miércoles, octubre 21, 2026

PENCO Y ATACAMA EN EL PAÍS DE OCTUBRE

UNA REFULGENTE "garra de león" destaca en una loma
solitaria de Atacama, en la época del desierto florido.
 
TEXTO Y FOTO: JUAN ESPINOZA P., docente, Copiapó, Chile.

«Santiago es Chile, compadre… El norte y el sur son para guardar cachureos». 

   Este comentario —bastante desagradable— se lo oí a un auditor de una radio que se considera la más escuchada de Chile, la número uno. Apenas terminó de hablar, el conductor responsable del espacio se rio a carcajadas y alabó tanta creatividad. (1)

   Ante la ignorancia que se manifiesta en una parte de la población nacional, conviene recordar que algunos meses del año están pletóricos de significados y valores. Son meses que marcan a los territorios y a sus habitantes, con acontecimientos que dan origen a identidades diversas y conmemoran a grandes personajes de nuestra historia. Octubre es uno de ellos: un mes de florecimiento, de nacimiento de comunidades y de grandes hitos históricos.

   Con el permiso de los lectores de este blog de Penco, quiero relevar la riqueza histórica de octubre. A modo de ejemplo, recordemos y valoremos el 5 de octubre de 1550, fecha de la fundación de la ciudad de Concepción en el territorio de Penco.

   Al mismo tiempo, y como respuesta al ninguneo del «auditor» y del «comunicador radial», destaco que en el norte de Chile también tenemos motivos para celebrar. En Atacama se conmemora el Día de Atacama, el 26 de octubre. Esta fecha fue impulsada en el año 2000 por Guillermo Cortés Lutz, profesor y doctor en Historia, ante el Consejo Regional de Atacama.

   Cabe señalar que el profesor Cortés se encuentra hoy marginado del establishment social, cultural y académico, como si hubiera cometido un pecado original. Con ello se pretende desconocer su valioso aporte a la identidad atacameña: fue director durante muchos años del Museo Regional e impulsor del nuevo Museo Regional de Atacama, entre otras contribuciones.

   Atacama es una tierra donde la naturaleza ofrece, cada ciertos años, extraordinarios fenómenos de florecimiento. También es el territorio por el que ingresó por primera vez un español el 4 de julio de 1536: llegó hambriento y cansado después del sacrificado viaje que había realizado desde el Cuzco. Su regreso desde Copiapó al Cuzco, a través del desierto de Atacama, fue todavía más penoso.

   El lector se preguntará cuál es el origen y la importancia del Día de Atacama. He aquí algunos antecedentes de interés para la sociedad chilena:

  • Toma de posesión de Copayapú (Copiapó), el 26 de octubre de 1540. Pedro de Valdivia buscaba el oro que, según se le había prometido, existía en los territorios del antiguo Imperio inca. Tras someter a los habitantes originarios del valle, su expedición se aprovisionó de alimentos y obtuvo mano de obra indígena para continuar su avance hacia el sur.

  • Fundación de Freirina, el 20 de octubre de 1752. Esta localidad aparece vinculada a la historia de la circulación de bienes y productos destinados a los sectores acomodados de la sociedad chilena. Entre los antecedentes que se mencionan figura el ingreso de un piano destinado a los teatros santiaguinos y de telas de seda para las damas de la alta sociedad, traídos por don Bruno Zavala Fredes. (2)

  • Descubrimiento del mineral de Agua Amarga, el 11 de octubre de 1811. Ubicado al sur de Vallenar, este yacimiento minero contribuyó al financiamiento de la Independencia de Chile. Desde esa localidad se habrían enviado periódicamente importantes cantidades de oro y plata para apoyar la causa independentista. Los registros históricos mencionan a personas y familias que realizaron cuantiosos aportes en dinero, joyas y minerales, cuyos nombres y contribuciones han quedado relegados al olvido. (2)

  • Declaración de ciudad de Chañaral, el 26 de octubre de 1833. Esta localidad, vinculada a la historia del pueblo chango, se convirtió en un punto de asentamiento para exploradores y empresarios mineros que se aventuraban por el desierto en busca de minerales. Sus recorridos llegaban hasta Caracoles, entonces territorio boliviano, donde posteriormente se desarrolló una importante actividad minera. El auge de la minería del norte se relacionaría más tarde con los intereses económicos que confluyeron en la Guerra del Pacífico, cuyo estallido no puede explicarse únicamente por el enfrentamiento entre mineros que suele mencionarse como antecedente.

  • Fundación de Alto del Carmen, el 26 de octubre de 1979. Aunque la localidad tiene antecedentes históricos anteriores, se señala el 8 de abril de 1824 como fecha de origen oficial de la villa. En esta zona precordillerana se asentaron comunidades originarias del valle del Huasco, desplazadas de sus tierras durante la colonización española y el posterior avance de los criollos. Por esta razón, el sector es conocido como el «Valle de los Naturales», donde predominan apellidos como Campillay, Liquitay, Chilla, Alcota, Alcayaga y Choque. En contraste, San Félix es conocido como el «Valle de los Españoles», donde abundan apellidos de origen hispano, como Boubarrueta, Astorga, Arenas, Domínguez, Vallejo, Espoz y Mulet, y se encuentra en tierras favorables para la agricultura.

  • Recepción del estandarte del Batallón de Atacama, el 26 de octubre de 1879. El estandarte fue confeccionado por damas de la alta sociedad copiapina. El Batallón de Atacama participó de manera destacada en la Guerra del Pacífico. Según los datos conseguidos por el autor de este texto, las cartas que algunos soldados enviaron a sus familiares también dieron cuenta de los abusos y las crueldades que se les ordenaba cometer contra la población peruana y boliviana, especialmente contra las mujeres. Fue una guerra en la que participaron mineros del norte y campesinos del sur, mientras sus resultados económicos beneficiaban también a los grandes empresarios.

  Cabe señalar, además, que el territorio de Atacama estuvo involucrado en tres revoluciones: la de 1851, de carácter obrero; la de 1859, vinculada a los intereses de la burguesía local, y la política de 1891, que culminó con la caída del presidente Balmaceda y tuvo graves consecuencias para el país.

    Octubre es, pues, un mes de rica historia para Atacama y para las identidades que se construyen y reconstruyen a medida que evoluciona la sociedad.

   La propuesta del profesor Cortés de establecer el Día de Atacama no fue gratuita: buscaba reforzar las identidades de cada parte de este territorio. Cada pueblo y cada valle tienen su propio sello. El profesor no hizo más que rescatar un pasado que pudiera servir de cimiento a las nuevas generaciones, dispuestas a dar un salto hacia el progreso, sin olvidar el cuidado que este exige. Como advirtió un filósofo del siglo XX: «Todo progreso implica muerte»; en este caso, la del medio ambiente, la historia, los valores, las ideas y las identidades, entre otros bienes que corren el riesgo de perderse.

   En definitiva, tanto el norte como el sur tenemos historia y una identidad que merecen respeto. No somos el patio trasero de nadie, y mucho menos un lugar para guardar cachureos.

  Es lamentable que todavía haya quienes, desde el desconocimiento, celebren el centralismo. Por eso, hago un llamado a cuidar y fortalecer las identidades locales, tanto las de Atacama como las de Penco.


(1) Si pudiera contactarme con ellos, les recomendaría a ambos revisar las esculturas de Franz Messerschmidt, siglo XVIII. El artista alemán esculpió rostros con expresiones exageradas muchas veces grotescas.

(2) Para quienes se interesen en este tema, pueden consultar el libro Bruno Zavala Fredes, primer educacionista de Atacama.


lunes, octubre 19, 2026

DE ANTIGUA CASONA FAMILIAR A HOTEL BOUTIQUE EN PENCO

LA ANTIGUA CASONA de los Braun es hoy un hotel boutique, 
con el nombre de El Castillo. A la derecha, su propietario y 
                 emprendedor de Penco, Pedro Fuentes.

 Que la historia se repite, sí; pero no de la misma manera. La frase tiene un ejemplo palpable en la casi centenaria casona de los Braun (1932), ubicada en calle Maipú, a metros de la entrada del fundo Coihueco. En sus inicios vivieron en ella, durante largos años, el ingeniero de la Refinería don Egidio Braun y su familia. Tras su muerte y la posterior venta del inmueble, la residencia entró en un letargo de décadas. En estado de casi abandono, la adquirió el joven emprendedor pencón Pedro Fuentes, quien de inmediato se abocó a refaccionarla para devolverla a la vida, aunque con un destino distinto del original: convertirla en un hotel boutique.

   La casona se alza en un terreno con una superficie de 2.500 m², flanqueado por el cerro y un estero que nace en el fundo. El inmueble original de dos pisos, cuenta con 240 m² construidos en los que se distribuyen living-comedor, cuatro dormitorios, cocina y baños. El hotel dispondrá de una piscina para sus pasajeros.

   La edificación, hoy llamada El Castillo, está en perfectas condiciones. Sus muros, tienen 40 centímetros de espesor. Los espacios interiores alcanzan unos tres metros de altura. Los pisos y los cielos son de madera nativa. Al ingresar, a mano derecha, está la escala de madera que conduce al segundo nivel. Es una auténtica pieza de arte de los carpinteros del siglo XX.

    Pedro Fuentes quiere que su hotel cumpla con todos los estándares de la hotelería actual y, por eso, lo ha dotado, entre otras cosas, de sistemas de aire acondicionado. Los baños destacan por su confort, con duchas potentes y agua a la temperatura ideal. El Castillo está llamado a convertirse en un orgullo para Penco. De hecho, ya ha habido consultas desde el extranjeros para hacer reservas.

   Quien escribe estas líneas se alojó dos noches en el hotel. Es cómodo y agradable, con aroma a madera nativa y una arquitectura que narra historias antiguas. Las noches son quietas. Al amanecer, las aves del campo hacen oír su coro de trinos y los gallos de los alrededores anuncian el día con sus cantos madrugadores.

   Pedro Fuentes, el propietario, está lleno de expectativas y entusiasmo. Concibe nuevas ideas para el desarrollo de su actividad hotelera y, al mismo tiempo, diseña los proyectos necesarios para materializarlas. Estudia su factibilidad y busca asesoramiento. Se ocupa personalmente tanto de lo macro como de lo micro: desde las inversiones importantes hasta la búsqueda de elementos decorativos de época que armonicen con el estilo arquitectónico de El Castillo.

   Su proyecto mayor ya tomó cuerpo, pero hay que seguir trabajando. Para ello cuenta con el apoyo permanente de Francisco Cruz y Juan Edgardo Amigo, pilares fundamentales en los trabajos desarrollados durante este tiempo. El hotel boutique ya no es la casona de los Braun olvidada en medio del campo. La construcción de sello alemán ha recuperado su carácter acogedor, hasta el punto de que el día que abandoné el hotel se celebraba en el primer piso un matrimonio civil al que asistían decenas de invitados. Es solo el comienzo de un proyecto mayor. Entre tanto, Pedro Fuentes sigue con los preparativos del lanzamiento oficial de El Castillo que espera realizar este mes de noviembre.

EL MAGNÍFICO ASPECTO interior del nuevo hotel boutique
El Castillo de Penco.


miércoles, octubre 14, 2026

ADIÓS A MANUEL SUÁREZ BRAUN

MANUEL SUÁREZ, QUE EN PAZ DESCANSE.

Ha dejado de existir Manuel Suárez Braun, vecino ilustre de Penco. Su partida nos ha causado un profundo dolor, porque nos brindó generosamente su amistad, sin condiciones y de manera transparente.

   Fue socio fundador de la Sociedad de Historia de Penco. Hombre culto e informado, conocía los principales acontecimientos contemporáneos ocurridos en el pueblo. Cuando conversábamos sobre la historia local, él constituía una fuente confiable de información.

  Su familia está compuesta por su viuda, Cristina Ferrada, y sus hijas, Cristina y María Victoria. Manuel, o Manuelito, como le decíamos cariñosamente, vivió toda su vida en la casa paterna, que heredó tras la muerte de su padre, el doctor Emilio Suárez Ordóñez.

   Cursó sus primeros años de estudio en la Escuela N.º 31 de Penco. Después pasó por el Saint John's School, el Liceo Enrique Molina y la Universidad de Concepción. Era ingeniero en maderas y trabajó en empresas madereras de la zona, actividad que le permitió viajar por varios países.

   Manuel Suárez era un gran conversador, entretenido y ameno. Hizo gala de esta condición muchas veces en los programas de Radio de Penco que conducía Jaime Robles, presidente de la Sociedad de Historia.

   La partida de Manuel nos deja un vacío. Ya no tendremos a quién preguntarle por hechos puntuales del pasado reciente, nombres, nexos familiares o esas asociaciones entre personas y acontecimientos que ayudan a reconstruir la historia de un pueblo.

  En lo personal, siento que su partida reducirá mis vínculos con Penco. Ya no tendré su voz oportuna y atenta al otro lado del teléfono, ni esas conversaciones que se prolongaban durante horas y que compartimos a lo largo de tantos años.

  Manuel encarnó el alma de Penco del siglo XX. Y ese vacío nadie lo podrá llenar.


martes, septiembre 22, 2026

VALIOSA HISTORIA DE LOS CAMPEONATOS DE LA LIGA PARTICULAR DE FÚTBOL DE PENCO

Don Miguel Parra Arriagada, a la izquierda, don Víctor Godoy, al centro
y don Víctor Cartes, a la derecha. Ellos son tres ex trabajadores de Cosaf,
ligados a la empresa fosfatera desde sus inicios. Godoy y Cartes están en
la formación del equipo de fútbol de Cosaf.
EQUIPO DE COSAF: (de pie) Luis Bustos, Luciano Neira, Jorge Rivera,
Víctor Cartes, Rigoberto Riquelme y Claudio Parra. (Abajo) Víctor
Godoy, Emilio Garrido, Carlos Ruiz, José Herrera y Juan Riquelme.
(Foto tratada con IA).


Texto: Abel Soto Medina, Aficionado a la Historia

El verano de 1958, el fútbol amateur de Penco se vistió de gala: se dio inicio al Campeonato de la Liga Particular, gracias a cuatro dirigentes visionarios que entendían perfectamente la necesidad de brindar una oportunidad deportiva a tantos aficionados al balompié de la comuna. Me refiero a los señores Miguel Parra Arriagada, Carlos Ruiz, Armando Montoya y don José Ruiz Roa, más conocido como don Lito. Fueron ellos los organizadores de esta iniciativa, quienes invitaron a participar a diferentes clubes de barrio para dar comienzo a tan esperado evento. Recogieron la invitación los clubes Zapateros 1, Zapateros 2, La Cruz, Forestales Cosmito, Gente de Mar y Cosaf.

   Como compromiso de honor, las bases establecían que el equipo que obtuviera el título de campeón tenía la obligación de organizar el campeonato del año siguiente.
   Las precarias canchas no fueron impedimento para la realización de esta exitosa competencia: cancha Lirquén, cancha Cosaf, cancha Nacional y cancha Gente de Mar. Sin embargo, gracias a la gestión de los dirigentes citados, fue posible que la inauguración del primer campeonato se realizara en la cancha de la Refinería de Azúcar. Al gestionar la posibilidad de seguir ocupándola, no fue posible. Esto, sin duda, no fue obstáculo para el desarrollo del primer campeonato, que se cumplió conforme a lo presupuestado y cuyo título de campeón obtuvo el equipo de Gente de Mar.

  Cada año, dicha competencia recibía nuevos interesados en participar, a tal punto que llegó a tener más de 26 equipos. Entre ellos podemos mencionar a Atlético, Saca Chispas, Alcázar, Arturo Arias, Los Tigres, El Roble, Cerro Porteño, Iberia, Juventud, Estrella Azul, Sotigüe y Ucap, entre otros. Dicha competencia se desarrolló durante aproximadamente diez años. Una de las causas de su término fue que el último campeón no asumió la responsabilidad establecida en las bases de organizar el campeonato siguiente. La competencia no llegó a realizarse y los motivos son desconocidos, aunque popularmente quedó en la memoria que hubo negligencia para llevarla a cabo.

  Este hecho marcó el fin de esta atractiva y pintoresca liga, que venía a suplir la inactividad de las asociaciones oficiales. Según algunos consultados, su término también se debió a la exigencia de la Asociación de Penco de afiliar obligatoriamente a los equipos existentes, con lo cual la participación en las competencias pasó a realizarse bajo el paraguas de dicha asociación.
   El precioso trofeo con el que coronaba al campeón fue exhibido durante muchos años en el restaurante El Capri, dado que su último campeón fue precisamente el representante de esa entidad, equipo que llevaba por nombre UCAP (Unión Capri). El restaurante era un lugar de reunión habitual para comentar lo acontecido en cada jornada y también durante toda la semana.

   Perdida la hermosa copa, la disolución de la liga vino casi de inmediato, y allí quedaron los recuerdos de aquella recreación futbolera, donde tantos aficionados soñaron con emular a algún jugador que los había inspirado o simplemente disfrutar de la práctica del fútbol, que en esos años era de pundonor, esfuerzo, honor y amistad. La vehemencia solo se vivía en la cancha; el respeto, el aprecio y la sana convivencia eran principios básicos del campeonato.

   Siempre debe haber un reconocimiento a quienes entregaron todo en pos del deporte y, en estas simples líneas, vaya un gran aplauso para esos dirigentes anónimos, a quienes muchas veces se reconoce post mortem, como es el caso de tres de ellos: don José Lito Ruiz, don Carlos Ruiz y don Armando Montoya. Respecto de don Miguel Parra Arriagada, mis respetos, deseándole buena salud por muchos años más, y mi agradecimiento por su gestión tan desinteresada, que dio origen a esos fervientes y entusiastas campeonatos de fútbol en los lejanos veranos de los años cincuenta y sesenta.

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P.D. Lo que llevó a ésta nota, fue por una conversación con mi compadre Mauricio Parra, para que su Padre don Miguel Parra Arriagada, identificara a los integrantes del Equipo de Cosaf, registrados en la fotografía coloreada ya incluida, todo esto a la vez, para dar cumplimiento a una exigencia que siempre me hacía, un historiador cerroverdino, don Juan Flores Ferreira, quién se propone finalizar su obra «Libro de Oro del Fútbol de Penco».

EQUIPO DEL CLUB LOS TIGRES, CAMPEONES.


 

miércoles, septiembre 16, 2026

¿DEBERÍA PENCO "EXPORTAR" SU FIESTA DE LA CHILENIDAD?


En política siempre esperamos una palabra nueva, una idea nueva. Y una influencer de YouTube, de profesión arquitecta, ha pronunciado esa idea nueva: vender las fiestas del 18 en el mundo, para que todo el mundo venga a visitarnos y a gozar con nosotros de estas celebraciones tan sui géneris. Porque septiembre es chilenidad pura: aire primaveral, banderas, fondas, ramadas y chinganas, juegos tradicionales, carreras a la chilena, empanadas, anticuchos, choripanes, terremotos, etc.
   Se baila cueca y otros bailes regionales. Se oye por todas partes música huasa y citadina, música chilota, del altiplano, de la pampa del Tamarugal, del desierto de Atacama... Ese es el Chile que deberíamos vender, según la influencer, y que desde este blog apoyamos. Así como turistas de todo el mundo viajan a Alemania para el Oktoberfest o a Río de Janeiro en febrero para el carnaval, en septiembre podrían dejarse caer por Chile.
   La idea de vender el 18 de septiembre es buena y tiene sentido, de manera de inyectar dinero foráneo en las fiestas que hasta el momento están circunscritas nada más que a nuestra chilenidad. Baste añadir que esta celebración es única. No sé si en Iberoamérica haya algún país que celebre de manera semejante. Lo mejor es que las fiestas de septiembre han nacido desde las instituciones del Estado a lo largo de nuestra historia, y el pueblo las ha llevado a todos los rincones, agregándoles su impronta. Esto no es inventado. Ese es el valor que tienen...
   Ahora me remito a la experiencia de Penco con su Fiesta de la Chilenidad a comienzos del mes. Como se dice, la convocatoria ha agarrado vuelo. El municipio pencón informó que durante seis días hubo 180 mil visitantes. Y, sin duda, ya es una fiesta que atrae a mucho público de la provincia de Concepción, tanto a las celebraciones en Lirquén como, después, en Playa Negra. No hay otra playa que tenga ese nombre en la región, lo que es un plus.
   Esta festividad se está acercando a la renombrada Pampilla de Coquimbo. Por eso, no hay que perder el impulso. La Fiesta de la Chilenidad pencona se inscribe en el contexto de las celebraciones patrias del país. Por tanto, si el gobierno, en vez de estar en la pelea corta, abre los ojos y se pone avispado, debería, a partir del año próximo, exportar el 18 de septiembre desde nuestras embajadas en todo el mundo.
   Sin duda, turistas de todas partes llegarían a disfrutar de nuestras fiestas. No se trata solamente de venir a brindar con terremotos en las fondas, sino de venir a conocer y participar de una manifestación cultural chilena tan variada, tan rica y con tanta historia.

 

jueves, agosto 27, 2026

DOS MANOS, UN ARMONIO

UN ARMONIO en el Convento de las Trinitarias en Penco.
 

Aquel día, la iglesia estaba a plena capacidad. La aglomeración bloqueaba la puerta principal, que daba a la plaza. Por ese motivo, el silencio se hacía más imponente esa mañana de noviembre en que un grupo de niños de ambos sexos, de un promedio de diez años de edad, luego de aprobar su curso de catequesis, se presentaba para su primera comunión. El cura y sus acólitos, con sus relucientes indumentarias para la ocasión, observaban a la grey reunida y silente. Las niñas y los niños que comulgarían por primera vez lucían sus tenidas nuevas y cada cual mantenía en su mano, con el brazo semilevantado, un nardo de pétalos blancos. Las tripas vacías crujían ante el debido respeto al precepto de ir en ayunas a recibir la hostia.

   Siguiendo el uso clásico anterior al Concilio Vaticano II, las mujeres cubrían sus cabezas con velos negros, las mayores, y con velos blancos, las jóvenes. Los hombres vestían dignamente sus trajes oscuros. Y aquellos que usaban sombrero lo sostenían en una mano, apegada a la costura del pantalón.

   En ese ambiente de expectación, el sacerdote, el padre Francisco Blumel, miró a su derecha y todos miraron con él en esa dirección. Ahí estaba la conocida vecina Rosita Bravo, sentada frente a un hermoso armonio litúrgico de color castaño. El cura le hizo un gesto que pretendía ser imperceptible, pero que todos captaron. Era la seña que ella esperaba para presionar sus dedos contra el teclado, pues tenía las falanges apoyadas anticipadamente sobre él. El bello sonido del armonio, en modo forte, se oyó con todo su volumen en el amplio espacio de la iglesia. No había bombos ni baterías, instrumentos de percusión que, según se decía, eran considerados profanos en el rito litúrgico. El coro, que estaba cerca de Rosita, irrumpió con el Canto de Entrada y el conjunto de la música sacra, con su dulzura, se apoderó de los corazones. La ceremonia de la primera comunión de 1957 en Penco había comenzado.

   Entonces, la parroquia Nuestra Señora del Carmen ocupaba el solar donde hoy está el auditorio parroquial junto al cuartel de Carabineros. Fue demolida después de los terremotos de 1960 porque había quedado en muy mal estado. De hecho, había sido dañada seriamente por el terremoto de 1939. Luego de su demolición, el armonio mencionado fue trasladado a otro recinto. Las ceremonias religiosas en la iglesia actual, que hoy es un ícono pencón y está colindante con el municipio, no cuentan con la sonoridad única de aquel armonio.

   Quien ejecutaba ese instrumento con maestría era Rosita Bravo, una mujer de unos cincuenta años que vivía en la casa paterna de Las Heras con Alcázar. (En ese lugar ahora funciona un centro de diálisis). Ella trabajaba atendiendo el negocio de abarrotes de su padre, don Hipólito Bravo. Rosita era diligente y rápida detrás del mesón. En la esquina opuesta, en diagonal, había otro negocio, de propiedad de don Manuel Jesús Aburto, quien trabajaba en la Refinería. El local, menos surtido, eso sí, lo atendía su hija Elbita Aburto, una mujer un poco menor que Rosita. Ambas eran amigas, a pesar de la competencia comercial.

    Al final del día, Rosita Bravo, quien usaba gruesos lentes ópticos, se arrancaba del negocio e iba a la iglesia a practicar en el armonio. Dominarlo exigía mucha coordinación. No hay que olvidar que un armonio funciona con fuelles a pedales. Sus conocimientos de música sagrada apta para la liturgia —no toda la música sirve para ese fin— y su entrega a las actividades pastorales hacían que Rosita Bravo fuera conocidísima en la comunidad católica local. Rosita estaba presente en casi todas las ceremonias de las fiestas religiosas importantes que requerían de ese sonido cargado de notas dirigidas al alma.

   Existe en Penco un armonio antiguo (foto de abajo) de las características que hemos anotado. Está en el convento de las Hermanas Trinitarias. Quizá sea el mismo que conoció y tocó la Rosita Bravo.


miércoles, agosto 19, 2026

LA CARA ESCONDIDA DE LAS TIERRAS RARAS

 

La extracción de tierras raras en el mundo no ha resuelto ninguno de los graves problemas ambientales que genera: la contaminación del aire en un radio enorme, según los vientos; la pérdida del suelo para cultivos, y las filtraciones de metales peligrosos en el agua, que hacen inseguro su consumo. No existe una minería verde relacionada con las tierras raras. Los costos para las personas que viven en los alrededores son preocupantes.
    Las tierras raras tienen usos notables; por eso se las considera los minerales del siglo XXI. Sus propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas las hacen indispensables para su empleo en tecnologías de punta. Se trata de 17 elementos químicos metálicos. También se los denomina lantánidos, cuya etimología griega significa «escondido». Y es precisamente esa característica la que hace tan compleja su explotación. Los elementos de las tierras raras están dispersos o enlazados químicamente con otros elementos. Extraerlos no es como explotar carbón o cobre. Hay que remover tierra y descargarla en piscinas de lixiviación para que los líquidos químicos disuelvan y arrastren los componentes solubles de un material sólido. Así se separan los elementos que interesan; después hay que purificarlos y refinarlos. Todo el proceso es complicado y peligroso para el entorno.
    Quienes están interesados en el negocio de extraer tierras raras solo cuentan una cara de la moneda: sus aplicaciones en el mundo moderno. Por ejemplo, sirven para la fabricación de celulares; hay, a lo menos, 16 de esos elementos en cada móvil. El neodimio (Nd), el disprosio (Dy) y el praseodimio (Pr) hacen que los celulares vibren. El terbio (Tb) les da viveza a los colores de las pantallas. Otro ejemplo: los imanes de neodimio hacen funcionar los motores de los vehículos eléctricos. Se necesita un kilo de ese elemento para las baterías y diez kilos para los motores. Esos imanes también sirven para operar las turbinas eólicas. Se dice, y con razón, que las tierras raras tienen aplicaciones en la industria espacial, en la medicina, etc. Lo que no se dice, y esta es la otra cara de la moneda, es que esos elementos también se necesitan para fabricar sensores de precisión para misiles balísticos. Su aplicación permite afinar la puntería de esas armas estratégicas. De ahí el interés manifestado por potencias como Estados Unidos y Japón. La extracción de estos minerales tiene un contexto geopolítico.
    Los procesos de explotación —y de ahí la preocupación de comunidades de Penco— tienen efectos devastadores en el medio ambiente, plantean consecuencias económicas y, además, generan un impacto psicológico en la población circundante. Hay quienes defienden estos proyectos con cierta frivolidad. Dicen que generan puestos de trabajo. Eso es verdad, en algún sentido. Pero se olvidan de que los trabajos son mayormente mecanizados o robotizados y de que los puestos son mínimos en comparación con la historia minera de Penco. Destrozar la naturaleza por un puñado de puestos de trabajo no merece la pena. También dicen que quienes están en contra son unos flojos, que no quieren trabajar. Eso es más ideología que argumento.
    En Suecia se informó del hallazgo de un gran depósito de tierras raras. Las autoridades han dicho que les tomará a lo menos 15 años planificar y desarrollar una extracción segura. Las piscinas donde se precipitan los elementos con la ayuda de productos químicos se secan con el tiempo; parte del líquido contaminado se filtra hacia las napas subterráneas y, en la superficie, queda un polvo radiactivo. El viento completa la tarea de transportarlo en todas direcciones. El impacto sobre la salud humana y animal está demostrado.
   Cuando la empresa Aclara decida trasladarse, por agotamiento del recurso, para seguir explotando tierras raras en otros lugares de la región, esa será la herencia que le dejará a Penco.

viernes, julio 31, 2026

ANATOLE FIGUERAS FUE UN MAESTRO DE LA RADIO EN CONCEPCIÓN

ANATOLE FIGUERAS, estrella de las comunicaciones
penquista, lee un libreto ante público y ante el micrófono de la
desaparecida radio Cóndor de Concepción. (Color con chatgpt).

Generaciones disfrutaron de los años dorados de las radios penquistas entre las décadas de los cincuenta y los setenta, donde la guinda de la torta fue el programa en vivo infaltable en los radioreceptores domésticos en las mañanas de los fines de semana : Ritmo y Canción de Los Domingos con la animación, producción y dirección del genial hombre de la comunicaciones de la época Anatole Figueras (su verdadero nombre, Anatolio Figueroa Vivanco). Ese espacio radial del recuerdo fue un modelo de entretenimiento, de difusión de historias dramáticas, de otras fascinantes, de solidaridad y de mucha música nacida del pueblo penquista.
   Si para entonces se hubieran hecho mediciones de sintonía, cuando hablaba a los micrófonos Anatole Figueras, las estadísticas habrían marcado claramente récords en su favor, a pesar de todos los esfuerzos creativos que hubieran desplegado tanto Mario Chandía en la Simón Bolívar como Enrique Arjona, en la radio Araucanía, estos dos últimos también rockstars de la radiotelefonía de Concepción de esos años maravillosos. Pero, esta nota no apunta a analizar la competencia entre «monstruos» del micrófono, sino a destacar el valor añadido que tenía el programa dominical de Figueras y de otros que él conducía.
   Anatole Figueras era una persona afable, de trato directo y correcto. Fuera de las ondas radiales, hablaba como cualquiera de nosotros, ni arrogante ni a alto volumen, sino más bien en tono sencillo. Interactué con él un par de veces en la ex radio El Sur, donde Figueras tenía alguna participación en la gestión de la emisora. Era como un papá, un tipo cariñoso. Cuando lo conocí, él ya estaba de vuelta. Sin embargo, quiero abundar en las virtunes increíbles del personaje quien a través de la radio cautivaba a miles y miles de auditores en la zona y solucionaba tantos problemas por la vía de la solidaridad basada en la buena voluntad. Ése era el sentimiento al que apelaba su conductor.
   Fue el creador, el genio y el intelectual del programa. Lo ideó, lo construyó, lo puso en el aire y lo mantuvo ahí por 38 años. Su don de cercanía con las personas que tenía enfrente le permitió descubrir talentos, artistas, que él catapultó a la fama. Además esa aura le abría las puertas al comercio y a las empresas cuya publicidad le permitía financiar su exitoso programa.
   Ritmo y Canción de Los Domingos era una plataforma de lanzamiento para cantantes amateurs, de muy buena calidad de la zona que Anatole Figueras audicionaba previamente y les daba el ok para ir al aire. E igualmente, como él adoptó un nombre artístico, rápidamente les elegía seudónimos a sus estrellas que probaban fortuna en el gusto popular a través de la radio y del espacio dominical. Por ejemplo, Ana María Ortiz fue presentada a las audiencias como Anamía. La joven, original de Hualpencillo, se abrió paso y llegó a México donde también cautivó con sus canciones. Otro tanto ocurrió con el trío de hermanos de apellido Arriagada los que pasaron a ser Los Hermanos Arriagada, con el agregado publicitario «Los Amos del Bolero». Ellos fueron toda una revelación musical en el medio artístico, una especie de Bee Gees penquistas, muy aplaudidos y que después alcanzaron exitosas presentaciones en Centramérica. Y hay muchos otros casos.
ANAMÍA, a la izquierda, cantante de Hualpencillo, que conquistó México.
Y a la derecha, Los Hermanos Arriagada, promovidos como "los amos del bolero"
.

   Anatole Figueras, un auténtico cazatalentos también buscaba apoyar a personas necesitadas. Para lograrlo daba a conocer sus historias dramáticas sensibilizando por los micrófonos a los auditores para que hicieran erogaciones o cedieran bienes para ayudar. Su convicción era tal que las respuestas llagaban rápido. Su equipo de producción contaba, entre otros, con tres trabajadoras sociales que calificaban las solicitudes de quienes rogaban por ayuda a fin de atenderlas a través del programa. Figueras implantó un sistema transparente y riguroso para recibir erogaciones, todo contra boletas. Se recibía no sólo dinero, sino que ropas, alimentos, enseres.
   La solidaridad social alcanzaba niveles institucionales, más allá de casos particulares. Por ejemplo,  Ritmo y Canción... ‒que duraba tres horas en las mañanas de domingos‒, consiguió equipar en gran parte a la Unidad de Pediatría del Hospital de Niños Leonor Mascayano, un logro estupendo, gracias al público. Cuando las huelgas por reivindicaciones de los mineros del carbón de Lota,  se prolongaban generando graves problemas de hambre entre sus familias, Ritmo y Canción llegaba con alimentos para atender las ollas comunes dentro de su quehacer humanitario. Figueras ideó una novedosa forma para proveer ropa adecuada a los hijos de padres de escasos recursos en meses de invierno. Estaba conmovido por el frío que soportaban esos niños. Creó dentro del espacio radial, la participación de tejedoras de barrios que concurrían a tejer chalecos, motivadas por el llamado del locutor, con el único fin de ayudar. En la radio las mujeres tejían decenas de esas prendas que eran distribuidas en las escuelas, mientras miles de auditores seguían emocionados el desarrollo de Ritmo y Canción...
   Figueras también fue el autor del programa El Cantor de los Barrios, que iba al aire anualmente durante una temporada y que consistía en una competencia de talentos provenientes de poblaciones penquistas. Si bien los cantantes o grupos musicales se iban descartando en el circuito del programa, igualmente fue otra plataforma para los artistas amateurs de los barrios que no tenían recursos para exponer sus habilidades ante públicos.
   Pero, ¿quién fue Anatole Figueras? Anatolio Figueroa Vivanco nació en Parral el 7 de ctubre de 1916 y falleció en Concepción el 12 de abril de 1993 a la edad de 76 años. Casado con Dina Urbina Parra. El matrimonio tuvo cuatro hijos, Anatolio (fallecido), Dina, Cristina y Wladimir. Siendo muy joven Figueroa dejó Parral y se trasladó a la ciudad penquista, a mediados de los años cuarenta. Su primera vocación era la publicidad, fue publicista. En Concepción creó una agencia. Sin embargo, el llamado interior era demasiado fuerte, su verdadera vocación eran las comunicaciones radiales, para descubrir y apoyar a artistas populares y alentar a las audiencias a tener una actitud solidaria frente a las urgente necesidades humanas.
   Su vida creativa como productor de programas, de seguro tuvo sus sinsabores, que desconocemos, pero que él ocultó detrás de una sonrisa. En su casa, en soledad, escribía poemas, cuyas copias permanecen en poder de su familia. Su imagen, su voz y su obra perduran en el recuerdo. También hubo muchas anécdotas.
HERIBERTO RAMOS, arriba como el cantante Mario Rey. 
Abajo, como trabajador de la sección Decorados de Fanaloza.
   Una de esas anédotas la contó Heriberto Ramos (QEPD), un artista gráfico que trabajó en la sección Decorados de Fanaloza, hombre súper conocido en Penco. Tocaba guitarra y practicaba el canto, mayormente boleros. Se animó a presentarse como cantante en la radio Cóndor buscando una oportunidad. Lo escuchó Anatole Figueras. Descubrió que Ramos «tenía madera». Le dio el visto bueno y le informó: «Vas al aire en el próximo programa. Ya estás en pauta». Por segunda vez le preguntó su nombre. «Me llamo Heriberto Ramos, don Anatole». Silencio. Luego, el conductor le dijo con franqueza: «No, tú te llamas Mario Rey. Ése es tu nombre, Mario Rey, de Penco». Así lo anunciaron en la publicidad y en las promociones radiales, hecho que fue una sorpresa en Penco. Todo el pueblo pencón quería saber quién era ese artista de nombre Mario Rey. Deseosos de aclarar el misterio, cuando lo vieron salir al escenario se dieron cuenta que era  Heriberto Ramos, de Fanaloza. Y Mario Rey se robó los aplausos.
EL PROGRAMA Ritmo y Canción de Los Domingos,
de Anatole Figueras, estuvo en el aire 38 años y se difundió
sucesivamente por las radios Cóndor, Cooperativa Vitalicia,
Caracol y Almirante Latorre.

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Post Scriptum: Colaboraron con datos el periodista Héctor Coto Alarcón Manzano y Cristina Figueroa Urbina, hija de Anatole Figueras, el personaje de esta crónica.  Muchas gracias.

 


martes, julio 21, 2026

CASCO DEL VAPOR PERÚ NOS RECUERDA OTROS FURIOSOS TEMPORALES

OCASO EN PLAYA NEGRA: un bote de remos, restos del casco del
vapor Perú, el muelle de Cosaf y una nave granelera operando en
el extremo del terminal portuario. Foto captada por Cynthia Soto.
 Varó el Vapor Perú

Por Abel Soto Medina, Aficionado de la Historia


Hace unos días, mi hija Cynthia, queriendo recordar los lugares de su infancia y adolescencia, salió a caminar por la playa hacia el sector de Playa Negra, evocando tiempos pasados, cuando el muelle de Cosaf formaba parte de nuestro diario vivir y constituía una pincelada más del paisaje. El tornasol de sus colores solo variaba según fuera la mañana o la tarde; la acuarela del cuadro sabía distinguir cada momento.

Al preguntarle cómo había estado ese paseo, me respondió:

‒Bien… Tomé varias fotos. Están bonitas; después te las comparto…

Y así llegó la que, para mí, tiene un valor primordial, porque se asemeja a una pintura abstracta. La obra se deja ver y la imaginación vuela. ¿Qué representa la fotografía? Si no se ve a nadie, ¿dónde está el hombre? ¿Cuál es su presencia? Parece que todo estuviera muerto, pero no es así. El barco atracado al muelle significa movimiento; significa trabajo. Y el trabajo lo realizan los hombres, y los hombres son la vida.

El trabajo que se inicia en el cabezal del muelle, con quienes operan la nave y los equipos de descarga, va poniendo en movimiento los engranajes de las diversas faenas. Los hombres, escondidos a la vista en el puerto, permanecen siempre atentos cuando la grúa inicia sus movimientos, dando origen a una interminable cadena de labores. Es un esfuerzo conjunto, pues todos ellos son trabajadores, sin importar su rango, aunque muchas veces pasen inadvertidos, tal como lo registra la fotografía.

Toda esta narrativa quizá sea lo más destacado de la imagen, porque todo lo dicho significa vigencia. Es de este momento; es in situ; es vida.

Pero, para los aficionados a la historia, hay otra figura destacada, en blanco y negro. Aunque su imagen es oscura, son los restos del Vapor Perú, lo que queda de él después de 85 años, que se cumple el 23 de julio de 2026.


 

En el anochecer del día anterior se desató un fuerte temporal de viento y lluvia, cuya fuerza fue superior a la resistencia de sus cadenas. Ya vencidas, dejaron la nave a su suerte. El oleaje la llevó directamente contra el muelle de madera existente y, finalmente, la arena le abrió camino, entregándole un surco que sería su tumba de descanso. Ningún esfuerzo fue victorioso aquella noche: sucumbieron el muelle y el Vapor Perú. Así, las oscuras arenas de Playa Negra comenzaron a albergar aquella nave como destino final de su existencia.

   La fotografía muestra, al fondo, la motonave Astros, atracada al muelle y descargando fertilizantes, dando vida al trabajo de los hombres. En primer plano aparecen los restos del Vapor Perú, reposando en su lugar de extinción.


   Mi hija Cynthia, como si guardara un tesoro escondido, conserva en su casa el único elemento conocido del Vapor Perú: una hermosa panera de plaqué (foto), digna de las vajillas metálicas de mediados del siglo XIX.

   Yo, por mi parte, sigo conservando los recuerdos de Duncan Fox y Cía., Cía. Molinera El Globo S.A., Compañía Chilena de Bodegas y Muelles S.A.C., Cosaf y Muelles de Penco.

   Completando esta pintura abstracta de la fotografía, un solitario bote observa, cual vigía, las quietas aguas de la bahía, esperando que alguien tome los remos para emprender su viaje y comenzar a escribir su propia historia.



martes, junio 23, 2026

EL ESTRECHO DE ORMUZ Y LA BAHÍA DE CONCEPCIÓN


Ormuz es un nombre que está en todas las noticias. (Se escribe sin h en castellano). Es el estrecho marítimo de moda que lo cierran, que lo abren. Debido a la penetración del territorio de Omán en el mar, se hace aún más estrecho. Y para peor, para ingresar al Golfo Pérsico o salir de él significa hacer un movimiento de viraje de 180 grados. ¡Terrible!.

   Visto en la práctica esa vía marítima se parece un poco a nuestra bahía de Penco,  pero sólo en lo que respecta a estrechez. No perdemos de vista que Ormuz es un paso, mientras que la nuestra es una bahía. Ormuz presenta una amplitud navegable de 5 millas entre costa y costa, mientras que nuestra bahía tiene 5,5 millas. Salvo la boca grande donde la distancia entre punta Cocholgüe y el extremo norte de la isla Quriquina es de sólo tres millas. Debido a las características limitantes de ese paso navegable, las autoridades han establecido dos carriles para el desplazamiento de los buques tanqueros, uno que sale y otro que entra, como la curva de un camino con sólo dos pistas

   Un factor interesante que los noticiarios no mencionan, por ejemplo son las corrientes oceánicas que entran y salen del Golfo. Por esta razón, un súper tanquero debe enfilar hacia la boca de Ormuz a lo menos dos millas antes. Otra preocupación de un capitán es el bajo fondo del paso naviero. Un súper tanque a carga completa tiene un calado de hasta 25 metros, el riesgo de varar está presente. Por último complica las maniobras la presencia de islas pequeñas que entorpecen los desplazamientos. Estos aspectos son sólo los inconvenientes naturales. No vamos a mencionar los prolemas políticos: las minas, la vigilacia armada, los drones, los cohetes, los aviones de guerra, los helicópteros, los submarinos, las lanchas rápidas no tripuladas pero con carga explosiva y operadas por control remoto y la artillería instalada en las montañas.

   Toda esta información me ha sido proporcionada por un capitán amigo de una empresa mercante que conoce el estrecho de Ormuz y que lo ha cruzado en numerosas oportunidades.

jueves, junio 18, 2026

LANZAR UN DISCO NO ERA FÁCIL EN TIEMPOS DE PATO RENÁN


La revista Ritmo de fines de 1967 publicó una convesación entre el periodista de la revista y el cantante Patricio Renán. El texto copiado es el siguiente:

«Dinámico, joven, delgado, inquieto, moreno y muy franco. ¿Su nombre?

‒Patricio Renán.

‒Hemos sabido que Odeón acaba de lanzar tu segudo disco, ¿qué temas trae?

‒Por un lado “No puedo llorar” de Osvaldo Jeldres y por el otro “Date prisa” , del autor ruso Arno Babadzhanian, con lera en castellano del que habla.

‒¿Contento con el resultado de esa grabación?

‒Sí, claro y más contento aún que por fin haya salido mi segundo disco al mercado. ¡Me tramitaron una barbaridad!

‒¿Por qué?

‒No tengo la menor idea. El primer disco mío tuvo bastante aceptación por parte del público, sin embargo, sólo después de ocho meses sacaron el segundo.

‒¿Crees tú que ocurrirá lo mismo en el futuro?

‒No, no ocurrirá. El director artístico de Odeón, José Oñate, me prometió que grabaría el próximo disco mío dentro de dos meses aproximadamente.

‒¿Cuál de los temas que trae tu último “45” gustará más al público, según tu parecer?

‒No sé, a mi me agradan los dos. Claro que va a tener más promoción “No puedo llorar”.

‒¿Por qué?

‒Porque el otro “Date prisa”, con el nombrecito que se gasta el autor no veo quién se va a atraver a tocarlo».

[Pato quiso decir pronunciarlo porque Babadzhanian parece trabalenguas].

    "Date prisa" es un rock muy bueno, poco difundido y es el siguiente, en la maravillosa voz inconfundible del Pato:


miércoles, junio 10, 2026

LOS FANTASMAS DEL SAMOIEDO DE VIÑA DEL MAR

VISTA EXTERIOR del Café Samoiedo, en la calle Valparaíso, de Viña. (Años 60).

Nota importante: Esta crónica la escribí hace 20 años. Todas las personas mencionadas ya no están.

Me gusta esa onda retro del Samoiedo de Viña del Mar, porque es auténtico. Paseando por la peatonal Valparaíso, este café viñamarino no pasa inadvertido porque es un clásico. Tiene el estilo de los salones de té de la avenida Corrientes de Buenos Aires.           
    El Samoiedo ha sido el centro de la sociedad de Viña del Mar, por generaciones. Cada vez que visito la ciudad me doy un tiempo para servirme un café en sus cómodas mesas con sillas de respaldo alto. Las lámparas, el mobiliario, la pintura, la disposición de las botellas de trago en el bar, las tortas, los objetos de merchandising en vitrinas bien cuidadas, son un impacto agradable a la vista del visitante.          Pero, el Samoiedo me gusta por un valor emocional que agrego a las características antes señaladas. La primera vez que estuve en ese recinto fue a fines de los años sesenta. La persona que me acompañó en aquella oportunidad fue Luis García Díaz, el Maestro, un periodista penquista de gran pluma, una explosiva labia y ojos pícaros.      
    Estuvimos varias horas allí, luego de un demoledor viaje nocturno en bus desde Concepción, en el que no pegamos ni una sola pestañada. Durante todo el camino el Maestro no interrumpió su simpático bla, blá. Nos habían enviado a reportear un partido entre Deportes Concepción y Everton. Como el bus llegó a Viña cerca del mediodía y el partido era a las cuatro, García me sugirió hacer hora en el Samoiedo. Demás está decir que terminada la jornada, nos dirigimos a Sausalito bien contentos y parlanchines.       
    En esos tiempos llamábamos a los entrenadores mentirosos con buzo. El técnico de Everton era un argentino con aspecto de gitano, José María Lourido; y el de Deportes Concepción otro trasandino, José Ledesma.         
    Pero, regresemos a ese café-bar. Se producía allí una suerte de reunión de periodistas y gente del deporte. El masajista Hernán Chamullo Ampuero hablaba a viva voz con el informador de cancha Luis Délano, mientras Max Wenger y Cheché Martínez escuchaban con atención. Todo el mundo deportivo pasaba por el Samoiedo antes de un partido.      
    Recientemente estuve de nuevo allí y los fantasmas de esos lindos años se me vinieron a la memoria. Juro que los vi a todos conversando animadamente en las mesas del Samoiedo.
INTERIOR del Café Bar Samoiedo, como lucía hace 20 años.