Saturday, March 23, 2019

HACE 29 AÑOS QUE NO SE PRODUCEN FERTILIZANTES EN PENCO, PORQUE LA EX COSAF SE RECONVIRTIÓ EN PUERTO GRANELERO

Los 3 muelles de Penco: al fondo el  terminal de la empresa MUELLES DE PENCO (ex Cosaf); en el medio, el terminal del ex cerro La Tosca y, el más cercano en la foto, el muelle antiguo lirquenino. Estos 2 últimos pertenecen a la empresa  PUERTO LIRQUÉN.

ABEL SOTO

 NOTA DE LA EDITORIAL: El vecino de Penco de toda una vida, Abel Soto, ex empleado de ex Cosaf, nos ha hecho llegar este material de su autoría y que publicamos in extenso. Incluye la trayectoria marítima, portuaria e industrial de Playa Negra, muchas veces desconocida y también antecedentes sobre el puerto de Lirquén Una copia de este texto está desplegada en un marco en la sede de la administración de la ex Cosaf en Penco. En nombre del equipo agradecemos la colaboración que, además, proviene de una persona amiga de la Historia y seguidora de nuestro blog.
                      
                   En 1891 la compañía comercial inglesa Duncan Fox se instaló en el sector sur poniente de Penco, llamado Playa Negra, por el color gris-pardo de sus arenas. Aquí la empresa edificó bodegas para almacenar  principalmente granos y construyó un muelle de madera de unos 250 metros de largo con el fin de comercializar dichos productos en otras zonas del país y también en el exterior. La mayor parte de los granos correspondían a trigo, avena, cebada, lentejas, porotos y otras legumbres, provenientes de la agricultura de la zona. También se comenzó a embarcar harina de trigo elaborada por el molino El Globo que al poco tiempo se instaló en el mismo lugar. El mayor volumen de los productos llegaba al puerto vía ferrocarril que había sido inaugurado el  24 de noviembre de 1889. La Duncan Fox se involucró en la tarea construir el tendido ferroviario Concepción–Estación Playa Negra. 
               A fines de la década del 1930 las instalaciones fueron adquiridas por la Compañía Chilena de Bodegas y Muelles, quienes siguieron ejerciendo la actividad marítima y portuaria hasta el año 1941, cuando un fuerte temporal de viento y lluvia azotó la zona y provocó que la motonave “Perú”, de bandera chilena, cortara sus cadenas quedando a merced de la borrasca, lo cual causó su violenta colisión contra el muelle y su posterior varamiento. 
               Ambos actores sucumbieron ese día, el muelle fue destruyéndose más y más con el tiempo, al grado de desaparecer por completo, no dejando evidencia de su existencia; sin embargo, la motonave “Perú”, sepultada en las arenas, se deja ver, como mudo testigo de lo acontecido, quizás para disculparse por el daño provocado, o para tratar de explicar lo ocurrido a quien le observe desde la playa. 
Junto al largo muelle, detrás de las olas, se observa el hierro negro, parte del casco del carguero "Perú" siniestrado allí. A la derecha, se aprecia, quizá, el último vestigio del antiguo muelle de Duncan Fox: un pilar de acero de riel ferroviario con los que estaba construido.
                                 NACE LA COSAF

               En 1955 don Alfonso Ardizzoni Quezada, encabezando un grupo de nuevos visionarios, no quisieron que las instalaciones existentes en el lugar terminaran en ruinas y crearon la Compañía Sud Americana de Fosfatos S.A. (COSAF S.A.). La empresa se dedicó a la elaboración y comercialización de fertilizantes, con la idea fija de construir un muelle nuevo que le permitiera descargar sus materias primas, proyecto que se concretó el mes de junio de 1971. Entonces, la motonave “Grand Justice” desembarcó 14.000 toneladas de roca fosfórica, reactivando las tareas marítimas y portuarias del pueblo de Penco, actividades de nuestros antepasados con los muelles de Duncan Fox y de la Refinería de Azúcar de Viña del Mar (CRAV PENCO), ubicado este último en la prolongación de la calle Talcahuano, con sus bodegas en el mismo sector. El muelle refinero que tampoco existe fue destruido por otro temporal en 1945. Con el tiempo, las bodegas cedieron su espacio a la ampliación del Liceo Pencopolitano. 
              La Capitanía de Puerto de Penco, que estaba en la primera cuadra de la calle Membrillar, resultó dañada totalmente por el terremoto de 1960 razón por la cual sus instalaciones se trasladaron a Lirquén, único lugar con actividad marítima portuaria de la comuna durante esa década. 
LOS EMBARQUES POR LIRQUÉN

             En esa localidad, la Compañía Carbonífera de Lirquén operaba un muelle para sus embarques de carbón en lanchones. Ese combustible sólido provenía de la explotación de las minas de Lirquén y Cerro Verde. En 1953 la empresa alargó su muelle para permitir el atraque de las naves y poder embarcar de una manera más rápida, dado que antes esa operación se efectuaba por medio de los ya mencionados lanchones, los que se cargaban junto al muelle y los remolcaban al lugar de fondeo del barco. El año 1955, el muelle se transformó en puerto comercial, cuando la Compañía de Azúcar de Viña del Mar (CRAV PENCO), comenzó a desestibar su materia prima, llamada  azúcar cruda, producto natural proveniente del cultivo de la caña de azúcar. La COSAF también se sumó a los desembarcos en Lirquén trayendo por ese terminal la roca fosfórica, usada como insumo en la elaboración de fertilizantes.
La motonave "Allipén" opera en el cabezal del antiguo muelle de Lirquén. La foto, al parecer, fue captada el día de la celebración de San Pedro, el 29 de junio (apróx. años 60),  Imagen cedida a nuestro blog por Jorge Nova. 
 
               Ese mismo año las sociedades Forestal  y Carbonífera Lirquén, dieron paso a la creación de la empresa Muelles y Bosques S.A. que en 1958, luego del cierre de la mina de carbón, se reconvirtió a la explotación en mayor escala del muelle e inició los embarques de madera aserrada de la Sociedad Agrícola y Forestal Colcura S.A. El año 1982, la empresa adoptó su nombre actual: Puerto de Lirquén S.A. (PL S.A.). 
              El muelle fue alargado en otros 250 metros en 1984, agregando otros 2 sitios de atraque y reemplazando de paso antiguas estructuras de madera por hormigón. En 1996 se construyó el segundo muelle en el sector cerro la Tosca, montículo que se había formado por el material inerte extraído de las galerías de la mina de carbón, pero que debió removerse para generar los actuales patios de acopio de PL.
Parte del tendido del muelle de la ex Cosaf. En primer plano, un cisne nada plácidamente.
                         DESEMBARCO DE GRANELES

             Prosiguiendo con el motivo principal y que dio origen a esta simple nota, me permito añadir que la ex COSAF S.A. en 1990 dio paso a la formación de MUELLES DE PENCO S.A.,  actual propietaria del muelle de Penco. A contar de esa fecha la nueva administración y sus accionistas se propusieron un Plan de Desarrollo para las Instalaciones Marítimo Portuarias, dentro de las cuales rondaba el viejo sueño de volver a embarcar granos. Para ese propósito se invirtió en equipos que permitieran a los sistemas de correa transportadora funcionar en ambos sentidos, y con ello lograr embarcar y desembarcar graneles sólidos, complementados por la construcción de 4 silos de almacenamiento de granos, con capacidad para recibir 15.000 toneladas. 
Extremo del muelle pencón a unos 1.800 metros de la playa.
               El 3 de agosto de 2005, siendo las 19,15 horas  el sueño y esfuerzo se vieron coronados cuando la motonave “Balsas 52” de bandera panameña estibó la carga de avena pelada, proveniente del cliente molino El Globo. Dicho producto se usa para la elaboración de Avena Quaker. Las 6.200 toneladas embarcadas en Playa Negra en esa oportunidad tenían como destinos 2 países sudamericanos. Tal fue un hito importante en el nuevo uso del muelle. De ese modo, la paciente esperanza de poder nuevamente embarcar granos al exterior, y que bruscamente interrumpiera la motonave “Perú” allá por los 40, se había convertido en realidad, gracias al trabajo y aportes de muchos. Pero, quiero destacar como ícono de este proceso a don Alfonso Ardizzoni Martín, presidente de Molino El Globo, accionista de Muelles de Penco S. A., e hijo del forjador y constructor del muelle de Penco. 
               Estas simples líneas sólo pretenden abrir una página olvidada de la historia, y que  el mantenerla abierta, será siempre digno, para no olvidar los orígenes y la gestión de nuestros antecesores.

                       (Revisión de estilo del texto original: Nelson Palma).
El antiguo cerro La Tosca, que se formó durante décadas con material inerte  extraído de la mina de carbón, después fue aplanado , su espacio transformado en patio de acopio y cabezal del muelle N°2 de Puerto Lirquén.  (Foto anónima).


                 
 

 





Thursday, March 21, 2019

SORPRENDENTE PARECIDO ENTRE UN EDIFICIO DE POLONIA Y EL EX MERCADO DE CONCEPCIÓN

Compare usted la similitud de ambas construcciones.

                   Expresiones de asombro e incredulidad entre miembros de la Sociedad de Historia de Penco (SHP), suscitó la foto que les mostró el presidente de la entidad, Jaime Robles, que él captó en una sala de exposiciones sobre arquitectura en Berlín, durante su reciente visita a la capital alemana, y que muestra un edificio de gran parecido al antiguo mercado municipal de Concepción de calle Caupolicán que se incendió el 2013.

                Según la lectura en inglés y en alemán que acompaña a la imagen, el edificio fue un centro industrial que se levantó alrededor de 1932 en Gdynia, el puerto pesquero polaco del Báltico. Añade el texto que para algunos la estructura hace referencia a las cuadernas y casco de un barco, otros ven en el edificio lateral balcones de viviendas o el puente de un capitán. Y hay quienes dicen que la idea evoca los hangares de la aviación que se construyeron entre las dos Guerras Mundiales. El edificio es innovador y pertenece a la tendencia Bauhaus que se imponía en el norte de Europa. Sin embargo, aunque siga habiendo interpretaciones poéticas o estéticas sobre la forma y la línea, definitivamente para nosotros los pencones “ese edificio era igual al mercado de Conce”.
Expuesta a la indiferencia luce sus estructuras
desnudas el ex mercado municipal.

      El arquitecto del ex mercado penquista, hoy abandonado con sus huesos chamuscados expuestos al sol y la lluvia, fue el húngaro Tibor Weiner, quien siguió el modelo del flamante edificio de Polonia. Weiner llegó a Chile en 1939 procedente de Francia. La prensa penquista ha dicho que venía a bordo del “Winnipeg”, pero no existe evidencia que haya sido así. Se sabe que a Valparaíso arribó algún tiempo después del barco contratado por Pablo Neruda para traer a ciudadanos españoles que huían de la guerra civil. Igualmente, Weiner vivía atemorizado y necesitaba un refugio, puesto que aquel ambiente pre bélico, incierto y de furiosas persecuciones contra los judíos e izquierdistas en Alemania durante la década del 30 amenazaba con extenderse y hacerse más brutal.
TIBOR WEINER (1906/1965).
        Para el medio arquitectónico y académico chileno, el arquitecto húngaro venía empapado de la revolucionaria escuela de Bauhaus que surgió en la ciudad alemana Weimar en 1919 y cuyo fundador fue Walter Gropius. La Bauhaus constituyó una corriente innovadora, irruptiva, en el diseño, la arquitectura y el urbanismo, de enorme impacto especialmente en el mundo de la arquitectura. Sin embargo, el nacismo que comenzaba a crecer, cortó las alas de sus adeptos y cultores, quienes debieron emigrar de Alemania para continuar sus proyectos inspiradores. Tibor Weiner buscó amparo en la Unión Soviética con otros colegas, siguiendo los pasos de su maestro Hannes Meyer, expulsado este último de la dirección de la Bauhaus. En Moscú ejerció la docencia en la Escuela Superior de Arquitectura moscovita de 1931 a 1932. Trabajó también en proyectos sociales y públicos. Pero, allí lo que parecía una taza de leche al poco andar se convirtió en un infierno. Las purgas iniciadas por el régimen de Stalin le significaron la expulsión en 1937 de la URSS. Se vio forzado a viajar a Francia, donde permaneció 2 años. En París conoció a la periodista Judith Vajda, también húngara, con quien se casó y con ella se embarcó rumbo a Chile en 1939. 

           Ya en nuestro país y luego de participar en varios proyectos, después de 5 años en Chile su amigo el ingeniero estructural, de origen húngaro, Carlos Sandor, lo contactó con la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile donde fue admitido en virtud de sus méritos justo cuando allí había una ebullición por cambios y modernización. En 1946 en esa unidad académica se convirtió en uno de los adalides de la reforma de la enseñanza de la disciplina que exigían los estudiantes quienes buscaban ideas nuevas especialmente las que provenían de Europa. Pero, en el horizonte de su vida en Chile aparecieron nubarrones. En 1948 Weiner tuvo que irse del país por su sesgo de izquierda con su esposa y sus dos hijas chilenas. La entrada en vigencia de la llamada “Ley Maldita” que dejó a los comunistas al margen de la legalidad  implantada por el presidente González Videla no le dejó otra opción. La esposa de Tibor, Judith estaba enlistada en el partido y ejercía en el diario El Siglo, órgano de prensa del PC.  Weiner y su familia regresaron a Budapest donde prosiguió su fructífera tarea creativa. En 1965 murió en su Hungría natal.
Profesores y arquitectos despiden a Tibor Weiner en el aeropuerto de Los Cerrillos, 1948. Foto tomada de www.plataformaarquitectura.cl
El magnífico y elegante edificio de la Intendencia de la Región de Ñuble, obra de Weiner,.
La huella de Tibor Weiner permanece imborrable en el cuartel de bomberos de Chillán. Foto tomada de chillanhistoriaytradicion.blogspot.com
           El arquitecto chileno Daniel Talesnik en un trabajo de investigación para la Universidad de Chile se enfocó en la vida profesional y académica de Tibor Weiner. Enumera algunas de sus obras más conocidas: diseñó junto a Ricardo Müller la última etapa del Estadio Nacional, la que fue materializada después de su inauguración; construyó casas en Ñuñoa y Recoleta, también proyectó el inmueble de la Caja de Ahorros de Avenida Matta (hoy sucursal de Banco Estado); en Chillán proyectó el magnífico edificio que es hoy la Intendencia de la Región de Ñuble y el rupturista inmueble del cuerpo de bomberos de esa ciudad. Y, por último, nuestro recordado mercado de Concepción que rememora, según podemos constatar hoy,  aquel innovador centro industrial de Gdynia.

           Simplemente para que vean, toda la historia que puede existir detrás de una simple fotografía...
El Centro Industrial de Gdynia, Polonia, 1932. (Foto de Jaime Robles).
  
     


Wednesday, March 13, 2019

UNA "LLUVIA" DE CHISPAS ARROJABAN LAS INOCENTES LOCOMOTORAS A VAPOR QUE PASABAN POR PENCO

Una locomotora a vapor arrastrando un convoy de pasajeros a la salida de Lirquén hacia Tomé, seguramente el llamado tren local o tomecino. La fotografía, captada al parece en el sector de La Cata (década del 60), fue cedida a nuestro blog por el vecino y empresario de Lirquén  don Jorge Nova.

            Si bien entonces había incendios forestales, no eran una plaga y si se investigaba su origen casi siempre se llegaba a una explicación del porqué. Una de las situaciones más curiosas en este contexto –y que además constituye un ejemplo– era el empleo por parte de la empresa FF.CC. del E (Ferrocarriles del Estado) de locomotoras a carbón en sus ramales las que pese a arrojar algo de fuego por sus chimeneas no fueron la causa del inicio de un incendio (aunque sí, alguna vez los hubo). Sin embargo, de haber sido así en forma generalizada, es cosa de imaginar las cantidades que hubieran originado. Los trenes arrastrados por esas locomotoras clásicas cruzaban campos y bosques donde el fuego podía estallar al más mínimo contacto de una chispa. Y qué decir, la cantidad, si no “la lluvia” de chispas incandescentes que arrojaban las locomotoras y que caían en esa condición por todas partes. Sin duda que aún debe haber gente en Penco y Lirquén que recuerda, que esas chispas entraban también en los vagones cuando ventanas quedaban abiertas a la pasada del túnel de Punta de Parra. Había que tener cuidado de que no golpearan en los ojos de los pasajeros.
               Y nos hemos referido aquí solamente a los chispas que salían expulsadas por la chimenea algo disimuladas por el denso humo generado por la combustión del carbón mineral llamado también carbón de piedra. Pues bien, a esa característica había que agregar que una brasa ardiendo saltara desde la caldera y cayera a la línea y los durmientes de madera. Aunque menos frecuente, eso ocurría, a veces producía un fuego reducido al durmiente alcanzado por la brasa, el que no seguía  más allá. Testimonios de durmientes quemados por esa causa había constantemente a lo largo del trazado. 

Saturday, March 02, 2019

LOS TENEDORES DEBUTARON EN LAS MESAS DE PENCO HACE MÁS DE 400 AÑOS

Componentes de la alimentación de las élites españolas en tiempos de la Colonia.
El tenedor, inventado en la
Edad Media, fue una de las señales
de inicio de la modernidad. Hasta

el 1601 era desconocido en Penco.

            Al día siguiente de ese 9 de febrero de 1601 (también se dice que fue 2 días después, el 11), cuando llegó el gobernador Alonso de Ribera, suponemos que se hablaba en todo Penco acerca de una nueva modalidad en el comer, usando un utensilio extraño, que no era ni cuchara ni cuchillo y que llamaban "tenedor" y que, además, exigía ser un experto para manejarlo.  Trajo e introdujo esta novedosa y desconocida pieza del cubierto en las colonias, la ilustre nueva autoridad que arribó para asumir el cargo y a quien acompañaban 200 soldados españoles. Estas piezas del servicio se usaban en las refinadas mesas de la alta sociedad europea, las que le eran familiares a don Alonso. 
           Luego de desembarcar frente al Fuerte La Planchada, procedente de España con una breve parada en Perú, se cumplieron los exigentes protocolos del cambio de mando.  Así entregaba la plaza el gobernador interino, don Alonso García de Ramón. Aquella debió ser una ocasión especial de formalidades. Sin embargo, paralelo a ese ceremonial propio de la presencia de un gobernador nombrado en España nada menos que por el rey Felipe III,  creemos —con pocas posibilidades de cometer un error histórico grave—, que hubo otra actividad simultánea y más doméstica: la llegada del equipo de cocineros perteneciente al séquito del nuevo jefe. No tenemos una respuesta para la pregunta acerca del plato que le sirvieron a don Alonso de Ribera para cenar en la recepción oficial aquella, su primera noche en Penco. Recordemos, eso sí, que al momento de la conquista, la dieta europea consistía principalmente de pan, aceite de oliva, aceitunas, carne, charqui y vino, según un estudio publicado por el sitio food is power *, que firma la doctora Linda Álvarez.
             Sabemos poco de la cocina pencona del siglo XVII. Así que nos apoyaremos en la historia sobre la alimentación en general en la conquista. Dice el informe de la Dra. Álvarez: “Cuando los españoles llegaron, encontraron aquí a los mayas, a los aztecas y a otros pueblos indígenas importantes. La tierra que esos pueblos habitaban era fértil y había abundancia de cultivos como los frijoles, las calabazas, los chiles (pimientos y ají), los aguacates (paltas), las guayabas, la papaya, los tomates, el cacao, el tabaco, el maguey, el maíz y la yuca”. 
LOS "BUENOS" ALIMENTOS
Don Alonso de Ribera, gobernador de la
Capitanía General de Chile. 
        En los tiempos del descubrimiento de América, los peninsulares clasificaban los alimentos en “buenos” (los europeos) y los “malos” (los de origen local). A raíz de las quejas por la falta de comida española, la corona ordenó, que los colonos la cultivaran y la produjeran en el Nuevo Mundo. Fue así como en el 1600, las vacas, cerdos, ovejas y cabras que no se conocían acá se contaban por cientos de miles en el continente. El primer embarque de estos animales, junto con los caballos, llegó en el segundo viaje de Colón en 1493. Hay que considerar que entre el descubrimiento y la llegada de don Alonso de Ribera a Penco habían pasado más de cien años y transcurridos 50 desde la fundación de Concepción en Penco,  un lapso preciso para que los conquistadores produjeran acá mismo carne de res, trigo, quizá viñedos, olivares y lo demás, o sea “alimentos buenos”.
              En Europa la pertenencia a una clase social se notaba por las comidas. Las élites consumían pan, carne y vino. Según el texto de food is power, “los pobres no podían darse tales lujos y se limitaban a comer cebada, avena, centeno y verduras. Los vegetales también se clasificaban según una escala social. Los tubérculos, por ejemplo, a veces no se consideraban como un alimento apropiado para las clases altas por crecer bajo tierra. Preferían frutos provenientes de los árboles, cosechados lejos de la suciedad del mundo común”.  Pero, en América, y suponemos que en Penco, la carne debió ser abundante y no un lujo como en España.
            Pero, volvamos al comienzo de esta historia, el día de la llegada del nuevo gobernador a Chile. Creemos, y esto es pura especulación, que como los cocineros que traía la nueva autoridad tenían que habituarse primero a los alimentos frescos de Penco pudo ser que la cena de recepción oficial, por seguridad, haya incluido un menú preparado en la cocina del buque principal y llevada a tierra en botes para festejar la asunción del nuevo gobernador, con tenedores sobre las mesas...
La llegada del Gobernador, según el diorama de Zerreitug, expuesto en el Museo de Penco.
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*Sitio web:    http://www.foodispower.org/es/colonialismo-en-la-alimentacion/


Wednesday, February 27, 2019

EN FANALOZA PENCO LO DORADO QUE RELUCIÓ ERA PURO ORO

Una taza con su plato bone china con sus filetes dorados. (Foto del libro de Boris Márquez). A la
derecha, barras de oro. (Foto mundo.sputniknews.com). 

               Si usted aún conservara en su casa platos antiguos de Fanaloza Penco, que presenten bordes o filetes dorados, pues bien, eso es oro.
               La industria locera pencona de los años 50 y, seguramente hasta cerca de los 70, empleó oro líquido, así como barnices y colores para su refinada producción de vajillería. Nos confirma este hecho, don Fernando Pulgar Ávalos, químico, quien se desempeñó en el laboratorio de la fábrica entre los años 1953 y 1957.
               Nos dice, el señor Pulgar en un texto que nos ha enviado a solicitud nuestra: “La artesanía del barro cocido, endurecida por la acción del fuego, tiene una antiquísima historia y muestra expresiones en las que se mezclan el valor práctico y el valor estético". Y añade para referirse más específicamente a la producción de Fanaloza de esos años: "Las piezas, con una base de barniz brillante, recibían la aplicación de calcomanías con reproducciones artísticas y, además, unas finas terminaciones de fileteados, líneas en los bordes o adornos, en especial con  oro líquido. Todo, con fines decorativos".
Mr. John Clun
               Nos agrega don Fernando que el uso y control del oro líquido estaba bajo la responsabilidad de los señores Luis Díaz Boneu y John Clun, un súbdito británico que fue contratado en Gran Bretaña para encargarse del asunto estético de la producción en la fábrica de Penco. Era conocido en Fanaloza como "míster Clun".
               En su nota, el señor Pulgar nos escribe: “Este oro líquido era logrado por un procedimiento especial de disolución que incorporaba al oro sólido algunos fundentes y adhesivos orgánicos tales como goma arábiga, goma tragacanto, esencia de trementina, etc. para mayor fluidez y homogeneidad en el barnizado. Deduzco que este metal valioso procedía de Inglaterra junto con las calcomanías”.
               Se trabajaba con estos elementos en la sección Decorados de Fanaloza, ubicada en el complejo industrial ubicado en la manzana de Toltén, Freire, Infante y Cochrane que hoy ya no existe. Allí trabajaban operarios y operarias expertos y expertas en el uso del pincel, muchos de ellos y ellas, verdaderos artistas. A cada uno de estos trabajadores se le asignaba un pote de este preparado de oro, un pincel y un paño, para el limpiado. Ellos hacían los filetes dorados en los platos y tazas ayudados de un torno individual.
LOS "PAÑOS SUCIOS" CON ORO EN FANALOZA
               Nos dice el señor Pulgar: “Los pinceles usados eran limpiados por esos paños, los que se acumulaban  y eran enviados a Fanaloza-Carrascal de Santiago para proceder a la recuperación del oro que portaban”.
               Sin embargo, al parecer, este trámite no duró por mucho tiempo, según el relato de don Fernando: “El Sr. Eduardo Díaz B. me pidió que con los medios disponibles en mi Sección de Colores y Barnices, tratara de recuperar este oro en Penco.
Fachada de la antigua administración de Fanaloza
en la esquina de Infante y Cochrane.
De modo que,  empecé a recibir en forma periódica paños sucios con oro, los cuales incineraba en el horno eléctrico de mi Laboratorio en vasijas refractarias  llamadas copelas.  Se obtenían así pepas de oro las que se pesaban en una balanza de precisión y eran entregadas de inmediato a mi Jefe don Eduardo Díaz B. Nunca supe de extravíos o de medidas de seguridad especiales sobre este oro”.
               En la nota que me envió don Fernando Pulgar Ávalos agrega: “Amigo Nelson: Es todo lo que puedo aportar sobre el Oro, que te preocupa, ya que yo estaba dedicado a producir los Colores y Barnices básicos y necesarios para la Vajilleria , los Azulejos y los Artefactos Sanitarios que se fabricaban en Fanaloza-Penco.
                                 Saludos: Fernando Pulgar Ávalos”
Don Fernando Pulgar Ávalos, a la derecha, con el autor de esta nota 
en su casa de Viña del Mar. (Foto de nuestro archivo).
 

Saturday, February 23, 2019

LA HISTORIA "SE TOCARÁ CON LA MANO" EN NUEVO PASEO PEATONAL DE PENCO

Todo el espacio del inmueble que ocupa Caja Los Andes, lugar donde se hallaron restos de la iglesia colonial de Los Franciscanos,  cedería el paso a la futura peatonal de Penco.

                                Un paseo por la historia viviente de Penco colonial estará disponible para los vecinos y los visitantes en un futuro próximo, exactamente frente a la plaza por calle Las Heras, según los planes del alcalde Víctor Hugo Figueroa. Los ladrillos de los fundamentos de la magnífica iglesia de los Franciscanos que datan de más de 400 años, descubiertos en recientes excavaciones realizadas en ese lugar por arqueólogos de la Universidad de Concepción, quedarán expuestos y a la vez protegidos para ser fotografiados y tocados con las  manos… si todo se da.  
               Para abrir el nuevo paseo peatonal  --que será único en la comuna--, que conectará las calles Las Heras y Freire, y que se prolongará en forma paralela al muro lateral de la escuela Isla de Pascua, será necesario que el municipio compre el inmueble signado con el N°465 de Las Heras que tiene un frente de 15 metros por un fondo de 60 metros y donde en la actualidad funcional la Caja Los Andes. 
El alcalde Víctor Hugo Figueroa explica a nuestro blog su proyecto peatonal en el sitio donde se encontraron los fundamentos de la iglesia de la colonia.

               En conversación exclusiva con nuestro blog, el alcalde Figueroa nos dijo: “Realizada toda la parte arqueológica donde confirmamos que aquí estaba la iglesia; el objetivo del municipio en el futuro, nuestro sueño es el de poder adquirir esta propiedad, porque con este ancho, y con este largo, colinda con un terreno que es municipal, donde está la radio de Penco, hay una servidumbre, hay un pasillo. Así podremos romper el muro actual de deslinde y crear un boulevard que va a permitir unir el gimnasio de calle Freire con la plaza justo en la mitad. O sea, sería de gran atractivo poder tener en un lado del paseo un museo de sitio, donde la gente o los visitantes podrían apreciar las fundaciones de la iglesia (de los Franciscanos), y tener una peatonal de estilo colonial, yo me imagino con adoquines de esos antiguos, con iluminación del mismo estilo y poder agregar todo ese comercio de artesanía que tiene la comuna con quiosquitos y todo orientado al turismo”.
A la izquierda, se aprecia parte del cimiento del templo de Los Franciscanos, del 1600; a la derecha, una de las tantas piezas halladas en la excavación arquelógica.
               Efectivamente el mapa de Frazier, que data del siglo XVIII, consignaba la existencia de esa iglesia, las pruebas de geo-radar efectuadas hace dos años por expertos mexicanos dieron pistas fundadas y los arqueólogos penquistas dieron con los cimientos de ladrillos del templo así como unas 300 piezas y vestigios del año 1600 en sus excavaciones realizadas en esa propiedad. Los hallazgos completan un triángulo histórico en la comuna:
               En un vértice está el actual museo local en la esquina de Las Heras y Penco donde antiguamente existió el restaurant “La Posada del Roble”, que incluye una interesante colección de herramientas líticas testimoniales de culturas precolombinas; en segundo lugar, los restos de la iglesia colonial de Los Franciscanos en el futuro paseo peatonal Las Heras-Freire; y el tercer hito en diagonal a la playa es el Fuerte La Planchada, el que será remozado y que contará también con un museo de sitio en uno de sus costados.

               El alcalde Figueroa terminó dando a conocer  nuevos elementos de integración cultural y turística de la comuna en el contexto que hemos descrito: “Todo esto conviviría muy bien con las góndolas, con el museo, con el Fuerte La Planchada, con el boulevard Ramón Fuentealba que es la parte más comercial, el estero de Penco tiene su propio atractivo, con el gimnasio que nosotros lo queremos convertir en un espacio más bien multipropósito, de carácter cultural con la plaza que está remodelándose. Se genera, por tanto, una zona virtuosa, así como un espacio público que nos permita mostrar el pasado arqueológico, histórico y patrimonial de Penco, que la gente lo pueda ver y tocar con sus manos, donde hubo una iglesia hace 400 años”…

                                                        Texto:           Nelson Palma
                                                                    Producción:  Manuel Suárez
Una tarde veraniega con la actuación de un trío de jazz, en la plaza de Penco (2019).

Sunday, February 17, 2019

PENCO Y LIRQUÉN CUENTAN CON 2 NUEVOS E INTERESANTES MIRADORES PARA EL PÚBLICO


Esta es una vista magnífica de una parte de Lirquén, Cerro Verde y Penco desde el nuevo mirador situado junto al camino a Tomé frente a la población Ríos de Chile. En primer plano, se ven los botes de los pescadores lirqueninos, al centro el muelle antiguo en operaciones, las bodegas de la empresa y el patio de acopio La Tosca. 
Respecto de la vista anterior, basta girar un poco a la derecha para apreciar la prolongación del muelle antiguo, alargado en varios metros. Detrás se ve el muelle nuevo que nace en el patio de acopio La Tosca. Y más al fondo luce su enorme extensión el granelero de la Cosaf. 
Un buque está en operaciones de carga de celulosa en el muelle nuevo de la empresa de Lirquén. Al fondo de la foto, se observa con plena claridad la silueta de las tetas de Biobío.
Por el lado derecho, visto desde el nuevo mirador de Lirquén, se ve la parte norte de la bahía y Punta de Parra, la que domina toda la escena. Favorecido por los vientos y su altura (unos 80 metros) este mirador es un lugar ideal para la práctica del parapente.
Otro mirador de Penco es el de los Pinos de la ex Corhabit. El lugar fue recuperado en su totalidad por el municipio, está dotado de espacios tanto para la recreación, el deporte y la lectura. Permanece muy pulcro gracias al trabajo de equipos municipales y es un lugar ideal para tomar fotos.
El mirador Los Pinos está ubicado en la prolongación de la calle Toltén y limita con Cerro Verde Alto. Es un lugar es muy quieto y agradable para el visitante.
Este mirador fue diseñado y construido por el municipio de Penco bajo el concepto de un pequeño parque estratégico por su excelente ubicación. Es un lugar recomendable para visitar.