Saturday, June 09, 2018

ERCILLA, EL POETA ESPAÑOL QUE COLOCÓ A PENCO EN LA HISTORIA UNIVERSAL Y LO ELEVÓ AL CIELO DE LAS LETRAS RECIBIÓ JUSTO HOMENAJE EN LA PLAZA LOCAL


Ercilla homenajeado en Penco. (Foto penco.cl)
NOTA DE LA EDITORIAL: El 23 de mayo de 2018 se inauguró en Penco una estatua que recuerda al soldado y escritor español Alonso de Ercilla, autor de "La Araucana", obra en bronce del artista chileno Joaquín Mirauda. La idea de materializar este proyecto, de gran importancia cultural, fue aprobada en el seno del municipio pencón, encabezado por el alcalde Víctor Hugo Figueroa y el Concejo.
En la ceremonia para inaugurar la imagen artística de Ercilla intervinieron el alcalde Figueroa y el presidente de la Sociedad de Historia de Penco (SHP). El siguiente texto corresponde al discurso del presidente de la SHP, Jaime Robles Rivera, quien lo hizo llegar a nuestra redacción:

 El 19 de junio del año pasado, la Sociedad de Historia de Penco se hizo presente ante la Comisión de Desarrollo Urbano del Concejo Municipal de Penco, para exponer los argumentos que respaldaran objetivamente y con base histórica, la pertinencia de ubicar en el centro de la remodelada plaza de armas de Penco, una escultura de la figura del soldado poeta de la conquista de Chile, Alonso de Ercilla y Zúñiga, y con ello, saldar una deuda que estaba pendiente durante siglos, con el portador de la pluma que dibujó en las mentes del viejo mundo, las primeras letras que hablaron de Penco, nuestro pueblo primigenio y sus nobles defensores, los mapuche del valle del Peguco.
Jaime Robles lee su discurso.
Por ello, me permito tomar unos minutos, en medio de éste solemne acto, para desarrollar en breves líneas la importancia, la relevancia de la figura de  Alonso de Ercilla y Zúñiga, y de la enorme influencia que los notables versos de La Araucana han ejercido durante siglos, en los procesos libertarios de nuestro Chile y de la América toda.
En el inicio de este relato, nos situamos a escasas cuadras de este céntrico punto de la ciudad, en el actual cerro de Bellavista Sur, el 12 de marzo de 1550, se enfrentaron las fuerzas mapuche y castellana, en la Batalla de Penco. Protagonistas de aquella gesta son el lugarteniente de Valdivia, Jerónimo de Alderete, y el toqui Ainavillo, quien es el “Orgullo de los pencones y caudillo” en las letras de Alonso de Ercilla. Así lo leemos en el Canto primero de la Araucana. Registrándose en letras eternas, por vez primera nuestro gentilicio: Pencones.
Testigo de aquel belicoso encuentro es Lautaro, quien será para Ercilla en la Araucana,  lo que para Homero fuera el príncipe troyano Héctor en la Iliada, ambos mártires, pagaron con la vida, la defensa de su patria.
Alonso de Ercilla llega a las tierras de Ainavillo, a éste valle del Peguco, en junio de 1557.
De izquierda a derecha aparecen los concejales Luis Alarcón y Leopoldo Valencia; el alcalde Víctor Hugo Figueroa; el escultor Joaquín Mirauda; y los concejales Verónica Roa, Juan Manuel Viveros y Justo Insunza. (Foto penco.cl)
Acompaña al más joven gobernador que haya pisado éste indomable reino, García Hurtado de Mendoza de tan sólo 21 años.
Ercilla no va tan lejos en edad, dos meses después de su arribo a éstas costas, él cumplirá los 24.
Llega con ansias de corroborar in situ lo que en la península se dice… se canta…  con alarma se lamenta, y a la vez, se admira:
¡No puede ser…! no es  posible que allá, al otro lado de la mar océano, donde el nuevo mundo presenta sus últimos rincones inexplorados, que por allá… en la “región antártica famosa, haya gentes tan soberbias, gallardas y belicosas, que no hayan sido por rey jamás regidas, ni a extranjero sus dominios sometida…” 
Al Imperio español, aquel cuyos territorios son tan vastos; donde jamás se pone el sol, un pueblo indómito lo pone en jaque.
Podemos suponer que Ercilla comienza a delinear su maciza obra literaria, una vez que pasa de la isla de enfrente, la Quiriquina y toca las arenas de nuestras playas penconas; pero no es así, su trabajo creador comienza dos años antes, y paradójicamente, de todas formas, comienza inspirado en Penco, a pesar de estar él aún en España.
Alonso de Ercilla es de aquellos personajes universales, que está en el lugar correcto en el momento exacto.
En octubre de 1555 se embarca en Sanlúcar de Barrameda, cerca de Cádiz, hacia los confines del orbe. Nuestro ya conocido Jerónimo de Alderete va en la misma nave, de regreso a Chile. Alderete estaba en España por encargo de Valdivia, quien para esa fecha, ya había sido víctima mortal de Lautaro en Tucapel.
En la nave, también viaja el nuevo Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza, y su joven hijo García, quien estaba, como ya se ha dicho, destinado a ser gobernador de éste reino. Que mejores acompañantes para una travesía de largos y penosos meses, por el Atlántico océano.
Ercilla contará entonces con el primer insumo para su obra creadora, con el germen que iluminará las gloriosas páginas que enarbolan nuestra identidad ancestral.
Con los testimonios, las vivencias, o mejor dicho… las sobrevivencias en tierras mapuche, que le irá narrando Alderete durante la travesía, Alonso de Ercilla va configurando el carácter de nuestro pueblo, de nuestra raza originaria.
El alcalde Figueroa y el presidente de la SHP, Jaime Robles el día de la inauguración. (Foto penco.cl)
Un mes antes que Ercilla arribara a Penco, Lautaro es muerto por Villagra a orillas del Mataquito. Quizás fue la más alta decepción para un poeta épico como él: no conocer al “semidiós” de quien tantos reportes e impactantes referencias había recogido.  
Las letras de Ercilla han permitido que en la memoria de los tiempos se afiance la admiración por el toqui del wallmapu, y en pleno siglo XXI, a distantes casi cinco siglos de las gestas ensalzadas, es nuestro querido Penco, el que reúne, frente a frente, desde ésta, la nueva plaza, al majestuoso muro de nuestra primera escuela pública, las figuras señeras de Leftrarú y Don Alonso.
La Araucana, ha sido, es y será, el libro inspirador de quienes buscan la gloria de la patria; la patria grande: Chile, y Penco, nuestra patria íntima.
Permítanme por ello, agregar a estás breves palabras, el mensaje que a  nosotros, los pencones, nos dirige el más alto de nuestros próceres, iluminado en la lectura de las figuras espartanas, descritas por Ercilla en la Araucana.
Bernardo O’Higgins Riquelme, que en Penco, tomando el mando de las tropas patriotas en febrero de 1814, en nuestro fuerte La Planchada, arenga al pueblo levantado en armas contra la tiranía, en el amanecer de nuestra gesta de independencia.
Nos dice O’Higgins:
“…Porque desde hoy en adelante y para siempre, el suelo del Pencón y de todo Chileno, llevará el glorioso nombre cuyo título ha inmortalizado el de Arauco de tierra de libertad.”
Y agrega,
“…Pencones, no aparties vuestra vista del lado opuesto del BIO BIO, y jureis por las manos del inmortal Lautaro, de Galvarino y de Caupolicán, de vivir libres o morir con honor.”
En ésta arenga se deja ver la fuente de la cual bebió el espíritu del libertador: La Araucana, de don Alonso de Ercilla.
Por ello celebráramos la presencia en nuestro principal paseo público, de la escultura que hoy inauguramos. No porque Ercilla requiera un reconocimiento más, de los muchos con que ya cuenta en el mundo; sino, porque para contar nuestra historia, la historia de Penco, la Araucana, y la figura de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, es la piedra angular de nuestro relato.
Vecinas y vecinos, penconas y pencones, le herencia de la que he hecho una ligera semblanza, es libre de ser tomada. Está ahí, esperando que quienes con orgullo y admiración la han acogido, tengan dignos nuevos portadores.
No es tarea exclusiva de elites intelectuales ni sólo de la academia, es tarea de todo ciudadano, que como ya he dicho, desea hacer grande a su patria, comenzando por el pueblo en cual hace su vida y la de su familia.
El primer deber es entonces, conocer, apreciar y compartir el rico patrimonio de nuestra tierra, nuestra historia de toda época, de todos los siglos.
Termino este mensaje, felicitando a las autoridades comunales que en hora buena, con visión de futuro, en la reivindicación de nuestro pasado, han aceptado y  resuelto traer a la ciudad tan magnífica obra escultórica.
Felicito entonces, en nombre de la Sociedad de Historia de Penco, al señor alcalde y al concejo municipal en pleno, por ésta acción, que enaltece la noble función edilicia que llevan sobre vuestros hombros.
Muchas gracias.-


El alcalde Figueroa se dirige a los presentes durante la ceremonia en la remozada plaza de Penco.

Monday, June 04, 2018

EN LOS 50 HUBO FLUIDA ACTIVIDAD ENTRE LOS SINDICATOS DE LAS INDUSTRIAS DE PENCO

Actividad social del sindicato de empleados de Fanaloza. Don José Díaz Mateluna fue un gerente de la industria locera. 
              Antes de la clasificación del genérico “trabajadores”, en Penco había empleados y obreros que se desempeñaban en las industrias locales. Los primeros eran ejecutivos, profesionales y administrativos; los segundos pertenecían a la categoría de la mano de obra. Don Fernando Pulgar Ávalos, ingeniero químico, quien se desempeñó en Penco en los 50 nos dio una retrospectiva de la sociedad trabajadora de esos años.    
               “Alterné con aquella gente cariñosa y laboriosa de la Fábrica Nacional de Loza (FANALOZA)  y de la Refinería de Azúcar (CRAV) de Penco  desde 1953 a 1957, tanto en lo laboral como en relaciones sociales y de recreación”.
Recorte de la revista Pan de Azúcar, donde se informa de las actividades de "Calaguala". En la ocasión el nuevo presidente del club, Manuel Palma (mi padre) asumía el cargo y se detallaban las actividades..
               “Tuve la suerte de ser invitado por el Presidente del Club "Calaguala" ,  creado por Mario Rojas Ibáñez, procedente de CRAV de Viña del Mar, que como porteño de Valparaíso  eligió el nombre de un barrio del Cerro Barón para el club. Ellos organizaban paseos familiares, competencias deportivas, celebraciones de diversa índole, como recepción a visitas forasteras y otras”.
           “En Fanaloza: los sindicatos loceros organizaban actividades paralelas. Destacaban las deportivas: participando en el  Campeonato Regional de Fútbol, logrando el título de Campeón. El Club de Pesca y Caza, presidido por don Eduardo Lamothe, en una oportunidad me invitó a pescar sierras en la bahía, de donde regresamos con una pieza c/u y el excedente se donó a una institución benéfica”.
            “Se efectuaban visitas inter sindicales entre las Fábricas de Paños de Tomé, Vidrios Plano de Lirquén (VIPLA), etc.”

Friday, June 01, 2018

DON LUIS BARRA NARRÓ LA ACTUALIDAD DE PENCO EN LA PRENSA NACIONAL


Portada de la revista VEA de enero de 1951.
                De lejos conocí a don Luis Barra Concha (*). De complexión delgada, sonrisa fácil. Iba por calle Freire a menudo en dirección a la fábrica o lo veía caminando por la plaza. Aunque era empleado de Fanaloza, destacaba en Penco por desempeñarse como corresponsal del diario La Patria de Concepción y de la
Luis Barra Concha.(Foto cedida a nuestro blog por don
Fernando Pulgar Ávalos).
revista VEA de circulación nacional. Se trataba de una persona muy conocida en el ámbito local y su nombre estaba siempre al pie de reportes de Penco en los medios indicados. Oficiaba de periodista por vocación. Corrían los años cincuenta y pese a que la comuna no era generosa en producir noticias, el señor Barra tenía visión e intuición para detectar dónde estaban los hechos de interés público y los investigaba y los escribía. Demás está decir que en el periodismo no bastan la intuición y la visión, se exige también tener “buena pluma”, como se dice en jerga. Y él redactaba con estilo, condición indispensable para cumplir bien el rol.
               A riesgo de equivocarme, imagino que en los 50 el señor Barra entró en contacto con el recién designado director de la
Genaro Medina Vera. (Foto:
CARICEO.CL)
revista VEA,  Genaro Medina Vera, un hombre que hizo época en el periodismo chileno por la modernidad que introdujo en la forma y en el fondo de esa publicación de circulación nacional así como su éxito extraordinario de ventas. Sin duda, la prestancia y solvencia de don Luis en redacción así como el ojo periodístico para abordar temas sociales a la vez que atractivos para el lector, fueron condiciones que agradaron a Medina quien le concedió tribuna en su exitosa revista. El señor Barra escribió numerosas artículos para VEA, uno de los cuales destacó el trabajo de los profesores pencones que trabajaron sin remuneración en el primer liceo privado local que ellos mismos crearon (**).
               Respecto de Genaro Medina podría añadir que junto con catapultar VEA como la máxima revista nacional, dándole un sesgo sensacionalista centrado en las noticias policiales, él personalmente también usó su imagen de periodista famoso para “vender” relojes suizos a través de la publicidad. Una monografía publicada en el diario El Sur de Concepción en noviembre de 1955, Medina lanzó una afirmación muy moderna para su época. Dijo en tono convincente: “Un reloj suizo fino es de gran importancia para un periodista por su incomparable exactitud. En nuestra profesión, cada minuto es vital. Una diferencia de segundos podría hacer vieja una noticia sensacional”.
La monografía publicitaria para relojes suizos en que intervenio Genaro Medina.
               Es posible también que la relación de Genaro Media con don Luis Barra haya sido fluida, aunque no estamos en condición de afirmarlo. Lo relevante es que el señor Barra gozó del respeto de un hombre extraordinario de las comunicaciones como lo fue el director de VEA y a la vez vicepresidente del círculo de periodistas de Santiago. También vale considerar que fue la personalidad atildada, informada y seria del señor Barra la que le abrió puertas para investigar y contar historias de Penco a través de ese medio nacional.
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(*) El señor Barra fue el padre de Enrique “Kiko” Barra, conocido ex entrenador de básquetbol de Penco, quien falleciera recientemente.


Wednesday, May 30, 2018

PLACENTERAS VACACIONES SE TOMABAN FAMILIAS REFINERAS EN LA RINCONADA DE HUALQUI

Familias penconas en viaje a La Rinconada de Hualqui. La imagen fue captada mientras el camión que las trasladaba se detenía a la orilla del camino de arena y trumao., 1954, aprox. (Foto cedida a nuestro blog por don Fernando Pulgar Ávalos).

                  Nos cuentan que los niños, hijos de refineros de esos años, esperaban con impaciencia la llegada de las vacaciones de verano para pasar poco más de una semana en el balneario que el sindicato industrial de CRAV poseía en La Rinconada de Hualqui. Eran diez días de buena vida, sol maravilloso, aire fresco, ricas comidas, árboles frutales y una enorme piscina, en ese increíble microclima de La Rinconada, situada a unos 47 kilómetros de Penco.
           “Había de todo en esa parcela sindical, manzanos, viñas, tranquilidad, como para relajarse después de un año de trabajo pesado”, recuerda uno de los usuarios de esas instalaciones vacacionales en las que  se instalaba con su familia todos los años, hasta 1970. El sindicato organizaba el programa de veraneo, de manera de otorgarles a todos los trabajadores la posibilidad de aprovechar la temporada estival.

          El sector de la Rinconada de Hualqui tenía entonces numerosas parcelas, cuyos propietarios pertenecían a la colonia árabe de Concepción y Tomé. Entre ellos destacaban familias como Ananías, Zaror, Adaui… Pues, entre esas propiedades se ubicaba la adquirida por los trabajadores de CRAV Penco. Ese recinto en Hualqui lo administraba y cuidaba una persona contratada para ese fin. En los comienzos, hacia finales de los años 40 principio, había una enorme casona de dos pisos, a cuyo alrededor después se le agregaron cabañas debido a la alta demanda.
Niños, hijos de familias refineras, junto a la discina de La Rinconada (1954).
         El balneario tenía un servicio de cocina para que los veraneantes no tuvieran la preocupación de preparar comidas. Sin embargo, toda la alimentación se pagaba extra.
                Cuando la Refinería entró en su crisis final a mediados de los 70, la propiedad de los trabajadores sobre La Rinconada se perdió. Con su desaparición ya no fue posible aprovechar sus instalaciones, ni los activos fueron recuperados. Concluyó así un servicio de recreo para los trabajadores refineros y sus familias, vacaciones que hoy en día son recuerdos y una que otra fotografía.  


Wednesday, May 16, 2018

HABITANTES PRIMITIVOS DE PLAYA NEGRA SE ABASTECÍAN EN LA ABUNDANCIA DE LA BAHÍA

Sector Playa Negra-Rocuant lugar frecuentado por los habitantes primitivos de la zona.

           Hace unos 4.200 años en Playa Negra hubo actividad humana elemental, aunque al parecer por cortos períodos, pero en forma frecuente. Conchales descubiertos en el sector  ––bordeando el delta del río Andalién aguas arriba–– y que fueron investigados por profesionales, contienen vestigios de primitivos moradores circunstanciales y de sus costumbres. Los análisis arrojan indicios, que nos llegan como oleadas de datos dispersos a través de los tiempos que es menester interpretar.
         Se trataría de grupos pequeños de aborígenes que se acercaban a la bahía para conseguir alimentos y después, quizá, debido a la crudeza de los inviernos se replegaban a los cerros. 
     El estudio al que hacemos referencia lo realizaron las antropólogas Jimena Torres y Claudia Silva y la arqueóloga Marcela Lucero en Playa Negra (PN 9, según la nomenclatura científica) lugar que se ubica un poco más al norte del puente La Ballena, de la carretera inter portuaria, a unos 5 kilómetros de Penco. El interesante trabajo está publicado en internet, revista "Magallania", Universidad de Magallanes, Punta Arenas (2007). Los conchales quedaron expuestos por las retroexcavadoras durante la construcción de la mencionada ruta.
Puente La Ballena en el sector sur de Playa Negra.
PINGÜINERAS EN PLAYA NEGRA       
      Luego de tamizar el suelo siguiendo pautas científicas, las investigadoras descubrieron restos óseos humanos fragmentados, trozos cerámicos por clasificar, puntas de proyectiles hechos de piedras y de huesos, áreas donde se encendió fuego y restos de peces, aves, mamíferos y anfibios. En particular hallaron huesos de pingüinos. Esto último indica que en Playa Negra alguna vez hubo pingüineras.
         Esos habitantes se instalaron en una playa fluvio marina (de río y mar) donde dejaron los restos mencionados. Los estudios entregan más detalles sobre los alimentos que consumían. Y la enumeración es sorprendente. En lo relacionado con los peces, su dieta consistía mayormente en jurel, sierra, merluza, róbalos, pejegallos y en menor cantidad corvina y congrio. Según el material clasificado usaban pesas de piedra para anclar redes al fondo acuático y también para guiar línea de anzuelos. También cazaban aves como cuervos (patos guanay), fárdelas, pelícanos y patos de agua dulce, a los que sorprendían en los abundantes humedales y totorales que bordeaban al Andalién. Los análisis de los restos revelan muestras óseas de lobos marinos y delfines, que al parecer también conformaron la dieta y que además proveyeron de cueros y grasa. Los análisis confirman que esos habitantes consumían gran cantidad de machas, cholguas, tacas, caracoles de mar, locos, picorocos y eventualmente ostiones. Sin embargo, por las pocas muestras de estos últimos halladas en el conchal, para esos aborígenes los ostiones fueron una exquisitez igual que en nuestros días.
ESOS HABITANTES PRIMITIVOS
SEPULTABAN A SUS MUERTOS
Foto y croquis realizado por las investigadoras.
Arriba las ofrendas funerarias y abajo, la
distribución de los restos humanos en el
conchal PN 9.
             En ese asentamiento de Playa Negra la investigación reveló el hallazgo de restos de siete individuos. A partir de esos datos se concluye que las mujeres medían en promedio 1:45 metros de estatura y los hombres 1:55 metros y que su esperanza de vida era entre 30 y 35 años. Añade el estudio que esos habitantes sepultaban a sus muertos. Para esto creaban un emplantillado de piedras (una cama) bajo y sobre los cuerpos, agregaban ofrendas funerarias como pesas de pesca, ajuares de dientes, puntas de proyectiles  y que encendía fuegos alrededor de ellos. O sea, se desprende que seguían algún ceremonial para enterrar a los muertos.
          De los restos humanos de adultos encontrados, los estudios revelan que, al menos uno de ellos, presenta la característica física de inserciones musculares en los huesos propias de haber trabajado durante mucho tiempo acuclillado. De esto se desprende que aquel individuo debió haber sido molinero o trabajador de curtiembre. Sin embargo, en los alrededores del conchal no se hallaron elementos o utensilios de procesamiento de alimentos. Por tal motivo, se concluye que el tiempo que permanecieron allí era corto pero, al que venían con frecuencia. 
Área de Playa Negra, aguas arriba del Andalién. Camino paralelo al río
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Nota de la editorial: el título del estudio en el que se basó esta crónica es:

EL ROL DE LA PESCA EN LA INTENSIFICACIÓN DE LAS OCUPACIONES COSTERAS DURANTE EL HOLOCENO MEDIO-TARDÍO (BAHÍA DE CONCEPCIÓN, REGIÓN DEL BÍO-BÍO, CHILE). 

MAGALLANIA, (Chile), 2007. Vol. 35(1):71-93

Sunday, May 13, 2018

"PIN" PUENTES: LAS EMOCIONES DE VISITAR PENCO DESPUÉS DE TAN LARGA AUSENCIA

Enrique Puente y su señora Elena Marín Z. 
NOTA DE LA EDITORIAL: Enrique "Pin" Puentes, pencón con residencia en Australia, estuvo de visita en Chile y en Penco en octubre del 2017, por tanto, le solicité tuviera a bien contarnos sus vivencias y sentimientos de su breve regreso y estada en el terruño después de una ausencia tan prolongada para incluirlas en nuestro blog. Enrique tuvo la cortesía de prepararnos un texto y, al mismo tiempo en su nota, se refirió de elogiosos términos a nuestras publicaciones. Nos dijo: "la reiteración de mis congratulaciones por el gran trabajo que despliegas con tanto cariño, para rescatar las historias perdidas u olvidadas de nuestro reciente pasado pencón y en particular aquellas que resaltan con tanta propiedad el lado humano de sus personajes que tan hondo calaron en la vida pueblerina de nuestros mayores, que de no ser por tu acuciosa investigación y empoderamiento profesional que te dice que estas maravillosas vidas no deben olvidarse, desaparecerían en corto tiempo del acervo cultural de las generaciones venideras".
               Junto con visitar Penco, Enrique presentó su libro sobre el lado B de Cristóbal Colón, volumen fruto de una larga investigación histórica.
                     El siguiente es el relato que nos hizo sobre su fugaz paso por Penco, su ciudad natal.
             

LA VUELTA AL PAGO DESPUÉS DE 57 AÑOS
Por Enrique Puentes, desde Australia
               
                  Querido y entrañable amigo y periodista Nelson Palma. Muchas gracias por tu amable invitación a exponer algunas impresiones de mi viaje a Chile en tu querido Blog de Penco-Chile.
                 Es difícil explicar el cúmulo de sentimientos, recuerdos y nostalgias, que una persona puede experimentar después de faltar al terruño luego de 57 largos años.  En verdad 25 años lejos de Chile y 57 de Penco. Volver al lugar que te vio nacer; recorrer de nuevo el sitio exacto donde junto a nuestros progenitores y vecinos aprendimos a conocer el mundo, dimos nuestros primeros pasos y balbuceos  y experimentar la dulce emoción de establecer que aún permanece allí incólume, como si se hubiera detenido el tiempo, la casa que un día cobijó a nuestra familia primigenia. Es una sensación indescriptible que obliga a la mente a rebuscar y traer a flote hechos y situaciones queridas y nunca olvidadas de nuestros afectos y nuestras pérdidas.           
LA BRISA MARINA DE PENCO
               Curiosamente y contra lo que se puede suponer,  son estas reminiscencias simples, que tienen que ver con una forma de vivir y de redescubrir el proceso de la niñez en el Penco de 1941 y siguientes, quizás los hechos más potentes que golpearon mi memoria, así como los olores, sabores y timbres de nuestra brisa marina, comidas, costumbres y giros lingüísticos coloquiales, con la carga de saber que ya nada es igual, sobre todo cuando como en mi caso, casi la mitad de la ausencia transcurre en el extranjero, con otra cultura, distinto idioma y ajeno por tanto tiempo, a la típica atmósfera y características amigables de nuestras ciudades y pueblos latinoamericanos.          Por eso, cuando se decidió mi viaje a Chile, a invitación de mis tres hijos chilenos de mi primer matrimonio, todos ellos profesionales ya consolidados y con siete nietos que no conocía, solo dos pensamientos presidían el listado de mis prioridades: estrechar contra mi pecho a mis hijos, a sus parejas y su progenie, en cuya vida laten corazones hechos con parte de mi sangre, y segundo, viajar a Penco, para sumergirme en sus calles, acariciar con la mirada sus paisajes queridos, abrazar a los amigos que aún residen allí y visitar la casa y el barrio donde nací, en Max Grissar 211, tras la Iglesia del Recinto  de la ex Refinería de Azúcar CRAV, PENCO, para recordar con gran regocijo interior,  a cada paso y en cada minuto, tantas aventuras infantiles y luego juveniles vividas en sus lares, recovecos, playas y sectores del Penco de esos veinte años anteriores a 1960, donde todos me conocían como El Pin Puentes.

ENCUENTRO CON EL ALCALDE
               Lo apretado de mi agenda de viaje por Chile durante octubre, me permitió estar solo un día en Concepción y otro en Penco, donde muy temprano tuve la oportunidad de ser recibido en su despacho por Víctor Hugo Figueroa, el gran Alcalde del nuevo Penco, con quien nos escribíamos por varios años y a quien tuve el agrado de conocer personalmente en su  pletórica entrega de servicio público que le caracteriza y que ha catapultado a la ciudad como una urbe pujante, independiente y moderna, que junto con el avance e inauguración de importantes edificios, lugares de recreación pública, mejoras paisajistas y dotación de beneficios y modernizaciones al engranaje municipal y sus distintos departamentos, no ha olvidado el rescate de las mejores tradiciones y de su gloriosa historia, que le entregan a Penco una personalidad distinta y exclusiva que aplaudimos.
               Pudimos en este coloquio, donde me acompañó mi querido amigo Raúl Moraga Roa que aun vive en el terruño, compañero de tantas aventuras de colegio y dirigencia estudiantil, de incursiones en la política local y cómo entusiastas voluntarios de la Primera Compañía de Bomberos, comprender que este Alcalde valiente y consecuente, valiente porque enfrenta los problemas y consecuente, porque los prioriza y soluciona en terreno, establecer sólidos lazos de empatía e intercambiar nuestros escritos, "El Libro de Oro de la Historia de Penco" escrita magistralmente por Víctor Hugo y mi obra, "Descubriendo a Cristóbal Colón, la otra cara del descubrimiento de América", una crónica documental que se enfoca en resaltar el lado B del personaje Colón y la desconocida trama de lo que significó la aventura de la gesta invasora de nuestra América, en especial Chile.
LOS GRANDES CAMBIOS DE PENCO
               Pese a que me considero bien informado, ya que leo y veo las noticias de Chile y me contacto con algunos amigos de Penco y de Concepción que están en las redes sociales, así como algunos blogs locales que resaltan su realidad, me sentí altamente sorprendido de los profundos cambios ocurridos en el pueblo, donde me costó no solo reconocer sus calles sino los hitos, los personajes, las entidades, edificios y comercios de antaño. Ya no estaban sino las ruinas de la poderosa industria CRAV, que recogía obligadamente la mirada de todo quien venía a Penco desde Concepción atravesando el puente Andalién,  pasando por el fundo Cosmito y recorriendo sus 11 kilómetros de escabroso camino empedrado que desembocaba en la caprichosa pendiente de su curva final que finalizaba en el primer paradero de micros junto al imponente portal enrejado, que enfrentaba al recordado Teatro CRAV, en un tiempo administrado por mi padre, y sus instalaciones deportivas.
               Tampoco reconocí la obligada ruta de calles para arribar al centro del pueblo y a la playa, a partir del empinado laberinto de calles del recinto, en aquel entonces privado, de la población CRAV, que descendía  desde la hermosa capilla refinera y su avenida principal, que circundando la mole del edificio fabril y su gran chimenea, conducía hasta la trecha angosta de los rieles del tren azucarero que desembocaba en su imponente muelle, pasando frente al tradicional almacén Melitón, la peluquería Molina, el cuerpo de Bomberos, la Casa Coello,  el Mercado Municipal y la Barraca Contreras para torcer y llegar a la Estación de Ferrocarriles del Estado, pletórica de locomotoras a vapor con amplia cobertura de trenes en ambos sentidos que dificultaba el tránsito a la hermosa y popular playa pencona, su muelle señorial y el histórico Fuerte La Planchada con sus tres cañones coloniales apuntando al mar. Entonces comprendí, con resignación, que el Penco de los años cincuenta y sesenta que disfruté, solo estaba en mi memoria y que era necesario valorarlo ahora a la luz de su nuevo prisma.

PERSONAJES POPULARES AUSENTES
               Ya no solo estaban ausentes de la vida cotidiana sus personajes populares tan típicos y queridos, rescatados en el tiempo y puestos en relieve tan vívidamente en las páginas de tus crónicas de Penco, que hacen las delicias de quienes visitamos sus páginas; sino las arboladas avenidas y casonas coloniales de gruesos muros de adobe y sus industrias señeras como la cerámica y el azúcar, y antes la pesca y el carbón que daban brillo y colorido a su naciente sociedad, que el progreso y el paso del tiempo ha sumergido en el olvido, como ha ocurrido también con  los milenarios bosques de pino insigne que encerraba por tres costados la ciudadela, hoy en retirada y que han dejado al descubierto  nuevos espacios donde han surgido nuevos barrios y aparecido cordones montañosos que antes eran senderos peatonales casi inaccesibles, pero que ahora son atravesados por calles con veredas y alumbrado, que aterrizan en su Plaza de Armas y alrededores, expandiendo la ciudad hasta el límite mismo de sus fronteras con las ciudades colindantes hasta hacerlas irreconocibles.
Enrique Puentes almorzando en el casino "Oriente", junto a él, Raúl Moraga.
               Lo más doloroso fue tal vez preguntar por los amigos y las familias conocidas de antaño que ya no estaban. Visité a Luchito Navarrete en su negocio Menaje Lina, y tuve la emoción de volver a abrazarlo, saber de sus seres queridos y tantos amigos comunes. Por supuesto almorcé en el Casino Oriente, atendido amablemente por José, el más joven de los hijos de Emilio al que estuve ligado en tantas actividades societarias de ese Penco fantasma.  José me contó que el día anterior asistió al sepelio de Enrique Barra, uno de los pocos que antes de salir de Australia me constaba estaba viviendo aún en Penco y que yo esperaba saludar. A ambos les pregunté por veinte otros caros amigos de esos tiempos, pero en su mayoría estaban fallecidos o enfermos, otros vivían una vida solitaria.
“COLÓN” A LA VENTA EN MENAJE LINA
           
Portada del libro de E.Puentes, a la venta en
Menaje Lina en Penco.

Le encargué a mi amigo Luis Navarrete Fehrenberg, que a falta de librerías en la ciudad, expusiera en su Menaje Lina de Freire 809 algunos ejemplares de mi obra, en el afán que algunos coterráneos interesados pudieran acceder a mi libro "Descubriendo a Cristóbal Colón, la Otra Cara del Descubrimiento de América", lo que en mi calidad de hijo de ese pueblo,  me llenaría de gran orgullo y me haría muy feliz, advirtiendo que no es un cuento ni una novela de ficción, sino una investigación documental de corte histórico y fuerte crítica religiosa, respecto al
rol protagónico y nefasto de la iglesia católica medieval tanto en Europa como en los sucesos que determinaron lo que se dio en llamar el Descubrimiento de América y el lado B del personaje Cristóbal Colón, que culminaron en el mayor genocidio conocido de la historia, la pauperización de las etnias primitivas americanas,
Enrique con Lucho Navarrete en
Menaje Lina.
despojo de sus riquezas, el esclavismo y la destrucción de su cultura y lenguas originarias, historias soterradas por el paso del tiempo y que los poderes fácticos interesados disimularon y torcieron, para que los chilenos modernos nada supiéramos de esa tragedia que enlutó nuestro territorio y que la historia oficial que nos contaron elude mencionar. 



Saturday, April 28, 2018

POTENTE INFLUENCIA BRITÁNICA EN LOS DECORADOS DE FANALOZA-PENCO DE LOS 50

En la foto de izquierda a derecha: Edgardo Salinas Garcés, ex jefe de Azulejos; el gerente de producción
Facundo Díaz Boneu; el jefe de Laboratorios, Juan Arroyo Menke; y el ingeniero químico Fernando Pulgar Ávalos .
Más abajo, la foto original en plano completo que incluye a Reginald Díaz  Batchelor y su novia  (1956).

                       Durante toda su trayectoria industrial Fanaloza Penco apostó, dentro sus posibilidades, porque sus productos de entonces como sus vajillerías, sus azulejos y sus sanitarios fueran bellos a la vez que prácticos, igual como se aprecia hoy con sus modernos artefactos para baños. En este marco de sueños de superación, en la segunda mitad de la década de los 50, la empresa se embarcó en trabajar una línea nueva, de gran refinación e inspirada en la industria británica: la cerámica bone china.
Reginald Díaz Batchelor, 1956.
El gerente Reginald Díaz trajo la idea de Inglaterra y fue su impulsor en Penco, pero quien la desarrolló fue el ingeniero químico don Juan Arroyo Menke (fallecido recientemente). “Primero, hice una taza bone china y después tuvimos que construir una planta”, nos dijo don Juan hace un par de años. 

          Esta nueva cerámica fue un boom, un auténtico golpe a la cátedra, un tremendo paso adelante tanto en estética como en fineza. De este modo, Penco había superado la técnica de los cacharros de greda del siglo XIX para alcanzar el pináculo de la refinación locera. La introducción de la línea bone china tuvo, además, el apoyo fantástico de la reconocida sección Decorados donde trabajaban auténticos artistas del pincel fino y el buen gusto. Junto con ello valga agregar el aporte que significó la calidad de los barnices que se producían en la fábrica para el propósito de esta nueva línea de producción. Pero, con el paso del tiempo las hermosas piezas de esta cerámica: jarrones, bases de lámparas, platos ornamentales, juego de té y otros eran caros y no bajaron de precio por lo que al final en los mercados resultaron ser más bellos que prácticos.
           Sin embargo, la influencia británica en la producción locera pencona venía de antes. Don Fernando Pulgar Ávalos, ex químico de Fanaloza entre 1950 y 1957, recuerda al ciudadano inglés John Clun, que en esos años se desempeñaba como jefe de Decorados. “Le conocí por motivos laborales ya que le abastecíamos de los barnices que se aplicaban en el  diseño y el decorado de la vajillería  fina y la corriente, y de la cerámica de adorno, por ser el jefe de este rubro en la fábrica”, nos dice don Fernando. Y agrega: “Su colaborador inmediato era el fotógrafo Sr. Fernando Sanz Camarena quien le hacía copias de calcomanías originales o traídas  de Inglaterra, que le pasaba Mr. Clun”.
John Clun, empleado británico de Fanaloza, ex jefe de Decorados.
          En otra ocasión se ha dicho también que Mr. Clun viajaba a menudo a Londres tanto para vacacionar como para buscar y traer visuales recién salidos para su aplicación ornamental en la loza que se fabricaba en Penco. A este respecto don Fernando Pulgar nos recuerda en una nota lo siguiente: “A propósito, la familia Díaz, codueña de Fanaloza, tenía vínculos laborales y amistosos con los ingleses. Entre éstos llegó Mr. John Clun, quien fue contratado con ciertas franquicias que le permitían ir de vacaciones frecuentes a Inglaterra, donde se abastecía  de calcomanías y de diseños nuevos para traer a Chile”.
Plato ornamental grabado con motivo del matrimonio de don Fernando Pulgar Ávalos con Edith De La Fuente Nielsen, en 1960. El presente le fue enviado a Viña del Mar desde Penco por el señor Fernando Sanz Camarena.

         La decoración de los platos y tasas tenía la “indispensable participación de la mano de obra de mujeres y hombres que la ejecutaban con prolijidad, rapidez y gran rendimiento llegando a ser expertos en su trabajo”, nos añade el señor Pulgar. Y a continuación nos hace un resumen técnico de las tres etapas que requería la decoración cerámica: “1.- Después de la primera cocción del objeto se le aplicaba un barniz base (generalmente blanco). 2.-Sobre éste, ya frío,  se pegaban las calcomanías, las que se fijaban con una nueva cocción. 3.-Finalmente la pieza cerámica se fileteaba (se le agregaba esa línea fina que le servía de adorno) y por último entraba a una última cocción”.
Don Fernando Pulgar Ávalos nos muestra con legítimo orgullo una hermosa sopera fabricada en fina cerámica y  artística decoración en Fanaloza-Penco, en los años 50.

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Nota de la editorial: Agradezco la cortesía del señor Pulgar Ávalos en atender nuestra solicitud sobre el tema abordado aquí con datos y vivencias.