Sunday, March 26, 2017

DON PEDRO AVENDAÑO ES UNA LEYENDA DEL FÚTBOL PENCÓN

Pedro Avendaño y su esposa  Fresia San Martín en conversación con nuestro blog en su casa de Penco.
Fue una emoción y para mí un auténtico viaje en el tiempo estrechar la mano de don Pedro Avendaño Becerra, 85 años, en la puerta de su casa en el camino a Lirquén. Tras los abrazos nos invitó a ingresar al living donde nos esperaba junto a su señora Fresia San Martín, con quien cumplió 64 años de matrimonio. Avendaño fue un destacado jugador del club Fanaloza, en los tiempos del Campeonato Regional, o sea, entre las décadas de los cincuenta y los sesenta. Él es una leyenda del fútbol pencón. Jugaba como lateral izquierdo e integró junto a Beltrán y Avilés una defensa inexpugnable y de reconocida calidad en la zona penquista. Sus características como jugador: buen dominio de balón, rapidez para subir, fiereza leal para marcar, pero por sobre todo un potente shoot capaz de convertir goles de media cancha; fue el encargado de todos los lanzamientos con peolota detenida. Por su pasión, entrega y nobleza para desempeñarse en la cancha se ganó el apodo de “Chúcaro”; así desde la galería y la tribuna sus hinchas le gritaban para darle aún más fuerza: “¡vamos Peyo Chúcaro”!
El inolvidable equipo de Fanaloza con su camiseta blanca con banda celeste. Pedro Avendaño mostrado con la flecha.
El matrimonio Avendaño San Martín tuvo cinco hijos: tres varones y dos mujeres. Sin embargo, la familia hoy es mucho más numerosa con quince nietos, siete bisnietos y un tataranieto. La señora Fresia nos comentó que cuando se vinieron de Lirquén a Penco en 1952 llegaron a vivir a la misma casa donde residen hoy.
Don Pedro y señora en un animado tango.
Claro que para entonces, por la parte de atrás de la vivienda había un hermoso bosque de pinos que se prolongaba hasta la línea del tren.
Don Pedro es un querido ícono del deporte local que ha participado y participa en muchas actividades relacionadas. Hoy en día con Fresia toman parte en reuniones de tango de programas para adultos mayores de Penco. Nuestro cordial encuentro terminó luego de muchos recuerdos y en el que el matrimonio nos mostró fotografías de esos años...

Algunos otros testimonios de mi conversación con Pedro Avendaño, están en Penco TV en Youtube. (Agradezco la valiosa colaboración de Guillermo Cartes y Manuel Suárez en el logro de este agradable encuentro así como de la señora Magaly Avendaño, hija de nuestro entrevistado).
El autor de esta nota junto al crack Pedro Avendaño.

Tuesday, March 21, 2017

PARA LLEGAR A PENCO POR PRIMERA VEZ, LOS CONQUISTADORES USARON UN SENDERO QUE YA ESTABA HECHO

La estatua ecuestre de Pedro de Valdivia en la plaza de Santiago.
Cuesta imaginar cómo llegaron los conquistadores por primera vez a Penco viajando por tierra. La historia no es muy explícita para explicar cómo se orientaron y si avanzaron a campo traviesa, abriéndose paso por los bosques con hachas y machetes. Sólo libros más especializados entran en esa materia. ¿Avanzaron a tientas por la espesura y llegaron justo a nuestro valle de Peguco sin equivocarse? ¿Pero, cómo?

Pues bien ésta fue la pregunta que le formulé al arqueólogo Rubén Stehberg, jefe de Arqueología del Museo Nacional de Historia Natural, situado en Quinta Normal en Santiago. El profesor Stehberg es un especialista en la geografía prehispánica del valle del Mapocho con un importante descubrimiento reciente de la existencia de un tambo incaico bajo el suelo de la plaza de armas de la capital. Este hecho demostró que los españoles fundaron la ciudad en un lugar donde ya había construcciones indígenas plenamente vigentes.

A mi pregunta, Rubén Stehberg respondió: “Desde el mismo momento en que apareció la raza humana sobre la faz de la tierra, hubo senderos. El hombre así como los animales necesitan caminos para desplazarse. Esto es lo primordial, después vinieron las culturas y en el caso chileno para el tiempo de la conquista había una red de caminos y sendas, sin duda. Entonces Pedro de Valdivia y su gente viajaron a Concepción por una ruta que ya estaba hecha. Por cierto que llevaba indios que lo iban guiando, pero camino había. No llegó a ese lugar abriéndose paso a través de la selva...”

El arqueólogo nos dice que el único inconveniente era el cruce de los ríos, pero, este problema también había sido resuelto por los originarios. En los cauces había “canogas”, así las llamaban, que servían para cruzar gente. Estas canoas o “canogas” eran hechas de troncos ahuecados de entre diez y quince metros, donde perfectamente podían tomar ubicación unas quince o veinte personas, nos aclara el experto. Las “canogas” que movían a remos o probablemente las tiraban con cuerdas. Una vez que se usaban quedaban en la playa dispuestas para que otro grupo cruzara de vuelta. Sin embargo, dependiendo de la época del año era factible vadear algunos ríos.
El arqueólogo Rubén Stehberg, con una pieza incaica hallada en una excavación en Santiago.
Si tenemos en cuenta esta afirmación, Pedro de Valdivia y su séquito llegaron a Penco provenientes de Santiago por el camino de Villarrica, que después se conoció como el camino real, pero que en realidad era una senda indígena que ya existía. La red de senderos fue el resultado de las necesidades de comunidades aborígenes que la usaban para su supervivencia.

Saturday, March 18, 2017

UN DEVOTO DE SAN ROQUE EN PENCO

El vendedor puerta a puerta entró en nuestra casa para desplegar su mercadería, una colección de posters de santos. Era un tipo instruido porque se sabía la historia de cada cosa que vendía, en este caso los santitos. Mi querida tía al ver mi interés por las imágenes coloreadas y lustrosas, me dijo que escogiera una. En realidad las gráficas eran tan atractivas por su brillo y su papel acartonado. Me hubiera quedado con todo el material que vendía aquel hombre de los tantos vendedores que diariamente golpeaban a las puertas del vecindario para ofrecer la última novedad. Así era entonces… Pues bien, luego de algunos cabildeos y de darle un par de minutos a mi cabeza para consultas, tomé la decisión. Me quedo con éste, dije en voz alta, al tiempo que mi tía Ana sonrió por la firmeza de mi determinación. Yo había elegido al santo con el perro: San Roque. ¿Cómo no querer a un santo que respeta a los animales?
Fue entonces en que escuchamos mi tía y yo, el relato del vendedor, quien nos contó la historia de Roque, quien dedicó su vida a ayudar a los enfermos que contraían pestes. Por eso es que es muy venerado en Europa, donde las personas le pedían en oraciones que los ayudara. Y dicen que es muy milagroso. Hay muchas iglesias dedicadas a San Roque, especialmente en Francia. Tal vez la más importante está en París, muy cerca del museo del Louvre. El vendedor abundó en detalles de la vida del santo, que había nacido en Montpellier, que emigró a Italia donde trabajó para las personas contaminadas con las pestes y fruto de ello fue que él contrajo la enfermedad…
San Roque y su perro, estatua del santo instalada en el ayuntamiento de San Roque, Cádiz, España.
Como el cuento se extendía y no llegábamos al punto que me interesaba, interrumpí: ¿Y el perro? Bueno, el perro tiene una parte importante en esta historia, dijo el hombre. Se llamaba Melampo y era choco. Melampo lamió las heridas de San Roque y así sanó. Pero, mientras estuvo escondido en los bosques de Italia para no contagiar a otras personas y extremadamente enfermo, el perro le llevaba pan que sacaba todos los días de la casa de su amo Gottardo Pellastrelli. Fue así que éste un día siguió al perro y dio con el paradero de Roque, se lo llevó a su casa y terminó de curarlo. Después, dice la historia, Roque sanó a un cardenal y éste lo conectó con el Papa. La historia, bastante más larga, termina con la muerte de San Roque en el norte de Italia. Cuando regresaba a Francia, soldados lo detuvieron por sospecha de ser un espía. Lo encerraron en una celda donde murió a la edad de 32 años en 1379.

Mi San Roque y Melampo adornaron mi pieza por muchos años. Para instalarlo sacamos una foto antigua de un marco y se lo destinamos al santo. Llegué a la convicción que fui la única persona en Penco que podría decirse era devota de ese santo. Y con la imagen ocurrió lo que pasa siempre se perdió o se estropeó con tantos cambios y eso. Pero, permanece en mis recuerdos…

Thursday, March 16, 2017

DETIENEN AL LADRÓN DE LA ESPADA DE MANUEL BULNES, EL GENERAL PENCÓN

El museo desde donde  robaron la espada de Bulnes, la que aún no ha sido restituida.
Una vez más citamos a Alberto Edwards, quien en su libro La Fronda Aristocrática, usó la metáfora “la espada de Penco” para referir al poder que ejerció en su momento el general Manuel Bulnes Prieto, Presidente de Chile (1841-1851) y oriundo de nuestra ciudad, según fuentes históricas.
Pues, como hemos informado, la mencionada espada fue robada a plena luz del día desde el Museo Histórico Nacional –frente a la Plaza de Armas de Santiago-- donde estaba expuesta al público en el mes de agosto de 2016. El ladrón impunemente la tomó, la guardó entre sus ropas y salió del edificio sin ser sorprendido y confundiéndose con la gran cantidad de personas que caminan por las calles céntricas de la capital, hasta su reciente detención.
Sabida la noticia de la captura del ladrón acudí a averiguar al Museo sobre el destino de la especie robada, donde me dijeron con franqueza “la espada aún no ha sido hallada ni por tanto restituida”. O sea, la detención del sujeto no significó recuperar la pieza. La reliquia histórica fue donada por la familia del ex presidente y está avaluada en unos 450 millones de pesos. También me dijeron en el Museo que la justicia espera ahora que dicha persona dé antecedentes a quien la vendió o cedió, si le encargaron que la robara o si hubo algún tipo de coordinación con otros para sustraer la especie. La respuesta a estas interrogantes las deberá obtener el juez que sigue la causa.

“La espada de Penco”, por así llamarla nada más que en alusión al libro de Edwards, es una pieza ceremonial fabricada en acero, oro y piedras preciosas. No sería de extrañar que jamás regrese al sitial desde donde fue robada. 

Monday, March 13, 2017

VIDA SOCIAL EN 1955: FESTEJAN A DON RAÚL GILLET Y SEÑORA


En esta fotografía del diario El Sur, del domingo 20 de noviembre de 1955, se observa un aspecto de la cena ofrecida por un grupo de amigos en el Club Concepción al señor Raúl Gillet y señora Adriana Bebin con motivo de su nombramiento como administrador de la Refinería de Azúcar de Penco y de su alejamiento de la Compañía de Aceros del Pacífico, CAP. La cena, agrega el diario en su lectura de foto, se prolongó después con un baile en ese centenario y prestigioso centro social penquista .

Sunday, March 12, 2017

LA BAHÍA PROTEGE A PENCO DE GRANDES MAREJADAS

Foto tomada de canal 2 de tv de San Antonio, V Región.
Cada vez son más frecuentes las alertas de la Armada sobre marejadas en nuestras costas. Sin embargo, en Penco, Lirquén y Tomé estamos libres de estos fenómenos oceánicos que se manifiestan en el violento azote de las playas por olas de gran tamaño. ¡Qué decir de Talcahuano donde el mar apenas se riza! En tal sentido la bahía de Concepción está protegida, salvo de los tsunamis. En esos casos, masas caóticas de agua golpean implacables apenas minutos después de un terremoto. Lo sabemos como sabemos también que estas manifestaciones de la Naturaleza seguirán ocurriendo. Los tsunamis tienden a pasar rápido, después todo vuelve a la tranquilidad. Las marejadas a las que nos referimos, sin embargo, duran varios días. Son comunes las imágenes de personas mojadas por allegarse demasiado a la orilla. Oímos también de otros menos afortunados que son arrastrados por el mar. Paseos y costaneras resultan destruidos por los impactos de estas olas enormes. Pero, de lejos, constituyen un espectáculo.
Foto tomada de "Publimetro".
En nuestros tiempos veíamos estas marejadas a la distancia. En la punta de Cocholgüe, unos 30 kilómetros al norte en línea recta desde la playa de Penco, se observaban estos golpes de mar. Era cosa de mirar a pleno día con atención como gigantescas masas de agua blanca estallaban en el aire alcanzando tal vez 20 ó 30 metros de altura. Tal era el efecto de la destrucción de las olas luego de estrellarse contra las rocas. Estas explosiones de espuma y lluvia se repetían constantemente. Podíamos estar un largo rato mirando el dele-que-suene de las marejadas. Dependiendo del sentido del viento y del punto de procedencia de las olas, el fenómeno también se manifestaba en la punta norte de la isla Quiriquina, aunque con menos frecuencia. En cambio, los acantilados de punta Cocholgüe eran la pantalla donde podíamos ver como chispazos las marejadas desde Penco.

Friday, March 10, 2017

EN EL VIPLA DE LIRQUÉN CELEBRARON CASTIGO IMPUESTO A UN VIALINO, PERO LES DURÓ POCO

El jugador Hugo Grollmus del club Arturo Fernández Vial fue un hombre muy temperamental. Pero, donde colmó la paciencia fue en un partido con Vipla de Lirquén. Simplemente dejó la escoba en la cancha, en un encuentro válido por el torneo regional de fútbol, en noviembre de 1955. Sin duda ese match fue muy accidentado porque Grollmus se agarró a combos con el jugador Raúl Barraza de Vipla, por lo que fue expulsado por el árbitro Manuel Ortiz. Sin embargo, la medida del juez acentuó la ira del vialino quien prosiguió lanzando duros garabatos contra el árbitro desde fuera de la cancha. O sea, armó un escándalo de marca mayor, de acuerdo con lo que informó la prensa de la época. Por ese motivo la reunión del Tribunal de Penalidades del 18 de noviembre de ese año era tan esperada por los periodistas deportivos de Concepción. El castigo que recibió Grollmus fue todo un acontecimiento. Lo suspendieron por seis meses, una pena pocas veces vista en el ámbito futbolístico de la región.

Suponemos que en Lirquén los dirigentes deportivos de Vipla recibieron con beneplácito el fallo, pero no estuvieron tan contentos en lo que a ellos correspondía. El tribunal aplicó a Raúl Barraza una suspensión por tres partidos.

Entre tanto, la dura sentencia contra el vialino Grollmus se fundó en el atículo 170 de la ANFA, dada la gravedad de los hechos. La pena incluía la suspensión absoluta de la práctica del fútbol; incluso quedaba impedido de participar en encuentros amistosos. Lo sorprendente del caso fue que el jugador castigado integró la alineación de Fernández Vial en el partido contra el Lord Cochrane el fin de semana siguiente a la sanción y en que los vialinos se impusieron por la cuenta de 4 a goles a 2. Sin duda hubo rápidas movidas de apelación al fallo del tribunal que resultaron exitosas, pero que no están consignadas en la información que trajo el diario El Sur del 22 de noviembre de 1955. Conocido el levantamiento del castigo algún dirigente del club Vipla con toda razón pudo exclamar: “¡en todas partes de cuecen habas!”.