Wednesday, March 13, 2019

LA "LLUVIA" DE CHISPAS QUE ARROJABAN LAS INOCENTES LOCOMOTORAS QUE PASABAN POR PENCO

Una locomotora a vapor arrastrando un convoy de pasajeros a la salida de Lirquén hacia Tomé, seguramente el llamado tren local o tomecino. La fotografía, captada al parece en el sector de La Cata (década del 60), fue cedida a nuestro blog por el vecino y empresario de Lirquén  don Jorge Nova.

            Si bien entonces había incendios forestales, no eran una plaga y si se investigaba su origen casi siempre se llegaba a una explicación del porqué. Una de las situaciones más curiosas en este contexto –y que además constituye un ejemplo– era el empleo por parte de la empresa FF.CC. del E (Ferrocarriles del Estado) de locomotoras a carbón en sus ramales las que pese a arrojar algo de fuego por sus chimeneas no fueron la causa del inicio de un incendio (aunque sí, alguna vez los hubo). Sin embargo, de haber sido así en forma generalizada, es cosa de imaginar las cantidades que hubieran originado. Los trenes arrastrados por esas locomotoras clásicas cruzaban campos y bosques donde el fuego podía estallar al más mínimo contacto de una chispa. Y qué decir, la cantidad, si no “la lluvia” de chispas incandescentes que arrojaban las locomotoras y que caían en esa condición por todas partes. Sin duda que aún debe haber gente en Penco y Lirquén que recuerda, que esas chispas entraban también en los vagones cuando ventanas quedaban abiertas a la pasada del túnel de Punta de Parra. Había que tener cuidado de que no golpearan en los ojos de los pasajeros.
               Y nos hemos referido aquí solamente a los chispas que salían expulsadas por la chimenea algo disimuladas por el denso humo generado por la combustión del carbón mineral llamado también carbón de piedra. Pues bien, a esa característica había que agregar que una brasa ardiendo saltara desde la caldera y cayera a la línea y los durmientes de madera. Aunque menos frecuente, eso ocurría, a veces producía un fuego reducido al durmiente alcanzado por la brasa, el que no seguía  más allá. Testimonios de durmientes quemados por esa causa había constantemente a lo largo del trazado. 

Saturday, March 02, 2019

LOS TENEDORES DEBUTARON EN LAS MESAS DE PENCO HACE MÁS DE 400 AÑOS

Componentes de la alimentación de las élites españolas en tiempos de la Colonia.
El tenedor, inventado en la
Edad Media, fue una de las señales
de inicio de la modernidad. Hasta

el 1601 era desconocido en Penco.

            Al día siguiente de ese 9 de febrero de 1601 (también se dice que fue 2 días después, el 11), cuando llegó el gobernador Alonso de Ribera, suponemos que se hablaba en todo Penco acerca de una nueva modalidad en el comer, usando un utensilio extraño, que no era ni cuchara ni cuchillo y que llamaban "tenedor" y que, además, exigía ser un experto para manejarlo.  Trajo e introdujo esta novedosa y desconocida pieza del cubierto en las colonias, la ilustre nueva autoridad que arribó para asumir el cargo y a quien acompañaban 200 soldados españoles. Estas piezas del servicio se usaban en las refinadas mesas de la alta sociedad europea, las que le eran familiares a don Alonso. 
           Luego de desembarcar frente al Fuerte La Planchada, procedente de España con una breve parada en Perú, se cumplieron los exigentes protocolos del cambio de mando.  Así entregaba la plaza el gobernador interino, don Alonso García de Ramón. Aquella debió ser una ocasión especial de formalidades. Sin embargo, paralelo a ese ceremonial propio de la presencia de un gobernador nombrado en España nada menos que por el rey Felipe III,  creemos —con pocas posibilidades de cometer un error histórico grave—, que hubo otra actividad simultánea y más doméstica: la llegada del equipo de cocineros perteneciente al séquito del nuevo jefe. No tenemos una respuesta para la pregunta acerca del plato que le sirvieron a don Alonso de Ribera para cenar en la recepción oficial aquella, su primera noche en Penco. Recordemos, eso sí, que al momento de la conquista, la dieta europea consistía principalmente de pan, aceite de oliva, aceitunas, carne, charqui y vino, según un estudio publicado por el sitio food is power *, que firma la doctora Linda Álvarez.
             Sabemos poco de la cocina pencona del siglo XVII. Así que nos apoyaremos en la historia sobre la alimentación en general en la conquista. Dice el informe de la Dra. Álvarez: “Cuando los españoles llegaron, encontraron aquí a los mayas, a los aztecas y a otros pueblos indígenas importantes. La tierra que esos pueblos habitaban era fértil y había abundancia de cultivos como los frijoles, las calabazas, los chiles (pimientos y ají), los aguacates (paltas), las guayabas, la papaya, los tomates, el cacao, el tabaco, el maguey, el maíz y la yuca”. 
LOS "BUENOS" ALIMENTOS
Don Alonso de Ribera, gobernador de la
Capitanía General de Chile. 
        En los tiempos del descubrimiento de América, los peninsulares clasificaban los alimentos en “buenos” (los europeos) y los “malos” (los de origen local). A raíz de las quejas por la falta de comida española, la corona ordenó, que los colonos la cultivaran y la produjeran en el Nuevo Mundo. Fue así como en el 1600, las vacas, cerdos, ovejas y cabras que no se conocían acá se contaban por cientos de miles en el continente. El primer embarque de estos animales, junto con los caballos, llegó en el segundo viaje de Colón en 1493. Hay que considerar que entre el descubrimiento y la llegada de don Alonso de Ribera a Penco habían pasado más de cien años y transcurridos 50 desde la fundación de Concepción en Penco,  un lapso preciso para que los conquistadores produjeran acá mismo carne de res, trigo, quizá viñedos, olivares y lo demás, o sea “alimentos buenos”.
              En Europa la pertenencia a una clase social se notaba por las comidas. Las élites consumían pan, carne y vino. Según el texto de food is power, “los pobres no podían darse tales lujos y se limitaban a comer cebada, avena, centeno y verduras. Los vegetales también se clasificaban según una escala social. Los tubérculos, por ejemplo, a veces no se consideraban como un alimento apropiado para las clases altas por crecer bajo tierra. Preferían frutos provenientes de los árboles, cosechados lejos de la suciedad del mundo común”.  Pero, en América, y suponemos que en Penco, la carne debió ser abundante y no un lujo como en España.
            Pero, volvamos al comienzo de esta historia, el día de la llegada del nuevo gobernador a Chile. Creemos, y esto es pura especulación, que como los cocineros que traía la nueva autoridad tenían que habituarse primero a los alimentos frescos de Penco pudo ser que la cena de recepción oficial, por seguridad, haya incluido un menú preparado en la cocina del buque principal y llevada a tierra en botes para festejar la asunción del nuevo gobernador, con tenedores sobre las mesas...
La llegada del Gobernador, según el diorama de Zerreitug, expuesto en el Museo de Penco.
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*Sitio web:    http://www.foodispower.org/es/colonialismo-en-la-alimentacion/


Wednesday, February 27, 2019

EN FANALOZA PENCO LO DORADO QUE RELUCIÓ ERA PURO ORO

Una taza con su plato bone china con sus filetes dorados. (Foto del libro de Boris Márquez). A la
derecha, barras de oro. (Foto mundo.sputniknews.com). 

               Si usted aún conservara en su casa platos antiguos de Fanaloza Penco, que presenten bordes o filetes dorados, pues bien, eso es oro.
               La industria locera pencona de los años 50 y, seguramente hasta cerca de los 70, empleó oro líquido, así como barnices y colores para su refinada producción de vajillería. Nos confirma este hecho, don Fernando Pulgar Ávalos, químico, quien se desempeñó en el laboratorio de la fábrica entre los años 1953 y 1957.
               Nos dice, el señor Pulgar en un texto que nos ha enviado a solicitud nuestra: “La artesanía del barro cocido, endurecida por la acción del fuego, tiene una antiquísima historia y muestra expresiones en las que se mezclan el valor práctico y el valor estético". Y añade para referirse más específicamente a la producción de Fanaloza de esos años: "Las piezas, con una base de barniz brillante, recibían la aplicación de calcomanías con reproducciones artísticas y, además, unas finas terminaciones de fileteados, líneas en los bordes o adornos, en especial con  oro líquido. Todo, con fines decorativos".
Mr. John Clun
               Nos agrega don Fernando que el uso y control del oro líquido estaba bajo la responsabilidad de los señores Luis Díaz Boneu y John Clun, un súbdito británico que fue contratado en Gran Bretaña para encargarse del asunto estético de la producción en la fábrica de Penco. Era conocido en Fanaloza como "míster Clun".
               En su nota, el señor Pulgar nos escribe: “Este oro líquido era logrado por un procedimiento especial de disolución que incorporaba al oro sólido algunos fundentes y adhesivos orgánicos tales como goma arábiga, goma tragacanto, esencia de trementina, etc. para mayor fluidez y homogeneidad en el barnizado. Deduzco que este metal valioso procedía de Inglaterra junto con las calcomanías”.
               Se trabajaba con estos elementos en la sección Decorados de Fanaloza, ubicada en el complejo industrial ubicado en la manzana de Toltén, Freire, Infante y Cochrane que hoy ya no existe. Allí trabajaban operarios y operarias expertos y expertas en el uso del pincel, muchos de ellos y ellas, verdaderos artistas. A cada uno de estos trabajadores se le asignaba un pote de este preparado de oro, un pincel y un paño, para el limpiado. Ellos hacían los filetes dorados en los platos y tazas ayudados de un torno individual.
LOS "PAÑOS SUCIOS" CON ORO EN FANALOZA
               Nos dice el señor Pulgar: “Los pinceles usados eran limpiados por esos paños, los que se acumulaban  y eran enviados a Fanaloza-Carrascal de Santiago para proceder a la recuperación del oro que portaban”.
               Sin embargo, al parecer, este trámite no duró por mucho tiempo, según el relato de don Fernando: “El Sr. Eduardo Díaz B. me pidió que con los medios disponibles en mi Sección de Colores y Barnices, tratara de recuperar este oro en Penco.
Fachada de la antigua administración de Fanaloza
en la esquina de Infante y Cochrane.
De modo que,  empecé a recibir en forma periódica paños sucios con oro, los cuales incineraba en el horno eléctrico de mi Laboratorio en vasijas refractarias  llamadas copelas.  Se obtenían así pepas de oro las que se pesaban en una balanza de precisión y eran entregadas de inmediato a mi Jefe don Eduardo Díaz B. Nunca supe de extravíos o de medidas de seguridad especiales sobre este oro”.
               En la nota que me envió don Fernando Pulgar Ávalos agrega: “Amigo Nelson: Es todo lo que puedo aportar sobre el Oro, que te preocupa, ya que yo estaba dedicado a producir los Colores y Barnices básicos y necesarios para la Vajilleria , los Azulejos y los Artefactos Sanitarios que se fabricaban en Fanaloza-Penco.
                                 Saludos: Fernando Pulgar Ávalos”
Don Fernando Pulgar Ávalos, a la derecha, con el autor de esta nota 
en su casa de Viña del Mar. (Foto de nuestro archivo).
 

Saturday, February 23, 2019

LA HISTORIA "SE TOCARÁ CON LA MANO" EN NUEVO PASEO PEATONAL DE PENCO

Todo el espacio del inmueble que ocupa Caja Los Andes, lugar donde se hallaron restos de la iglesia colonial de Los Franciscanos,  cedería el paso a la futura peatonal de Penco.

                                Un paseo por la historia viviente de Penco colonial estará disponible para los vecinos y los visitantes en un futuro próximo, exactamente frente a la plaza por calle Las Heras, según los planes del alcalde Víctor Hugo Figueroa. Los ladrillos de los fundamentos de la magnífica iglesia de los Franciscanos que datan de más de 400 años, descubiertos en recientes excavaciones realizadas en ese lugar por arqueólogos de la Universidad de Concepción, quedarán expuestos y a la vez protegidos para ser fotografiados y tocados con las  manos… si todo se da.  
               Para abrir el nuevo paseo peatonal  --que será único en la comuna--, que conectará las calles Las Heras y Freire, y que se prolongará en forma paralela al muro lateral de la escuela Isla de Pascua, será necesario que el municipio compre el inmueble signado con el N°465 de Las Heras que tiene un frente de 15 metros por un fondo de 60 metros y donde en la actualidad funcional la Caja Los Andes. 
El alcalde Víctor Hugo Figueroa explica a nuestro blog su proyecto peatonal en el sitio donde se encontraron los fundamentos de la iglesia de la colonia.

               En conversación exclusiva con nuestro blog, el alcalde Figueroa nos dijo: “Realizada toda la parte arqueológica donde confirmamos que aquí estaba la iglesia; el objetivo del municipio en el futuro, nuestro sueño es el de poder adquirir esta propiedad, porque con este ancho, y con este largo, colinda con un terreno que es municipal, donde está la radio de Penco, hay una servidumbre, hay un pasillo. Así podremos romper el muro actual de deslinde y crear un boulevard que va a permitir unir el gimnasio de calle Freire con la plaza justo en la mitad. O sea, sería de gran atractivo poder tener en un lado del paseo un museo de sitio, donde la gente o los visitantes podrían apreciar las fundaciones de la iglesia (de los Franciscanos), y tener una peatonal de estilo colonial, yo me imagino con adoquines de esos antiguos, con iluminación del mismo estilo y poder agregar todo ese comercio de artesanía que tiene la comuna con quiosquitos y todo orientado al turismo”.
A la izquierda, se aprecia parte del cimiento del templo de Los Franciscanos, del 1600; a la derecha, una de las tantas piezas halladas en la excavación arquelógica.
               Efectivamente el mapa de Frazier, que data del siglo XVIII, consignaba la existencia de esa iglesia, las pruebas de geo-radar efectuadas hace dos años por expertos mexicanos dieron pistas fundadas y los arqueólogos penquistas dieron con los cimientos de ladrillos del templo así como unas 300 piezas y vestigios del año 1600 en sus excavaciones realizadas en esa propiedad. Los hallazgos completan un triángulo histórico en la comuna:
               En un vértice está el actual museo local en la esquina de Las Heras y Penco donde antiguamente existió el restaurant “La Posada del Roble”, que incluye una interesante colección de herramientas líticas testimoniales de culturas precolombinas; en segundo lugar, los restos de la iglesia colonial de Los Franciscanos en el futuro paseo peatonal Las Heras-Freire; y el tercer hito en diagonal a la playa es el Fuerte La Planchada, el que será remozado y que contará también con un museo de sitio en uno de sus costados.

               El alcalde Figueroa terminó dando a conocer  nuevos elementos de integración cultural y turística de la comuna en el contexto que hemos descrito: “Todo esto conviviría muy bien con las góndolas, con el museo, con el Fuerte La Planchada, con el boulevard Ramón Fuentealba que es la parte más comercial, el estero de Penco tiene su propio atractivo, con el gimnasio que nosotros lo queremos convertir en un espacio más bien multipropósito, de carácter cultural con la plaza que está remodelándose. Se genera, por tanto, una zona virtuosa, así como un espacio público que nos permita mostrar el pasado arqueológico, histórico y patrimonial de Penco, que la gente lo pueda ver y tocar con sus manos, donde hubo una iglesia hace 400 años”…

                                                        Texto:           Nelson Palma
                                                                    Producción:  Manuel Suárez
Una tarde veraniega con la actuación de un trío de jazz, en la plaza de Penco (2019).

Sunday, February 17, 2019

PENCO Y LIRQUÉN CUENTAN CON 2 NUEVOS E INTERESANTES MIRADORES PARA EL PÚBLICO


Esta es una vista magnífica de una parte de Lirquén, Cerro Verde y Penco desde el nuevo mirador situado junto al camino a Tomé frente a la población Ríos de Chile. En primer plano, se ven los botes de los pescadores lirqueninos, al centro el muelle antiguo en operaciones, las bodegas de la empresa y el patio de acopio La Tosca. 
Respecto de la vista anterior, basta girar un poco a la derecha para apreciar la prolongación del muelle antiguo, alargado en varios metros. Detrás se ve el muelle nuevo que nace en el patio de acopio La Tosca. Y más al fondo luce su enorme extensión el granelero de la Cosaf. 
Un buque está en operaciones de carga de celulosa en el muelle nuevo de la empresa de Lirquén. Al fondo de la foto, se observa con plena claridad la silueta de las tetas de Biobío.
Por el lado derecho, visto desde el nuevo mirador de Lirquén, se ve la parte norte de la bahía y Punta de Parra, la que domina toda la escena. Favorecido por los vientos y su altura (unos 80 metros) este mirador es un lugar ideal para la práctica del parapente.
Otro mirador de Penco es el de los Pinos de la ex Corhabit. El lugar fue recuperado en su totalidad por el municipio, está dotado de espacios tanto para la recreación, el deporte y la lectura. Permanece muy pulcro gracias al trabajo de equipos municipales y es un lugar ideal para tomar fotos.
El mirador Los Pinos está ubicado en la prolongación de la calle Toltén y limita con Cerro Verde Alto. Es un lugar es muy quieto y agradable para el visitante.
Este mirador fue diseñado y construido por el municipio de Penco bajo el concepto de un pequeño parque estratégico por su excelente ubicación. Es un lugar recomendable para visitar.

Monday, February 11, 2019

12 CLUBES ANIMAN APASIONADAMENTE LOS TORNEOS DE RAYUELA EN PENCO

Una de las canchas de rayuela de Penco, en el fundo Coihueco.

              Miguelito, así le decían, así lo conocí (no supe su apellido) tenía más de 80 años, pero la edad no era obstáculo para la práctica de su pasión: el juego de la rayuela. Frecuentaba el recinto Sociedad Francisco Bilbao, de calle Ainavillo en Concepción, donde siempre encontraba con quien trenzarse en una partida de tejos. Él pertenecía al club de rayuela Ex Alumnos (de los Salesianos) así que conoció todas las canchas de la zona: Penco, Tomé, Talcahuano. Su afición era tal que se confeccionó un cinturón de cuero con dos bolsillos en los que guardaba y portaba sus tejos. Siempre sonriente, Miguelito no tenía inconveniente en mostrar este implemento cargado en los costados, con un peso aproximado de 250 gramos cada tejo y un valor en el mercado rayuelero de unos 12 mil pesos el par. Era una demostración de que siempre estaba preparado para una partida de rayuela con quien se le pusiera por delante.
               En Penco también se practica mucho este deporte nacional, aunque desconozco que haya alguien como Miguelito, quien no está más con nosotros,  que cargue sus tejos en un cinturón calle arriba y calle abajo. En la competencia oficial pencona que debería iniciarse en marzo participan 12 clubes: Guillermo Zambrano, Verde Mar, Mira Mar, Eduardo Díaz, Villarrica, 7mo de Línea, Las Vegas, Unión Cruz, Bahía Penco, Riñihue, Nacional y El Águila.
Las canchas penconas permanecen en receso durante el verano.
               Los torneos se disputan en animados partidos en 6 canchas nuevas, reglamentarias y especialmente habilitadas a la entrada del fundo Coihueco, detrás del edificio de Cesfam. Hay dispuestas tribunas para que aficionados puedan seguir los encuentros de locales contra visitas cómodamente sentados. Lo interesante de la práctica de este deporte, es que no discrimina en edades de modo que pueden jugar partidos de rayuela jugadores de los más extremos grupos etarios. Fue precisamente por esa razón que Miguelito, el rayuelero de Concepción, pudo participar en competencias representando a su club Ex Alumnos  hasta cerca de los 90 años.
Los tejos, con los que se juega  a la rayuela, pueden llegar a ser un asunto muy personal, como fue el caso de Miguelito. (Foto tomada de Internet).
 

Sunday, February 10, 2019

EL 2020 SE COMPLETARÁ EL EJE TURÍSTICO MARÍTIMO Y FLUVIAL DE PENCO

Su playa, uno de los mejores encantos de Penco. (Foto www.penco.cl)

TEXTO:                Nelson Palma
PRODUCCIÓN:   Manuel Suárez   
  
            En un post publicado en este blog* en octubre de 2007, sugerimos  lo bueno que sería para Penco un muelle dedicado al público, donde la gente pudiera pescar, amarrar sus botecitos y, quizá, tomarse un café y que ingresara varios metros mar adentro en el balneario, al estilo de muchos que con este fin hay en distintas partes del mundo y en Chile. Para ilustrar ese texto agregamos imágenes editadas del “pier” (muelle) que existe en Santa Mónica, California, el que siempre aparece en las películas grabadas en la playa de Los Ángeles y donde los turistas y visitantes acostumbran disfrutar de unas horas de sol y aire marino. Pues han pasado ya algunos años de esa publicación  nuestra y algo parecido finalmente veremos en Penco en la próxima temporada veraniega…
El alcalde Víctor Hugo Figueroa recibió al equipo
periodístico de este blog en su
oficina del municipio pencón.
               En una conversación exclusiva con el alcalde Víctor Hugo Figueroa en su despacho y que se prolongó por más de dos horas, nos informó que el proyecto del muelle para público se inspira en el hecho histórico que ya hubo uno instalado cerca de la desembocadura del estero por el hotel Coddou para pasatiempo de sus pasajeros allá por 1910. El Gran Hotel se ubicaba donde ahora se  levanta un edificio de departamentos en altura a espaldas del Fuerte La Planchada, y que terminó de operar debido a un incendio. “Esta idea del muelle no es nueva, lo que haremos será reeditar la experiencia de esos años”, nos dice el alcalde, añadiendo que seguiría un modelo similar a un muelle en el lago Llanquihue y que estará disponible para la gente en la temporada estival de 2020. Este puente de paseo hacia el mar se construirá en la línea de prolongación de la calle Talcahuano, donde también existió el muelle de la Refinería de Azúcar, CRAV, a comienzos del siglo XX.
               En este contexto, el alcalde Figueroa dijo a nuestro blog que se comenzó con esta idea de aprovechar el recurso acuático al establecerse un circuito de navegación por la costa de la bahía, en los límites de la comuna, el 2017 y que para tal fin se contó con la participación del sindicato de pescadores de Lirquén, organización privada que se hizo cargo del servicio, dispuso de una embarcación adecuada, con toldo y los sistemas preventivos para un viaje marítimo seguro orientado a pasajeros interesados en estos recorridos en verano. A juzgar por la demanda, los paseos por el mar han tenido aceptación.
Un servicio de peseos por la costa pencona está a cargo del sindicato 3 de pescadores de Lirquén.

               El estero navegable (en el pasado lo fue) se retomó el 2017-18, acopiando el agua con tomas de sacos de arena al comienzo y esta temporada se hicieron represas de madera en dos tramos. Esta vez se añadió la incorporación de góndolas venecianas para paseos, idea que ha sido muy bien recibida  por la comunidad y los visitantes.
               Otro paso, pero relacionado con el mar y aunque no estrictamente turístico sino educacional, fue dotar al liceo pencopolitano de una embarcación para estudios. De ese modo, los alumnos y las alumnas del establecimiento disponen de un equipo para trabajos relacionados con su formación. Ellos proponen proyectos de investigación tanto relacionados con la pesca y la vida marina y los ponen en marcha. La iniciativa está en pleno funcionamiento y, nos dice el edil, con buenos resultados.
               Estos proyectos que han puesto énfasis en actividades acuáticas para fortalecer el turismo en Penco, con la salvedad de la cita anterior, quedarán abrochados con la instalación de dos puentes peatonales de arco sobre el estero navegable: uno en la plaza a la altura del lugar donde estuvo el antiguo odeón y el segundo frente al sindicato de Fanaloza, entre Las Heras y Freire, donde también existió un puente peatonal en los años 60. A lo que se debe agregar la colocación de focos en el lecho del estero para que proyecten luces hacia arriba. Con la implementación de lo que falta y que hemos descrito quedará completo el eje acuático turístico pencón, contemplado en el programa de desarrollo de la comuna que lleva adelante la administración del alcalde Figueroa. 
Aspectos de la actividad turística en la plaza junto al estero.
               Por último en este recuento, el acalde dijo a nuestro blog Penco-Chile: “La memoria histórica de la comuna incluye el recuerdo de las fiestas de la primavera entre los años 30 al 50, cuando la reina y su séquito, incluido el rey bufo, eran paseados en bote por el río; también está  en nuestra memoria la existencia de un muelle para el deleite público, como fue el caso del hotel Coddou. Así mismo hemos recuperado el esplendor y la limpieza de nuestras playas, las de Penco y Lirquén. O sea, en este sentido, no hay aquí ningún invento, es simplemente una reedición histórica. Porque para eso sirve la historia”... 
El recordado muelle del Gran Hotel Coddou en 1910 (Foto, Libro de Oro de Penco).
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* Dirección del texto publicado el 2007 en este blog:

https://penco-chile.blogspot.com/2007/10/cmo-hacer-de-penco-un-lugar-entretenido.html