Friday, July 16, 2021

LAS MANIOBRAS QUE HABÍA QUE HACER PARA INGRESAR A ESPECTÁCULOS EN PENCO


           Parecía una cosa simple, pero no. Había que ejercitarse para darle la habilidad necesaria al cuerpo de estirarse y a la vez encogerse. Lo ideal hubiera sido alcanzar la versatilidad del fuelle de un acordeón. Y el porqué de este ejercicio físico lo imponían los espectáculos públicos a los que se podía acceder sólo poniendo en práctica esa habilidad. Era una exigencia para púberes porque los adultos no tenían problemas. Veamos.
     Por ejemplo, llegaban los circos con su persuasivo perifoneo por las calles del pueblo. El menú incluía animales salvajes del África con sus corajudos domadores, malabaristas de Estados Unidos, magos del Medio Oriente, contorsionistas brasileños y una caterva de payasos, los mejores de Chile. ¿Cómo no entusiasmarse para asistir a la función? Pero, había un pero para ingresar a la carpa del circo. Los niños pagaban un tercio del boleto de adulto. Por lo que no quedaba más que intentar un regreso a la niñez para poder entrar. Y ahí apelábamos a los ejercicios enunciados más arriba. Cuando uno llegaba al torniquete, donde estaba el recepcionista de boletos, había que simular tener menos edad. O sea, achicarse. No logro entender hoy cómo se hacía eso, pero funcionaba. Después de cruzar el umbral había que seguir caminando «achicado» hasta la ubicación en la galería porque el hombre del torniquete se daba vuelta a mirar si aquel niño era realmente lo que parecía, un niño. Entrar no garantizaba que alguno de los del circo pusiera su manaza sobre tu hombro al descubrir el engaño y echarte a la calle. Complicado.
        La segunda situación que comento exigía lo contrario, estirase o agrandarse. Las películas que se exhibían en el teatro de CRAV se clasificaban en forma distinta a hoy. Existían las categorías para mayores de 14 años, 18 años y 21 años. Un niño a un paso de la pubertad difícilmente va a engañar a alguien haber cumplido 14 años, salvo que ese alguien sea un portero distraído o «paleteado». En la puerta del cine y con el boleto en la mano había que agrandarse y llevar el ceño arrugado. Pero, en el caso que cito, el guardián de la puerta era incorruptible. En una oportunidad iba yo en compañía de Rivera, el mayor de los hermanos que les decían los tomates. Él enfrentó primero al cancerbero. Este con voz áspera le preguntó «edad». Y Rivera respondió sin amilanarse 42. ¿Pero, cómo? le dijo el portero con acento de ofendido (a esas alturas ya estábamos mal). Sí, pues, le replicó el tomate grande, nací en 1942, o sea, soy del 42 ¿y qué? El portero: Ya, pasa. Y mi amigo entró. A mi turno, el muchachote de la puerta, un enterado*, ni siquiera me preguntó. Bastó mirarme que yo iba empinado y con el cuello estirado para enviarme de regreso a la boletería a recoger mi plata.
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*Se le decía enterado o enterada ‒término despectivo a la persona inflexible en el cumplimiento de las órdenes recibidas; por lo general, con el fin de congraciarse con la jefatura. Sin embargo, convengamos que las reglas son para cumplirlas, lo demás es pretender engañar. Bien por el portero.  

 

Tuesday, July 06, 2021

LA ESCUELA DE CERRO VERDE NACIÓ POR EL CARIÑO DEL GRAN EDUCADOR EDO. CAMPBELL Y EL APORTE DE MINEROS, PESCADORES Y OBREROS DE PENCO

A LA IZQUIERDA, la actual Escuela; AL CENTRO, el señor Campbell; A LA DERECHA, una vista de Cerro Verde o "el villorrio".

 

SÍNTESIS HISTÓRICA

ESCUELA GENERAL BÁSICA N° 54 CERRO VERDE PENCO

6 DE JULIO DE 1944 BODAS DE PLATA 6 DE JULIO DE 1969

POR EDUARDO CAMPBELL SAAVEDRA

      En 1940 en una de mis vacaciones (ejercía en la Provincia de Coquimbo) cooperé a la formación de un comité pro-escuela del Villorrio de Cerro Verde¹. Lo presidió don Cupertino Valenzuela y como secretario don José Sánchez. Este comité se puso al aula con las autoridades locales, se enviaron oficios a Concepción y Santiago, pero todo fue tramitación.

        En una de sus giras que hizo el recordado Presidente de Chile don Pedro Aguirre Cerda a la zona del carbón, el tren presidencial se detuvo en Cerro Verde.

        El comité en dicha oportunidad le hizo entrega de un memorándum en que, en primer lugar se pedía la creación de la Escuela del Villorrio, don Pedro prometió solucionar esta justa petición; pero con su muerte ocurrida el 25 de noviembre de 1941 todo quedó archivado en el Ministerio de Educación.

        En 1944 su actual Director activó la creación en Santiago y después desde Concepción lo tramitó doña Eufracia Saavedra Toldrá, vda de Campbell. Con fecha 15 de julio de 1944 recibió la siguiente comunicación.

           BENJAMÍN CLARO VELASO, Ministro de Educación, saluda con toda atención a la señora Eufracia Saavedra Vda de Campbell y tiene el agrado de comunicarle, que ha firmado el decreto, que designa a su hijo Eduardo, Director de la Escuela de Cerro Verde. El número del decreto es 3822 de fecha 6 de Julio de 1944.

        Habían pasado 25 años, que se había cerrado la primera y única Escuela Fiscal que hubo en Cerro Verde.

        Cuando llegó su Director, el antiguo comité le hizo entrega 200 y un juegos de camisetas de Foot-Ball donadas por don ARMANDO JOFRE.

            El 4 de Septiembre se inauguraron las clases en una pieza de 4 metros por 5 ½ mts con una puerta, una ventana, piso de ladrillo y sin patio. La MUNICIPALIDAD DE PENCO pagaba $100 de arriendo mensual.

                 Las clase se iniciaron con la siguiente matrícula.

 Primer año            Segundo año        Totales

H      M      T             H    M   T           H   M   T

27    10     37            8     2  10          35  12  47


Primer alumno matriculado       HUMBERTO SÁNCHEZ

Segundo   ”            ”                JOSÉ SÁNCHEZ

Primera alumna matriculada     MARGARITA SOTO

Segunda     ”            ”              TEGUALDA RÍOS


    La dueña del local doña AVELINA VÁSQUEZ vda de TORNERÍA prestó una mesa y cinco sillas y un comerciante cinco cajones azucareros². Había asiento para diez alumnos y el resto se sentaba en papeles de diario.

      Los recreos se pasaban en una cancha de foot-ball a 50 metros distante del local escolar.

     La Inspección Escolar de Educación Primaria, entregó un pupitre, que en el trayecto se desarmó completamente, un pizarrón que después de un paciente arreglo pudo prestar sus servicios, un libro de registro, un libro diario de clases y una caja de tiza.

    Los días lunes un comerciante facilitaba una bandera y un pescador un palo machero que servía de asta, se izaba la bandera y los vecinos con todo respeto escuchaban las recitaciones de los niños y la charla, que el Director daba semanalmente en la calle; se formó el Centro de Padres y amigos de la Escuela. En este centro se distinguieron por sus actividades los señores: José Sánchez , Cupertino Valenzuela, René Fuentealba y Leonidas Martínez, hoy todos fallecidos.

A la izquierda de la foto, LA SEÑORA María Isabel Vergara viuda de Fuentealba, fue profesora de la Escuela de Cerro Verde. En la imagen de la derecha (1957) su marido, el profesor y ex alcalde de Penco Ramón Fuentealba, en plena clase. Nótese un aspecto del mural pintado por el artista y profesor Osvaldo Loyola (1957).

    La Municipalidad hizo fabricar 25 bancos bipersonales que fueron entregados a fines de noviembre.

    El primer acto público de la Escuela fue la participación en la festividades patrias con algunos coros y poesías a pesar de sus 14 días de funcionamiento.

    A fines de año se hizo una revista de gimnasia. Los pobladores nunca habían visto espectáculo semejante. La Escuela fue ganando prestigio y confianza no solamente en el villorrio sino que en toda la comuna.

    En Cerro Verde habían muchas casas cerradas con candado y que permanecieron desocupadas durante años. Los dueños que residían en Lirquén o Cosmito volvieron a ocuparlas y aquellas casas recobraron vida.

      La edificación en el villorrio era muy pequeña: un antiguo galpón de la fenecida Compañía Carbonífera de Cerro Verde (1912) más una veintena de casas.

    En el año 1945 la matrícula general de la escuela fue de 62 alumnos divididos en: primeros, segundo y tercer año, todos atendidos por su Director.

    El 18 de Septiembre de ese año recibió sus mejores aplausos por sus coros y su revista de gimnasia realizada en la plaza de armas de Penco.

    Poco a poco, la escuela fue influyendo sobre la vida y costumbres de los habitantes del villorrio; ya las casas lucen ventanas con vidrios y los niños no los rompen en las noches obscuras y los niños ni los adultos juegan al chupe³ ni a la rayuela en las calles rodeados de jarrones de vino.

      Dos clubes deportivos se unificaron y dieron vida al Club Deportivo Cerro Verde. Se formaron clubes de rayuela con sus propias canchas.

     Al finalizar el año todos los alumnos poseían su libreta de ahorros en la antigua Caja de Ahorro. En ese entonces solamente 5 establecimientos del país lograron que el cien por ciento de los alumnos tuvieran cuenta de ahorro escolar en la mencionada caja. Los 5 merecían el primer premio hubo que rifarlo y nuestra escuela salió favorecida con el tercer premio consistente en cinco mil pesos. Con este dinero se compró un piano de ocasión, era el primer piano que llegaba a Cerro Verde.

    En ese mismo año el Director de la Escuela, era agraciado con el Premio al Mejor Maestro. Este premio se le otorgó en tres ocasiones y era conferido por la Ilustre Municipalidad de Penco.

      En el año 1946 fue nombrada profesora de la escuela Doña Marta González de Núñez quien había sido profesora del Director en el primer año primario.

     La tarea de ese año era construir un local con la ayuda de la comunidad.




Algunas Cooperaciones

    Con la ayuda de los sindicatos industriales de Fanaloza, Mina Carbonífera de Lirquén, Refinería de Azúcar; Sindicato de Empleados de Fanaloza; Ilustre Municipalidad de Penco; Gerencia Vidrios Planos; comerciantes; pescadores; donaciones muy importantes de Pedro Roa⁴; Bernardo Sanhueza; Delia Concha etc. Se reunió para construir el local siendo su final el de $60.000.

    Por no haber o existir camino carretero a Penco, el material, para la construcción era transportado en botes manejados por los alumnos mayores y el material liviano era traído a mano por los alumnos menores. Muchas personas del villorrio cooperaron con su mano de obra en forma que podían. En los recreos cooperaban al trabajo de carpintería y albañilería los alumnos y el Director.

    Varios mineros de la Compañía Carbonífera de Lirquén que salían del turno de las 3 de la tarde, una vez que almorzaban cooperaban a los trabajos más pesados, igual cooperación prestaban varios obreros de Fanaloza.

   Hubo ocasión en que, el Director debió comprar materiales a 90 días, solamente una vez su nombre apareció en el boletín comercial por moroso en cancelar. Generalmente los Sindicatos se hicieron cargo de las cuentas pendientes.

    A los seis meses se terminó de construir el primer cuerpo del edificio; dos salas de clases y un proscenio. Las salas de clases divididas por un tabique plegable se convertían en un pequeño teatro.

    En el mes de Octubre de 1946 nos trasladamos al nuevo local. Se organizó la biblioteca y el Botiquín de la Escuela al servicio de ésta y de toda la población. En este mismo año se logró traer al pueblo por primera vez, el alumbrado eléctrico.

   Cuando los alumnos terminaban sus clases, los pobladores acudían a la Escuela donde encontraban lectura, música y entretenciones.

     La Escuela se mantenía abierta hasta las diez de la noche todos los días incluso los domingos y festivos.

      En 1947 se organizó la Escuela Nocturna que funcionó durante nueve años, fue atendida por su Director ad-honorem. En esta Escuela adquirieron conocimientos elementales varios comerciantes, obreros y dueñas de casa.

    En noviembre de 1947 muchos ciudadanos fueron detenidos y relegados a diferentes puntos del país. El Director detenido y después de permanecer una noche y un día en un calabozo del entonces Retén de Lirquén, fue llevado al fuerte de Punta de Parra distante 7 kilómetros del villorrio. Cuando supo el pueblo todos los alumnos con sus padres caminaron hasta el fuerte a pedir su libertad, se levantaron voces en toda la comuna sin distinción de credos políticos ni religiosos y se logró que en ocho días quedara en libertad. Los niños nuevamente caminaron con sus padres a Punta de Parra. En el Fuerte entonaron un “hosanna” en latín, que emocionó a más de un centenar de detenidos de Lota, Coronel, Chiguayante, Cosmito, Penco, Cerro Verde y Lirquén. El Comandante del Fuerte, con profunda emoción felicitó a los niños y puso camiones del ejército a disposición de los padres y alumnos, para ser trasladados de regreso a Cerro Verde.

    La Escuela había sido ocupada por un batallón del Regimiento Silva Renard de Concepción.

     La Escuela no dejó de funcionar y se instaló en la antigua pieza arrendada en 1944 y en la casa habitación del Director.

     En 1948 se fueron los militares y tuvimos el dolor de encontrar el piano semi-destruido, las cuerdas cortadas y las teclas sin el marfil.

    Inmensa fue la alegría al saber que, en la estación de Penco había llegado un carro con mobiliario para la Escuela y que había sido conseguido en el Ministerio de Educación por el diputado Natalio Berman.

    En 1950 el Ministerio de Educación autorizó al pintor muralista, profesor don Osvaldo Loyola, para que pintara un mural en la galería de la Escuela. El Sindicato Industrial Fanaloza obsequió material de pintura y estuco. El mural era de 3 metros de alto por 17 metros de largo. Diarios de Concepción además de las revistas y los diarios de Santiago elogiaron sin reserva esta obra pictórica , que abarcaba toda la muralla de la galería y que fue destruida por el terremoto de 1960.

    El Director después de sus labores terminadas en la Escuela, atendía a los niños enfermos en el Hospital de Penco. Estos niños eran enviados a reposo desde el Hospital Regional. La Municipalidad de Penco instaló dos pizarrones y algunas mesitas de cama. Posteriormente los comerciantes Armando Jofré y Juan Mella donaron estantes para la pequeña Biblioteca en las dos salas. Esta atención de la Escuela de Cerro Verde duró hasta el año 1962 (14 años) fecha en que el Hospital de Penco se trasladó a un moderno servicio hospitalario en Lirquén.

    El 1° de Enero de 1951 tuvimos el honor de recibir la visita de su Eminencia Cardenal de la Iglesia chilena JOSÉ MARÍA CARO RODRÍGUEZ. Como recuerdo de su visita, en la oficina de la Escuela se guarda un pergamino con su firma.

     Los terremotos del 21 y 22 de Mayo, destruyeron casi la totalidad de la Escuela, solamente quedaron en pie dos salas de madera. El trabajo de 16 años se destruyó en cuatro minutos.

     El Rotary Club de Concepción y de Penco representados por los señores Eduardo Robertson y Víctor Melo ayudados además con la valiosa cooperación de don Augusto Saavedra construyeron el nuevo local, en que funciona la actual Escuela General Básica N° 54.- Fue la única Esc. de la Provincia que recibió ayuda de establecimientos educacionales de: ESTADOS UNIDOS, ECUADOR, VENEZUELA, COLOMBIA Y MÉXICO. Esta cooperación fue de profesores ex-alumnos del centro Latino-americano de Formación de Especialistas en Educación, dependiente de la U de Chile, que conocían la labor educacional de la Escuela N° 54.

EL DRAMATURGO y profesor de la Escuela de Cerro Verde, José Chesta, fallecido en un accidente a los 26 años.

     En diciembre de 1962 tuvimos el dolor de perder al joven maestro y dramaturgo JOSÉ CHESTA ARÁNGUIZ fallecido trágicamente a la edad de 26 años. Como maestro primario se inició en la Esc. de Cerro Verde. Inspirado en la vida del villorrio escribió su primera obra teatral “Las Redes del Mar”, obra que fue estrenada en función de gala en el Teatro de la U. cuando su autor tenía 23 años. En la actualidad una sala de clases de la Esc. lleva su nombre.

Han pasado 25 años de la fundación de la Escuela de Cerro Verde. Ha pasado un cuarto de siglo de existencia.


En Cerro Verde

28 de junio de 1969.-               EDUARDO CAMPBELL SAAVEDRA

                                              DIRECTOR DE LA ESCUELA N° 54

EL SEÑOR GUILLERMO PEDREROS, vecino de Cerro Verde, quien nos facilitara el texto escrito por Eduardo Campbell para su reproducción íntegra en nuestro blog.

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1 Para entonces Cerro Verde no se dividía en Cerro Verde Bajo ni Alto.

2  La referencia de cajones azucareros se debe a uso por parte de la Refinería de Azúcar de cajones de madera nativa de fabricación propia para la venta de azúcar al por mayor. Dichos cajones de gran calidad eran utilizados como asientos y otros fines entre las familias penconas.

3  El juego del chupe se practicaba en la calle y los participantes apostaban monedas las que lanzadas al aire caían. Si el mayor número de monedas quedaba en "cara", ganaba el lanzador (o la banca) llevándose todo el dinero. Lo contrario ocurría si las más quedaban en "sello". No era un juego bien visto porque casi siempre derivaba en riñas.

4   Don Pedro Roa era un emprendedor industrial, tenía una fábrica de ladrillos y tejas entre Penco y Lirquén al lado oriente del camino. La señora Delia Concha Oyarzún era una matrona del hospital de Penco. 


Friday, July 02, 2021

UNA DEMOSTRACIÓN DE INTELIGENCIA NO HUMANA EN EL ISLOTE DE PIEDRAS DE PENCO

NINGÚN MARISCADOR DE PENCO va al islote de piedras para recolectar paguros, muy buena noticia para esos camarones.
 

          Quienes en esos años queríamos comer ricos mariscos frescos, la mejor opción era tomar una bolsa o un canasto, agarrar una barra pequeña de fierro con un extremo aplanado, quitarse los zapatos y vadear el brazo de mar que separa a ese islote de piedras –que se asoma durante las bajas mareas o que se esconde totalmente bajo las olas con la pleamar– situada frente a la playa de Gente de Mar en Penco. Alcanzada la isla, bastaba con levantar las piedras, todas de canto rodado, y atrapar bagres o hacer hoyos en el suelo de cascajos para encontrar almejas. Pero el plato fuerte siempre fueron los chumilcos y los caracoles. Sin embargo, tanta gente iba por lo mismo que estos productos llegaban a escasear. Pero, el verdadero motivo de esta crónica es otro.

          Esos moluscos espirales se ocultan bajo las piedras para protegerse de los mariscadores o para capear el sol cuando el islote queda expuesto. De suerte que dar con ellos y echarlos en la bolsa o en el canasto, simplemente hay que volcar las piedras donde buscaron refugio, haciendo palanca con la barra de fierro. Sin embargo, mucha atención: no todos esos moluscos, tan apetitosos, son verdaderos y he aquí la razón de este texto. Una buena cantidad de veces los mariscadores recogen tales «caracoles», que resultan ser nada más que conchas, pero con moradores distintos: un pequeño camarón con largas antenas y un par de pinzas amenazantes para la caza y la defensa.

LA CONTAMINACIÓN de los mares ha obligado a los paguros a usar basura humana como refugio.

          Este simpático animal semi escondido en una concha ajena es el paguro y es bien conocido por los recolectores. Así, cuando en esos menesteres alguien se tropieza con este caracol falso, la ilusión se frustra. Ese alguien lo arroja lejos molesto por el engaño. Pobre animal por el desprecio y el porrazo, pero suerte porque seguirá con vida. El paguro posee una inteligencia que sorprendería incluso al filósofo René Descartes. Desprovisto por la naturaleza de una protección natural de su abdomen sin caparazón calcárea se ve obligado a buscar un lugar donde cobijarse y que, a su vez, no le signifique quedar inmovilizado. La mejor solución es apropiarse de una concha vacía, de algún caracol muerto. Allí mete su abdomen y puede desplazarse de un lado a otro en forma segura para ir por sus alimentos. Pues bien, el sólo hecho de buscar una concha desocupada, evaluarla al tamaño de su abdomen y calcular el peso para los traslados implica que el paguro tiene que tomar decisiones entre alternativas. Esta elección que el animalito realiza, por cierto, con harta prisa, requiere de un cierto nivel de inteligencia. De lo contrario, desnudo, no podría vivir.

VIVIR SEGURO POR UN TIEMPO en una casa prestada.

             El paguro también sabe que a medida que su cuerpo crece, la casa le va quedando chica, o sea, además de caminar con la concha a cuestas para conseguir su sustento diario, está obligado a explorar con tiempo una nueva caparazón, más grande donde mudarse para ocultar su abdomen blando. El drama es la urgencia. Si encuentra una carcasa debe considerar si corresponde a su talla, un buen problema entre seres inteligentes. Puede darse el caso que el paguro halle a la vez dos o tres conchas distintas, desocupadas y juntas –con las mismas características para habitarlas–, ¿en cuál de ellas se queda y por qué se decidió por ésa y no por las otras? ¿Eligió por la belleza, la comodidad o la contextura? Este decápodo, con el aspecto de un camarón pequeño, tiene necesariamente que poseer inteligencia y no tan básica, mal le pese a Descartes quien, según el lingüista Daniel Everett citando al semiótico Charles Peirce, el filósofo francés dejó fuera del campo de los inteligentes a los animales.

CHARLES PEIRCE criticó
a Descartes por negarle
inteligencia a los animales.

          Y allí están los paguros viviendo sus vidas y sus subjetividades en casas prestadas o golpeando las puertas de otras viviendas más espaciosas y desocupadas donde mudarse, entre las piedras del islote de Penco.

Sunday, June 27, 2021

PARA QUE SEPA BEN BRERETON SI VIENE A PENCO: LO BUENO, OTRAS FIGURAS LOCALES TAMBIÉN HAN DEFENDIDO LA ROJA . LO MALO, QUE LA COMUNA NO TENGA UN ESTADIO COMO LO MERECE


Por Abel Soto Medina

           Qué mejor ayuda para el deporte de Penco ha sido la aparición repentina del seleccionado nacional de fútbol, Ben Brereton Díaz. Por eso llamo a la Asociación de Fútbol de Penco, para ver la forma de llevarlo como estandarte, y aunque con el rostro ruborizado, colgarse derechamente de su fama, y que por su ascendencia pencona, le podríamos contar, que al igual que él, otros futbolistas de acá vistieron la camiseta chilena.
UNA DELANTERA CHILENA temible: Arriagada, Cremaschi, Alcántara, Varela y Balbuena.

                 Le podemos nombrar al gran Carlos Varela, que desde las filas del Coquimbo de Penco, saltó al Audax Italiano y a la Selección, que junto a otro seleccionado Manuel Piñero compartieron camiseta en Audax cuando el equipo fue 2 veces campeón. Y continuamos: Irineo Jara y el «Rucio» Nourdin representaron a Chile en las Olimpiadas de Helsinski, que el gran Carlos «Zorro» Vidal se avecindó en Penco, después de haber jugado por Chile en el Primer Mundial de Uruguay el año 1930, que su hijo Mario, el «Zorro Chico» o Mario «Zorrito» Vidal, fue un centro delantero que vistió La Roja en la inauguración del Estadio Nacional de Lima, Perú, y que tiene como palmarés, el haber convertido más de 200 goles en partidos oficiales.

FOTO EN EL ESTADIO NACIONAL DE LIMA

              A nuestro Ben Brereton también le podemos hablar de Mario Lorca, que jugó por Fanaloza, y que integró la Selección Chilena, le contaremos de uno de los grandes del fútbol chileno, que luego de jugar los años 1949 y 1950 por Fanaloza, y trasladarse a la capital le significó coronarse campeón con Audax Italiano, y 


que fue capitán de la Roja en un Sudamericano, campeonato, que fue reemplazado hoy por la Copa América. Él fue Luis Vera, quien en su momento también fue entrenador de la Selección. 

          Le podemos hablar a Brereton del Club Loza Penco, que trajo a sus filas a los seleccionados Mario Soto y Rodolfo Dubó, con el técnico de Chile en el Mundial del 1982, Luis Santibáñez, y otros. Le podemos decir que Lirquén es un sector bien marcado de la comuna donde existe un gran puerto internacional, que Deportes Lirquén es hoy un equipo de fútbol. Pero, el año 1942 existió el Minerales de «Chamiza» Espinoza y Grossman, y el de Game y Peyo «Chúcaro» Avendaño en 1950. También el Vipla al alero de la industria de Vidrios Planos de Lirquén fue un equipo de fútbol de excelentes actuaciones. Cómo no recordar a esa temible delantera con, Osvaldo Bello, Pedro Flores, Fuentes, Oscar Barraza y José Baeza, todos con sus pergaminos; Bello, elegido un año el mejor en su puesto. Flores hace algunos años fue reconocido por la autoridad local; Fuentes un goleador; Barraza, jugó posteriormente en Unión Española; el zurdo Baeza, muchos recordarán que en esos años, ya chuteaba los córner con rabona, antes que los Borghi o los Maradona.

CARLOS "ZORRO" VIDAL, EN LA SELECCIÓN, el segundo de los agachados, de
izquierda a derecha.

           También le diríamos a Ben que el sector de Cerro Verde compite con 3 equipos: Alianza, Juventud y Torino, que desde la cancha y club Gente de Mar, saltó a la fama Luis «Cholga» Díaz, quien vistiera varias camisetas, entre ellas las del Deportes Concepción, Cobreloa y Colo Colo.

LA SELECCIÓN. «Rucio» Nourdin, segundo de los de pie de izquierda a derecha. Abajo, Irineo Jara, el quinto de izquierda a derecha.

          En fin hay tantas cosas que le podríamos contar a Ben Brereton, como decirle por ejemplo que Penco y Lirquén no tienen Estadio ni Campos Deportivos, respectivamente siendo la única, o de las pocas comunas en Chile que no posee tales facilidades para la práctica deportiva. Le solicitaría que apoye esta causa de poder conseguir lo planteado, no creo que se niegue, sobre todo cuando se le puede informar que el 17 de junio de 1952, mediante ley de la República, se facultó a la Municipalidad local para la compra de un terreno con el propósito de construir un Estadio para Penco y otro terreno para los Campos Deportivos en Lirquén, y que hace ya 69 años que se espera se realice lo citado en dicha ley de la República.

                              Material obtenido de la Biblioteca del Congreso

         Creo que el jugador apoyaría la causa, y como consecuencia ayudaría a la Asociación de Fútbol de Penco a cumplir esos sueños que quedaron truncos en alguna parte. Para ello eso sí, y sin ofender a nadie, porque no es el ánimo de esta nota, se requerirá que alguna persona de buena voluntad que sepa hablar inglés oficie de intérprete, dado que curiosamente a Ben no le enseñaron español por no considerarlo, quizá, importante en su formación.

Post Data: Sería más interesante si el Estadio para Penco, contemplara un Museo de la Loza, así Ben estaría más contento al ver lo que hicieron sus ascendientes y Feliciano Palma. En el otro costado, debiera incluirse un Teatro, dado que también lo contemplaba la ley. Mudo testigo de ella es el puente Las Heras que está sobre el estero de Penco, su placa de bronce lo recuerda.

PLACA DE BRONCE en el puente Las Heras sobre el estero Penco.
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Revisión de estilo Nelson Palma

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Thursday, June 24, 2021

INTERESANTES TIPOS DE VAJILLERÍAS PRODUJERON LOS LOCEROS DE PENCO

EL PAPA JUAN PABLO II recibe una bella y lujosa vajilla pencona de la línea Virginia, de
manos de Fernando López, a la izquierda; y del gerente de Loza Penco Luis Germany, en 1987.
(Foto archivo de F. López).


POR ABEL SOTO MEDINA

          Piezas del Olvido, es un libro del profesor de historia Boris Márquez, que narra sobre los artistas que desarrollaron en Fanaloza y LozaPenco, el arte de Diseño y de Escultura, llevados al plano de fabricar piezas ornamentales en loza, decorarlas y pintarlas, transformando cada pieza única en su género, destaca a los profesionales  que iniciaron la gran cruzada de ese arte, y a los funcionarios que se transformaron en sus discípulos, producto de las enseñanzas, así como también de condiciones y cualidades escondidas. 

          Como el fabricar loza es un arte de por sí, es cómo una obra teatral, cada participante es de suma importancia, el guionista, productor, director, iluminador, tramoya, decorador y los artistas. Traducido esto a la fabricación de loza, nos encontramos con los mineros que buscan la greda, caolín, feldespato, los obreros que molían esos materiales para transformarlos en pasta, que permitiera, que los barnizadores, fileteadores, diseñadores y pintores, pudieran ver hecha realidad su pieza creada, eso sí, previa visto bueno del hornero, hombre clave en el éxito del proceso, quizás vale aplicar el dicho popular «en la puerta del horno, se quema el pan»

               Como todos sabemos, y  que es un orgullo para Penco y mucho más para los loceros, el mural con el Plato Willow, aplausos para el o los artistas que lo pintaron, así, como también las otras figuras ubicadas en el sector.

              Sin embargo, desde mi perspectiva y vivencia, el verdadero plato que fue un símbolo locero, por su sencillez, económico, y de uso diario, y que seguramente fue el más producido y por ende vendido, me refiero al Plato Filete 41, que lucía elegantemente su filete de color verde esmeralda. El otro que dio prestigio, fue el Plato Virginia, que lucía con gran pompa su grueso borde con Filete de Oro, las piezas de los juegos de  Vajilla Virginia, eran guardadas como hueso de santo por las dueñas de casa; sólo se ocupaban para las ocasiones especiales que celebrar o durante junio y julio, meses de los santos, nombre que no faltaba en esos años en cada casa. No es menor que la línea Virginia, fuera la que se eligió para regalarle al  Papa Juan Pablo II, en su visita a Concepción el año 1987, eso sí, cada pieza de éste juego de loza, llevaba estampado el escudo de la casa papal.


NÓTESE LA ELEGANCIA DE ESTE plato hondo de la línea «Virginia» producido con mucho arte y buen gusto por los trabajadores de Fanaloza - LozaPenco mientras existió la sección Vajillería de la planta pencona.  

               Estas afirmaciones las hago para que no queden en el olvido, aquellas piezas que no aparecen en murales, así como también, el esfuerzo, talento, y sacrificio de tantos, que nos permitieron tomar un café, o degustar la comida diaria y de las otras, en una taza o plato de loza pencona.
EL LLAMADO PLATO FILETE 41 de Fanaloza alcanzó gran popularidad en el mercado de la loza por su estilo simple y de todo uso.

Friday, June 18, 2021

LOS ASCENDIENTES FUTBOLEROS DE PENCO EN EL ADN DE BENJAMIN BRERETON

FOTO  GOAL.COM


          El gran salto a la palestra de la selección chilena del joven jugador nacido en Gran Bretaña, Benjamin Brereton Díaz y las esperanzas que los aficionados del fútbol han depositado en él, dirige las miradas a Penco y retrotrae el interés por conocer parte del historial materno del jugador. Ya los medios han relacionado al futbolista con los antiguos dueños de Fanaloza, empresa fundada por los Díaz en la primera mitad del siglo XX, con el pater familia don Juan Díaz Hernández y sus numerosos hijos. Entre los ascendientes maternos de Brereton hubo quienes no fueron ajenos a la actividad futbolera, ellos también destacaron en el balompié regional y pencón como veremos. 

         Gregorio Díaz Vergara –en Penco lo conocíamos por Goyo– era primo* de Genaro Díaz Martínez, abuelo de Benjamín Brereton. Goyo fue un buen jugador de fútbol a fines de los años 60, quien por su talento pudo haber integrado la selección chilena. Así lo recuerda, en conversación con nuestro blog, el presidente de la Corte Suprema, Guillermo Silva Gundelach ex vecino pencón y también ex futbolista amateur. Nos dijo lo siguiente:

GUILLERMO SILVA GUNDELCH,
Presidente de la Corte Suprema.
(Foto: diariojudicial.cl).

     «Jugué con Goyo en el colegio de los Sagrados Corazones y en la Asociación de Fútbol de Huachipato. Era una especie de Honorino Landa, muy rápido y con un dribling endemoniado, cuando uno lo marcaba, no sabía para cuál lado iba a salir. Fue mucho mejor que Francisco Pinochet y Julián Urrizola, otros compañeros de colegio de esos tiempos que llegaron a la selección chilena. Su hermano Fernando Díaz, hoy médico, también jugaba. Sin embargo, Goyo era imparable en la cancha, pero nunca se interesó por el fútbol profesional. Falleció hace unos años».

F. PINOCHET
y J. URRIZOLA
en Dep.
Concepción 1972.

        Era un espectáculo ver jugar a Gregorio Díaz Vergara en la cancha de Gente de Mar, por ejemplo, con la camiseta de Fanaloza. La gente le tenía gran estima y lo avivaba mientras Goyo hacía de las suyas en el área rival, dejando atrás, a muchos del equipo contrario. Hay que destacar que jugaba de igual a igual con jugadores pencones, muchos de ellos obreros de la fábrica locera. Para él no había distinciones sociales, el fútbol homologaba a todos en la cancha.

      Otro miembro de la familia Díaz fue Guillermo Díaz B., persona que llegó a ser el complemento perfecto que tuvo la industria Fanaloza a comienzo de los años 50. Por esos días había asumido una gerencia en la fábrica, creada por su abuelo, pero para él, lo que realmente le llenó el gusto fue haberse convertido en el presidente del Club Deportivo Fanaloza, al alero de la empresa. En 1949 el club locero se incorporó al Campeonato Regional como protagonista, torneo que debutaba en la zona. Guillermo Díaz fue un apasionado del fútbol. No sólo potenció la plantilla del CD Fanaloza con la incorporación de buenos jugadores que trajo a Penco sino porque también le gustaba ver el fútbol callejero de los niños. Y no tenía que ir lejos, bastaba con que saliera a la puerta de su casa para presenciar pichangas en Freire casi esquina de Infante en Penco. Entre esos niños que pichangueaban a todo lo ancho de la calle (porque entonces se podía por el escaso tránsito), estaba Guillermo Memo Cartes. Al señor Díaz le interesó la habilidad mostrada por Cartes, quien lucía destrezas pateando una pelota de papel y otras veces de trapo, como era el uso entre los niños del pueblo que jugaban al fútbol en la calzada.

         «Un día de comienzos de los años 50 en que él estaba mirando una de nuestras pichangas me llamó y me preguntó mi nombre, le respondí Guillermo y me dijo: entonces somos tocayos», recuerda Memo cuando ya han pasado varias décadas de aquel episodio que él guarda en su memoria. Y, agrega, el fútbol infantil fue el tema de esa breve conversación de un niño con un adulto, pero no retiene más detalles. Una semana después, quizá cerca de la Navidad, un vecino golpeó a la puerta de la casa de Cartes, ubicada frente a la puerta de la casa de los Díaz por calle Freire, para decirle que don Guillermo Díaz quería hablar con él. «Cual no sería mi sorpresa, el señor Díaz me regaló una pelota de fútbol número 5, de cuero. Yo no lo podía creer. Ese mismo día nos fuimos con mis amigos a jugar una pichanga con pelota nueva a la cancha del caolín, que quedaba en el cerro, en un lugar donde antes se extrajo ese mineral», añade Cartes. Nuestro ex vecino pencón, funcionario del ex Banco Concepción, también consiguió reconocimiento en el ámbito futbolero de Penco y en la ciudad penquista. Estuvo muy cerca del profesionalismo puesto que en Audax Italiano se interesaron por su incorporación a ese club, pero desestimó la propuesta.

GUILLERMO CARTES, a la derecha, junto a
LUIS "Fifo" EYZAGUIRRE (foto de archivo de este blog).

          Hemos citado sólo un par de nombres de la numerosa familia Díaz ex propietaria de Fanaloza para mejor comprender los nexos de sangre, aproximaciones sentimentales y también futboleras de Benjamín Brereton Díaz luego de su llegada a la selección nacional. Sin duda su abuelo Genaro debió contarle muchas de estas cosas que hemos narrado aquí, y que sin duda hicieron que el gran Ben optara por defender a la roja, con la calidad aprendida en la cantera del Manchester United y en el exigente fútbol inglés.

GENARO DÍAZ aparece al extremo derecho de la imagen, publicada en el libro "Las Piezas del Olvido, Cerámica Decorativa del Penco 1962-1995", de Boris Márquez O.

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* Esta relación consanguínea está sujeta a confirmación.

Nota: Parte de la información de este texto fue obtenida del libro «Cerámica en Penco Industria y Sociedad 1888-1962», de Boris Márquez Ochoa.


Friday, June 11, 2021

TODAS LAS PALABRAS QUE HAY QUE AÑADIRLE A UNA FOTO ANTIGUA




NOTA DE LA REDACCIÓN: La foto superior tiene una interpretación que explicamos en las próximas líneas, con el aporte de amigos pencones, en particular de Manuel Suárez Braun y de la señora Nora Riquelme Araneda. Las fotografías actuales que complementan la nota y que se refieren a los lugares de los números sobreimpresos, fueron producidas por Jaime Robles Rivera, presidente de la Sociedad de Historia de Penco. Esta colaboración entusiasta, que agradecemos, nos permite observar las diferencias del pasado con el presente pencón. 

UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS puede ser una afirmación acertada, pero en este caso hay que complementar. La foto de Penco de más arriba debería corresponder a inicios de los año 30, a mi entender por las siguientes razones: se observan muchos sitios baldíos. Estos espacios urbanos ya tenían casas en los 50, años que tengo en el recuerdo. Los sitios abiertos que se observan servían para criar animales de trabajo y de corral. La casa esquina de la familia Aburto (N° 3) se ve que remata en ángulo recto, seguramente se dañó con el terremoto de 1939 y la esquina se reedificó cambiando el ángulo por una reconstrucción semi circular, como lo conocimos hasta el 27/f. (Así se veía, como se aprecia en la foto de abajo con la Elbita Aburto en el ángulo derecho).  
        Sin embargo, hagamos un recorrido por la foto, siguiendo el orden numérico. N° 1 Este cerro hoy en día está poblado completamente, alguna vez la gente lo llamó el cerro La Cruz. El fotógrafo que hizo la imagen tuvo la buena idea de escalar un poco, alcanzar el plano superior y así obtuvo esta interesante perspectiva. N° 2 La foto muestra los tejados de la casa esquina de la Rosita Bravo, hoy en día hay allí un centro para dializados. N° 3 corresponde a la casa de la familia Aburto, en la esquina de Las Heras con Alcázar conocida por los vecinos como la casa de la Elbita. Este edificio completo fue demolido después del terremoto de 2010. N° 4 sitio vacuo en Freire con Alcázar donde después del 39 se construyeron los pabellones de emergencia. N° 5 la manzana de Freire con Alcázar y Cochrane. En ese espacio a finales de los años 50 se levantó la población Perú. N° 6 la enorme edificación que se observa y su chimenea correspondieron a la industria de propiedad de Gildemeister, en la esquina de Yerbas Buenas con Blanco. Allí se procesaban huesos para la obtención de subproductos, entre ellos la cola de pegar para carpintería. La fábrica tenía una entrada para el ferrocarril. Dicha variante estaba en la esquina de El Roble con línea férrea. En ese lugar se construyeron en los años 70 los edificios de departamentos Lord Cochrane. N° 7 Esquina de Yerbas Buenas con Las Heras. N° 8 Cerro Bellavista donde actualmente se encuentra el monasterio de Las Trinitarias. Y N° 9, se ve el muelle de la Refinería que se iniciaba en la calle Talcahuano. 

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Nota de la Editorial: el siguiente texto es un cuento de mi autoría, a propósito de la actividad de tener que ponerle fechas a fotos muy antiguas y lo escribí aprovechando también el tiempo que me dispensa la cuarentena. 
             La ficción está ambientada en Penco y es muy entretenida.
EN LA IMAGEN superior, la antigua casa de los Aburto. La persona que va en bicicleta es don Manuel Jesús Aburto, hijo del dueño de la propiedad del mismo nombre. En el óvalo derecho, Elba Aburto, hermana de Manuel Jesús. (Info, Nora Riquelme). La foto de abajo, la misma esquina en la actualidad.


             EL SECRETO DE LAS FECHAS DE LAS FOTOS

          Una apuesta, no otra cosa, era datar esas fotografías que la gente facilitó al museo para la nueva colección que se exhibiría durante el verano. Ninguna de ellas incluía fecha, así que situarlas en una línea temporal significaba eso, un juego de apuestas. Los viejos del equipo encargado de seleccionar las mejores imágenes para la muestra andaban más cerca con el año de cada foto que los jóvenes del museo quienes también se la jugaban. Una fotografía sin datos podría ser de tal año por esto, por eso o por aquello. Así, a tientas iban armando la exposición. La palabra salvadora para estos casos indescifrables provenía del latín: circa, que significa más o menos, alrededor de, por ahí por. 

          Para apoyar el circa y no cometer un error grosero se aplicaban algunas técnicas de datación: como por ejemplo, reconocer el papel de la foto y saber entre qué años se usaba, el corte de los bordes si cortaban con guillotina o tijera con filos de blonda, los timbres de fabricación del papel fotográfico impreso al reverso, si la superficie de la imagen era brillante o granulada, el milimetraje de la lente de la cámara, el encuadre. Esas consideraciones relativas al soporte de la imagen se tenían en cuenta cuando se buscaba la fecha aproximada. Difícil igualmente.

              Los más viejos también tenían ventajas cuando se trabajaba sobre la temática de esas fotos: la construcción tal no existía, esos árboles de allá tampoco, todos los hombres usaban sombrero, las mujeres vestidos largos. Eso que se ve en la fotografía servía para un circa. Una de estas personas mayores del equipo del museo, dijo con tono de queja: «¡Ay, si Irineo no se hubiera muerto!». Los otros lo miraron y se quedaron en silencio. El dicho trajo al tapete la habilidad de un pencón ya ido y que nadie recuerda.

            Irineo, un muchacho del pueblo, tenía la afición de interpretar las sombras producidas por los objetos iluminados por el sol, una técnica difícil de aplicar en general, como el propio Irineo lo reconoció una vez. Si usted quiere, era una manía nadie podía sacarlo de eso consistente en observar el paso del sol por la bóveda celeste de Penco. En eso se lo pasaba días enteros. La actividad no podía ser más aburrida, pero la hacía en forma meticulosa. Miraba concentrado la proyección de la luz y su incidencia en los objetos. Concluyó empíricamente que cada día era único de comienzo a fin, ninguno igual a otro debido a esto de la luz y de las sombras. Por sus observaciones hizo un boceto lleno de líneas curvas que representaban las inclinaciones sombrías y lo acopló al calendario. Irineo también había trabajado con las horas de cada jornada del año teniendo en cuenta que ninguna hora era igual a otra. Así llegó a acertar el día del año y la hora, cada vez que sus vecinos le mostraban fotos familiares para saber cuándo habían sido hechas. Nunca fallaba, bueno eso decían. Irineo tampoco usaba reloj, se sabía las horas y los minutos de cada día, mirando la sombra que su dedo índice levantado proyectaba sobre la palma de su mano teniendo en cuenta, eso sí, el día del año.

             La vez que Irineo llegó a dominar plenamente esta cuestión, pensó en el paso siguiente: determinar el año, sabiendo que ningún año era igual a los demás. Se tuvo que meter con cosas mayores, como por ejemplo formarse una idea clara de la órbita elíptica terrestre, sus afelio y perihelio, la eclíptica planetaria, las coordenadas exactas de Penco, el fenómeno cíclico de las manchas solares, los eclipses. Cuando logró comprender todo eso, bastante complicado por lo demás, le pudo apuntar sin errores al año exacto de la fotografía sobre la que le preguntaban y él añadía a mayor abundamiento el día y la hora en que fue captada.

           Irineo murió joven, tal vez 40 años, allá por 1960. Solamente sus vecinos de calle Membrillar supieron de la habilidad tan curiosa de este observador del sol y de su lumbre. También recuerdan que respondía preguntas relacionadas con fotos antiguas de Penco, su lugar de observación, nada más. No podía datar imágenes de otras partes, porque quiérase o no, la luz y las sombras tenían sutiles variaciones, dependiendo del lugar geográfico.
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El argumento de este relato de ficción se inspiró en el cuento «Funes el Memorioso», de Jorge Luis Borges. 
 

Las fotos actuales de esta crónica las produjo Jaime Robles Rivera, presidente de la 
Sociedad de Historia de Penco.