jueves, enero 01, 2026

EL CLUB ARTURO ARIAS, ACTOR DEL FÚTBOL VERANIEGO

ASÍ  ERA  LA  TENIDA  OFICIAL  DEL  CLUB  ARTURO  ARIAS  DE  PENCO.

Una calle, una plaza y un busto en bronce distinguen a Arturo Arias en la ciudad de Gijón, en el principado de Asturias. Y los textos que hacen referencia dicen que fue una persona muy querida por la comunidad asturiana. Arturo Arias, un profesor, escritor y periodista español falleció en 1976. Cuando caminé por la calle que lleva su nombre se me vino a la memoria que nosotros en Penco también tuvimos un Arturo Arias, amigo del fútbol amateur y de muchos jóvenes pencones, o sea, una persona querida y recordada. Bajo su iniciativa y trabajo organizativo creó un club de fútbol local. Al momento de buscarle un nombre al nuevo club, sus primeros jugadores, en su honor, propusieron la mejor denominación: Arturo Arias y así quedó registrado. Entonces resulta que se trató de dos tocayos en puntos muy alejados del planeta que hicieron cosas constructivas para sus comunidades y éstas los valoraron.

A nuestro Arturo Arias no lo conocí. ¡Y vivíamos a cien metros de distancia! Además Penco de esos años no era tan grande. A eso hay que agregar que en el vecindario todos sabíamos quién era quién, por tanto no haberlo visto por lo menos una vez me ha resultado curioso con el paso del tiempo. La persona se me escurrió, pero el equipo de fútbol Arturo Arias no. Porque la gente hablaba de sus jugadores, de los partidos y de sus resultados. He hecho consultas a personas mayores –quedan muy pocas a quienes preguntarles– sobre ese señor Arias, quién fue, etc. Nadie sabe mucho, sólo que era un entusiasta del fútbol y que trabajaba en Fanaloza. Hay ex jugadores del club que tampoco recuerdan a don Arturo. En cambio, el ex gran arquero de fútbol pencón y ex DT del fútbol, Patricio Ramírez, me informa que Arturo Arias vivía en la población Pisagua, de emergencia, hecha toda en madera que existía en la calle Las Heras esquina de Yerbas Buenas y que la había construido la empresa locera para sus obreros. Como haya sido la cosa, este personaje desconocido para mí creó un equipo de fútbol, que canalizó las necesidades deportivas de muchos jóvenes del sector. Me informan también que el club tenía una rama de rayuela y que ganaba torneos con frecuencia.

Del equipo Arturo Arias pencón me llega un dato importante sobre la vestimenta, cómo se presentaba en la cancha. Aunque no siempre usaba la misma camiseta, la más conocida era aurinegra con listas verticales, pantalón negro, medias amarillas, parecido al Fernández Vial o Peñarol. A veces usaba otra amarilla completa, como la U de Concepción. Arturo Arias, equipo amateur, participaba en competencias veraniegas que se disputaban en la cancha de Gente de Mar. Organizaba estos torneos la Liga Particular de Penco. En ella tomaban parte entre otros clubes de la misma categoría: Saca Chispas, Cerro Porteño, Alcázar, Los Tigres, Estrella Azul, Iberia (de Playa Negra), Robles, Atlético, Juventud (de Cerro Verde), O'Higgins, Villarrica, Membrillar, El Capri (del restaurant de los hermanos Jara), Decorado (de Fanaloza), etc.

A los partidos de estos campeonatos de la Liga Particular acudía mucha gente. Los espectadores e hinchas se ubicaban en el terraplén de la línea del ferrocarril. Aplaudían, pifiaban, celebraban y también gritaban (sarta de improperios) durante los encuentros. «Buen fútbol la mayor de las veces, pero también hartas patadas”, me dice Memo Cartes, un ex jugador del club Villarrica de la Liga. Y en el contexto de ese fútbol estival diré una anécdota de uno de los clubes paricipantes. En determinados partidos difíciles, el Villarrica enfrentaba sus compromisos con refuerzos irregulares, galletas. Venían jugadores de Concepción a apoyar, por eso muchos hinchas y habitués del Villarrica que asistíana ver los partidos quedaban desconcertados, porque en la cancha no veían a los titulares como el Callapo o el Carpo (Policarpo) o el Hueñe, o el Piticoi sino a otros desconocidos que los habían reemplazado. La hinchada villarricense hacía mutis por el foro. Incluso, los fanáticos más gritones se quedaban calladitos porque en el campo de juego las galletas dentro del equipo ayudaban.

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