Friday, June 11, 2021

TODAS LAS PALABRAS QUE HAY QUE AÑADIRLE A UNA FOTO ANTIGUA



UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS puede ser una afirmación acertada, pero en este caso hay que complementar. La foto de Penco de más arriba debería corresponder a inicios de los año 30, a mi entender por las siguientes razones: se observan muchos sitios baldíos. Estos espacios urbanos ya tenían casas en los 50, años que tengo en el recuerdo. Los sitios abiertos que se observan servían para criar animales de trabajo y de corral. La casa esquina de la familia Aburto (N° 3) se ve que remata en ángulo recto, seguramente se dañó con el terremoto de 1939 y la esquina se reedificó cambiando el ángulo por una reconstrucción semi circular, como lo conocimos hasta el 27/f. (Así se veía, como se aprecia en la foto de abajo con la Elbita Aburto en el ángulo derecho).  
        Sin embargo, hagamos un recorrido por la foto, siguiendo el orden numérico. N° 1 Este cerro hoy en día está poblado completamente, alguna vez la gente lo llamó el cerro La Cruz. El fotógrafo que hizo la imagen tuvo la buena idea de escalar un poco, alcanzar el plano superior y así obtuvo esta interesante perspectiva. N° 2 La foto muestra los tejados de la casa esquina de la Rosita Bravo, hoy en día hay allí un centro para dializados. N° 3 corresponde a la casa de la familia Aburto, en la esquina de Las Heras con Alcázar conocida por los vecinos como la casa de la Elbita. Este edificio completo fue demolido después del terremoto de 2010. N° 4 sitio vacuo en Freire con Alcázar donde después del 39 se construyeron los pabellones de emergencia. N° 5 la manzana de Freire con Alcázar y Cochrane. En ese espacio a finales de los años 50 se levantó la población Perú. N° 6 la enorme edificación que se observa y su chimenea correspondieron a la industria de propiedad de Gildemeister, en la esquina de Yerbas Buenas con Blanco. Allí se procesaban huesos para la obtención de subproductos, entre ellos la cola de pegar para carpintería. La fábrica tenía una entrada para el ferrocarril. Dicha variante estaba en la esquina de El Roble con línea férrea. En ese lugar se construyeron en los años 70 los edificios de departamentos Lord Cochrane. N° 7 Esquina de Yerbas Buenas con Las Heras. N° 8 Cerro Bellavista donde actualmente se encuentra el monasterio de Las Trinitarias. Y N° 9, se ve el muelle de la Refinería que se iniciaba en la calle Talcahuano. 

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Nota de la Editorial: el siguiente texto es un cuento de mi autoría, a propósito de la actividad de tener que ponerle fechas a fotos muy antiguas y lo escribí aprovechando también el tiempo que me dispensa la cuarentena. 
             La ficción está ambientada en Penco y es muy entretenida.

             EL SECRETO DE LAS FECHAS DE LAS FOTOS

          Una apuesta, no otra cosa, era datar esas fotografías que la gente facilitó al museo para la nueva colección que se exhibiría durante el verano. Ninguna de ellas incluía fecha, así que situarlas en una línea temporal significaba eso, un juego de apuestas. Los viejos del equipo encargado de seleccionar las mejores imágenes para la muestra andaban más cerca con el año de cada foto que los jóvenes del museo quienes también se la jugaban. Una fotografía sin datos podría ser de tal año por esto, por eso o por aquello. Así, a tientas iban armando la exposición. La palabra salvadora para estos casos indescifrables provenía del latín: circa, que significa más o menos, alrededor de, por ahí por. 

          Para apoyar el circa y no cometer un error grosero se aplicaban algunas técnicas de datación: como por ejemplo, reconocer el papel de la foto y saber entre qué años se usaba, el corte de los bordes si cortaban con guillotina o tijera con filos de blonda, los timbres de fabricación del papel fotográfico impreso al reverso, si la superficie de la imagen era brillante o granulada, el milimetraje de la lente de la cámara, el encuadre. Esas consideraciones relativas al soporte de la imagen se tenían en cuenta cuando se buscaba la fecha aproximada. Difícil igualmente.

              Los más viejos también tenían ventajas cuando se trabajaba sobre la temática de esas fotos: la construcción tal no existía, esos árboles de allá tampoco, todos los hombres usaban sombrero, las mujeres vestidos largos. Eso que se ve en la fotografía servía para un circa. Una de estas personas mayores del equipo del museo, dijo con tono de queja: «¡Ay, si Irineo no se hubiera muerto!». Los otros lo miraron y se quedaron en silencio. El dicho trajo al tapete la habilidad de un pencón ya ido y que nadie recuerda.

            Irineo, un muchacho del pueblo, tenía la afición de interpretar las sombras producidas por los objetos iluminados por el sol, una técnica difícil de aplicar en general, como el propio Irineo lo reconoció una vez. Si usted quiere, era una manía nadie podía sacarlo de eso consistente en observar el paso del sol por la bóveda celeste de Penco. En eso se lo pasaba días enteros. La actividad no podía ser más aburrida, pero la hacía en forma meticulosa. Miraba concentrado la proyección de la luz y su incidencia en los objetos. Concluyó empíricamente que cada día era único de comienzo a fin, ninguno igual a otro debido a esto de la luz y de las sombras. Por sus observaciones hizo un boceto lleno de líneas curvas que representaban las inclinaciones sombrías y lo acopló al calendario. Irineo también había trabajado con las horas de cada jornada del año teniendo en cuenta que ninguna hora era igual a otra. Así llegó a acertar el día del año y la hora, cada vez que sus vecinos le mostraban fotos familiares para saber cuándo habían sido hechas. Nunca fallaba. Irineo tampoco usaba reloj, se sabía las horas y los minutos de cada día, mirando la sombra que su dedo índice levantado proyectaba sobre la palma de su mano teniendo en cuenta, eso sí, el día del año.

             La vez que Irineo llegó a dominar plenamente esta cuestión, pensó en el paso siguiente: determinar el año, sabiendo que ningún año era igual a los demás. Se tuvo que meter con cosas mayores, como por ejemplo formarse una idea clara de la órbita elíptica terrestre, sus afelio y perihelio, la eclíptica planetaria, las coordenadas exactas de Penco, el fenómeno cíclico de las manchas solares, los eclipses. Cuando logró comprender todo eso, bastante complicado por lo demás, le pudo apuntar sin errores al año exacto de la fotografía sobre la que le preguntaban y él añadía a mayor abundamiento el día y la hora en que fue captada.

           Irineo murió joven, tal vez 40 años, allá por 1960. Solamente sus vecinos de calle Membrillar supieron de la habilidad tan curiosa de este observador del sol y de su lumbre. También recuerdan que respondía preguntas relacionadas con fotos antiguas de Penco, su lugar de observación, nada más. No podía datar imágenes de otras partes, porque quiérase o no, la luz y las sombras tenían sutiles variaciones, dependiendo del lugar geográfico.
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El argumento de este relato de ficción se inspiró en el cuento «Funes el Memorioso», de Jorge Luis Borges.  

Friday, June 04, 2021

EL RELATO DE UN TROVADOR Y COMPOSITOR PENCÓN: ANDY URRUTIA RIQUELME

 

NOTA DE LA EDITORIAL: El siguiente texto, escrito por Andrés Andy Urrutia Riquelme da testimonio de una vida que ha cumplido 50 años: el cariño del hogar, de sus amigos y su pasión por la música. Es la historia de un trovador y un compositor pencón con formación universitaria. El relato fue publicado por Andy en Facebook. Hemos solicitado su autorización para incluirlo en nuestro blog, porque además de las vivencias se desprenden datos históricos de nuestro querido Penco.

POR ANDY URRUTIA RIQUELME

4 DE JUNIO 1971 - 4 DE JUNIO 2021

DIEZ LUSTROS TRASHUMANDO LA EXISTENCIA, HOY MIRANDO HACIA LO PRETERITO, EN LONTANAZA, VEO, LEO Y RECUERDO, CAPITULOS CONCRETOS DE LOS CODICES CANONICOS Y APOCRIFOS, HISTORIAS ETEREAS, PRECISAS, FRECUENTES DE RISAS, MUSICA Y AMBROSIA.

PRIMERA INFANCIA BIENAVENTURADA Y REBOSANTE DE JUEGOS E INVENTIVA DE PARTE DE MI MADRE, TIAS Y TIOS, SOBRE TODO CON MI TIO - PADRE, JOSE RIQUELME, EL CIRCO, LA DILIGENCIA, EL FUERTE CONFEDERADO, EL CINE CASERO CON EL CAJON Y LA AMPOLLETA, LA CARTELERA ERAN HISTORIETAS DIBUJADAS Y COLOREADAS POR SU MANO Y EL NARRADOR SU VOZ.

CRECI JUGANDO EN EL PASAJE DE TIERRA, A LO QUE SE NOS OCURRIA, LA FUNCION DE TITERES, LA MURGA, LA BALSA Y UNA CABAÑA CON CANTONERAS, QUE FABRICAMOS EN CASA DE GENARO EN CALLE ALCAZAR, CON LA ESFERICA DEL FUTBOL TUVE UNA ABREVIADA AMISTAD, PUES NO HABIA SIDO BENDECIDO CON EL DON, ES MAS FUE DEBUT Y DESPEDIDA, NO FUE UNA TRISTE DESPEDIDA, SOLO UNA COMPRENSIVA CONVERSACION Y TOMAMOS RUMBOS OPUESTOS.

EN CASA SIEMPRE HABIA MUSICA SONANDO, SONABAN LAS MAS DIVERSAS Y OPUESTAS MUSICAS, DESDE EL FOLKLORE, PASANDO POR EL ROCK, BOLERO, TANGO, LA PEÑA DE LOS PARRA, LOS INTI ILLIMANI, LOS ILLAPU CON EL CANDOMBE PARA JOSE, HASTA LAS MOVIDAS CUMBIAS DE ANICETO MOLINA.

EL COLEGIO FUE UNA ETAPA DE APRENDIZAJE Y DESCUBRIR EL ARTE Y LOS NUMEROS ARTISTICOS TODOS LOS FINES DE AÑOS EN LA ENSEÑANZA BASICA EN PENCO, DESPUES VINO EL CAMBIO DE COLEGIO, ERA 1981, LOS SAGRADOS CORAZONES, FUE EL ELEGIDO POR MI MADRE, PASAR DE UN PEQUEÑO COLEGIO DE PENCO A ESTA ENORME INFRAESTRUCTURA EDUCACIONAL, DONDE HABIAN ACTIVIDADES EXTRAPROGRAMATICAS DE ARTE, DEPORTE, PASTORAL, EN ESTE COLEGIO CONOCI A MIS PROFESORES DE MUSICA, MIRNA NAVARRETE Y FELIX SAEZ, CON ELLOS ME DESVANDE CON LA MUSICA, PRIMERO BAILANDO EN EL TALLER DE DANZAS, LATINOAMERICANAS Y DESPUES PASANDO A FORMAR PARTE DE LA BANDA MUSICAL DEL TALLER. ERA 1983 Y LA VIEJA GUITARRA COLGADA POR AÑOS COMPRADA EN 1972 EN LA FERIA ARTESANAL, BAJO DESDE ESA PARED INALTERABLE, PARA NUNCA MAS SER ELEVADA AL OLVIDO.

APRENDIENDO GUITARRA, ZAMPOÑA, DESPUES QUENA, UNA QUE ME COMPRO MI MADRE EN SALA STRAUS, PERO EL GRAN PROSCRITO ERA EL CHARANGO, AL PARECER SE COMPLACIA CON ESTE EXILIO MUTUO, EN LA VEGA EL ESFUERZO VENDIAN UNO DE QUIRQUINCHO 10 LUKAS DE ESA EPOCA, MI MADRE NORA, SE LA JUGO PARA COMPRARLO, AL MOMENTO DE HACERLO, EL VENDEDOR SE ARREPINTIO, MI TIO JOSE COMO UN ILUMINADO HABIA EMPAQUETADO UNO EN LA SALA STRAUS, LLEGO UNA NAVIDAD, LLORE EMOCINADO CUANDO NOS ENCONTRAMOS, LA DISTANCIA YA ERA PRETERITA.

LLEGA 1984, LAS PRIMERAS PROTESTAS CONTRA LA DICTADURA, FORMAMOS EL GRUPO ANDINO INTI – RAYMI, ERAMOS 4 ADOLESCENTES QUERIENDO HACER MUSICA, MAS TRIPAS QUE CONOCIMIENTO, MI TIO JOSE NOS ACOMPAÑABA PARA PRESTAR ROPA SI PASABA ALGO, RECUERDO LOS ENCUENTROS CULTURALES EN EL SINDICATO DE FANALOZA Y LA ACTUACION EN EL GIMNASIO MUNICIPAL DE PENCO, CANTANDO CONTRA LA DICTADURA, EN SUS MISMAS NARICES A LOS PARTIDARIOS DEL REGIMEN, CORTANDO LA LUZ EN MEDIO DE NUESTRA ACTUACION. DESPUES VINO TRIGALES, CON EL SONIDO DEL INTI ILLIMANI, CORONANDO A ESAS GAVILLAS CON UN HERMOSO RECITAL EN AGOSTO DE 1991, TAKUARA CON LOS MELLIZOS, TAKIRA CON CARLOS ARANEDA, QUE ES ACTUAL PULLAY.

LLEGA 1991 INGRESO A ESTUDIAR MUSICA A LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION, FUERON 3 AÑOS DE SEDICION EN TODO AMBITO, LOS VIERNES EN LA TARDE CON LAS TERTULIAS MUSICALES PARA CONCLUIR DONDE LA TITA, CANTANDO Y DEGUSTANDO ESA AMBROSIA ALUCINADORA QUE ELLA A VECES NOS NEGABA POR BOCHINCHEROS.

23 AÑOS HABIAN PASADO DESDE ESE PRIMER LLANTO SAETICO, YA NO ESTABA EN MUSICA, PERO TENIA UNA IDEA COMO ESTIGMA NAZARENICO, CAMBIAR DE ESTILO Y POR QUE NO UN FOLK ROCK PROGRESIVO, CIMENTADO POR MI ADMIRACION POR KING CRIMSON, YES, HUARA, Y NACE CANGACEIRO CON ESA PROPUESTA DE METRALLERA SONORIDAD, GRABANDO DOS DISCOS, CON VIAJES AL EXTRANJERO, APARECIENDO EN REVISTAS DE WORLD MUSIC Y MUSICA PROGRESIVA, LAMPREA NACE COMO UN PRIMO DE CANGA CON EL QUE HEMOS GRABADO UN DISCO, EN PROCESO OTRO Y UN VIAJE AL EXTRANJERO, ÑACHE AUTO INVITACION A TOCAR, QUE HA SIDO UN RENACER EN LA LOCURA Y DISFRUTAR DE LOS BENJAMINES.

HOY, CUMPLIENDO 50 AÑOS, PIENSO, RECUERDO Y MIRO HACIA DONDE EL SOL COPULA CON EL MAR Y DIGO: HE HECHO TODO LO QUE ME GUSTA, HE CONOCIDO GRANDES PERSONAS, GRANDES AMIGOS DE MUCHOS AÑOS, ME BIENAVENTURO CON LO QUE HAGO, ME SIENTO QUERIDO POR MIS PARES, HE ODIADO, HE INCREPADO A LOS CIELOS Y AL MUNDO, CON PEÑAS HE SALUDADO EL ORDEN, EL AMOR LLEGO AL MEDIO DIA, NO ME DIO LA FORTUNA DE LA PATERNIDAD, ¿SERA UN SINO ANCESTRAL FAMILIAR?, LOS HIJOS ESTAN, CANGACEIRO Y LAMPREA, SON LA DESCENDENCIA, NO DE ESPERMA VIDA URGENTE, PERO HABLARAN CON SUS MELODIAS EL ACONTECER DEL ILOGICO PATERNAL.

A MI MADRE Y TIOS, AGRADECERLES POR LA IMPRONTA, LA VIDA, EL ARTE Y LA RISA, FUE SACRIFICIO PARA LO MEJOR, SOY UN AGRADECIDO POR LAS OFRENDAS Y DADIVAS CON LAS QUE LA VIDA ME UNGIO, ESTA TRASLACION CONTINUA, ESPERO QUE SEA ACOMPAÑADA POR EL AMOR Y LOS AMIGOS TANTO DE LA MUSICA, LOS SECUACES DE CANGA, LAMPREA Y ÑACHE,COMO LOS AMIGOS DE LA VIDA, TODOS, SON DE TODA LA VIDA.

SALUD Y SALU A LA VIDA, AUN NOS QUEDA CUERDA MIERDA Y C , COMO DIJO EL FLACO DE LA GIBSON.

GRACIAS TOTALES RECH.


Sunday, May 30, 2021

IGNACIO DOMEYKO VISITÓ PENCO EN 1849 PARA EVALUAR EL CARBÓN DE LIRQUÉN Y CERRO VERDE

  • EL CIENTÍFICO POLACO, NACIONALIZADO, ESTABA INTERESADO EN EL COMBUSTIBLE PARA LA FUNDICIÓN DEL COBRE ATACAMEÑO. 
  • EN PENCO FUE ATENDIDO POR LAS AUTORIDADES. 
  • CONDUCIDO AL FUNDO LAS PATAGUAS PARA UN BREVE DESCANSO, APROVECHÓ PARA CONOCER EL ENTORNO NATURAL PENCÓN.

DON IGNACIO DOMEYKO (1802-1889), arriba a la izquierda. En el centro, su libro 
Jeología; a la derecha un chamanto atacameño y abajo, un trozo de carbón de piedra
de Cerro Verde conservado por Domeyko, luego de su viaje a Penco.
(Foto de Juan Espinoza Pereira).
 

     Por Juan Espinoza Pereira, desde Copiapó

      La historia de los pueblos se entrecruzan, los acontecimientos sociales y políticos se mimetizan, los personajes repiten actuares en ambientes diferentes (o uno cree que se repiten). A veces suele ocurrir que ciertas escenas en que ciertos elementos nos conducen a recordar, hilvanar ideas o asociar conocimientos adquiridos en los libros o, de la vida misma. Es el caso de que mientras preparaba unas lecturas en mi escritorio, de pronto me sorprendí que un trozo de escoria y un libro estaban juntos; empecé a interrogar a cada objeto y las respuestas fueron simples: la escoria había sido recogida hace años atrás en Cerro Verde Bajo, muy cercano donde en el siglo XIX habían fundiciones de cobre y el libro fue escrito por uno de mis personajes que admiro, don Ignacio Domeyko quien recorrió Atacama y Penco. En Atacama he seguido caminando cada huella por donde él anduvo desde la costa de Chañaral hasta la cordillera pasando por el Volcán Santa Inés, Cerro Vicuña, Volcán Ojos del Salado y gran parte de la pre-cordillera que hoy lleva su nombre. El libro en comento se llama “Jeología” y que en una de sus páginas habla brevemente sobre Penco en uno de sus viajes en 1849 y cuyo interés estaba en estudiar la geomorfología de la Bahía de Talcahuano y en particular Penco ya que se especulaba de las riquezas mineras de carbón, y que había sido transmitida por la población aborigen de la zona a los “chilenos.” El conocimiento sobre mineralogía de Domeyko le permitió emitir un juicio lapidario sobre las minas de lignitas (carbón) de la zona:

A) Dos minas situadas en la costa oriental de la bahía de Talcahuano: una cerca de Penco, i la otra no lejos de Lirquén. Su explotación nunca ha dado grandes beneficios i actualmente están abandonadas.” (Jeología. Tomo Quinto, 1903, pág.127).     



          En otros textos del autor (que los he encontrado en Ferias de las Pulgas o librerías de Viejos) nos habla sobre Penco y su visita “obligada” a la Hacienda La Patagua por las autoridades locales para tratar de congraciarse con el académico, pero sí le interesó su caminata a los cerros donde había greda que era utilizada por la población aborigen para hacer sus cerámicas utilitarias (que dicho sea de paso conocí a un mapuche en mi niñez que vendía cacharros de greda en la plaza de Penco) o la zona donde había caolín (cercano a Roa), también estuvo en los cerros donde hoy el capital extranjero ha puesto el ojo financiero en el mineral llamado “tierras raras” siendo tan poco su explotación y tan grande el daño ecológico. Hay un interesante comentario sobre el sector de lo que conocemos como La Cata por su importancia paleontológica donde quedó maravillado. En este punto doy gracias a mi profesor de Historia del liceo de Penco (perdón pero lo conozco así) el gran profesor Salas quien me hizo ver la Cata con la mirada científica caminando y maravillándonos de los fósiles que encontrábamos en el camino y de los cuales no podíamos tomarlos para llevarlos a casa… ”sólo para imaginar cómo era este terreno antes de que los humanos llegaran a la tierra” (grande maestro: estés donde estés).

       Gracias a Domeyko enlazo ahora Atacama con Penco (ojalá no de manera forzada); las minas de cobre de Chañaral de las Ánimas (Atacama) y sus alrededores (Salado y Pueblo Hundido) cuyos dueños eran la familia Edwards, trasladaban desde el malecón de Chañaral el cobre nativo hasta Penco para ser fundidas y transformadas en lingotes de cobre y ser enviadas a Europa, lo más lamentable es que los réditos jamás quedaron ni en Chañaral ni en Penco, pero sí en Santiago y París; es que en ese lugar del país habían minas de lignitas (carbón de piedra) que, aunque de muy baja calidad le permitían fundir el metal; los pequeños barcos a su vez llevaban frutas frescas, papas, verduras y hasta agua pura hasta Chañaral de las Animas. Es lamentable que estos pequeños yacimientos carboníferos hayan desaparecidos y sólo perduren en las memorias de quienes alguna vez jugamos en los socavones de Cerro Verde Bajo y Alto, en Lirquén.

           Ignacio Domeyko también realizó un catastro de la calidad de las gredas de Penco, cuarzo y sílice, minas que luego fueron peticionadas por empresas extranjeras para la confección de loza utilitaria, petición que consta en Boletín de las Leyes del siglo XIX; pero también las recomendaciones del científico permitieron la instalación de las fábricas de ladrillos de muy buena calidad para la construcción.

          Ojalá la crisis sanitaria comience a menguar para recorrer los posibles lugares donde Domeyko caminó o se sentó a descansar para admirar la bahía de Talcahuano desde Penco.

Un abrazo desde Atacama

Juan Espinoza Pereira.

LAS PATAGUAS O LA PATAGUA, letrero de señalética en el camino a
Primer Agua, poco antes del cruce Los Varones, que indica el
lugar donde se tomó un descanso don Ignacio Domeyko. El fundo era
propiedad de don Rómulo Arriagada.

Friday, May 21, 2021

ARQUITECTURA E INGENIERÍA QUE APOYARON AL TURISMO PENCÓN


          Poco antes de la mitad del siglo XX, durante los años de esplendor del hotel Coddou, se hizo una mejora importante en el acceso a la playa que incluyó una obra arquitectónica y de ingeniería de gran factura, como lo muestra la foto de arriba. Nos referimos al muro de unos 3,5 metros de altura que separó la arena de la plataforma de la estación ferroviaria y su tendido de líneas. Esta separación soportaba el importante desnivel indicado y su longitud se extendía por unos 120 metros desde La Planchada hacia el sur. Tenía tres bajadas a la playa con gradas de igual diseño. La fotografía a la que nos referimos es anterior a la construcción del casino Oriente. La parte superior del muro presentaba una baranda hecha de columnas robustas separadas por 5 balaustres unidos por 3 caños ornamentales de fierro. Ese proyecto no debió ser barato, porque incluso cuando han pasado varias décadas el contrafuerte aún está ahí, salvo los caños de hierro corroídos por el aire salino y las gradas sepultadas por la arena.

           En el espacio que quedó entre las líneas y la balaustrada, que el concepto urbanístico imaginó una hermosa terraza, se instalaron unos bancos ideados para que los paseantes tomaran asiento para contemplar el mar o los atardeceres.

          Con el paso del tiempo, sin embargo, ese lugar se desvirtuó como turístico y cambió de uso. Las empresas dispusieron de él como si se tratara de una cancha de acopio y ahí descargaron miles de rollizos de madera. Jornaleros los bajaban sobre sus hombros desde carros ferroviarios descubiertos para depositarlos allí por algún tiempo y embarcarlos de nuevo, cuando fuera la ocasión. Esa práctica que se cumplió por unos diez años y aunque de modo inocente afectó los accesos la playa, deteriorando parte del turismo en ese sector del balneario. Como se puede ver, un par de fotos nos pueden contar muchas cosas...

ESTA FOTO de muchos años después muestra la terraza, sin los bancos, que se usó para acopiar madera.

Monday, April 19, 2021

ALTAS AUTORIDADES EDUCACIONALES INAUGURARON LA ESCUELA SATÉLITE DE LA REFINERÍA PARA JÓVENES APRENDICES EN 1962

 Texto y compilación Abel Soto Medina

        A raíz de la exhibición del video a través del Museo de Historia de Penco, y la conducción de su autor Nelson Palma, he considerado seguir escribiendo las páginas de la revista Pan de Azúcar N° 96, de noviembre de 1962, quizás para ratificar hechos o tratar de responder a algunas preguntas hechas mientras se desarrollaba el programa, especialmente me referiré a lo indicado por Julio Zambrano sobre la Escuela Satélite, que estaba al lado de la escuela Italia, al respecto comento.:
          «La Universidad Técnica Federico Santa María, de Valparaíso, la Refinería de Azúcar de Penco, y la Fábrica de Tejidos Caupolicán de Chiguayante, inauguraron oficialmente dos escuelas satélites en la provincia: Penco y Chiguayante, con el fin de preparar obreros especializados para la industria.
                «La Escuela de Aprendices Industriales de CRAV Penco, es dirigida por el Jefe de Mantención Ingeniero Sr. Sergio Emparanza.
       «Al acto de inauguración concurrieron el rector de la Universidad Técnica Federico Santa María, Sr Carlos Cerutti; el vicepresidente de la misma Universidad y Presidente de Crav Sr. Jorge Ross; Dr. Ignacio González Ginouvés, Rector Universidad de Concepción; el intendente Sr. Esteban Iturra Pacheco y otras Autoridades locales y provinciales.
            «La ceremonia se realizó en la sala de actos de la escuela 69 e hizo uso de la palabra el Administrador Sr. Raúl Guillet, destacando la enorme trascendencia que tendrá para las familias del personal Crav. Luego habló el Director de la Escuela Sr. Sergio Emparanza, destacando que la industria necesita contar con maestros con estudios y prácticas para operar maquinarias. Seguido el Sr. René Contreras Presidente del Sindicato Industrial Crav destacando que esa realización era una idea que se venía a concretar. Otra de las personas en hacer uso de la palabra fue el Sr. Jorge Ross, en su doble calidad de Vicepresidente de la Universidad y Presidente de Crav, dice hace poco cuando se inauguraba la Población Desiderio Guzmán, indiqué los deseos de la empresa en tener una escuela satélite en Penco, con la ayuda de la Universidad algo similar a lo que se había hecho en Viña del Mar, y comprenderán ustedes el agrado que tengo en ver realizada esta obra.
           «Específicamente la Escuela Satélite impartía enseñanzas prácticas con clases en los talleres que estaban a cargo de los maestros especializados, en las áreas Taller Eléctrico, Elaboración, Maestranza. También los estudiantes de la Universidad de Concepción impartían clases teóricas en las especialidades de ingeniería mecánica, ingeniería comercial, matemáticas, dibujo técnico y física, aparte de instrucción de cultura General y Educación Física, sus horarios eran de 18,30 hrs a 20,30 hrs de lunes a viernes, su sigla era ESA».
             Hay una fotografía (arriba) en que aparece un soldador, y se hace mención que está cumpliendo orden de su jefe don Rodolfo Strasser.
             Otro tema, es el Sindicato Industrial Crav, que en ése mes de octubre (1962), se celebraron los 33 años de su fundación, acontecida el 08 de octubre de 1929 y recuerdan a los formadores, Presidente Sr. Víctor Salgado, Secretario Sr. Carlos Rossi, Tesorero Javier Ocampo, Directores Eugenio Palma y Florentino Durán.
Se habla sobre las conquistas logradas por el sindicato, como: Indemnización por años de servicios, bono arriendo, ayuda matrimonial; ayuda estudiantil, ayuda mortuoria, atención médica y dental, casas, ayuda para construir y adquirir un bien raíz, etc.
Se hace mención a la pertenencia del fundo La Rinconada, que los sindicalizados deben sentirse orgullosos de poseer ése fundo, y que se están realizando trabajos para que los socios puedan veranear en el lugar. También hablan de la Solidaridad del sindicato frente a sus socios o ex trabajadores cuando los afecta alguna desgracia todos ellos van en su ayuda, misma situación han realizado a otros sindicatos cuando éstos han estado en huelgas prolongadas. Sienten mucho orgullo el haber logrado un Mausoleo y de tener una propiedad en calle Freire que va a donar para que se levante una escuela industrial.
         En un punto especial registra un espacio para quienes jubilaron ese año, y aparecen 5 fotografías de Mujeres Obreras y 5 Varones, cabe destacar que el sindicato dentro de las actividades de aniversario, se encuentra una Cena dónde se distinguirán a quienes dejan sus actividades laborales  a Doña Filomena Turra 46 años de servicios, Doña Carmela Chávez, 40 años; Doña María Barrena, 32 años; Doña Sara Ulloa, 31 años; Doña Clementina Mardones, 22 años; dentro de los varones a Don Jose´del R. Torres, 52 años; Don Juan de Dios Paredes, 48 años; Don Matías Valdivia, 40 años; Andrés Figueroa, 30 años, Don Selin Pérez, 28 años.

          A dicha cena se destaca la presencia del Sub Gerente Don Desiderio Guzmán, quién a petición de los asistentes en un momento hizo uso de la palabra, agradeciendo la invitación y lo satisfactorio para él el participar con los trabajadores del sindicato y todos los presentes, hacemos notar también que estuvieron los ejecutivos señores Raúl Guillet, Sergio Emparanza, Galo Giménez, Ernesto Vizcaya, Jorge Hiriart, todos acompañados de sus señoras, dentro de las cuales se nombra a: Susana Bebin de Gúzman, Adriana Bebin de Guillet, María de Hiriart, aunque no se nombra se encontraba la futura Alcaldesa de Penco (designada) Betriz Altamirano, acompañando a su marido Sr. Ernesto Vizcaya. El maestro Ceremonia, fue don José Márquez quién junto a los Dirigentes Contreras y Nova, tuvieron destacada participación en la organización del evento. Hicieron uso de la palabra el Presidente René Contreras, Don Raúl Guillet, Carlos Salazar a nombre del sindicato de empleados. El ritmo para bailar estuvo a cargo de los señores Domingo Martínez (Saxofón), el Sr. Serra (Piano) y el Sr. Guillermo Reyes (trompeta).
         Para cerrar la nota comentaré que Pan de Azúcar, disponía de una página de Vida Social, en ésta ocasión registran los nacimientos de Hermenegildo Leonel, hijo de don Luis A. Mora y de Barbarita Durán; Jaime Bernardo, hijo de don Carlos Ruiz y de María Ruiz; José Manuel, Hijo de Felindo Vergara y de Berta Gutiérrez; José Segundo, hijo de don José M. Bustos y de Rosa Elena Pérez; Juan Carlos, hijo de don Juan Hernández y de Silvia Torres; Héctor Daniel y Guillermo Javier, hijo de don Armando Oviedo y de Nelly Aedo; Francisco Segundo, hijo de don Francisco Serra y Gladys Saavedra; Margarita del Rosario, hija de don Benedicto Martínez y de Clara Ramírez. Matrimonios Víctor M. Oviedo y Pascuala E. Careaga; José M. Ibieta y Graciela Oviedo P. También insertan un mensaje que el Sr. Carlos Stowhas Kargus, contador de la fábrica, que su salud está mejorando.

         Finalmente registran tres fotografías en la central. Están las primitas María Giménez G. y Adriana María Guillet, luego las hermanitas Cecilia y Paulina Emparanza, en el acto de primera comunión, y Silvia Angélica Reyes, hija de Guillermo Reyes y de Blanca Pineda.

         Toda esta nota es un complemento a las actividades refineras y testimonios brindados por los ex refineros que evocaron a su querida empresa en la exhibición brindada por nuestro director del blog Penco-Chile en coordinación con el Museo de Penco.
         Abel Soto Medina
         Estudioso de la Historia pencona

Thursday, April 15, 2021

LA DULCE SONRISA DE UNO DE AQUELLOS NIÑOS DE PENCO

GUILLERMO NOURDIN (74)
QEPD
      De Guillermo sólo podría hablar con propiedad de nuestros tiempos felices, de cuando éramos niños e integrábamos una pandilla que no tenía un líder y que se congregaba a fuerza de vernos todos los días. Los poetas dicen que los niños felices sonríen espontáneamente. Y así éramos todos. Todas las sonrisas son lindas, dulces. Pero, sin duda la sonrisa más bella que recuerdo de entre todos aquellos niños, era la que se dibujaba en el rostro de Willie...

        La familia de los Nourdin Bueno la formaban la madre, una mujer rubia, de ojos azules enormes, llana y conversadora, proveniente de Coronel. El padre, el señor Nourdin de ojos claros, corpulento, amante de las motos. Conducía una Harley Davidson y en ella tardaba siete minutos en ir a Concepción. Los hijos eran: Silvia, la mayor, rubia, pálida, fina y delgada, murió siendo muy joven; seguía Milton, un muchacho de pelo oscuro, no de gran estatura, muy amistoso a quien le encantaba el ciclismo. Tenía una hermosa pistera; también dejó este mundo en plena juventud. Y el tercero era Guillermo, el último de los Nourdin Bueno que se nos ha ido este otoño triste y hermoso.

       Debido a que los miembros de su núcleo familiar fallecieron en un tiempo relativamente breve y cuando él era un adolescente, Willie quedó sólo y tuvo que madurar rápido, se educó a sí mismo y siguió adelante, luchando, preparándose para el futuro. Él supo antes que el resto de los miembros de la antigua pandilla de niños que la vida no venía fácil.

     Pero, volvamos a los tiempos felices, a los tiempos de las sonrisas. Como casi todos los de nuestro enclave: los dos pabellones de madera de Alcázar con Freire, ingresamos, unos antes otros después, a la brigada scout Armando Legrand, fuimos scouts. En la formación Willie destacaba por su porte, su facha y el sombrero verde de tipo Banden Powell, parte de nuestro uniforme. El ala de su sombrero iba siempre muy bien planchada y los cuatro pliegues de arriba permanecían en simetría perfecta. Parece que lo veo marchando con toda nuestra brigada por las calles de Penco con su báculo al hombro, coronado del gallardete o la pequeña bandera bandera chilena en corte triangular. La mayor de las veces, la jefatura lo designaba para portar el estandarte, el más alto sitial al que podía aspirar un scout que no perteneciera al staff.

         También practicó el fútbol. Un punto a favor era su delgada figura de entonces, corría rápido, se ubicaba bien en la cancha. Discutía en forma acalorada contra el árbitro cuando advertía un cobro injusto. Defendió la camiseta del Atlético. Entre sus virtudes tenía una personalidad firme. Era franco y directo.

         Sin duda amó a Penco y decidió hacer su vida en el ámbito de la comuna en la que creció y se hizo hombre. Mis recuerdos acerca de su persona, de los que he dado una somera pincelada, se remiten únicamente a los tiempos de la niñez y de la adolescencia. Ya mayor, Willie contrajo matrimonio con Marita, también ella vecina e integrante del grupo de niñitas que jugaban aparte y miraban de cerca las "proezas" de nuestra pandilla inolvidable. Esos fueron nuestros años felices y Guillermo nunca abandonó nuestro grupo. No te hemos olvidado ni te olvidaremos amigo. Adiós “Casey Jones”.

Wednesday, April 14, 2021

EL 14 DE ABRIL DE 1976 FUE EL DÍA MÁS AMARGO DE LA REFINERÍA DE AZÚCAR DE PENCO


        Esa mañana de abril ‒día miércoles 14‒ de 1976 debió ser una experiencia llena de incertidumbre en Penco, cuando el primer turno de trabajadores se presentó como era habitual en las puertas de la refinería para ingresar a sus labores diarias. Las entradas de la fábrica permanecían cerradas y nadie desde el interior informaba nada. Los trabajadores se miraban unos con otros porque se dieron cuenta que aquello, que ya era un secreto a voces, se había convertido en una realidad: el cierre de la planta refinadora de azúcar de Penco. Trescientas treinta y seis personas habían perdido sus empleos... Así terminaba una historia inmensa para la comuna de Penco que se había iniciado noventa años antes, en 1886, cuando Teodoro Plate y su socio Óscar Mengelbeir comenzaban la construcción de los edificios industriales de la refinería en esos terrenos que para entonces eran puro campo. En cierta medida ambos empresarios seguían la línea productiva que ya había ensayado con éxito en Viña del Mar el comerciante alemán Julio Bernstein, 13 años antes, en 1873.

         Para entonces toda el azúcar que se consumía en Chile era importada. Anualmente a nuestro país, de poco más de dos millones de habitantes, ingresaban 25 mil toneladas de azúcar en todas sus formas, cruda y refinada. Ese producto alimenticio era caro, por lo que mucha gente endulzaba sus bebidas frías y calientes agregando un poco de miel. Benjamín Vicuña Mackenna dijo en su libro De Valparaíso a Santiago que los patriotas tomaban mate y aguas perras desabridas, haciendo referencia a lo exagerado del precio, pero al mismo tiempo criticando a los importadores que lucraban con el azúcar y que no querían por ningún motivo que el producto se refinara en Chile. Del Perú llegaban tres tipos crudos: la chancaca, la azúcar moscabada (de color oscuro y textura pegajosa) y azúcar prieta. Estas dos últimas comenzaron a procesarse en Viña del Mar y después en Penco. La distribuidora Duncan Fox traía azúcar refinada de Alemania: la llamada azúcar hamburguesa.

AFICHE DEL DOCUMENTAL "Así fue
la Refinería de Penco".

         Cuando partió la refinería de Viña en 1873 ocupó a 300 trabajadores que laboraban en tres turnos, un grupo importante de ellos eran jóvenes adolescentes que se dedicaban a empacar el producto terminado, los adultos se desempeñaban en los procesos de refinación.

         La empresa viñamarina participó exitosamente en la primera feria exposición de Santiago en 1884. Allí obtuvo el primer premio por la calidad de su azúcar frente a la producción importada. Fue a partir de entonces que el estado a través del gobierno realizó ensayos de protección arancelaria para apoyar a las industrias nacionales.

         Siempre se toma  como referencia del inicio de la refinería de Penco el año 1886, porque de seguro fue cuando el proyecto tomó cuerpo y se comenzó a levantar parte de la infraestructura básica. Pero, los trabajos en el puerto se habían iniciado tres años antes con la construcción del muelle, en la proyección de calle Talcahuano. Fue en 1883 que se lograron los permisos. Sin duda que al mismo tiempo debía hacerse el tendido ferroviario entre el cabezal del muelle y la fábrica a todo lo largo de esa calle, cruzando Freire, Las Heras y O'Higgins. Para esto último, baste añadir que el ferrocarril todavía no llegaba a Penco. La extensión Concepción-Penco comenzó a operar en 1889 y el terminal de trenes estaba en Playa Negra. O sea, en un breve tiempo, la ciudad tuvo un tren urbano propio.

         Para refinar azúcar (en realidad lavar azúcar) se necesitaba agua. Para este fin, la fábrica contaba con dos fuentes naturales: el estero Landa y el estero Coihueco (estero Penco). El primero abastecía el consumo de hogares de trabajadores y el segundo, el proceso industrial. Se construyó un tranque en el fundo Coihueco para acopiar. El agua se conducía utilizando el antiguo canal que anteriormente sirvió al Molino, situado al fondo de la calle Maipú. En ese punto, en la puerta del fundo, se hizo un gran estanque justo donde terminaba el canal. Desde allí se bombeaba el agua por un ducto que corría soterrado paralelo al estero y subía la cuesta por calle O'Higgins para caer después hasta la planta refinadora. La merced de uso del flujo del estero Penco lo concedió la Intendencia de Concepción en 1888. Gracias a ese permiso solicitado con gran respeto por el señor Plate (dijo en su carta al intendente: “suplico a usted la concesión”.), la refinería lanzó al mercado su primera producción en 1889. Para entonces el muelle estaba funcionando, los lanchones de madera que eran arrastrados por remolcadores para desembarcar el azúcar desde buques cargueros (por lo bajo del fondo no alcanzaban a atracar en el muelle) provenientes del Perú y otras partes. Los lanchones descargaban a carros de ferrocarril que llegaban hasta la punta del muelle y después una locomotora los llevaba a la fábrica.

         El carbón que se utilizaba como fuente de energía de la industria provenía de Lirquén y Cerro Verde. De seguro también era llevado en lanchas hasta ese muelle.

DON FERNANDO SILVA SEGURA, a sus 97 años (el más longevo de los ex refineros de Penco) vio con emoción anoche el video de la Refinería en su casa de Las Condes, en Santiago.

          La refinadora pencona llamada Refinería Sudamericana de Azúcar de Penco fue adquirida por la empresa CRAV de Viña del Mar en 1924. Al momento de cerrar CRAV en 1976, ambas plantas refineras producían 8.000 toneladas de azúcar, con origen de caña. Iansa, la gran competidora, producía 10 mil toneladas a partir de remolacha.

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Fuentes: 

Revista CRAV 50 años (1937). Una copia de esta publicación está en el Museo de la Historia Penco.

El documental "Así fue la Refinería de Penco" se puede ver en el sitio web del Museo de la Historia de Penco.

Las autoridades políticas y empresariales de la época justificaron el cierre diciendo que obedecía a la obsolescencia de la industria. La refinería era muy antigua para los tiempos y que por eso se volvió ineficiente, eso dijeron. (Diario El Sur, 1° de marzo de 1976).