miércoles, octubre 13, 2021

LA CASA A LA QUE DEBÍA REGRESAR UN SOLDADO ALEMÁN


            Por estos días de octubre de 2021 obreros desmantelan la añosa casa que se levanta en el sitio bien amurallado de la esquina de Robles con la línea férrea y que todo Penco identifica por dos robutas araucarias que crecieron en el jardín y que hoy alcanzan unos 30 metros. Trabajadores que están allí precisaron que no se trata de una demolición sino de una remodelación del inmueble para destinarlo a un negocio. Aunque ellos no estaban muy seguros, la idea es instalar un local de comida rápida aprovechando parte de la construcción original.

           Pero, vamos a la historia, a lo que se sabe y se recuerda de esa casa y de sus moradores. El primer propietario fue un ingeniero de Vidrios Planos, de nombre Pablo Masek, de procedencia alemana. Seguramente él mismo dirigió la construcción y desde el comienzo se preocupó de hacer un buen muro por el lado de la línea del tren, el que se mantiene en muy buenas condiciones hasta hoy. Masek y su familia vivieron por muchos años en esa casa, cultivaron su jardín pero por sobre todo cuidaron de su privacidad.

         En la familia del ingeniero había un hijo que vivía en Alemania y que estaba enrolado en el ejército, que para entonces integraba la Wehrmacht germana. El propósito del soldado era venir a vivir a Penco junto con sus padres y hermanas para cuando terminara la guerra (la Segunda Guerra Mundial). Por tal motivo, aquí Pablo Masek inició trabajos de ampliación en la casa para recibir a su hijo y brindarle un espacio confortable.

          La prensa de la época informó del fin de la guerra con la firma de la rendición alemana el 7 de mayo de 1945. A partir de ese momento los Masek comenzaron a esperar que por fin llegara a Penco el ex soldado. Sin embargo, lo primero que supieron fue que aquel había caído prisionero de los soviéticos en Praga o en Berlín y que los rusos lo trasladaron a un campo de concentración en el ex frente oriental.

        Luego de realizar indagaciones a través de contactos en Alemania, la familia obtuvo un informe muy escueto de la Cruz Roja Internacional. Eso ocurrió a comienzo de los años 50. El informe señalaba en términos aproximados, pero de un modo objetivo e irreductible, que el joven Masek había muerto en calidad de prisionero. No tenía ya ningún sentido seguir esperándolo.

          Años después se produjo el deceso de don Pablo, conocido en la sociedad pencona de esos años como Pablito Masek. Vecina a esa casa actualmente en remodelación, había otra que llegaba hasta la esquina con Cochrane. Allí vivió una familia de origen inglés, los Pearson, cuyo jefe de hogar trabajaba en Fanaloza. Los vecinos tenían buenas relaciones, a pesar de las diferencias planteadas por la guerra entre los alemanes y los aliados que incluían a los ingleses. La viuda de Masek vivió por muchos años en Penco en la misma dirección, tras su partida su hija decidió vender y ella se trasladó a Valdivia. El nuevo dueño, como hemos dicho, le busca ahora un nuevo giro a la propiedad.

PD: las fotos fueron tomas por nuestro colaborador Carlos Wedel y algunos elementos históricos de este relato los aportaron Luz Irene Contreras y Manuel Suárez Braun.


1 comentario:

Carlos dijo...

Muchas gracias estimado Nelson, con tu relato recordé que mi padre hablaba de un amigo suyo de apellido Masek, debe haber sido el!, me alegra mucho saber que no será demolida esa casona, bueno, muchas gracias de nuevo por la nota histórica, saludos