Wednesday, July 18, 2018

ADRIANO REYES PUSO LA MÚSICA A LAS FIESTAS UNIVERSITARIAS

         Los ecos de las fiestas de los universitarios de los años 50 llegaban también a Penco en forma contagiosa. Era una alegría generalizada en Concepción que se registraba semanas antes del inicio de la primavera. La música original se oía una y otra vez. La originalidad provenía de un artista del Ejército, del director de la banda del Regimiento Chacabuco, el suboficial Adriano Reyes. Dentro de las variadas creaciones que él compuso para la comunidad penquista, una de las que más “pegó” en particular entre los estudiantes, fue el “Baión Penquista”.
          Recientemente encontré en internet una entrevista a Adriano Reyes, realizada por el periodista de la Radio Universidad de Concepción, Hugo Olea Morales. Este relato fue publicado en el diario El Sur el 10 de noviembre de 2009. Porque en Penco también se escuchaba profusamente el “Baión Penquista”, me tomé la libertad de difundir para los lectores de nuestro blog el texto de hace casi diez años:

Martes, 10 de noviembre de 2009

Adriano Reyes, "un mechón" eterno

Por Hugo Olea Morales
Hugo Olea

Adriano Reyes Fuentes puso la banda sonora a la alegría de los universitarios penquistas durante veinte años. El jolgorio se expresaba en ocasiones como los juegos florales, machitunes, farándulas, corsos de flores…
De ese pasado rescatamos en 1986 una pizca de diálogo con Adriano Reyes, un hombre que llegó a Concepción en 1952 como Jefe de Banda del Regimiento Chacabuco. A poco andar, Reyes conquistó a los universitarios con sus canciones, que los muchachos de hoy desconocen, que son parte de la tradición estudiantil de la Universidad. Títulos: "Carnaval", "Rock universitario", los más difundidos. La Casa del Deporte casi se venía abajo con "Una mechona que se sentó en las rodillas del profesor" o con "Los Popeyes". Pero, la más exitosa de todas sus creaciones musicales fue “Baión Penquista”.
Cuando hablamos (murió en 1997) retirado ya recordaba miles de cosas: "Ingresé al Ejército en 1937 como agregado aprendiz a la banda que recién se fundaba en la Escuela Militar".

Sus marchas "Penachos Rojos " (1938) y "Recuerdo Militares", siguen siendo interpretadas en todas las unidades del Ejército del país y la primera en cada Parada Militar. En nuestro medio compuso el Himno Deportivo de la Universidad de Concepción.
–¿Dónde se “producen” personajes como usted?
Adriano Reyes (Foto Internet).
–Soy de Peumo, un pueblito de la provincia de O'Higgins, tierra de los limones, paltas, naranjas y flores.
–¿Cuándo y cómo entró en contacto con la música?
–Desde los siete años. Mis padres tenían almacén. Fíjese que con el embudo del aceite tocaba la trompeta.
–¿Cómo se contactó con la Universidad de Concepción?
–Toda esta bella amistad nació después de haber sido trasladado al Regimiento Chacabuco de Concepción, como jefe de banda. Un buen día, de 1952, fui a cobrar mi cheque a la Caja Nacional de Ahorros –así se llamaba antes el Banco del Estado–, quedaba en Pinto con O'Higgins, y se me acercó el actor muy joven entonces Andrés Rojas Murphy. Al ver la lira en mi uniforme, que es el distintivo de los músicos militares, me preguntó acaso era músico. ¡Claro!, le dije. Ahí mismo me propuso que compusiera una pieza para Concepción y que la banda comenzara a tocar cosas más modernas. Como fuente de inspiración, Rojas Murphy me nombró el Biobío, el Cerro Caracol, el Campanil". Así nació el "Baión Penquista", que lo di a conocer en las retretas dominicales. Le advierto que fue la gran novedad. Otra cosa, también, fue novedoso escuchar, por primera vez, una banda militar en que se cantaba. De ahí para adelante, todas las bandas de Ejército comenzaron en algunas ocasiones a utilizar voces.
Andrés Rojas Murphy.
–¿Cómo comenzó a adentrarse en el corazón de los estudiantes? Eso quiero que me lo cuente...
–La Federación de Estudiantes, FEC, solicitó la banda del Chacabuco para el desfile de carros de la Fiesta de la Primavera, en donde había mucha alegría, disfraces, comparsas. De allí saltamos directamente a la Casa del Deporte, donde la banda, por años, pondría a partir de entonces la música de machitunes, presentaciones de reina, en fin, cualquier fiesta de los estudiantes. Yo tenía alguna experiencia en espectáculos, porque había tocado en esos programas de auditorio que tenía la Radio Minería, en Santiago, junto a la orquesta de Federico Ojeda...
–¿Hasta cuándo participó de la alegría estudiantil?
–Hasta que me retiré, el año 71 o el 72. Fue emocionante mi última velada. Cuando entré a la Casa del Deporte con mi orquesta, ¡qué ovación!...
–Su orquesta ¿cómo se llamaba?
–Los Happy Boys...
–¿Qué ocurre con usted ahora?...
–Bueno, estoy retirado. Vivo con el cariño de mi esposa, de mis hijos y de los catorce nietos...
–¿Volvería a Concepción?
–Lo haría solamente por asuntos de familia...
–¿Qué ocurrirá con su música? ¿Le gustaría a los mechones del 86?
–Mi música jamás morirá porque es de los universitarios, siempre habrá personas que recuerden mis canciones y se las mostrarán a otros, a los más jóvenes, porque quienes fueron un día muchachos y hoy son profesionales, jamás olvidarán esos bellos días en que llegaron a la U...
Hugo Olea M
EL SUR de Concepción.

Banda instrumental del Regimiento Chacabuco (Foto de Internet).

Wednesday, July 11, 2018

¿PENCO, CIUDAD COSMOPOLITA?

          En Penco, cuando hablábamos del aporte a la cultura local de personas que llegaron de otros lugares del mundo, saltaban a la palestra apellidos provenientes de Italia, España, Francia, Alemania, China; gente que se afincó acá y que con el tiempo se confundió con los habitantes locales. Y llegaron por distintos motivos: comerciales, profesionales, de trabajo, de búsqueda de nuevos horizontes. Lo importante fue que esas personas se quedaron y aportaron. No se trató de “aves de paso”.
Foto referencial (Internet).
        Distinto es cuando abordamos el tema hoy en día. En los tiempos actuales somos testigos de la llegada de más gente, nuevas familias, en un proceso de inmigración internacional sin precedentes que registra Chile, fruto de la inestabilidad política y precariedad económica en sus países de origen. Es gente que viene a Penco esperanzada de poder rehacer su vida. Por este motivo no es raro oír a personas hablando español con giros no escuchados, con sonoridades y musicalidades distintas. El tono del color de la piel de mucha gente que circula por nuestras calles también muestra diferencias.
           El Departamento de Extranjería y Migración de la Región del Biobío informó en marzo de 2018 haber cursado documentación a 9.335 migrantes provenientes de 14 países. Si bien la cifra es oficial es probable que el número sea aun mayor considerando a quienes se presentan cada día a formular solicitudes. Estas personas están distribuidas en todas las ciudades y localidades de la provincia.
        Un indicador del volumen de la inmigración es la iniciativa, por ejemplo, de ofrecer en Penco cursos gratuitos de “creole”, la lengua que se habla en Haití. Este sólo hecho constituye también un signo de la acogida pencona a inmigrantes con la íntima expectativa local, eso sí, que haya un punto de término. Porque como sea, el espacio se reduce.
Jeremy Irons (foto El País).
      Y para terminar, se me viene a la mente una cita del actor británico Jeremy Irons publicada recientemente por un diario español para referirse a Londres, ciudad cosmopolita por antonomasia. En cualquier caso,  presento mis disculpas a mis lectores por lo que pudiera ser una exageración en lo que se refiere a Penco, pero esto fue lo que dijo Irons: “Lo que me gusta de Londres es que uno puede caminar horas para encontrarse con un inglés. Y me parece bien”.   

Thursday, July 05, 2018

CERVANTES ADMIRÓ PROFUNDAMENTE EL TALENTO DE ALONSO DE ERCILLA.


Entrada marítima a Lepanto o Naupactos, en Grecia.
              Uno de los rasgos de la personalidad de Miguel de Cervantes  fue su testimonio por la buena escritura y, como tal, admiró a Alonso de Ercilla (1533-1594) por su poema épico “La Araucana”. Se deslumbró con ese relato en verso acerca de la bravura de los conquistadores y del valor indómito de los mapuche en los fieros combates en un ignoto lugar del Nuevo Mundo. La Enciclopedia Británica dice que los araucanos (gentilicio creado por Ercilla) fueron “los guerreros más feroces que los europeos hayan encontrado en las Américas”.
Miguel de Cervantes, del artista Jaime Mir, 
           Hay  estatuas en homenaje a este egregio escritor español, autor de El Quijote, en muchas partes. En mi opinión, la mejor imagen, supuesta y metafórica, de Cervantes fue creada por Jaime Mir. Esa obra se levanta altiva en la estrechísima rada de Naupactos, en el golfo de Corinto, en Grecia. En el siglo XVI el lugar estaba bajo hegemonía turca, pero permanecía ocupado por su contra parte veneciana, quienes lo llamaron Lepanto. En la puerta marítima del enclave tuvo lugar la memorable batalla  entre el Imperio Turco Otomano y el Imperio de España, el 7 de octubre de 1571. En ella combatió el bravo Cervantes, a la orden de Juan de Austria, hermano del rey Felipe II. Y fue en esa circunstancia que el joven soldado de 24 años resultara herido con la secuela de la inmovilidad de su brazo izquierdo. Por eso, el mote de “El Manco de Lepanto”.
CERVANTES: PLUMA Y ESPADA
          La estatua, a la que hago mención, del artista Mir (nacido en Mallorca en 1915) presenta a un Cervantes estilizado que alza su diestra con una pluma de ave mientras permanece de pie sobre unos libros y una espada doblada representando la derrota de las armas. El escultor dijo del mensaje que quiso transmitir con esta imagen de metáfora: “en la batalla de Lepanto el mundo perdió a un militar pero ganó a un escritor” y que “la concordia puede más que la fuerza”.

       Naupactos o Lepanto es una localidad de unos 20.000 habitantes situada en el Épiro, en la costa del golfo de Corinto, que lo separa de la península del Peloponeso. Casi al frente está la ciudad de Patra. No he tenido la oportunidad de ir allí, sólo he visto fotos que comparto en esta crónica. De Lepanto se observan los muros almenados y el puerto, que testimonian su importancia estratégica de otro tiempo. Ahí, donde los españoles derrotaron a los turcos, se emplazó en 1998 la inspirada estatua de Miguel de Cervantes a la que me refiero.
“LA ARAUCANA” EN LA BIBLIOTECA DE DON QUIJOTE
         Decía que como admirador de Ercilla, soldado y escritor como él, Cervantes reconocía su excelso estilo literario y el valioso aporte de los datos históricos de este lugar ubicado en algún punto del Nuevo Mundo y de sus habitantes.  Por eso la incluyó como ejemplo de un buen texto en la trama de su obra máxima "El Quijote".  Y he aquí un botón de muestra, en el capítulo 6 de la primera parte. Según la novela, “La Araucana” estaba entre los casi 300 libros de la biblioteca propiedad del ingenioso hidalgo. Convencidos el cura y el barbero, amigos de don Quijote, que éste perdió el juicio por creer a pie juntillas lo que decían los nefastos libros de caballería, decidieron quemarlos todos. Pero, antes de lanzarlos a la pira, el cura pidió revisarlos para no cometer una injusticia quemando a justos por pecadores. Fue así que el barbero le mostró tres que tenía en las manos: “La Austríada”, de Juan Rufo; “El Monserrato”, de Cristóbal de Virués y “La Araucana”, de Alonso de Ercilla. “Esos tres libros, dijo el cura, son los mejores en verso heroico, guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España”. La categórica sentencia del cura salvó al poema de Ercilla de arder en la hoguera suerte que no tuvieron los aborrecidos libros de caballería, de acuerdo con la novela.
Alonso Quijano (don Quijote) leyendo en su bibliotea. Sobre su escritorio se ve el Amadís de Gaula. 

            Existe una segunda cita de Ercilla en la novela de Cervantes. Son dos versos de “La Araucana”, incluidos en el capítulo 14 de la segunda parte y que están en el segmento inicial del poema épico:

“y tanto el vencedor es más honrado
cuanto más el vencido es reputado”.


REPRESENTACIÓN DE ERCILLA EN SANTIAGO
          En Santiago de Chile el poeta don Alonso es representado por un artístico monumento en la plaza que lleva su nombre, frente al Parque O’Higgins. La imagen es una pieza plena de simbolismos. En ella se observa a Ercilla sentado en actitud de serena concentración imaginando cómo sería finalmente "La Araucana". Tiene un lápiz en la mano la que se apoya en su mentón y cerca de sus pies, su espada dispuesta y el yelmo español. De enorme valor es la imagen que está detrás del poeta y en un nivel superior. Representa a una joven mapuche con el aspecto de una musa inspiradora. Ella levanta al cielo una rama de canelo sagrado, uno de sus senos se ve desnudo, mientras el viento hace flotar su chamal oscuro. La escena de alegoría es imponente.
         Las expresiones de ambos personajes son contrapuestas: Ercilla meditabundo y paciente contra la actitud enérgica de la mujer con el rasgo clásico mapuche, vestida a la usanza de su raza. Tal fue la obra del escultor Antonio Coll y Pi inaugurada con motivo de las celebraciones del centenario de nuestra Independencia en 1910 en la capital. La pieza fue una donación de la Colonia Española residente.
ERCILLA, LAUTARO Y UN CANELO EN PENCO
            Ercilla y los habitantes originarios de Penco –representados por Lautaro– tienen desde ahora su espacio en el corazón de Penco. La imagen escultórica del poeta madrileño fue descubierta en la plaza pencona en abril pasado. Sin la pretensión de la metáfora ni las licencias que regala el arte, esa obra es un reconocimiento.
          A un par de metros de allí se encuentra la estampa del capitán mapuche Lautaro en el muro de la Escuela Isla de Pascua y que fue desplegada en 2015. Es una hermosa pieza de gran formato en cerámica realizada por el artista pencón Roberto Zhuchel, y cuyo contenido es un detalle de la tela de P. Subercaseaux.
          Sin embargo, entre esos dos mundos, el de Ercilla y el de Lautaro existe de por medio un tercer componente: la naturaleza. Así, la trilogía se completa con la presencia en la plaza de un canelo, que para la cosmovisión mapuche  representa el eje del universo.
            

Saturday, June 09, 2018

ERCILLA, EL POETA ESPAÑOL QUE COLOCÓ A PENCO EN LA HISTORIA UNIVERSAL Y LO ELEVÓ AL CIELO DE LAS LETRAS, RECIBIÓ JUSTO HOMENAJE EN LA PLAZA LOCAL

Ercilla homenajeado en Penco. (Foto penco.cl)

NOTA DE LA EDITORIAL: El 23 de mayo de 2018 se inauguró en Penco una estatua que recuerda al soldado y escritor español Alonso de Ercilla, autor de "La Araucana", obra en bronce del artista chileno Joaquín Mirauda. La idea de materializar este proyecto, de gran importancia cultural, fue aprobada en el seno del municipio pencón, encabezado por el alcalde Víctor Hugo Figueroa y el Concejo.
En la ceremonia para inaugurar la imagen artística de Ercilla intervinieron el alcalde Figueroa y el presidente de la Sociedad de Historia de Penco (SHP). El siguiente texto corresponde al discurso del presidente de la SHP, Jaime Robles Rivera, quien lo hizo llegar a nuestra redacción:

 El 19 de junio del año pasado, la Sociedad de Historia de Penco se hizo presente ante la Comisión de Desarrollo Urbano del Concejo Municipal de Penco, para exponer los argumentos que respaldaran objetivamente y con base histórica, la pertinencia de ubicar en el centro de la remodelada plaza de armas de Penco, una escultura de la figura del soldado poeta de la conquista de Chile, Alonso de Ercilla y Zúñiga, y con ello, saldar una deuda que estaba pendiente durante siglos, con el portador de la pluma que dibujó en las mentes del viejo mundo, las primeras letras que hablaron de Penco, nuestro pueblo primigenio y sus nobles defensores, los mapuche del valle del Peguco.
Jaime Robles lee su discurso.
Por ello, me permito tomar unos minutos, en medio de éste solemne acto, para desarrollar en breves líneas la importancia, la relevancia de la figura de  Alonso de Ercilla y Zúñiga, y de la enorme influencia que los notables versos de La Araucana han ejercido durante siglos, en los procesos libertarios de nuestro Chile y de la América toda.
En el inicio de este relato, nos situamos a escasas cuadras de este céntrico punto de la ciudad, en el actual cerro de Bellavista Sur, el 12 de marzo de 1550, se enfrentaron las fuerzas mapuche y castellana, en la Batalla de Penco. Protagonistas de aquella gesta son el lugarteniente de Valdivia, Jerónimo de Alderete, y el toqui Ainavillo, quien es el “Orgullo de los pencones y caudillo” en las letras de Alonso de Ercilla. Así lo leemos en el Canto primero de la Araucana. Registrándose en letras eternas, por vez primera nuestro gentilicio: Pencones.
Testigo de aquel belicoso encuentro es Lautaro, quien será para Ercilla en la Araucana,  lo que para Homero fuera el príncipe troyano Héctor en la Iliada, ambos mártires, pagaron con la vida, la defensa de su patria.
Alonso de Ercilla llega a las tierras de Ainavillo, a éste valle del Peguco, en junio de 1557.
De izquierda a derecha aparecen los concejales Luis Alarcón y Leopoldo Valencia; el alcalde Víctor Hugo Figueroa; el escultor Joaquín Mirauda; y los concejales Verónica Roa, Juan Manuel Viveros y Justo Insunza. (Foto penco.cl)
Acompaña al más joven gobernador que haya pisado éste indomable reino, García Hurtado de Mendoza de tan sólo 21 años.
Ercilla no va tan lejos en edad, dos meses después de su arribo a éstas costas, él cumplirá los 24.
Llega con ansias de corroborar in situ lo que en la península se dice… se canta…  con alarma se lamenta, y a la vez, se admira:
¡No puede ser…! no es  posible que allá, al otro lado de la mar océano, donde el nuevo mundo presenta sus últimos rincones inexplorados, que por allá… en la “región antártica famosa, haya gentes tan soberbias, gallardas y belicosas, que no hayan sido por rey jamás regidas, ni a extranjero sus dominios sometida…” 
Al Imperio español, aquel cuyos territorios son tan vastos; donde jamás se pone el sol, un pueblo indómito lo pone en jaque.
Podemos suponer que Ercilla comienza a delinear su maciza obra literaria, una vez que pasa de la isla de enfrente, la Quiriquina y toca las arenas de nuestras playas penconas; pero no es así, su trabajo creador comienza dos años antes, y paradójicamente, de todas formas, comienza inspirado en Penco, a pesar de estar él aún en España.
Alonso de Ercilla es de aquellos personajes universales, que está en el lugar correcto en el momento exacto.
En octubre de 1555 se embarca en Sanlúcar de Barrameda, cerca de Cádiz, hacia los confines del orbe. Nuestro ya conocido Jerónimo de Alderete va en la misma nave, de regreso a Chile. Alderete estaba en España por encargo de Valdivia, quien para esa fecha, ya había sido víctima mortal de Lautaro en Tucapel.
En la nave, también viaja el nuevo Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza, y su joven hijo García, quien estaba, como ya se ha dicho, destinado a ser gobernador de éste reino. Que mejores acompañantes para una travesía de largos y penosos meses, por el Atlántico océano.
Ercilla contará entonces con el primer insumo para su obra creadora, con el germen que iluminará las gloriosas páginas que enarbolan nuestra identidad ancestral.
Con los testimonios, las vivencias, o mejor dicho… las sobrevivencias en tierras mapuche, que le irá narrando Alderete durante la travesía, Alonso de Ercilla va configurando el carácter de nuestro pueblo, de nuestra raza originaria.
El alcalde Figueroa y el presidente de la SHP, Jaime Robles el día de la inauguración. (Foto penco.cl)
Un mes antes que Ercilla arribara a Penco, Lautaro es muerto por Villagra a orillas del Mataquito. Quizás fue la más alta decepción para un poeta épico como él: no conocer al “semidiós” de quien tantos reportes e impactantes referencias había recogido.  
Las letras de Ercilla han permitido que en la memoria de los tiempos se afiance la admiración por el toqui del wallmapu, y en pleno siglo XXI, a distantes casi cinco siglos de las gestas ensalzadas, es nuestro querido Penco, el que reúne, frente a frente, desde ésta, la nueva plaza, al majestuoso muro de nuestra primera escuela pública, las figuras señeras de Leftrarú y Don Alonso.
La Araucana, ha sido, es y será, el libro inspirador de quienes buscan la gloria de la patria; la patria grande: Chile, y Penco, nuestra patria íntima.
Permítanme por ello, agregar a estás breves palabras, el mensaje que a  nosotros, los pencones, nos dirige el más alto de nuestros próceres, iluminado en la lectura de las figuras espartanas, descritas por Ercilla en la Araucana.
Bernardo O’Higgins Riquelme, que en Penco, tomando el mando de las tropas patriotas en febrero de 1814, en nuestro fuerte La Planchada, arenga al pueblo levantado en armas contra la tiranía, en el amanecer de nuestra gesta de independencia.
Nos dice O’Higgins:
“…Porque desde hoy en adelante y para siempre, el suelo del Pencón y de todo Chileno, llevará el glorioso nombre cuyo título ha inmortalizado el de Arauco de tierra de libertad.”
Y agrega,
“…Pencones, no aparties vuestra vista del lado opuesto del BIO BIO, y jureis por las manos del inmortal Lautaro, de Galvarino y de Caupolicán, de vivir libres o morir con honor.”
En ésta arenga se deja ver la fuente de la cual bebió el espíritu del libertador: La Araucana, de don Alonso de Ercilla.
Por ello celebráramos la presencia en nuestro principal paseo público, de la escultura que hoy inauguramos. No porque Ercilla requiera un reconocimiento más, de los muchos con que ya cuenta en el mundo; sino, porque para contar nuestra historia, la historia de Penco, la Araucana, y la figura de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, es la piedra angular de nuestro relato.
Vecinas y vecinos, penconas y pencones, le herencia de la que he hecho una ligera semblanza, es libre de ser tomada. Está ahí, esperando que quienes con orgullo y admiración la han acogido, tengan dignos nuevos portadores.
No es tarea exclusiva de elites intelectuales ni sólo de la academia, es tarea de todo ciudadano, que como ya he dicho, desea hacer grande a su patria, comenzando por el pueblo en cual hace su vida y la de su familia.
El primer deber es entonces, conocer, apreciar y compartir el rico patrimonio de nuestra tierra, nuestra historia de toda época, de todos los siglos.
Termino este mensaje, felicitando a las autoridades comunales que en hora buena, con visión de futuro, en la reivindicación de nuestro pasado, han aceptado y  resuelto traer a la ciudad tan magnífica obra escultórica.
Felicito entonces, en nombre de la Sociedad de Historia de Penco, al señor alcalde y al concejo municipal en pleno, por ésta acción, que enaltece la noble función edilicia que llevan sobre vuestros hombros.
Muchas gracias.-
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El alcalde Figueroa  se dirige a los presentes durante el acto inaugural.

COMENTARIO:
Hemos recibido una nota desde Copiapó, del docente pencón Juan Espinoza Pereira, referente a la inauguración de este monumento al insigne Alonso de Ercilla y Zúñiga en la plaza. El texto del mail es el siguiente:

 Estimado Nelson,
Agradecido de la nota relativa al homenaje de Alonso de Ercilla, cuya pluma logró plasmar el espíritu del pueblo mapuche y su cultura. Algunos amigos habían comentado dicho evento pero no cómo se expresa en la crónica, incluso en el último encuentro deportivo del Vial en Vallenar, conversamos con algunos penquistas que viajaron sobre dicho evento. Pero reitero en vuestro blog adquiere un sentido más profundo.
Cuando vi las fotos y el monumento de inmediato viaje a mi pasado pencon, en especial mi querida Escuela N° 90 cuando la señorita Julia me hizo leer el Mestizo Alejo La Criollita de Víctor Domingo Silva, estando apenas en 7° Básico. En ese momento no se si fue un castigo o una ayuda por ser buen lector; ahora que he transitado  muchos en la vida, le agradezco a la distancia mi profesora Julia, pues algo vio ella que no supe interpretar en ese momento.
La lectura del Mestizo Alejo, me entusiasmo a tal extremo que en dos días terminé de leer el libro y grabarlo en mi memoria y como 10 años en recorrer cada espacio de Penco que aparece en dicho texto.  Ni hablar de cómo me sentía identificado con ese personaje, que cuando pasé hace algunos años por la Escuela de la Plaza, como le decíamos en mis tiempos escolares y vi a Leftraru en gigante, así de gigante imaginaba al Mestizo Alejo merodeando por los cerros de Penco. Ahora que viajaré a pasar unos días junto a mi familia de seguro que me emocionaré ante la escultura.
Agradecido de las autoridades, del artista y de todos los que hicieron posible este homenaje a Ercilla en el sitio más simbólico de españoles y mapuches; del mismo modo agradecido de ti Nelson por publicar una parte de la cultura en tu sitio para quienes estamos distanciados de nuestra matria de nacimiento.

Atte.
Juan Espinoza Pereira
Docente



Monday, June 04, 2018

EN LOS 50 HUBO FLUIDA ACTIVIDAD ENTRE LOS SINDICATOS DE LAS INDUSTRIAS DE PENCO

Actividad social del sindicato de empleados de Fanaloza. Don José Díaz Mateluna fue un gerente de la industria locera. 
              Antes de la clasificación del genérico “trabajadores”, en Penco había empleados y obreros que se desempeñaban en las industrias locales. Los primeros eran ejecutivos, profesionales y administrativos; los segundos pertenecían a la categoría de la mano de obra. Don Fernando Pulgar Ávalos, ingeniero químico, quien se desempeñó en Penco en los 50 nos dio una retrospectiva de la sociedad trabajadora de esos años.    
               “Alterné con aquella gente cariñosa y laboriosa de la Fábrica Nacional de Loza (FANALOZA)  y de la Refinería de Azúcar (CRAV) de Penco  desde 1953 a 1957, tanto en lo laboral como en relaciones sociales y de recreación”.
Recorte de la revista Pan de Azúcar, donde se informa de las actividades de "Calaguala". En la ocasión el nuevo presidente del club, Manuel Palma (mi padre) asumía el cargo y se detallaban las actividades..
               “Tuve la suerte de ser invitado por el Presidente del Club "Calaguala" ,  creado por Mario Rojas Ibáñez, procedente de CRAV de Viña del Mar, que como porteño de Valparaíso  eligió el nombre de un barrio del Cerro Barón para el club. Ellos organizaban paseos familiares, competencias deportivas, celebraciones de diversa índole, como recepción a visitas forasteras y otras”.
           “En Fanaloza: los sindicatos loceros organizaban actividades paralelas. Destacaban las deportivas: participando en el  Campeonato Regional de Fútbol, logrando el título de Campeón. El Club de Pesca y Caza, presidido por don Eduardo Lamothe, en una oportunidad me invitó a pescar sierras en la bahía, de donde regresamos con una pieza c/u y el excedente se donó a una institución benéfica”.
            “Se efectuaban visitas inter sindicales entre las Fábricas de Paños de Tomé, Vidrios Plano de Lirquén (VIPLA), etc.”
Antigua sede del sindicato de empleados de Fanaloza. Hoy es un colegio.

Friday, June 01, 2018

DON LUIS BARRA NARRÓ LA ACTUALIDAD DE PENCO EN LA PRENSA NACIONAL


Portada de la revista VEA de enero de 1951.
                De lejos conocí a don Luis Barra Concha (*). De complexión delgada, sonrisa fácil. Iba por calle Freire a menudo en dirección a la fábrica o lo veía caminando por la plaza. Aunque era empleado de Fanaloza, destacaba en Penco por desempeñarse como corresponsal del diario La Patria de Concepción y de la
Luis Barra Concha.(Foto cedida a nuestro blog por don
Fernando Pulgar Ávalos).
revista VEA de circulación nacional. Se trataba de una persona muy conocida en el ámbito local y su nombre estaba siempre al pie de reportes de Penco en los medios indicados. Oficiaba de periodista por vocación. Corrían los años cincuenta y pese a que la comuna no era generosa en producir noticias, el señor Barra tenía visión e intuición para detectar dónde estaban los hechos de interés público y los investigaba y los escribía. Demás está decir que en el periodismo no bastan la intuición y la visión, se exige también tener “buena pluma”, como se dice en jerga. Y él redactaba con estilo, condición indispensable para cumplir bien el rol.
               A riesgo de equivocarme, imagino que en los 50 el señor Barra entró en contacto con el recién designado director de la
Genaro Medina Vera. (Foto:
CARICEO.CL)
revista VEA,  Genaro Medina Vera, un hombre que hizo época en el periodismo chileno por la modernidad que introdujo en la forma y en el fondo de esa publicación de circulación nacional así como su éxito extraordinario de ventas. Sin duda, la prestancia y solvencia de don Luis en redacción así como el ojo periodístico para abordar temas sociales a la vez que atractivos para el lector, fueron condiciones que agradaron a Medina quien le concedió tribuna en su exitosa revista. El señor Barra escribió numerosas artículos para VEA, uno de los cuales destacó el trabajo de los profesores pencones que trabajaron sin remuneración en el primer liceo privado local que ellos mismos crearon (**).
               Respecto de Genaro Medina podría añadir que junto con catapultar VEA como la máxima revista nacional, dándole un sesgo sensacionalista centrado en las noticias policiales, él personalmente también usó su imagen de periodista famoso para “vender” relojes suizos a través de la publicidad. Una monografía publicada en el diario El Sur de Concepción en noviembre de 1955, Medina lanzó una afirmación muy moderna para su época. Dijo en tono convincente: “Un reloj suizo fino es de gran importancia para un periodista por su incomparable exactitud. En nuestra profesión, cada minuto es vital. Una diferencia de segundos podría hacer vieja una noticia sensacional”.
La monografía publicitaria para relojes suizos en que intervenio Genaro Medina.
               Es posible también que la relación de Genaro Media con don Luis Barra haya sido fluida, aunque no estamos en condición de afirmarlo. Lo relevante es que el señor Barra gozó del respeto de un hombre extraordinario de las comunicaciones como lo fue el director de VEA y a la vez vicepresidente del círculo de periodistas de Santiago. También vale considerar que fue la personalidad atildada, informada y seria del señor Barra la que le abrió puertas para investigar y contar historias de Penco a través de ese medio nacional.
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(*) El señor Barra fue el padre de Enrique “Kiko” Barra, conocido ex entrenador de básquetbol de Penco, quien falleciera recientemente.


Wednesday, May 30, 2018

PLACENTERAS VACACIONES SE TOMABAN FAMILIAS REFINERAS EN LA RINCONADA DE HUALQUI

Familias penconas en viaje a La Rinconada de Hualqui. La imagen fue captada mientras el camión que las trasladaba se detenía a la orilla del camino de arena y trumao., 1954, aprox. (Foto cedida a nuestro blog por don Fernando Pulgar Ávalos).

                  Nos cuentan que los niños, hijos de refineros de esos años, esperaban con impaciencia la llegada de las vacaciones de verano para pasar poco más de una semana en el balneario que el sindicato industrial de CRAV poseía en La Rinconada de Hualqui. Eran diez días de buena vida, sol maravilloso, aire fresco, ricas comidas, árboles frutales y una enorme piscina, en ese increíble microclima de La Rinconada, situada a unos 47 kilómetros de Penco.
           “Había de todo en esa parcela sindical, manzanos, viñas, tranquilidad, como para relajarse después de un año de trabajo pesado”, recuerda uno de los usuarios de esas instalaciones vacacionales en las que  se instalaba con su familia todos los años, hasta 1970. El sindicato organizaba el programa de veraneo, de manera de otorgarles a todos los trabajadores la posibilidad de aprovechar la temporada estival.

          El sector de la Rinconada de Hualqui tenía entonces numerosas parcelas, cuyos propietarios pertenecían a la colonia árabe de Concepción y Tomé. Entre ellos destacaban familias como Ananías, Zaror, Adaui… Pues, entre esas propiedades se ubicaba la adquirida por los trabajadores de CRAV Penco. Ese recinto en Hualqui lo administraba y cuidaba una persona contratada para ese fin. En los comienzos, hacia finales de los años 40 principio, había una enorme casona de dos pisos, a cuyo alrededor después se le agregaron cabañas debido a la alta demanda.
Niños, hijos de familias refineras, junto a la discina de La Rinconada (1954).
         El balneario tenía un servicio de cocina para que los veraneantes no tuvieran la preocupación de preparar comidas. Sin embargo, toda la alimentación se pagaba extra.
                Cuando la Refinería entró en su crisis final a mediados de los 70, la propiedad de los trabajadores sobre La Rinconada se perdió. Con su desaparición ya no fue posible aprovechar sus instalaciones, ni los activos fueron recuperados. Concluyó así un servicio de recreo para los trabajadores refineros y sus familias, vacaciones que hoy en día son recuerdos y una que otra fotografía.