Sunday, August 05, 2012

FANALOZA: UNA VISIÓN A TODO COLOR DE PENCO DE 1945

 

Un tremenda emoción me embargó cuando un dirigente del Sindicato de la ex Fanaloza abrió la puerta de la oficina de la presidencia en el segundo piso del Gimnasio para que una delegación de la Sociedad de Historia de Penco ingresara a apreciar un tesoro histórico de la comuna: la pintura del artista Santiago Prudanti fechada en 1945 y que solitaria cuelga en uno de los muros. Digo emoción porque la primera vez que vi esa pintura fue poco antes de 1960. Desde entonces quise volver a apreciarla y nunca pude. De verdad, había soñado tantas veces por verla de nuevo. Hasta que por fin, ahora me enfrentaba a la bella imagen que describe desde un cerro la perspectiva de calle Infante incluyendo las instalaciones de la desaparecida industria locera y parte del entorno.




La imagen trae al presente detalles increíbles y olvidados. Por ejemplo, en el centro, se levanta la enorme chimenea de la industria, construida en hormigón, a diferencia de las de la Refinería que eran de acero. La pintura muestra un penacho de humo pardo que sale de ella. Pero, ya en los años cincuenta esa chimenea dejó de utilizarse seguramente porque cambió la fuente de energía. En su parte superior tenía una especie de gancho, que no se aprecia en la pintura. Lo divertido era que allí terminaban enredados los volantines que en su trayectoria invadían el espacio aéreo de la industria. Esa chimenea se tronchó por la mitad a causa del terremoto del 21 de mayo de 1960 y el resto fue demolido posteriormente. 



La pintura describe claramente la prolongación de la calle Las Heras más allá de Infante. Por algún motivo, la industria unilateralmente cerró la calle y se apropió de ella. Hoy en día recuperar ese tramo de Las Heras por parte del municipio parece poco probable.

Desde la perspectiva de Prudanti, la calle Infante se ve más ancha. Sin embargo, pudo haber sido un licencia que se tomó el pintor para no perder el foco que era la industria. Se aprecia muy poco tránsito. Y al fondo, va pasando el tren con locomotora a vapor arrastrando, seguramente, un convoy de carga. Más allá, en la bahía es posible apreciar un barco también a vapor avanzando hacia el muelle de la Refinería de Azúcar.

Se observa un curso de agua bien canalizado junto a la vereda de la industria. Fanaloza usaba ese canal para arrojar sus aguas servidas, cargadas con residuos de caolín y greda directamente al mar.
 

Detrás del tren se ven unos pequeños montículos que corresponderían a los desparecidos hornos caleros ubicados en el camino a Cerro Verde. Uno de ellos era un cerrito natural donde dos familias habían construido sus casas. La calle Toltén se empina sobre el cerro y se pierde en un bosque de pinos. Arriba se abre a la derecha el camino viejo a Lirquén, que pasaba por Cerro Verde Alto. A esa zona también se la denominaba “Corea”.

Y el camino nuevo a Lirquén, sin pavimentar, se aprecia al lado derecho del cuadro. Detrás de los pinos y en forma paralela al camino nuevo subía la ruta al cementerio cubierta por los bosques.

Hermoso es el cuadro el de Santiago Prudanti, lleno de detalles interesantes. Pero, hay que apreciarlo más con interés histórico que artístico. Sin duda es un aporte al conocimiento del pasado pencón. La pintura muy bien guardada por el Sindicato podría ser apreciada por toda la ciudadanía. Igualmente, agradecemos al Sindicato que nos haya permitido ver esta obra.

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