Friday, October 16, 2020

A PUNTO DE CUMPLIR 100 AÑOS, LOS PRIMEROS REGISTROS DEL COQUIMBO CRAV DE PENCO

        En 1970 terminó el Campeonato Regional de Fútbol, que se inició en 1949, luego que se retiraran de la competencia para incorporarse al torneo nacional los clubes grandes de la zona. En los 21 años que duró el campeonato Coquimbo CRAV de Penco obtuvo cuatro veces el título. 

          El año 71 ya quedaban muy pocos clubes con buenos equipos como para mantener el torneo similar a los años pasados y los programas competitivos se fueron debilitando hasta desaparecer. En ese escenario histórico clausuró Coquimbo CRAV. Y seis años después del término del Campeonato Regional, la Refinería CRAV terminó también sus operaciones en Penco, dejando sin empleo a 336 trabajadores. Al día de hoy, los registros de las actividades futbolísticas al alero de la empresa azucarera ya cumplen casi cien años. Con el apoyo de material de archivo de Abel Soto, hemos reconstruido visualmente los años más espledorosos del recordado equipo pencón. 

FORMACIONES EN LA HISTORIA:


ARRIBA: Roberto Sánchez, Carlos Ortega, Mario Zúñiga, Roberto Chueco Pardo, Víctor Neira y José Chico Pérez. ABAJO: Juan Marín, Jorge Albornoz, Carlos Perla Reyes, Eduardo Villegas y Mario Pérez.


Mario Zúñiga, José Chico Pérez, Hugo Palanca Avendaño, José Vial, Roberto Chueco Pardo, Pedro Perro Vergara, Víctor Flaco Sepúlveda, Santiago Chaguito Nova, Mario Zorro Vidal, Luis Che Reyes, Danilo Inostroza.


ARRIBA, de izquierda a derecha: El equipo Héctor Pardo, Rubén Valenzuela, Manuel Salgado, Benigno Varela, Abundio Valderrama, Alfonso Navarro, Julio Alarcón, Carlos Vidal, Francisco Gómez, José San Martín y Máximo Garay (DT). ABAJO: Guillermo Flores, Heriberto Villegas, Guillermo Maldonado, Juan Sánchez, Edgardo Gamonal, Eduardo Sandoval, Víctor Montecinos y Luis Burgos.

19 de noviembre de 1939: (Campeón al vencer 8-1 a Victoria de Chile en Collao). ARRIBA: Alfonso Olave (presidente), Florentino Mendoza, Pedro Moraga, Luis “Tani” Mendoza, Efraín Maldonado (secretario), Héctor Toledo, Alfonso Navarro, Héctor Pardo y Víctor Salgado (director). ABAJO: Humberto González (Peter Johnson), Genaro Eriz, Eulogio Mora, Carlos Varela, Osvaldo Alarcón y Luis Burgos.





Coquimbo CRAV en 1924: DE PIE: Francisco Gómez, Efraín Maldonado, y Roberto Eriz; LINEA INTERMEDIA: Amador Pardo, Arturo Campos, Ascanio Bain; ABAJO: Ruperto Mella, Luis Aguayo, Armando Salgado, Guillermo Luengo y René Martínez.

Thursday, October 15, 2020

LA SOCIEDAD DE HISTORIA DESAPRUEBA AGRESIVO PROYECTO MINERO

 

"El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos. Si no lo hacemos, cargamos sobre la conciencia el peso de negar la existencia de los otros" Papa Francisco.- Encíclica "Laudato Sí", Mayo de 2015.-


Porque nuestro desafío permanente ha sido el estudio y difusión del pasado, entendido como una sólida base de construcción de un presente y futuro prospero, es que la Sociedad de Historia de Penco, por medio de presente declaración desea manifestar en forma pública su opinión, respecto del riesgo latente al que nuestro territorio comunal se ha visto enfrentado los últimos años, producto de las presentaciones de diversos megaproyectos energéticos y extractivos, que han debido dar marcha atrás o retrasarse, por entrar en disonancia con el natural destino habitacional, turístico y patrimonial de nuestra ciudad y su entorno. 

Ante todo subrayar que en los estatutos fundacionales de nuestra institución, en el Art. 2°, declaramos nuestros 5 objetivos prioritarios, uno de los cuales enfatiza lo siguiente: 

c) Contribuir a la preservación del patrimonio histórico, natural, arqueológico, urbanístico y cultural de Penco. 

Por tanto, la Sociedad de Historia de Penco, ratifica que desde los mismos orígenes de ella, hace casi ya una década, ha estado presente como uno de sus lineamientos la defensa del patrimonio de todo carácter, siendo el natural o medioambiental, absolutamente fundamental para lograr un desarrollo armónico, sostenido y sostenible de Penco, nuestras vecinas, nuestros vecinos, y por sobre todo de las generaciones futuras, que esperan de nosotros heredarles un ecosistema de crecimiento y progreso, incluso mejor que al que hemos tenido acceso las actuales y pasadas generaciones. 

En nuestros distintos espacios de divulgación, de interacción con la comunidad, ya sea a través de programas de radio, en conversatorios, charlas, en redes sociales, nos hemos pronunciado respecto a la fragilidad de nuestro medioambiente, frente a la intervención desproporcionada e irresponsable del ser humano. 

Y en ello, también denunciamos todo maltrato ambiental, desde lo más elemental como es convertir espacios naturales, como bosques y humedales, en superficies para microbasurales. En esto, casos críticos y vergonzosos son los del camino costero hacia Cosmito, y el camino rural hacia Primer Agua. Probablemente la expresión "micro" ya este desfasada de la realidad, porque en ambos sectores, la extensión del vertimiento de desechos es abrumadora. A nivel urbano, también se han ido malformando estas áreas, reiteramos, generadas por personas que aún no comprenden que en el corto plazo significan un autodaño. El efecto nocivo para la salud física y mental de convivir en esos entornos, perjudica también a quienes los han ido haciendo parte de su cotidiano transitar, naturalizando su existencia.

Hemos querido referirnos primeramente a este aspecto del daño ecológico, para no perder de vista que no sólo las grandes empresas, o los grandes inversionistas deben ser objeto de la censura pública, cuando transgreden en bien vivir, las normas sociales o las leyes; sino que también las personas que se apropian de los espacios de todas y todos, del medioambiente de otros, para verter desperdicios, ya sea por comodidad o una economía mal entendida. Así como ponemos la mirada sobre lo que pueda suceder con nuestros entornos periféricos, también es nuestro menester levantar la voz por el maltrato a nuestra ciudad, al interior de ella misma, a sus calles, barrios y poblaciones. Avancemos a la ciudad limpia, ecológica y sustentable con la que todas y todos soñamos. 

En lo puntual, frente a la potencial instalación de una faena minera de extracción de tierras raras (Biolantánidos), desde que el proyecto en cuestión comenzó a ser vagamente conocido por la opinión pública, por informaciones de prensa, primero como una valorable investigación de carácter científica, respaldada por Corfo y la UdeC, hasta que pasó a una segunda etapa de presentarse como un proyecto de extracción a gran escala; nuestra institución ha estado alerta en socializar el conflicto que se presenta entre una explotación minera en los cerros de Penco, respecto a nuestra vocación de ciudad no industrial; muy por el contrario, proyectada en base a nuestros recursos naturales renovables. 

En el marco de las exigencias que el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) le impone a todo proyecto, de presentar a la comunidad el desarrollo del mismo, la Sociedad de Historia de Penco se hizo presente en las dos instancias que se dieron, y en ambas, se indicó a los representantes de la empresa, dos puntos que a nuestro parecer eran (y son) de la mayor gravedad: que los tonelajes en el movimiento de tierras (240 toneladas por hora) era un volumen insostenible ecológicamente, al igual que los metros cúbicos por segundo pedidos para el uso del agua de los esteros "Penco" y "El Cabrito", que pondrían en riesgo el caudal mínimo que ambos esteros requieren para preservar su ecosistema. 

Estamos atentos a que éstas, como las múltiples observaciones que otras personas y organizaciones hicieron, sean satisfactoriamente resueltas por el titular del proyecto. Y en ello no nos referimos a que la respuesta sea bien redactada o entendible; sino que lo observado sea notablemente modificado para de ninguna manera afectar lo que ya hemos señalado como sagrado, nuestro patrimonio natural. 

Por lo mismo, entendemos que si muchas de las variables del proyecto no son modificables, sencillamente entonces, dicho proyecto termina siendo inviable, particularmente desde punto de vista de su rentabilidad social; concepto por el que abogamos para que en lo sucesivo sea parte de los requerimientos a los proyectos de este tipo, que suponen una inocuidad ambiental, difícil de sostener al interactuar con los recursos naturales propios de la comunidad. 

Hacemos uso de esta tribuna, para hacer un llamado al mundo empresarial a dar de aquí en adelante una nueva mirada a las relaciones con las comunidades, en donde avalúen establecer sus proyectos. 

Los casos que Penco ha conocido, termoeléctrica, gaseoducto y ahora la minera; han carecido de la empatía mínima para relacionarse de forma considerada con nosotros, las vecinas y los vecinos de Penco, nuestras organizaciones e instituciones. Se nos ha visto como sujetos pasivos, que debemos entrar en una lógica de autodefensa frente a lo desconocido. Se nos invita a conocer de tal o cual proyecto (por requerimiento del SEIA), cuando éste ya está avanzado, cuando sería de toda sensatez y respeto, establecer vínculos comunitarios, como parte del trabajo base y previo de un proyecto cualquiera. 

Por tanto, no se puede pretender tener una relación armónica con quien llega a una casa ajena y actúa en ella sin los modales mínimos de cortesía. Ese es un cambio urgente y necesario que no sólo Penco necesita, sino que aplica para todo nuestro país. 

En ese sentido, y porque la historia nos permite evaluar el presente y construir futuro, con los fundamentos de los hechos ya pasados, preguntamos: ¿Cuáles fueron las relaciones previas que tuvieron las comunidades de zonas, que hoy son llamadas de sacrificio, con las empresas que a la fecha están allí instaladas?

Queremos una comuna, un país desarrollado; pero con beneficios reales y directos para quienes habitan los territorios, beneficios proporcionalmente mayores, a los costos mitigados que se puedan generar, con involucramiento y competencia de las comunidades locales. Las confianzas no se imponen, se construyen. Esa sea una tarea y desafío para las nuevas inversiones que tengan a Penco como protagonista. Antes de cerrar estas líneas, y a modo de resumen de las mismas, consistente con todo lo ya argumentado, reiteramos que en el punto contingente que motiva esta declaración, la Sociedad de Historia de Penco plantea su más absoluto RECHAZO al Proyecto Biolantánidos. Fraternalmente, En nombre de las socias y los socios de la Sociedad de Historia de Penco,


Wednesday, October 07, 2020

EL ALCALDE DE PENCO DIJO SU VERDAD SOBRE LA MINERA DE TIERRAS RARAS

 

     Una «cuña» (un segmento editado de afirmación) tiene vigencia mientras los contextos no cambien, pero cuando cambian para mal, la afirmación pierde su significado. Igualmente hay que tener en cuenta que la cuña (registrada y grabada) sirve a otros para sus fines como, por ejemplo, confundir, para mentir. Es lo que le ocurrió al alcalde Figueroa, quien dio un testimonio en 2015 para la televisión sobre la minera de biolantánidos que propone explotar tierras raras en cerros de Penco. El alcalde dijo lo que dijo, luego que esa vez la empresa informara a las autoridades abundando acerca de todas las virtudes de la extracción de ese mineral. Por ejemplo, que iba a crear empleos para 700 personas de la comuna, que no usaría agua porque emplearía métodos de centrifugación, que no sería hostil al medio ambiente, etcétera. Pero, esas seguridades resultaron falsas cuando se conoció el proyecto real a fines del 2018. No serían 700 empleos, sino menos de 100, sí usaría aguas de los afluentes del estero Penco y sí penetraría bosques nativos. En consecuencia, las condiciones cambiaron para mal. Por eso, menos de un mes después, en enero de 2019, sintiéndose traicionado, el alcalde Figueroa presentó sus objeciones a la intendencia del Biobío, las que están contenidas en el oficio 103. Así las cosas, la cuña original que data del 2015 quedó invalidada. Sin embargo, apoyadores de la minera la hacen circular por redes sociales como si fuera de ayer, o sea, vigente. Además la interpretan como una aprobación al igual que el oficio 103 para quienes no lo conocen. Acción maliciosa.

             En un streaming de anoche por FB que duró una hora y diez minutos y que tuvo una audiencia promedio de 2.200 visitas, el alcalde entregó una información cronológica de este asunto. Lo siguiente es a modo de resumen. Dijo Figueroa: «La primera vez que oí de esto fue el 2013. Después, la empresa, la Corfo y la U de Concepción invitaron a las autoridades regionales y a nosotros al lugar para informarnos del proyecto y de la construcción de una planta piloto para extracción de tierras raras». En la ocasión empresa privada les dijo de los cuidados con el entorno, del uso de nuevas tecnologías mineras y del empleo de gente de Penco. «Pero, después, lo que decía el proyecto no era lo mismo», expresó el alcalde en el streaming. Y al mismo tiempo lamentó que ningún concejal pencón, luego de conocerse el texto minero, hiciera observaciones, y tampoco nadie del mundo político, donde 22 autoridades de este tipo representan a la comunidad. Sin embargo, preocupados por los efectos nocivos, organizaciones sociales y pesonas particulares, en un número de 174, presentaron quejas y dudas, las que deberán ser respondidas por la minera.

       Quienes aprueban o rechazan un proyecto de esta envergadura son el intendente regional y los once seremis luego de atender las observaciones y las respuestas a cada una de ellas. En el caso de este proyecto la decisión se tomará a fines del 2021. «Los alcaldes no tenemos nada que ver en esa decisión», dijo Figueroa. Aparte de otros detalles, el alcalde entregó seguridades a la cooperativa Jaime Lea Plaza de Lirquén en orden a que su agua está asegurada por derecho inscrito en el Conservador de Bienes Raíces de Penco. Por último Figueroa dijo que las fotos de explotación minera que circulan por redes sociales son noticia falsa, porque son imágenes antiguas, puesto que la planta piloto fue desmantelada. Por el momento y hasta que el proyecto no se apruebe no habrá faenas de explotación y menos si se rechaza. 

Wednesday, September 16, 2020

A LOS 96 AÑOS FALLECIÓ EL RECORDADO VECINO Y DENTISTA DE PENCO JUANITO RIFO

EL 18 DE AGOSTO PASADO, DON JUANITO RIFO CELEBRÓ 96 AÑOS. Aquí aparece junto a su esposa Leticia Carrasco y sobre la mesa la torta de cumpleaños. (Foto cedida por la familia).
         
         En el cementerio parroquial de Penco fueron sepultados los restos de don Juanito Rifo Benítez, quien falleciera el lunes 14 de septiembre de 2020, en su casa de calle Penco N°478. Había celebrado su cumpleaños 96 recién el 18 de agosto. Gozaba de buena salud general y plena lucidez para su edad por lo que su muerte fue un hecho inesperado para su familia. Don Juanito, de profesión dentista, era un vecino muy querido, además por su fructífera labor comunitaria y social y también por actividades vinculadas con la iglesia. Llegó a Penco con sus padres y hermanos procedente de su natal Curanilahue en 1938. Aquí se casó con Leticia Carrasco Vera. El matrimonio tuvo dos hijas: Carmen (fallecida) y María Amelia, y un hijo, Alejandro.

          Decir que su vida fue un ejemplo podría resultar algo mezquino si no enumeráramos parte de sus logros más importantes producto de su solo esfuerzo, seriedad y perseverancia. Cuando llegó a Penco traía una sólida formación en música, por influencia paterna. Ejecutaba con gran talento un instrumento de bronce. Esa habilidad le permitió ingresar al orfeón de Fanaloza y, por consiguiente, obtuvo un puesto en la empresa. Estaba consciente que necesitaba superar su nivel educacional, pues desde Curanilahue llegó solamente con la primaria cursada (básica). Alternando trabajo y estudios, ingresó al Liceo penquista donde completó las humanidades.

        Gracias a su dominio en la ejecución de instrumentos musicales fue aceptado en la Armada donde se integró a la banda de la Segunda Zona Naval y también se desempeñó en otras funciones. Don Juanito trabajaba, no malgastaba su tiempo y luchaba por alcanza metas, una de ellas fue construir su propia casa en calle Penco. La hizo con sus manos, serrucho, martillo, clavos y chuzo. No se tomó descanso hasta que no puso la última teja. En un nuevo impulso aprobó su bachillerato (equivalente a la PSU o PDT) y se postuló a la escuela de Odontología en la Universidad de Concepción. Por esa razón debió dejar la Armada para dedicar todo su tiempo a conseguir la carrera. Aquellos sí que fueron años duros. Pero, el sacrificio dio frutos en 1964 cuando se recibió de Odontólogo; para entonces tenía 40 años. Como dentista comenzó a atender pacientes en su casa como para recomponer la economía. Sin embargo, logró ser readmitido en la Armada y trabajó como profesional en la Escuela de Grumetes.

      En Penco el matrimonio Rifo Carrasco ha obtenido varios reconocimientos por su trabajo de apoyo a obras sociales. Don Juanito fue presidente del centro de padres de la ex escuela 90 por años. En varios períodos fue presidente del liceo Pencopolitano. Desde 1966 se incorporó a los trabajos con la parroquia local junto al padre Jorge Fajardo y los padres redentoristas, una colaboración que se prolongó por cuarenta años. Integró el comité pro hogar Santa Catalina para niñas en riesgo social.

        Decíamos que su partida fue inesperada. A ella se sumaron las consecuencias de este virus letal como la cuarentena y las medidas sanitarias. Ello impidió que don Juanito recibiera el último adiós de sus numerosos conocidos y amigos. Lo conocí en los años 50 y observé en él un hombre ordenado y amante de su familia. Visitaba periódicamente a sus hermanas Elena y Rosa. Me recibió en su casa el 2016 y conversamos de historias y de ese Penco que ya se fue. En la oportunidad hizo memoria de sus primeros años en el pueblo. Sus ojos brillaron por la emoción de recordar a su madre, quien perdiera la vida junto a dos de sus hermanos en el terremoto de esa noche de enero de 1939.

  DON JUANITO cuando me recibió en su casa para una conversación 
sobre Penco, en 2016.
       El oficio religioso de su despedida lo celebró el sacerdote Carlos Peña, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Penco, donde se velaron sus restos. Así fue el adiós de don Juanito Rifo Benítez, un vecino querido. ¡Y qué ejemplos de vida nos ha dejado!
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Más antecedentes de la entrevista de 2016 en:
https://penco-chile.blogspot.com/2016/06/don-juanito-rifo-nos-conto-emotivos.html

   

Sunday, September 06, 2020

LAS INCOMODIDADES DEL PASADO DE ACARREAR AGUA EN VILLARRICA


            Sacar agua de una fuente natural era un acto de pura fineza, según la literatura romántica del siglo XVIII: "... las muchachas de la ciudad acuden por agua: ejercicio inocente y necesario que en otro tiempo desempeñaban las mismas hijas de los reyes”, escribe Werther₁ en su carta del 12 de mayo a su amigo Guillermo. Pero, el romanticismo alemán de la clase alta difería harto de la realidad pencona dos siglos después. Es cuestión de saber un poco de esta pequeña historia local.  

           Toda esa hilera de casas que hay en el barrio Villarrica frente a la escala de calle Alcázar se abastecía de agua potable en la fuente natural que había en una estrecha vega al final de la pendiente de sus patios traseros. Para llegar a ella, había un sendero inclinado que bajaba entre las tupidas zarzamoras y los maquis. Luego de unos 100 metros por esa huella descendente al lado izquierdo estaba la fuente, que los vecinos llamaban La Cola. El agua emposada en esa fuente, arreglada por los usuarios de Villarrica, para acopiar y que nunca faltara, era una vertiente natural o una filtración de la laguna Lo Marjú, que estaba unos 200 metros más arriba. O tal vez las dos cosas. El agua que rebalsaba en ese lugar seguía curso por una acequia a lo largo de la vega y desembocaba a un canal que se iniciaba en calle Cruz y que dos cuadras más allá descargaba al estero Penco.

         “No era un agradable trabajo de hijas de reyes como dice esa novela”, me contó un amigo, ex vecino de Villarrica y que vivió el sacrificio de bajar con baldes con mucha frecuencia a esa fuente para abastecerse y regresar cargado a su domicilio. “Los dedos nos llegaban semi rebanados cuando terminábamos de subir la cuesta”, recuerda. La pendiente era (o es) bien inclinada, de modo que en invierno se corría el riesgo de resbalar en el barro o caer y rodar si las personas con los baldes llenos no hacían pie. Los niños de entonces eran los encargados de acarrear agua para uso doméstico desde ese lugar. Ellos sufrían este tipo de incidentes. Algunos llevaban más de 2 baldes, agregaban un par de tarros con aros de alambre. El regreso era más lento en ese caso, porque el acarreador iba haciendo postas. Subía algunos metros con una carga y volvía a buscar los otros tiestos y así hasta que llegaba a la casa.

        La fuente La Cola era un lugar sombrío la mayor parte del año. La cubrían unos frondosos árboles nativos y el cerro que estaba al lado del poniente, por donde subía el sendero, era escarpado y desde temprano en las tardes proyectaba su sombra hacia la vega. Las idas a esa fuente para conseguir agua ya son cosa de la historia, a partir del momento en que llegó el agua potable y el alcantarillado

       O sea, amigos, el romanticismo en la literatura nos pintó un cuadro color rosa, de alegrías y penas. Pero, distorsionó un poco el acto de ir a recoger agua de las fuentes, porque, en realidad esa actividad no fue placentera sino, más bien, estuvo marcada por las incomodidades y las manos llenas de durezas.

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₁ “Las Penas del Joven Werther” de J.W. von Goethe, 1774


Wednesday, September 02, 2020

EN PENCO LA GENTE CANTABA


Foto obtenida de internet.
       En Penco la gente cantaba, en el pueblo y en el campo. En los bosques cantar servía para sentirse acompañado aunque fuera por su propia voz. En las lomas, arreando animales, los arreadores iban cantando también. Las mujeres que barrían veredas frente a sus casas lo hacían cantando, aunque fuera en voz baja. Y lo mejor, los cantores se sabían las letras. El sabérselas no era de casualidad o de imitar a las radios. Había unas revistas de papel diario que se vendían en quioscos y que suplementeros las ofrecían de puerta en puerta: los cancioneros. También se exhibían en las librerías. Incluían un largo menú con la lírica de canciones de moda. Esos cancioneros estaban en cada casa que yo recuerde. Encima de cualquiera mesa o cerca de la cocina había uno a la mano, ahí estaban las últimas novedades o las letras más antiguas.
        Las religiones también influían en este hábito. Los evangélicos tenían himnarios, denominarlos cancioneros hubiera sido una irreverencia. En sus numerosas páginas distribuidas en el formato de libro estaban los versos de los himnos. Cada uno de estos registros impresos se cantaban con el acompañamiento de guitarras, acordeones y mandolinas de hasta 16 cuerdas estas últimas. En Cerro Verde Bajo, los evangélicos tenían y tocaban una buena cantidad de estos instrumentos, donde las mandolinas tenían gran presencia. No habia un grupo mejor para cantar que el que había en Cerro Verde.
         Donde las familias eran católicas, había por lo general dos libros para asistir a las misas: un himnario también con sus líricas enumeradas y un devocionario con las oraciones. A diferencia de los evangélicos que también cantaban en el culto y en las calles a cielo abierto, los católicos lo hacían mayormente que en el recinto de la iglesia. Pero, para las procesiones también cantaban al aire libre aunque eso sí, sin acompañamiento de instrumentos.
        Ya fuera en el ámbito religioso o no religioso, en Penco se cantaba. Eran expresiones de alegría en el primer caso, y en el segundo caso, que quien cantaba demostraba saberse las letras de las canciones en voga. Los primeros cantaban con los himnarios en la mano, los segundos se aprendían las líricas de memoria. No se necesitaba saber música para cantar en cualquiera circunstancia, bastaba poner oído, afinar la garganta y largarse siguiendo la melodía y pronunciando los versos. Muchos años después con los avances de las tecnologías, los cancioneros desaparecieron de los quioscos y de otros puntos de venta, porque las letras están en internet y por la invención del karaoke. ¿Se han fijado que no hay que aprenderse nada?
      Hagan cantar a un par de viejos y les aseguro que se saben de memoria varias de las canciones de esos años: "Me voy p'al pueblo", "La batelera", "Las campanas del rosario", "Pénjamo". Porque se las aprendieron en los cancioneros.

Saturday, August 22, 2020

EL 30 DE AGOSTO ES EL N°78 ANIVERSARIO DE LA CAPILLA DE LA EX CRAV

NOTA DE LA EDITORIAL: Con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la capilla del Divino Redentor, un auténtico ícono del barrio Recinto de la refinería de ex CRAV, presentamos una nota preparada por nuestro colaborador Abel Soto Medina. Incluye un simpático episodio que permanece grabado en su memoria, de la época de su infancia en el barrio San Vicente y que Abel narra con estilo simple, en primera persona, recordando sabrosos detalles. Se relaciona con la capilla refinera y su párroco de entonces Antonio Chandía (1958 aproximadamente). 

CAPILLA DEL DIVINO REDENTOR en
el recinto de la ex refinería de Penco.
         
POR ABEL SOTO MEDINA

      Continuando con el recorrido de recuerdos de infancia, se acerca a mi mente, una experiencia que creo sólo pasaba en ese barrio San Vicente, de Penco, lleno de genialidades, todos en torno a la alegría y a la risa espontánea y buena convivencia, sana para esos años, llena de actividades creativas, donde cada personaje quería llamar la atención, con algo que escuchó, la película que vio, o contar que fue al cerro y vio una enorme culebra, y que fue a Cosmito, a Concepción, todo era un acontecimiento. Para qué decir si alguien viajaba a Santiago, era interrogado, nadie se quería perder o quedarse sin instruirse de lo acontecido… Pero, un buen día domingo del año 1958 o 1959, sucedió algo extraordinario para nuestro barrio, hizo su aparición en forma imprevista el cura de la capilla de Refinería, señor Antonio Chandía Ulloa, iniciando visitas en algunas casa de los pabellones que la ex CRAV tenía en el lugar, y que para todos los vecinos, los pabellones eran el corazón del barrio. Mientras la noticia iba recorriendo el sector, se notaba una agitación poco usual entre los mayores, dueñas de casa y trabajadores de la empresa refinera que salían a comprar algo para el almuerzo, pero todos sabíamos, que era la noticia que se respiraba en el ambiente, lo que se robaba la atención. El Barrio San Vicente no podía estar más congestionado, vecinos para allá, para acá, unos salían, otros llegaban, todos comentado la presencia del religioso, para nosotros los niños, nada nuevo bajo el sol, y en lo de siempre: jugando a las bolitas, al trompo, capítula, o al ensarte (juego con un clavo que consistía en lanzarlos y clavarlo en la tierra en la línea o camino que el rival te había graficado); los jóvenes y mayores, en cambio, jugando dinero al chupe (entretenimiento en que el que hacía de banca, tiraba al aire 5 ó 7 monedas y se apostaba si caían más caras o más sellos), o jugando al dado o tallando el naipe, en resumen, una mañana dominical normal para el barrio... Pero, el Padre Chandía, lo vino a revolucionar, luego de un rato, entre conversaciones, gestos, órdenes, pronto vinieron los llamados… Pedrito, Juan, José, Enrique, Luchito, Choño, Memo, Sanzón, Pelao Nati, vengan porque el sr. cura quiere decirles algo, a todos los que están ahí, no importa si son o no de los pabellones. ¡Incógnita en el aire! El Lucho se pregunta ¿qué será?, y se respondía al instante, ¿capaz que nos quiera invitar a jugar fútbol a la cancha del cura? pero no tenemos pelota, expresó el Juan. Ya puh, vamos a ver, no tenemos nada que perder, y fuimos… Y el Padre nos saludó e hizo juntarnos al lado de los lavaderos de cemento, que formaba parte de los baños comunes de los pabellones. «Niños he llegado hasta éste lugar para conversar sobre Dios», y comenzó a hablarnos de Jesús y la Virgen y nos fue llevando a la parte mágica de la fe. A todos nos impresionó su voz tan particular y su oratoria nos fue llevando más y más a la malla espiritual que nos iba envolviendo en ese mundo mágico nuevo para la mayoría de nosotros. En conclusión nos invitó a participar de una eucaristía en la capilla CRAV y a la vez que jugaríamos en la cancha del cura, un sitio vacuo frente a la capilla... No recuerdo haber pisado la iglesia ni menos la cancha y el tiempo pasó, pasó y pasó.
          Ese episodio se fue guardando en las vicisitudes de mi vida, quizás cubiertos con algunas penas o con los ecos de alegrías, no sé qué fue, pero el olvido siempre triunfa sobre todo con los sueños del hombre. Un día de agosto del año 2006, ya no con la misma inocencia de lo relatado, pero que ese día se cambiaba por algo de incredulidad, digo esto porque inocentemente llego a la casa de mi hija Leslie y Mauricio su marido, y me invitan que los acompañe a una actividad a la capilla Divino Redentor (la capilla de la ex CRAV), no fue necesario el tañer de campanas para que se me viniera a la mente el curita Chandía, a quien de una u otra forma no le había cumplido en lo que, seguramente él había deseado en esa ocasión.
El cura Olivares está a la izquierda
del pontífice.
           Ahora no me podía hacer el desentendido, y accedí a asistir a la capilla, que luego de la eucaristía, vinieron algunas conversaciones sobre los hábitos usados por el Papa Juan Pablo II, (hoy santo de la iglesia católica), en su visita el año 1987, todo ello dado que, el párroco don Héctor Rivera, había tenido una participación muy cercana con el Santo Padre, sobre todo en la Misa que realizó el Papa en el Club Hípico de Concepción. Como para mí y también para mi familia fue un hecho muy significativo la visita Papal, y lo adeudado en mi niñez, consideré entregar algo al Padre Rivera que fuera significativo e hice enmarcar un cuadro con un trozo de la historia de la Capilla Divino Redentor que incluía una fotografía de su imponente fachada. Y ahora, cómo estamos en agosto y próximos al 30, día de Santa Rosa según el Santoral Católico, he considerado aportar un granito de arena a la historia de Penco, especialmente a la parroquia Divino Redentor.
        El siguiente es el contenido del cuadro al que hago mención:

A la Parroquia Divino Redentor en sus 64 años
1942 - 2006

El 30 de Agosto de 1942, la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar, Fábrica de Penco, (CRAV), Inauguró un hermoso Templo de líneas arquitectónicas de un singular estilo colonial, para que sus trabajadores y familiares mantuvieran viva la fe en el Dios Creador.- Dicho templo se denominó Capilla Crav, el Administrador Señor Desiderio Guzmán fue quién la entregó oficialmente a la familia refinera como se acostumbraba a decir en esos años.-La solemne Eucaristía y Bendición que se celebró ése día, estuvo a cargo del Excelentísimo señor, padre Diocesano y Arzobispo de Concepción Alfredo Silva Santiago, siendo su primer Capellán Don Arturo Fuentes Tobar.

El 06 de enero de 1961, según Decreto 1706 fue erigida como Parroquia Divino Redentor de Penco, que comprende el territorio de lo que fue Crav hasta el Río Andalién en Concepción. El corazón de la Parroquia lo constituye el Monasterio de las Monjas Trinitarias, que acoge en su interior la venerada Virgen del Boldo, ícono de la iglesia diocesana y que según la tradición se ha aparecido en dos ocasiones en el siglo XVI.-

Estas simples líneas solo tienen como objetivos recordar con veneración y gratitud a los capellanes y párrocos que le han dado vida espiritual a ésta casa de Dios durante los 64 años de existencia, cobijando fe, esperanza, reconfortando el alma y llenando de gozo el espíritu, que se refleja en la alegría y el amor por nuestros seres queridos y en una mano fraterna por nuestros semejantes. En la paz del Señor y en la bendición de la Virgen recordemos a:

- Arturo Fuentes Tobar 1942 – 1946 (D) - Antonio Chandía Ulloa 1948 - 1950 (D)
- Arturo Fuentes Tobar 1950 - 1956 (D) - Jorge Vásquez Merino 1956 - 1957 (D)
- Pedro Malejac 1957 - 1957 (D) - Antonio Chandía Ulloa 1958 - 1967 (D)
- Julio Olivares 1968 - 1977 (D) - Arturo Fuentes 1977 - 1989 (D)
- Jesús Balmaceda 1989 - 1990 (D) - Carlos Neira Prosser 1990 - 1994 (D)
- Pedro Arregui 1994 - 1998 (R) - Héctor Rivera Arce 1998 - (D)
Con todo cariño para el Padre Héctor Rivera Arce
Abel Soto Medina
Aficionado de la Historia de Penco
Agosto 2006















EL CURA Héctor Rivera está
actualmente en Coelemu.

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Revisión de estilo: N.Palma