representa en Sudafrica 2010. Por cierto, estoy confiado en que nuestro pais va a lograr una buena clasificacion en este Campeonato.


 Bielsa no iba a arriesgar su prestigio de tecnico por agarrar unos cuantos pesos mas para su bolsillo. De ahi mi tranquilidad al respecto. Pero pasando a lo que aca sucede, todo me parece extraño, por ejemplo, los descendientes de extranjeros residenciados en Venezuela, se reunen en clubes, tascas etc.., para animar a sus favoritos, criollitos franceses, criollitos italianos,criollitos españoles, criollitos alemanes, criollitos portugueses, crio chilenos, crio peruanos, crio uruguayos, crio argentinos, etc, todos sin excepcion, gritan, aplauden, lloran, patalean, cuando su equipo gana, empata o pierde, pero despues brindan y celebran igual Pascual. ¡Que pueblo tan raro! , de caribeños no tienen nada, o al menos de lo que nos han hecho creer como tal. En cambio en nuestro sureño pais, a pesar de mantener nuestra sana costumbre britanica de tomar el tecito a las five o``clock con tostadas y galletitas, celebramos a lo grande, en patota delirante y triunfalista nuestra victoria sobre esa gran potencia deportiva, llamada Honduras. Sin monospreciar a estos últimos, pues sus jugadores demostraron ser de cuidado aunque
mucho más novatos que los nuestros. En realidad nos alegró mucho este triunfo, nuestra Selección jugó como nunca, espero que ante Suiza nos robemos "el queso" y luego a los Hispanos les demos la estocada final, con la esperanza de que nuestros compatriotas celebren esos triunfos como verdaderos "caribeños", sin desmanes ni atropellos, sin resentimientos oscuros, si no, alegremente, sin tanta enajenacion y marginalidad, sin confundir las cebollas con las batatas. Deporte es deporte, union, amistad, sentimientos que perduran en el tiempo, es compartir, es recordar lo bueno que nos dejo el futbol a nivel social en nuestra comuna, descritos tan bien en este blog en paginas anteriores, de verdaderos deportistas, como don Jose Riquelme y don Don Juan Muñiz Vila, el primero criollo y penquista (de Penco) y el segundo de la República Oriental del Uruguay. En esto, debemos sentirnos orgullosos de ser pencones o penquistas, ajenos a los excesos los capitalinos. A propósito de Uruguay, su capital es... ¿y qué significa tal nombre...?, y... ¿le ganaremos a Uruguay... en la final?
Iván Ramos Castro

lunes, junio 14, 2010

UNA TROMBA: OTRA MANIFIESTACIÓN DE LA NATURALEZA EN PENCO










Un espectacular torbellino --o tromba marina-- se observó cerca de las 09:30 horas de hoy 14 de junio de 2010 en la bahía de Concepción. Este video grabado por Camila Osses Paris desde un cerro de Lirquén es un testimonio de una nueva manifestación de las fuerzas de la naturaleza en la zona de Penco.
No es raro que en días de invierno se presenten fenómenos como éstos en el área de la bahía pencona. Una tromba de características similares se registró a mediados de los años sesenta más cerca de la costa. A diferencia de la registrada hoy, en aquella oportunidad el tornado avanzó hacia tierra firme e impactó con fuerza en Cerro Verde Alto, cuando allí sólo había bosques, quebrando y arrancando decenas de pinos.
Junto con dejarse grabar, la tromba de hoy también se dejó fotografiar. Las fotos las publicó el diario La Estrella de Concepción. El texto impreso en el vespertido penquista es el siguiente:
'Las fotografías captadas por Tatiana Pérez Castillo muestran una secuencia digna de las mejores películas de Hollywood. Pero lo que se ve en estas imágenes no es un efecto especial. Es una auténtica tromba marina registrada a eso de las 9.15 horas de esta mañana, en la Bahía de Concepción, frente a la comuna de Penco.
Según contó la misma trabajadora que se anotó el acierto: “Con una colega fuimos a revisar el estado de las embarcaciones que se encuentran fondeadas en muelle Uno del puerto Lirquén. En eso nos dimos cuenta que se estaba formando esta especie de ‘minitornado’ frente a la isla Quiriquina. Fue ahí donde sacamos la cámara y empezamos a tomar fotos. Pensamos que le podía pasar algo al barco, pero por suerte no ocurrió nada grave”.

El fenómeno se extendió por aproximadamente cinco a siete minutos. Las autoridades no indicaron que se produjeran daños ni víctimas a causa del fenómeno.

miércoles, junio 02, 2010

LA ÚNICA OPCIÓN DE UNA ENTRADA LIBERADA EN PENCO

         El cine Alcázar de Concepción (en la galería universitaria) estaba pegado por semanas con alguna película mexicana o española. En realidad eran meses, que ese cine proyectaba una y otra vez títulos como La Violetera, Marcelino Pan y Vino y otras producciones de ese estilo. Sólo el teatro de la Refinería de Penco variaba su cartelera con acelerada frecuencia. Dos días o tres era lo máximo que una película permanecía disponible para el público. Y esto era una ventaja, porque quien quisiera repetirse el plato tenía la opción de ir al cine Alcázar, de la vecina Concepción.
        De ese modo, los pencones amantes del cine disponían de un menú audiovisual variadísimo de lunes a domingo. La función que llenaba la platea y la galería era la nocturna por la comodidad de asistir cuando la jornada laboral había terminado y porque no había otro modo de matar el ocio de las horas finales del día salvo conversar en grupos, tomarse un trago o permanecer con la oreja pegada a la radio. Entonces el cine era una gran opción.
         La última función finalizaba a la medianoche. Era increíble ver a esa hora una masa humana marchar en procesión a sus domicilios, caminando por el medio de la calzada. No había autos en Penco a lo más tres o cuatro y el transporte interurbano a Concepción quedaba reducido a un bus cada una hora en el trasnoche. En consecuencia, la calle pertenecía por completo a la gente a pie. La procesión se iba disolviendo a medida que más se alejaba del teatro. Al llegar a calle Infante con Freire el grupo se reducía a unas veinte personas, las que en ese punto se bifurcaban entre las que seguían por el camino al sector del cementerio y Lirquén y aquellos que endilgaban rumbo a Cerro Verde. Todos caminando, por cierto. Y esto era así inverno y verano.
       El cine anunciaba su cartelera en unos paneles de un metro ochenta de alto por noventa centímetros de ancho, superficie donde pegaba el afiche de la película y arriba en el cabezal del anuncio un enorme HOY en letras azules. Estos paneles con forma de pendones eran amarrados con alambre en torno a postes del alumbrado público en esquinas claves como Penco con Freire y alguna otra. El cine pagaba con una entrada liberada a quien llevara el panel de regreso al teatro a última hora del día. Era de imaginar las peleas que se armaban entre los adolescentes por llevar el letrero al cine. Siempre se imponían los más corpulentos y agresivos. Así la opción de una entrada liberada se reducía a uno o dos mocetones que se daban el gusto de ver cine gratis aunque repetido todos los días...
       Me informan unos amigos pencones de la existencia de un personaje conocido como "el Curruncho", encargado por el teatro de dar explicaciones al público presente en la sala cuando la película no llegaba, pese a los anuncios. "Curruncho" daba la cara y a cambio recibía una lluvia de objetos y una sarta de garabatos. Acto seguido aparecía otro señor, don Carlé, quien informaba a los presentes de la exhibición de una película de reemplazo. El teatro tenía su cartita bajo la manga: una cinta sobre fantasmas. El plan B funcionaba y así no devolvía el valor de las entradas.