domingo, julio 25, 2010

UN URUGUAYO QUE DIO TODO POR PENCO


         Penco ha acogido a ciudadanos de otras partes del mundo, quienes han hecho su aporte al bienestar de los pencones en los ámbitos más variados. Uno de ellos destacó por el enorme impulso que le dio al deporte, en particular al deporte refinero. El nombre que permanece en el recuerdo de una gran cantidad de gente es el del uruguayo Juan Muñiz Vila, entrenador por muchos años de Coquimbo CRAV.
       Juan Muñiz nació en Paysandú y de joven se interesó por el fútbol. En su país se convirtió en arquero profesional, pero su sueño era llegar a ser director técnico. Alcanzada esa categoría y aun soltero miró hacia Chile y decidió buscar nuevos horizontes en nuestro país. Se instaló en Valparaíso y de ahí se fue a Iquique.
    De vuelta en Valparaíso, Juan Muñiz se vinculó con la Compañía Refinería Azúcar de Viña del Mar, CRAV, en el ámbito de su especialidad: el deporte. Alguien de CRAV le ofreció trabajo estable en Penco. De esa forma Juan Muñiz llegó a la comuna con el firme propósito de impulsar y organizar el deporte refinero. A cambio había un buen contrato y una hermosa casa en el recinto de la Refinería.
       Y se dedicó de lleno al propósito de su compromiso como DT de Coquimbo CRAV. Pero, no sólo eso, Juan Muñiz organizó la división de menores de la familia refinera, se hizo cargo del club deportivo, desarrolló el básquetbol potenciando el equipo masculino de Carvallo y también impulsó el baloncesto femenino. El quinteto de María del Río de la refinería tuvo su época de oro, bajo la conducción de Juan Muñiz. Tampoco descuidó el atletismo. No era extraño hallarlo en los bosques de Penco dirigiendo algún cross country. Muñiz hizo de todo y se entregó con todo. Nada más acertado fue el hecho de haberlo traído. Pero, él se enamoró de Penco.

Tenía una voz áspera. Hablaba con fuerza. No podía ocultar el acento del Río de la Plata. No comunicaba, simplemente ordenaba. Un tipo de acción de pocas sonrisas, pero de un corazón enorme. Los jóvenes le tenían un tremendo respeto, le creían. Juan Muñiz era querido por los niños y muy estimado por sus padres.
     Juan Muñiz vino a Penco y se quedó aquí para siempre. Miembros de su familia uruguaya lo visitaron algunas veces en su casa de la refinería. Llegó a ser un vecino conocido y renombrado. Coquimbo fue cinco veces campeón al mando del uruguayo. A los 76 años una trombosis selló su vida tan fecunda y recordada. Sus restos descansan lejos de su Uruguay natal, en una tumba en el cementerio pencón.

LA "REPÚBLICA DE PENCO" Y SUS HÉROES ANÓNIMOS



Por Iván Ramos Castro desde Isla Margarita, Venezuela

     El terremoto y posterior tsunami que asoló nuestra región se llevó estructuras no solo materiales, si no también mentales o espirituales. Impresiona ver como edificaciones emblemáticas para el deporte y la cultura de nuestro pueblo o ciudad en particular se vinieron abajo y para siempre. 
         El teatro CRAV y el sector del Gimnasio y del Casino, cuantas experiencias y buenos recuerdos, de esfuerzo por conquistar logros en deportes como el fútbol, el básquetbol, el boxeo y el atletismo. No voy a nombrar a ningún deportista estrella, pues los tuvimos e igual los seguiremos teniendo, pase lo que pase. Pero así es el devenir tanto en lo humano como en la naturaleza.                 Acá en Venezuela se acuñó una frase dicha por el Libertador Simón Bolívar, a raíz del terremoto que asoló a Caracas en la época de la independencia: "si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca..." Y es lo que calladamente nuestra porfiada estirpe penquista originaria ha estado haciendo por siglos para no desaparecer del mapa, ya sea por causas naturales o por mano del hombre mismo. 
       Me alegró mucho ver la escultura del maestro Pereira sacudiéndose las algas en medio de la Plaza, el fuerte la Planchada y la iglesia junto a su campanario sin mayores daños. Lo terrible en daños materiales afectó al grueso de la población que vive en las partes bajas y a orillas de la línea férrea, cuya altura aunque escasa creo evitó un desastre mayor. Sí, con la demolición de las antiguas edificaciones, se nos va algo muy querido y la nostalgia nos atrapa con sus cadenas reaccionarias y devotas por el pasado. 
         Pero, no podemos negar un nuevo comienzo, la oportunidad de hacerlo aun mejor estemos donde estemos, negarnos a morir y echar hacia adelante sin desmayar. "El presente es de lucha, el futuro es nuestro" expresó una vez el comandante Ernesto "Ché" Guevara. Qué mejor señalamiento para entendernos en esta hora de retos y conflictos aun sin resolver en la historia. Creo que también ya pasó esa hora en donde "Conce que p'allá y Penco pa'cá. Las vías de comunicación han acortado tanto las distancias que todo está a un paso de la metrópoli del valle de la Mocha. 
         Ya pasó la hora de los sueños aquellos en donde en el patio del colegio discutíamos sobre la conveniencia de establecer la república independiente de Penco, teníamos bosques, agua en abundancia, minas de oro y plata que nadie ha buscado en las patas de los cerros, pesca y paisajes. Tremenda república que hubiera salido en esa época, el único problema era el de liderazgo: ¿quién sería nuestro primer Presidente? ¿Estarían los Carabineros de acuerdo para integrarse a la nueva fuerza armada, con los bomberos y boys scouts de fuerza auxiliar? Ya teníamos al guatón Jaime Godoy como Presidente interino, aunque por aquel entonces, estaba afanado desenterrando restos humanos en un galpón de la refinería.         Y así, entre fantasías y realidades, de cualquier índole, de quemadas de espinazo, infidelidades y secretos a voces, de amistades fieles e infieles, se fue tejiendo nuestra historia. Tenemos héroes a la vuelta de la esquina, héroes de verdad luchando por desarrollar a punta de voluntad el deporte, la cultura y la sana convivencia en los barrios de nuestra comuna y más allá, ellos son el verdadero tesoro que hacen de Penco, siempre.

domingo, julio 18, 2010

TODA UNA HISTORIA BORRADA DE UN PLUMAZO

Mi amigo Luis Méndez Briones me ha hecho llegar estas fotos que nunca imaginé que vería en mi vida. El Teatro CRAV y el Club Deportivo fueron borrados de la faz de Penco. Cuántas historias, cuántos pololeos, cuántas promesas de amor, cuántos bailes, cuántas veladas de boxeo, cuántos partidos de básquetbol, cuántos banquetes y comilonas con la demolición se fueron directo al olvido. Yo diría que buena parte la cultura misma de Penco se manifestó allí. Las tallas más geniales y oportunas hasta gestos de cortesía, gentileza o reconocimiento conocieron esos muros.

Los camiones de demolición se llevaron sin saber, infinitos recuerdos en cada ladrillo retirado del lugar. Y para qué seguir. Arriba, dos de las imágenes que me enviara Luis. Abajo, una foto de archivo del teatro tomada después del terremoto del 27 de febrero y más abajo el espacio que dejara el edificio demolido. Agrego al final el texto de Luis y le agradezco a través de esta publicación la sensibilidad de su nota y las fotografías.



Estimado Nelson.
Hace pocos días presenciamos el fin de tantos y tantos recuerdos. El teatro CRAV y el Deportivo Refinería sucumbieron al terremoto y a la picota. Se hizo efectiva la amenaza y ocurrió. Para muestra van las fotografías que te adjunto. Solo quedan en pie los recuerdos de tantos pencones de corazón. Las heridas tomarán mucho tiempo en sanar.

Con afecto, un abrazo.

LUIS MÉNDEZ BRIONES

PS: Para los amigos pencones que pasaron su infancia y juventud en el cine CRAV, que hoy es un recuerdo y que se aprecia en la penúltima imagen de archivo, estaba en el lugar donde se observa el camión junto al árbol, en la esquina de las calles San Vicente y O'Higgins.

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Recuerdos del Cine Crav:

¿Quién pololeaba con quién?

Colaboración de Gabriela Álvarez

Me recuerdo de la sala, con la peculiaridad de estar la Galería abajo, y la Platea más elevada, de los gritos de los parroquianos, cuando se cortaba la película, “ya pus cojo”, entre otros epítetos, (ese era don Andrecito, que parchaba y parchaba películas con acetona) y todos zapateando en el suelo de tabla, como forma de protesta y para que decir, de las rechifladeras ensordecedoras.
Recuerdo también como mirábamos los afíches y nos preparábamos para el o los próximos estrenos, una vez en la fila a sacar la entrada, siempre era la misma señora que las vendía y que en ocasiones estaba el señor Puente merodeando y a algunos conocidos nos dejaba pasar gratis… y enseguida a correr por la pasarela empinada y llegar rápidamente a buscar un buen asiento, para una mejor ubicación. Y todo empezaba con “El Mundo al Instante”, para que decir cuando las películas eran triples, pasábamos y amenizábamos interminables tardes de lluvia y frío, felices viendo películas, varias en blanco y negro por cierto. También era cuando más comíamos pastillas de menta, violeta, masticables y algunos hasta llevaban cocaví de la casa.
En la última fila se sentaban los que iban a pololear al cine y lo que menos hacían era ver películas y era ahí donde a veces nos enterábamos quien pololeaba con quien.
Nunca olvidaré mi bella niñez en Penco, entre otros tan bellos recuerdos que atesoro, es el Cine Crav y hoy al enterarme de su demolición, no puedo más que sentir una lágrima en mi corazón.
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Carta de Glenda Hormazábal a Gabriela:

Gabita: Una vez más felicitaciones escribes muy bien y por Dios que nos emocionaste con los recuerdos del teatro y por supuesto que tb me remonté al pasado. nos identificamos con tu experiencia. Me hizo recordar que a la entrada había como unos brazos de cemento por donde nos resbalámos como toboganes. Te acuerdas que la platea con la galería (que tenía bancas de madera) estaba separada por una pequeña división y nos pasábamos de un lado a otro. Lucho me cuenta que él tenía la obligación como hermano mayor acompañar a Lucy a la matiné (porque a la selecta era muy tarde ja, ja) que iba con su casi novio y no podían ir solos, por que era mal visto y ahí tocaba el violín todo el rato. Otras veces mi suegro le daba plata para que fueran todos y mandaba a Bernardo antes a sacar las entrada y éste sacaba galería para todos y se guardaba el dinero, por supuesto que para que no lo acusaran les compraba pastillas unas de pololeo y de a poco los iba pasando para platea, mejor dicho tirándolos de a uno, partía con la Uca, luego tiraba a la Inés y así hasta que terminaban todos más cómodos en platea viendo la película.
Nosotras, más grande ya, íbamos con Julio Méndez que nos iba a buscar a la casa, pues así nos daban permiso,los días sábados o domingo a la selecta, con Chely, Gerardo Aceituno, Laury y Noely Montecinos, los chiquillos Godoy las chicas Wong y en patota vimos algunas películas como Zorba el griego, El bueno el malo y el feo entre las que me acuerdo. ¡ Qué lindos e inolvidables recuerdos de nuestra infancia y juventud!
Cariños
GLENDA

Carta de Juan Oliveros, Santiago:
Señor Nelson Palma.
Estimado coterráneo, que bueno poder cibernéticamente hablando estar conectado con ud. y mi querido Penco. Quiero comenzar por expresar mi reconocimiento a su persona, por lo que ud. está haciendo informar de nuestra tierra y el acontecer que ocurre en ella nos hace muy feliz, soy un pencón mas que esta fuera de esta comuna maravillosa ,con ello simplemente me hace quererla aun mas , ya que en ella esta mi querida madre y mis queridos hermanos menores, mis sentimientos son tan grandes por esta tierra que me duele saber que nadie ni nada puede defender lo que es el patrimonio de nuestro pueblo, un recinto como el cine "Crav",el gimnasio, y todo lo que se refiere a nuestra pasada historia con tantos recuerdos, se vaya abajo como si nada. La historia de un pueblo la hacen las personas y sus construcciones ,Acabo de leer un articulo en el que se menciona a don Juan Muñiz (q.e.p.d.);si que fue un extranjero que nos hizo creer en la historia de nuestro pueblo ,estuve bajo sus ordenes cuando fue entrenador aun de en ese entonces "Coquimbo Crav",cuando aun la fabrica funcionaba, y ahí aprendí lo que un líder lleva a su gente a creer en el y seguirlo con la confianza de que vas por un buen camino ,amando y queriendo lo tuyo. Falta que ahora venga un negociante mas y decida construir algo a la orilla de la playa y echar abajo La Planchada para darles el gusto al negocio, amigo mío ,lo que le comento lo hago con sentimiento ,ya que conozco a la señorita(ra)Gabriela Álvarez, y sus comentarios son lo mas acertados ,al igual que la señorita (ra)Hormazábal ,les pudo comentar aun mas ,conocí muchos artistas Chilenos y extranjeros que actuaron en ese cine, y algunas otras películas que también dieron como las de Tarzán, el llanero solitario etc. Querido coterráneo soy Juan Oliveros Duran, de la familia Oliveros que vivía en calle Carrera estoy radicado en Santiago llevo 36 años fuera de mi Penco Querido como decía el Pato Renán en una de sus canciones nostálgico y dolido .Quiero mucho a Penco ,un saludo afectuoso.
Juan

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Carta de Enrique "Pin" Puentes, Australia:
Aló Nelson:
Un agrado saber de tí. Quedo a tus órdenes. De lo del Teatro CRAV me he enterado de sus detalles en tu blog y en el de Vivianne. Lamentablemente no he podido escribir al respecto, pero como todos, siento que algo importante de las vidas de los pencones, ha sido convertido en polvo. Lo grave, es que estamos hablando de los recuerdos, de la memoria viva de varias generaciones, que ya no tiene el espejo de lo que hicieron sus padres ni posibilidad de reclamar el despojo. Me sumo a esta herida a mansalva que ha recibido nuestro pueblo de parte de los desatinados y mercaderes que trafican con la cultura con afanes mezquinos y subalternos. Un abrazo.
Enrique

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Reconstruir desde la memoria

Nelson,
Entre otros correos de mis amistades de la Octava Región, y a raíz de lo publicado en tu blog ayer, recibí este correo de un amigo Profesor de Historia y tomecino y quise compartirlo contigo.
Saludos cordiales,
Gabriela

Querida Gabriela: con gran interés he repasado lo que me envías. Los recuerdos no terminan ni finalizan con un suceso, por muy terrible y desastroso que sea. El ejemplo de lo que está haciendo Nelson, es lo que hay que hacer hoy. Reconstruir desde la memoria. Esta, obliga a mantener viva la historia de nuestros pueblos, vidas, experiencias. Es como se hace historia hoy. Lo grave es no ser capaz de guardar lo más valioso que se mantiene en nosotros, a pesar de las catástrofes, nuestra memoria. A reunir fotos, testimonios orales, entrevistas, narraciones, etc, etc,.Para que de esta forma, lo que se niega a desaparecer, renazca cada día en nuestra memoria, en nuestros relatos, es decir, en nuestra oralidad…Saludos,
un abrazo, igualmente a Nelson...
Juan Manuel...