jueves, junio 23, 2022

PENCO DIO UN EMOTIVO ADIÓS A UNO DE SUS HIJOS PEDRILECTOS, SU ÍDOLO DE LA CANCIÓN PATRICIO RENÁN

PENCO DIO SU ADIÓS a Patricio Renán. A la izquierda, su hijo Sebastián Patrick interpreta la canción favorita de su padre "Cómo extraño a mi Penco" en la ceremonia religiosa en la iglesia de Penco; al centro una foto del cantante; y a la derecha su viuda Maritza Olivares porta el cofre con las cenizas.
 

             Ni el frío y ni la lluvia invernales de este 23 de junio de 2022 fueron impedimentos para que Penco rindiera un emotivo adiós a su ídolo, el cantante Patricio Renán, quien falleció el 5 de marzo pasado en Santiago y cuyas cenizas fueron traídas a la ciudad por su viuda y sus tres hijos, quienes viajaron especialmente de Estados Unidos donde residen, para cumplir con este deseo de Pato de quedar en la sepultura de su madre en el cementerio parroquial.

            Por la mañana se ofició una misa en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, a la que concurrieron centenares de personas. Muchas de ellas recordaron con nostalgia y secaron lágrimas cuando oyeron la voz de Patricio cantar «Cómo Extraño a mi Penco». Y Momentos después su hijo Sebastián Patrick tocó la guitarra e interpretó la misma canción, un tema lleno de carga emocional y melancolía. Concluida la eucaristía, su viuda Maritza Olivares condujo el cofre con las cenizas para llevarlas a su destino final, el nicho de su madre Elena Gajardo Tardón, fallecida en 1961.

ESCENAS de la ceremonia de adiós en el cementerio parroquial de Penco.

          Por la tarde se realizó una ceremonia junto a la Casa del Adulto Mayor, instalada en la ex estación ferroviaria, donde el alcalde Víctor Hugo Figueroa y Sebastián Patrick Sánchez Olivares descubrieron una placa sobre un pedestal con el nombre. En el acto hubo muchas personas y en el lugar el alcalde informó que el espacio público aledaño se llamará desde hoy plaza Patricio Renán.

          Fueron momentos muy emotivos para los presentes recordar la figura de Pato quien vivió toda su niñez y juventud en Penco y jamás olvidó sus raíces. Decía siempre con orgullo ser hijo de esta comuna. Sus primeros años de educación los siguió en la escuela N° 31, ubicada entonces en el solar donde actualmente se levanta el gimnasio municipal. Cuando terminaba su adolescencia saltó al estrellato gracias a su voz privilegiada, sus dotes naturales de artista y esa personalidad que lo catapultó a la fama.

         Cuando ya caía la tarde concluyó esta jornada de ceremonias del adiós pendiente de Penco a su estrella de la canción, el artista popular más conocido y querido que haya tenido la comuna en su historia. Pasarán muchos años y su nombre permanecerá ligado al corazón del pueblo que lo vio nacer, crecer y triunfar.

EL ALCALDE FIGUEROA descubre la placa de la plaza pencona que llevará desde hoy el hombre de Patricio Renán. A la derecha, los tres hijos del artista de Penco María Elena, Sebastián Patrick y María Verónica posan junto al pedestal con el nombre de su padre.

NOTA: Las imágenes son fotogramas de videos subidos a redes sociales.

martes, junio 21, 2022

UNA MIRADA REFLEXIVA HACIA ESOS PERSONAJES TEMIDOS DE PENCO EN EL SIGLO XX

ILUSTRACIÓN AD HOC del texto El cuco, publicado en El Tesoro de la
Juventud (1937), Tomo15.
 
 

        Penco y sus miedos

Por Juan Espinoza Pereira, Docente, desde Copiapó.

          Hay mucha literatura que aborda el miedo desde diferentes dimensiones, pero no es el momento ni el lugar de teorizar sobre el tópico. De manera bien sucinta recurrimos a la «santa» RAE y nos indica que es un «recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea». Hemos de convenir que el miedo no es connatural al ser humano, sino una creación social que proviene desde los orígenes de la humanidad y que tiene un propósito específico como lo es el control social, es decir el miedo es provocado por un(os) sujeto(s) en contra de alguien para lograr dominarlo. 

         Este mecanismo de represión social no solo fue aplicado por los jerarcas de las primeras civilizaciones, sino que también ha sido utilizado por los primeros Estados hasta el estado moderno (análisis aparte necesitaría la función del Estado durante 17 años en Chile, que gobernó utilizando el terror, el miedo). Pero cuidado, el miedo también siempre ha sido y es utilizado en el hogar para el control familiar, en especial para modelar a los hijos(as): «te voy a acusar con tu papá cuando llegue» le decía la madre a sus hijos cuando sus comportamientos se apartaban de la conducta correcta; «le voy a decir a tu mamá de lo que hiciste…», amenazaba el padre a sus hijos cuando éstos no le hacían caso en algo. En la escuela ocurre otro tanto: «si no se portan bien voy a informar a la dirección», les dice el profesor(a) a los educandos cuando su comportamiento es disruptivo en una clase poco motivante (mis profesores y profesoras de la escuela N°90 jamás amenazaron a ninguno de sus estudiantes). Con esta verbigracia, queda en claro que el miedo, es una herramienta de control social (1) con el propósito de amedrentar a alguien cuando las actuaciones y argumentos han sido pobres y contradictorios; entonces, se recurre a provocar angustia en quienes se quiere dominar y un sinfín de consecuencias negativa para el futuro del infante.

          Llama la atención la figura del cuco (que incluye hasta una canción), muy utilizado por los adultos pencones y américa en general, con diferentes nombres, según el país. La figura del cuco tiene su origen con la llegada de los primeros viajeros europeos a América (Colón, Vasco Da Gama y otros), los portugueses relacionaron la forma de una calabaza, en una de sus andanzas con la tradición europea para provocar miedo; calabaza que se instaura en la cultura y tradición en México y tergiversada con la película Coco (mis disculpas a la fanaticada de la cinta). Para los suramericanos, se nos presentó y difundió un cuadro de Goya («Que viene el Coco», 1799). La típica sábana con algo debajo y que sorprende al incauto. En suma, el cuco no es creación chilena, ni pencona, viene desde hace muchos siglos.

        QUE VIENE EL COCO,
Goya, Museo El Prado.

            Uso este breve marco, para revelar que en todos los pueblos/ciudades utilizan personajes atávicos casi todos caracterizados por la pobreza y la maldad y cuyo propósito es mantener el control de los niños(as) cuando no acatan las normas que la familia quiere imponer sin argumentos dialógicos, sino que apelando a las emociones.

                Quienes crecimos en el Penco del siglo XX, pero con tradiciones y fantasmas del siglo XVI, en más de una oportunidad fuimos amenazados con un lenguajear emocional (Maturana) que oscilaba entre el campo y una ciudad que se industrializaba; entonces, eran utilizados algunos personajes propios de Penco, para quienes pido las disculpas por declarar los nombres de aquellos personajes que vi transitar por las calles y barrios de Penco desde pequeño y que, sin quererlo ellos, servían para este control social que hemos descrito:

         ‒Cachulo: personaje andrajoso y caminante de todos los caminos rurales que conducen a Penco, de este a oeste, de norte a sur; de aspecto descuidado, su cuerpo siempre estaba arropado sin considerar la estación del año; un morral donde guardaba desde comida en descomposición hasta cosas sin valor económico.

         Siempre sucio y mal oliente; se le podía ver subiendo por el Camino Real desde Penco hasta Primer Agua, Roa, alrededores de Florida, Manco, La Patagua y nuevamente Penco, con llegada a los almacenes de calle Cruz donde se tomaba un respiro el campesinado después de vender el carbón o leña. El Cachulo era un caminante, sin habla, emitía sonidos guturales y poco sociable; se dedicaba a observar y de vez en cuando emergía una risa sin visos de ciudadanía. A las madres les infundía temor debido a su mirada profunda y una sonrisa desdentada que podía ser interpretada de cualquier manera, casi siempre de temor; entonces, era recurrente la expresión de las madres: «si no te portas bien, vendrá el Cachulo y te llevará»; «arranquen que viene el Cachulo», se decía en los juegos populares…¿Quién era?, aún no lo sé… ¿de dónde venía?..., ni idea… ¿agresivo? ¡Jamás!

         ‒La Marta Rosa: mujer caminante, cuyas sendas estaban abiertas desde Penco hasta Portezuelo, Ñipas, Menque y quien sabe qué otros pueblos… eran recurrentes sus andanzas por el centro de la ciudad y las poblaciones de Cerro Verde Alto gritando «¡quiero un hombre!» y que con el tiempo, la frase la asocié con Diógenes el Cínico, cuando al medio día caminaba por Atenas con una lampara en sus manos buscando a un hombre. Sus ojos siempre semi abiertos daban la sensación de una ceguera. Una gran bolsa con ropas viejas a sus espaldas, la hacía parecer siempre de viaje. Las madres del entorno, amenazaban a sus pequeños que no obedecían sus órdenes … «¡le voy a decir a la Marta Rosa que te lleve!»Y los niños entraban a las casas por temor.

         ‒El Tieso: personaje que visitaba de vez en cuando las poblaciones de Cerro Verde Alto y, en particular a quienes conocía y les tenía confianza. Casi sin habla, pero una amplia sonrisa que la expresaba detrás de las ventanas y por sorpresa de manera intempestiva, asustando a todo el mundo… no solía pedir nada, pero sí trabajo en algún patio como picar leña, sacar basura, etc. Recuerdo que en una conversación me dijo que su mujer era Petronila Neira, me dejó anonadado ya que no calzaban las fechas… en otra conversación me dio a entender que él aún conversaba con Petronila y que estaba enamorado de aquella mujer; yo solo le escuchaba, jamás le pregunté nada; era recurrente en las mamás de la época decir: «¡Cuidado que viene el tieso, éntrense!».

           ‒El Vitoco: personaje popular en las poblaciones Juan Pérez y Bahía Penco, siempre pidiendo “agüita de ajenjo” para su dolor de estómago, todo el mundo le daba de comer y lo abrigaba con ropajes en desuso que él se los ponía unas sobre otras sin importar la estación del año; a veces asustaba a los niños levantando sus manos y emitiendo un grito sin llegar a la violencia. Era divertido escucharle gritar el nombre de su amada de un cerro a otro cuando alguien maliciosamente le dada un trago de alcohol a beber. Una vez le escuche decir: «…No soy lo que ustedes creen». ¿Qué habrá querido decir? ¿quién era en realidad? «¡Te voy a echar al Vitoco!», solían decir las madres a sus hijos cuando se portaban mal.

          ‒El Casero: un vendedor de pescado que pasaba en las mañanas vendiendo sus productos marinos junto a la Casera, siempre en estado etílico. Por su aspecto era un personaje extraño: alto, blanco, ojos azules, una hermosa sonrisa que regalaba a todos, buen vocabulario, manos delicadas y cantor. Cuando andaba solo vendiendo, lo regalaba todo, el dinero no era su tema; las especulaciones de entonces decían que era hijo de un doctor de Concepción, cuando lo interrogamos con algunos amigos se limitó a señalar: «yo soy yo…». Respuesta genial para los ingenuos. Con el tiempo concluí que ese hombre también andaba buscando al ser humano que, en vez de una linterna como Diógenes, en su brazo llevaba una canasta con pescado, pero muchas madres lo usaban para asustar a sus hijos cuando desobedecían sus órdenes, cuando era necesario mantener un orden social-familiar.

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           ¿Cuántos otros personajes cucos conocen los que leen este blog? ¿Cómo se asustan hoy a los niños para que obedezcan las reglas familiares que tal vez están obsoletas? Cabe preguntarse también ¿Por qué no dialogar con los niños en vez de usar la figura de personas diferentes para provocarles miedo?

Con el paso del tiempo, cada uno de los personajes mencionados los he ido re-significando, ya no son cucos, sino personas diferentes al establishment de la época.

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(1) Quien desee adentrarse en este tema podría leer a Sigmund Freud y su Filogénesis Social.

sábado, junio 18, 2022

MUERE CARLOS CROVETTO, ÚLTIMO AGRICULTOR QUE APRENDIÓ TÉCNICAS DE LA GRANJA COSMITO

RASTROJO de sembrado con cero labranza en Chequén. / CARLOS CROVETTO (Q.E.P.D.)

          Caminábamos loma arriba a campo traviesa sobre el rastrojo, ya era bien avanzado el otoño. Carlos Crovetto a mi lado me preguntó «¿sientes la suavidad del suelo en cada pisada?». Cierto, como caminar por una alfombra. Bastaba prestar atención con todos los sentidos al estímulo que captaban nuestros pies protegidos con grueso calzado. Entonces uno se daba cuenta que de debajo provenía un sutil mensaje de vida emitido por la tierra. Mi acompañante sonrió de mi sorpresa. La diferencia se hizo aún más patente cuando tuvimos que caminar por el cascajo de un camino duro y compactado. Estábamos en «Chequén», su fundo cerca de Florida.

       Exáctamente detrás de la pregunta que me hizo de la sensación de las pisadas descansaba toda su filosofía. Carlos Crovetto, un enamorado más que ninguno, del suelo que sustenta la vida en el planeta. Él había leído toda la literatura científica sobre las características del sustrato, desde la química a la biología. Observó y estudió directamente el comportamiento del suelo, sus componentes y la vida animal y vegetal microscópica que se agitan en la masa terrosa. Fue así que puso en práctica una idea revolucionaria en el agro, producir sin roturar el suelo, sin interrumpir los procesos de la capa vivificante bajo sus pies: la agricultura con cero labranza. Esto es que no se usa arado de ningún tipo para sembrar, sino que se emplean equipos específicos para ese fin que no rajan el suelo. Desde ese fundamento intelectual y práctico desarrolló «Chequén» para transformarlo de medio natural bruto en un vergel productivo. La virtud de su empeño no sólo le produjo frutos, sino que el fundo mismo cambió del aspecto inculto original a una belleza paisajística con tranques artificiales, bosques, chacras y praderas...

        Carlos Crovetto venía a Penco con frecuencia. De muy joven se interesó por el desarrollo de la granja Cosmito que impulsó Crav. Conoció y conversó mucho esas materias con el agrónomo austríaco Walter Zwillinger, por así llamarlo “padre del proyecto Cosmito” tan exitoso en sus años. Se empapó de esas ideas y conocimientos hasta que tuvo la oportunidad de ponerlos en práctica él mismo y su hermano en el fundo heredado de su padre.

         Por su amor infinito al suelo, fuente de vida, difundió estas ideas en Latioamérica: Brasil, Uruguay, Argentina. En Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia y España. Escribió tres libros sobre el tema, traducidos al inglés y al francés. Publicó decenas de artículos técnicos y científicos en revistas especializadas nacionales e internacionales.

CARLOS CROVETTO en Chequén, 2015.
          Carlos Crovetto también compuso poesías en las que el tema recurrente fue su preocupación --dolor al fin--  por el impacto del arado en las siembras. La siguiente es una estrofa de «Trigo Dorado Contiene la Muerte», una elegía de la que es su autor: 

                            «Tus espigas al viento 

                                      muestran la riqueza de la vida 

                                      y la pena de la muerte, 

                                      por qué tienes que zanjar 

                                      mi tierra para tenerte».

       Su mensaje llegó a miles de agricultores en todo el mundo acerca de la conveniencia de sombrar con cero labranza, sin roturar el suelo. También oyeron sus charlas productores del agro con los auditorios a capacidades completas, especialmente en Argentina. Carlos Crovetto es tema de un libro. Estas líneas sólo son un pálido reflejo de lo que fue su fecunda vida.

       Las pocas veces (cada vez más escasas) que pude cruzar algún rastrojo de un campo cultivado con esa técnica y percibir mis pisadas, advierto la suavidad bajo mis pies, es el suelo vivificante, el sueño que acarició y cultivó Carlos Crovetto (1933-2022).

       La siguiente es una galería de imágenes de «Chequén», su adorado campo de Florida obtenidas el 2015.





MANUEL SUÁREZ conversa con Carlos Crovetto en el fundo Chequén .

ENTRADA A CHEQUÉN. Curiosamente un arco iris parece dar la bienvenida.




 

viernes, junio 17, 2022

UN SUEÑO DE PENCO, TENER UN ESTADIO DE LA COMUNA

 

POR ABEL SOTO MEDINA   

      Un día como hoy, pero de 1952, el alcalde de Penco, de entonces, debió haber estado muy contento, dado que el gobierno central, por intermedio del Ministerio del Interior, le había acogido la solicitud de autorización para que la Municipalidad pudiera solicitar un préstamo de $2.000.000.- (dos millones de pesos), a las instituciones financieras de la época como la Caja Nacional de Ahorro, para así poder materializar obras significativas para la comuna. En este petitorio el alcalde había fijado en 7 puntos su esperanza para los adelantos que sin duda traerían una mejor calidad de vida de todos los vecinos de Penco . Independiente de los 7 ítems involucrados me detendré a comentar 4 de ellos:

1) El signado con la letra b para construir el puente de calle Las Heras, valor $ 400.000.-

Dicho puente fue construido al año siguiente es decir 1953, nadie puede dudar todo el servicio que ha prestado esa obra que desde hace 69 años sigue luciendo como en sus mejores días, más aún que hoy está adornada con jarrones ornamentales, que hacen volver románticamente al pasado, cuando uno camina sobre sus aceras. Una placa de bronce recuerda que fue construido por la Municipalidad el año 1953, un aplauso grande a quienes dieron paso a esa realidad.

Los ítems indicados en las letras que a continuación detallo son aquellos que dieron origen a esta nota.

d) Para compra de terrenos destinados a construir el Estadio Municipal $ 100.000.-

e) Para compra de terrenos destinados a construir el Teatro Municipal $ 100.000.-

f) Para compra de terrenos destinados a construir un campo de Deportes en Lirquén $ 200.000.-

Ustedes ya los vieron, o sea, hoy 17 de junio de 2022, la ley cumple 70 años y la comuna de Penco sigue sin contar con esas instalaciones, cercenando el desarrollo de las Artes y el Deporte, que a no ser por voluntades ajenas del pasado, que sin ninguna mezquindad pusieron a disposición de la comunidad las instalaciones que disponían, para que se practicara allí, tantas actividades que nos llevan a recordar indudablemente a grandes exponentes. Tal situación, dejo a cada uno de los lectores pues estoy seguro que vendrá a su mente más de uno en las distintas ramas, por ello destacar a uno en esta nota sería ir en desmedro de los que se pueden quedar en el olvido. Pero el olvido se espera que quede en el pasado y que forme parte del ayer.

La presente nota no tiene otro objetivo que el ver realizado un sueño para la comunidad local esto es que Penco tenga su Estadio, para que nazcan nuevas instituciones Deportivas. Basta con nombrar lo que fueron Fanaloza, Minerales, Vipla, Coquimbro Crav, LozaPenco y reforzar su entusiasmo y triunfos a los clubes como Gente de Mar, Juventud Membrillar, Alcázar, Deportes Lirquén, quienes lucen en sus vitrinas trofeos de Recopa y Copa de Campeones, amén de los otros equipos existentes, como Carlos Dittborn, La Cruz, Cerro Porteño, Barrabases, Toltén, La Guzmán, Lord Cochrane, Baquedano, mi querida Iberia, y el gran Nacional, pero qué me dice usted señor de la vecindad de Cerro Verde, que tiene 3 equipos: Torino, Alianza y Juventud, digno de admiración ¿verdad?

Lo que ayer no se pudo, sí se puede lograr en el hoy, es por eso mi humilde llamado a quienes están en cargados de dirigir las instituciones pertinentes para que más temprano que tarde vuelvan a sentirse los aplausos y gritos de las graderìas apoyando a los colores de sus equipos, para que volvamos a presenciar nuevamente a Universidad Católica, Colo Colo, equipos que en su ocasión se enfrentaron a Coquimbo Crav y Lozapenco respectivamente.

Los dirigentes deben golpear las puertas necesarias, las autoridades elegidas por mandato popular deben cooperar para entregar Deporte y Recreación y un Estadio trae consigo una mejor calidad de vida.

Mis respeto y reconocimiento a los Dirigentes de la Rayuela por haber dado el primer paso en golpear puertas al reunirse con el Gobernador del Biobío y tratar de conseguir que sus instalaciones sean mejoradas para la práctica de su deporte.

No esperemos 70 años más, ni que Penco entre a los Records de Guinnes, de ser la única comuna de Chile que no tiene un Estadio.

EL CUERPO LEGAL que favoreció a Penco, pero cuyos resultados no se vieron
en su totalidad.




lunes, junio 13, 2022

UN MÉTODO DE APRENDIZAJE PARALELO APLICABAN PROFESORES DE PENCO

                Los profesores y las profesoras de la antigua escuela n° 31 de Penco, posteriormente n° 90, no perdían la oportunidad de enseñar aún en las reprimendas. Para llamar la atención a algún alumno incumplidor o desordenado se valían de ejemplos académicos, no cotidianos ni menos aún vulgares, con los que motivaban el aprendizaje y propendían a modificar conductas; una suerte de enseñanza paralela. Eso hablaba muy bien de ellos mismos como docentes y como personas.

PROF. LEYTON
       Veamos un par de casos. Cuando un estudiante, sentado en su banco, estaba abstraído en actitud ausente y era sorprendido por una pregunta del maestro surgía uno de estos ejemplos. El señor Servio Leyton, quien al no obtener respuesta de su alumno le formulaba una segunda pregunta: «¿tú te llamas Enrique Araya, ¿no? ¿Sabes quién es Enrique Araya Gómez? No. Es el autor de la novela chilena “La Luna era mi Tierra”». Las risas venían a continuación, porque el aludido comprendía al instante que lo habían pillado pensando en otra cosa ajena absolutamente a la materia de la pregunta. Estaba pajareando.

        En las clases de caligrafía los estudiantes, guiados por sus maestros, realizaban distintos ejercicios sobre sus cuadernos para soltar la mano y conseguir una letra manuscrita uniforme, elegante, legible y decente. El propósito era mejorar la escritura.

PROF. BUSTOS
     En este contexto, en una clase de historia, por ejemplo, el profesor Jorge Bustos, luego de corregir pruebas dijo que no pudo evaluar una de ellas porque no logró entender la letra. Mostró la hoja a los estudiantes y pidió al autor que se identificara porque simplemente no distinguía de quién se trataba. Cuando el muchacho en cuestión dijo yo soy, el profesor Bustos gastó un comentario certero: «Estuve a punto de perdirle a Champollion que me ayudara a traducir, pero lamentablemente está muerto». Como correspondía las risas afloraron cuando Bustos explicó que Champollion descifró los jeroglíficos egipcios. El curso comprendió que la letra del compañero responsable era endemoniada.

         Estos dos ejemplos bastan para recordar cariñosamente a esos maestros quienes no se salían del concepto escolar para reprender (enseñando) a los alumnos que se lo merecían; con ello daban pistas para investigar y acrecentar bagajes de conocimientos de todos los estudiantes del curso.

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REFERENCIAS:


Enrique Araya Gómez (1912-1994) fue un abogado, diplomático y escritor chileno. Su novela "La Luna era mi Tierra" se publicó en 1948 logrando gran éxito y es considerada una de las pioneras en la literatura humorística chilena.

Jean Francois Champollion (1790-1832) egiptólogo francés que logró descifrar la escritura jeroglífica de los antiguos egipcios gracias al hallazgo de una piedra, llamada Rosseta que contenía un texto jeroglífico con su versión en copto y en griego antiguo. 

domingo, junio 12, 2022

ATENCIÓN PENCO: EL IMPACTO NEGATIVO DE LA MINERÍA

 NOTA DE LA EDITORIAL: El abuso con la naturaleza y el despojo de riquezas de la tierra se denuncian con frecuencia en las redes sociales, no así en los medios formales de comunicación, que prefieren abordar vanalidades. El siguiente texto fue elaborado por el profesor pencón Juan Espinoza Pereira con residencia en Copiapó, quien nos hace una advertencia del impacto que tendría para Penco la explotación de elementos biolantánidos. Para ello Espinoza se vale de su experiencia diaria de lo que él ve como resultado de las faenas mineras en el norte de Chile.

HUASCO, contaminación por faenas mineras.


UN ACTO FALLIDO DE LA SOCIEDAD 

OCCIDENTAL EN PENCO

Texto y fotos Juan Espinoza Pereira (Docente), desde Copiapó

         Los pueblos originarios en todos los continentes se reconocen como un ser-estar-siendo, en palabras simples un sujeto que está en un medio ambiente que le permite habitar, tener su alimentación; pero al mismo tiempo al estar en relación con otro sujeto puede construir eco-comunidades que le permite darse cuenta de su entorno y construirse a sí mismo cuando entra en relación con el otro. Lo expresado no es una utopía, ni menos aún ha de asociarse con algunas posturas religiosas; por el contrario, las actuales sociedades racionales occidentales, tienen sus orígenes en las eco-comunidades y que aún existen en pleno siglo XXI como el mundo andino, las comunidades de la costa (desde los changos, pasando por lafkenches, huilliches, etc.) o las comunidades mapuches. Hoy, tanto las eco-comunidades como las sociedades occidentales cohabitan de manera desigual ya que hay una supremacía por la racionalidad como la mejor manera de conocer, interpretar y construir realidades artificiales a través de la técnica.

          Las palabras anteriores, son para realzar algo que presencié en Penco en el mes de febrero de 2022, donde unos jóvenes se encaramaban en unos postes para desplegar una propaganda relacionada con un plebiscito medio ambiental, unas maniobras arriesgadas ya que ninguno portaba elementos de seguridad; las pancartas indicaban la fecha de la consulta ciudadana.

OTRA VISTA de la contaminación por la minería en Huasco.

      El tema me hizo pensar rápidamente mi actual entorno (Atacama) que es un territorio casi completamente de sacrificio, donde los laboreos mineros y empresas que colaboran con la pequeña, mediana y gran industria minera cada día destruyen no sólo el medio ambiente, sino las comunidades y las micro sociedades que se han levantado. Imaginé a Penco con una faena minera de Biolantánidos, los pseudo-discursos en pro del empleo, el progreso de la ciudad, el incremento de circulante y, en fin una pléyade de falsas promesas que jamás de cumplen, excepto la destrucción del medio ambiente, imaginé en Penco los millones de toneladas de relaves que veo en mi transitar diario (Copiapó), imaginé la bahía de Concepción muerta, sin peces ni mariscos producto de la contaminación del mar como ocurre en Chañaral, Caldera y Huasco; imaginé el fundo El Cabrito sin árboles, con millones de toneladas de estériles formando cerros artificiales, como ocurre en Capote (Freirina) o Guantemé (Vallenar).

CONSTRUCCIONES ABANDONADAS, herencia de la minería en Guantemé, Vallenar.

           Con tristeza por lo que podría venir y mi imposibilidad de votar, debí volver al norte; mi alegría fue inevitable al ver los resultados del referéndum: 99% del universo votante había rechazado la propuesta y tan sólo el 0,9% había caído en los cantos de sirena de empresarios inescrupulosos, ofertando una mejor sociedad para Penco, cuando todos sabemos que las ganancias no se quedarían en la comuna, excepto el gran socavón y la contaminación a perpetuidad. Entonces, vuelvo a pensar en aquellos jóvenes colgando de los postes, bien valía el riesgo, porque ellos estuvieron por sobre los demás, ellos privilegian las eco-comunidades por sobre la sociedad occidental que tiene como bandera la racionalidad.

         Un abrazo fraterno desde la distancia para cada una de ellas y ellos, su accionar no fue ni será en vano.

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  • Sugiero leer hermosos libros como:

  1. El Cáliz y la Espada,” Eiler, R.

  2. “La Invención de la Naturaleza”, Wulf, A.



miércoles, junio 08, 2022

SÓLO IMÁGENES NOS QUEDAN DE DOS EDIFICIOS PRECIOSOS


          Las fotografías muestran dos aspectos que en el pasado tuvo la esquina de Infante y Cochrane. Aunque no sabemos qué hubo antes en ese lugar, fijamos como punto de partida de este texto el hermoso teatro de Fanaloza (imagen de la derecha), de línea clásica y de soberbia fachada, edificado en los años 30. Sin embargo, esta belleza arquitectónica sin paralelo en la ciudad tuvo una vida breve porque resultó destruida a causa del devastador terremoto del 24 de enero de 1939. Aquella noche terrible la función estaba suspendida, por lo que gracias a la providencia no hubo víctimas. La empresa locera desestimó reconstruir un nuevo teatro y decidió levantar en ese espacio su casa central o de administración.

        Para el nuevo edificio, asísmico esta vez, los dueños de Fanaloza no escatimaron recursos y buen gusto, igual que con el teatro, porque la moderna estampa de la casa entral derrochaba elegancia y estilo con una importante marquesina en curva. Tenía originalmente una entrada señorial con mamparas de doble hoja, acceso que después fue eliminado y transformado en ventana. Dicha puerta estuvo en la primera ventana de derecha a izquierda de la foto superior, donde se ve el arco. Se decidió dejar el acceso por el portón de vehículos de color azul que se aprecia al final. 

       La casa central de Fanaloza fue un edificio protomoderno con influencia de la Bauhaus. A pesar de las numerosas intervenciones a que fue sometido, algunas de las cuales rompieron la fineza del concepto como el bloqueo de la puerta que hemos mencionado o los vidrios del segundo piso que no coinciden en úmero con los originales del primero, el edificio no decayó. Un detalle interesante fue la marquesina que no tomó toda la curva, como se puede ver en la foto, para indicar de modo intencionado el lugar de la entrada al inmueble... Bien, son comentarios tardíos de algo que fue.

           Y vino el terremoto del 2010 que afectó las edificaciones viejas de la industria de toda esa manzana, hecho que determinó demoliciones las que incluyeron al edificio de la administración, aunque éste no había sufrido consecuencias. De haberse remodelado, pudo ser destinado a otro fin, quizá para uso comunitario. Pero, se decidió demolerlo para dar lugar a un estacionamiento. Así son las cosas, ¡cuántas veces no respetamos el valor del patrimonio!


viernes, mayo 27, 2022

PALABRAS QUE AFLORAN ANTE LA BELLA PALMERA DE PENCO

NUESTRA PALMERA altísima y aristocrática es mucho más empinada que sus congéneres de Los Ángeles, California, ciudad ícono de este tipo de ejemplares arbóreos.

 

Texto y fotos: Abel Soto Medina

               La poetisa uruguaya, Juana de Ibarbourou, en unos de sus grandes poema, le escribía a la Higuera, que dentro de su huerto, si bien formaba parte del paisaje de su hábitat, a la luz de los otros preciosos árboles, la Higuera no era el más hermoso, porque estaban, ciruelos, limoneros y naranjos, que en primavera se vestían con preciosas flores y aromas, opacando a la triste Higuera, y es por eso, que ella, se acercaba y le murmuraba que el más bonito frutal era la Higuera... Quizás este poema es el estandarte para resaltar lo inadvertido, eso que siempre está, pero nadie lo ve, al igual que la piedra, que no tiene ninguna importancia, y sólo la cobra, cuando tropiezan con ella.

         Alberto Cortez, cuando le cantó al Perro Callejero, decía que formaba parte del paisaje, junto al Sereno, el Cura y todos los demás... Todo eso nos pasa a los pencones, que por años hemos visto a un árbol que aunque su porte impresiona nadie se detiene a admirar, aún cuando está ubicado en pleno centro, al costado norte del Estero de Penco y frente a la plaza Los Conquistadores. Esos puntos no son suficientes para distraer la atención hacia La Palmera, cual faro de Alejandría o del Cabo de Hornos ha iluminado el camino de muchas generaciones, como también ha visto pasar mucha agua por el Estero, inserta como alguien más, en el paisaje natural, algo similar a lo que le sucedìa a la Penélope de Serrat, que enloquecida de amor, no distinguía ningún sauce mayor; ella sólo esperaba a quien un día robó su corazón, nada le llamaba la atención, al igual que la Palmera para nosotros.
         
Pero quiero decirle que Walt Whitman, quien ponía lo natural en el primer lugar, basta recordar sus palabras, que la Zarzamora bien podía adornar los jardines del Paraíso, que el recorrido de una planta que hacía con el viento, no era menor al de las estrellas, que una vaca pastando con la cabeza baja, era una obra superior a todas las estatuas creadas por el hombre....y quizás no nos hemos detenido en Penco a apreciar esa obra que la naturaleza nos brindó, pero que hasta hoy el paisaje no resaltó.
          No te preocupes amiga Palmera, tú eres digna de la belleza, porque representas un brote hermoso de naturaleza, quién tiene tu altura, quién tiene tu altivez, sólo los grandes árboles que solitarios se dejan ver... hoy escuchas risas a tu alrededor, felices los niños que buscan tu redil, hoy escuchas sueños que ves venir...mañana es otro día, y mañana es otra vez, quiero que por muchos años sigas brindando tu altivez.
           Dedicado al más alto árbol de Penco, que pasa inadvertido, sin saber su especie, ni sus años, menos conocer quién lo trajo y quién lo plantó, un aplauso merecido por la obra que sembró.
EL CONSPICUO SUNSET BOULEVARD en Los Ángeles, California, rodeado de palmeras, pero que no podrían competir con la estampa de la palmera de Penco aunque pertenezcan a la misma especie.
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 La palmera ornamental de California que hemos aludido en las lecturas de fotos es de la familia Washingtonian filífera, a la que también correspondería la palmera pencona. 

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COMENTARIOS: 

–Una vez más confirmo que la sabiduría, en todo el sentido de la palabra, está en los años de experiencia y en la escuela de la vida, en la que cada uno asiste día tras día... Mis respetos al Sr. Abel Soto Medina. (Claudio Aravena en FB).

Mi sincera felicitación a mi querido hermano por resaltar algo tan nuestro como la palmera en el paisaje de nuestro Penco y muchas veces ni siquiera desviamos nuestra vista y deternos a contemplar su majestuosa bellleza... Su pluma, hermano, merece un respeto al escribir todo esto y sus recuerdos del barrio San Vicente, Cosaf, Refinería, Fanaloza, deporte antiguo y sus personas y personajes. Siga en esto, estaremos atentos a nuevas notas. (Jorge Soto).




domingo, mayo 15, 2022

PRESTIGIOSO FUE EL TRABAJO DE LAS ANTIGUAS LOCERAS DE PENCO

LOZA ETRUSCA
              

           Las loceras de Penco están en la memoria local, pero no hay de ellas ni un dibujo, ni un boceto, ni una historia. Sólo sabemos por la tradición oral que fabricaban loza de uso diario con arcilla conseguida a unas dos o tres cuadras del pueblo. Sin embargo, eso que ellas producían adquirió fama en todo Chile y se vendía en distintos lugares. La actividad dataría quizá desde los siglos XVII o XVIII, cuando la población local crecía y los elementos domésticos para cocinar o comer, que suministraban España o Europa, se hicieron insuficientes. Esta carencia se observaba en todas partes. La necesidad crea el órgano y las mujeres penconas comenzaron esta actividad en parte tambén gracias a que disponían de buena arcilla, blanda para amasarla en forma de barro...

MARÍA GRAHAM
           
            Para acercarnos a nuestras loceras y poder compensar esta falta de información, tendremos que flanquearlas, intentar otro camino, seguir si se quiere un método deductivo para llegar a la imagen de esas mujeres. La escritora y naturalista inglesa María Graham quien estuvo en Valparaíso desde abril de 1822 hasta febrero de 1823, escribió en su «Diario de mi Residencia en Chile» que publicó en Londres en 1824, un par de líneas sobre la loza chilena. Dijo que ésta se fabricaba mayormente en el área de Melipilla cerca de Santiago y en Penco. Afirma que la vajilla es obra de mujeres, mientras que las grandes vasijas y tinajas destinadas a guardar vinos es tarea de hombres. Añade que la loza se cuece en grandes hornos hechos en las laderas de los cerros usando para ello buena leña: la espinella o pequeño espino.

PLATO DE FABRICACIÓN INGLESA sobre la base de diseño e inspiración en el arte etrusco.

          

         Sin embargo, destaca Graham con todas sus letras, su conocimiento y su cultura que «he visto en Valparaíso jarros fabricados en Penco que nada tendrían que envidiar a la loza etrusca». Incluye en esta categoría también a la loza de Melipilla. La loza etrusca la desarrolló ese pueblo de la península italiana, los etruscos, que poblaron gran parte de la actual Toscana en el 750 a.C. y que es considerada piezas de arte. Tanto así que la industria británica de loza tiene líneas de producción inspiradas en el trabajo de ese pueblo. Graham dijo que es una lástima que no haya más loza de Penco a la venta en Valparaíso la que por su calidad y poca oferta alcanza precios muy altos. Ella no habla de cacharros, sino que de loza estableciendo así una clara diferencia entre productos toscos y cerámica bien elaborada. Si hubieran sido cacharros de greda, no los habría comparado con el arte etrusco. Agrega la escritora que esa loza estaba trabajada con algunos elementos que le otorgaban ciertos brillos y colores.

FERNANDO PULGAR A.
           Fernando Pulgar Ávalos (QEPD), ex químico de Fanaloza en los años 50, en una entrevista se refirió a las antiguas loceras de Penco, las que llegaron a desarrollar una industria, anterior a la instalación de una fábrica en la forma que conocemos. Añade Pulgar que tenían a disposición arcilla de calidad con la que podían moldear utensilios los que eran cocidos en hornos apropiados. Hay que situar esta actividad hacia finales del 1800.

          De esta manera nos damos una idea de esos personajes que no conocimos pero que hicieron un excelente trabajo, dándole fama nacional al pueblo por la calidad de su producto,  mucho antes de la manufactura industrial y comercial de la loza de Penco. 

   

jueves, mayo 12, 2022

UNA HUELLA HUMANA PREHISTORICA NOS DA PISTAS DE NUESTRO PASADO

LA HUELLA HUMANA PREHISTÓRICA de Osorno, a la izquierda. A la derecha, la recreación artística de cómo se pudo haber producido.
         
        Un equipo de arqueólogos de la Universidad Austral, UACH, descubrió en 2010 la huella de un ser humano prehistórico sobre barro petrificado en Osorno. Estudios la dataron en 15.600 años siendo hasta hoy la más antigua descubierta en América.
         Esta huella de un pie derecho desnudo de 23 cm., perteneciente a un individuo de 70 kilos reafirma una nueva teoría que propone que hubo migraciones no sólo en Alaska a través del estrecho de Bering originadas en Oriente sino que también llegaron seres humanos por el extremo sur de Chile vía la Antártida.
        El 6 de mayo de 2022, la Municipalidad de Osorno aportó fondos para proseguir la búsqueda de más indicios prehistóricos en el barrio de Pilauco Bajo, donde está el sitio de tan interesante hallazgo.

EL EQUIPO DE CIENTÍFICOS DE LA UACH trabaja en la búsqueda de
nuevos vestigios humanos en Osorno, dirigidos por Karen Moreno.

       El rastro encontrado en Osorno, así como años antes se hallaron restos de un grupo humano primitivo en Monte Verde cerca de Puerto Montt y después los conchales descubiertos en Playa Negra, en Penco, son importantes aportes al conocimiento de nuestro pasado remoto que se remonta a milenios anteriores a la Conquista de los europeos. Harto se ha avanzado. 
        Sobre este tema trata el texto que viene a continuación, un intento por comprender y relacionar el pasado de nuestros pueblos aborígenes y la modernidad que representó la llegada de los europeos.

BUSTO DEL CAPITÁN 
JUAN BAUTISTA PASTENE

    LAS HUELLAS EN PEGUCO

       Nos falta conocer más acerca de nuestro Peguco original. Nos gustaría tener información de este valle, del tiempo anterior al 23 de febrero de 1550, fecha en que Pedro de Valdivia se instaló acá para fundar Concepción del Nuevo Extremo. Y de antes, incluso, del viaje del capitán Pastene en 1544. Al lugar los españoles llamaron Penco, imitando, en cierta medida, el sonido de la voz mapudungún usada para designar la ubicación.
            Al parecer los conquistadores estaban conscientes que éste no era un sitio cualquiera y lo sabían de antes. Ese conocimiento previo de la costa sureña era muy detallado y preciso. Lo había recopilado el capitán genovés Juan Bautista Pastene Solimano a quien Valdivia le encargó navegar al sur 600 millas para coger información del litoral. A su orden, dijo el marino quien zarpó a inicios de septiembre de 1544 a bordo del buque «San Pedro» para cumplir la misión. Pastene avanzó llegando hasta la bahía San Pedro, en la actual comuna de Purranque, provincia de Osorno. Estimó que ahí se cumplían las 600 millas de la tarea encomendada y decidió regresar, no sin antes desembarcar en esa hermosa playa. El 18 de septiembre de ese año bajó junto a Jerónimo de Alderete y 12 soldados y tomó posesión en nombre del Rey, según el protocolo de la conquista. Su escribiente recogió información y anotó las coordenadas. El relato dice que había gente originaria allí, como que el marino capturó a cuatro indígenas y los puso a bordo para traerlos al norte. Por este viaje exploratorio el capitán Pastene fue el primer europeo en visitar, conocer y datar la costa chilena del sur.
BAHÍA SAN PEDRO EN LA ACTUALIDAD, LÍMITE MERIDIONAL
DEL RECORRIDO DEL CAPITÁN PASTENE.

           Antes sólo había pasado por allí Hernando de Magallanes, quien no recogió información detallada como lo hizo Pastene porque el portugués viajaba más interesado en dejar atrás este continente y cruzar el océano. En su retorno Pastene ingresó por el río Valdivia y estuvo en la isla Mancera, donde capturó más indígenas y los echó también arriba de su buque. Después pasó por la Mocha y luego avistó la desembocadura del Biobío, que los nativos capturados dijeron que se llamaba «Rimbimbi», o así creyeron oírlo Pastene y su tripulación. En la bahía de Concepción, el capitán genovés observó la costa en medio de un temporal, no pudiendo desembarcar e igualmente tomó posesión según los procedimientos pero con poca ceremonia desde el puente del «San Pedro». También registró las coordenadas y siguió al norte para llegar a Valparaíso el 30 de septiembre de ese año y detallar sus apreciaciones al jefe conquistador. (Este viaje al capitán Pastene está lleno de información valiosa obtenida sin intermediación por vez primera en nuestro territorio original que merece un post aparte).  
           Paralelamente Valdivia debió haber reunido más datos sobre la zona de parte de los propios aborígenes que le eran leales. Toda la información que pudo recopilar de ambas fuentes fue suficiente para decidir iniciar una primera aventura de dominio. Salió de Santiago en 1546 siguiendo los caminos que ya estaban hechos por los usuarios originales y que permanecían disponibles para cualquier viajero, incluidos puentes sobre algunos ríos y donde no existían,  había canoas en ambas riberas de los cauces para cruzarlos. Esa era la situación vial a lo largo del trayecto. La existencia de esa infraestructura está documentada. Valdivia y sus hombres no tuvieron que ir con un machete abriéndose paso a través del monte, como a la rápida se pudiera pensar. En Peguco había entonces algunos asentamientos lafquenche establecidos, cuyos habitantes vivían de la pesca y la recolección de mariscos. Los mapuche, en tanto, estaban instalados en el valle de La Mocha junto al Biobío. Estos pueblos originarios rechazaron este primer primer intento de Valdivia por crear un enclave en el sur y el conquistador tuvo que regresar a Santiago para insistir con más refuerzos cuatro años después, en 1550. 
       De todo esto nos cuentan los historiadores, que en buenahora nos sobran. Ellos inician sus relatos formales desde la llegada de los europeos y de ahí en adelante. Pero, para saber algo más del Peguco primitivo, tema de este post, necesitamos prehistoriadores y no tenemos muchos.

IMAGEN ARTÍSTICA que representa la llegada de los primeros humanos.
           
             El desconocimiento de los hechos pretéritos a la presencia europea nos crea un vacío intelectual, nos genera una cierta incomodidad parecida a ignorar nuestra genealogía. Y sabemos que el mundo no comenzó en estas tierras con los españoles, venía de muchísimo antes. Nuestras raíces ignoradas calan profundo en el tiempo. Hay que averiguar.

        Sigamos con las pistas que nos entrega la historia. Una idea del valor (no decimos precio) que tenían estos territorios, los extrapolamos del encono de Lautaro frente a la ocupación, el despojo y la crueldad de los europeos. Iracundo incendió y destruyó Penco en dos oportunidades en 1554. La leyenda cuenta que en un intento anterior por expulsar a los conquistadores el toqui Ainavillo, que encabezó hordas mapuche para atacarlos, súbitamente quedó ciego por la luz que destelló sobre un frondoso boldo cuando pasaba por ahí en una loma que bordea Penco y quedó inmovilizado. La tradición nos cuenta que fue la virgen la causa de ese brillo enceguecedor. El relato añade que como consecuencia, las huestes que lo seguían huyeron y los conquistadores se salvaron. Pero, carecemos de narraciones de más atrás en la línea de tiempo, que sea el fruto de estudios y análisis científicos. 

EXPERTA DE LA U DE CONCEPCIÓN recoge restos desde el cementerio colonial
que se descubrió en la esquina de San Vicente y Línea Férrea, antes de la construcción del Liceo Pencopolitano.
       
            Previo a la construcción del actual liceo Pencopolitano en todo ese solar aparecieron restos humanos y arqueólogos y antropólogos de la Universidad de Concepción realizaron una excavación de salvataje. Hechos los estudios se determinó que en el lugar existió un cementerio de tiempos de la colonia. Fue un gran trabajo, valioso pero, igualmente, se trata de historia relacionada con europeos. 
          Sólo a comienzos del año 2000 científicos investigaron conchales descubiertos fortuitamente en el sector puente La Ballena de la carretera interportuaria. Dataron el material analizado en 4.300 años, una evidencia que para entonces había grupos humanos en Playa Negra. 

        Pero, vamos más atrás en el tiempo. Parece estar confirmado que el hombre americano no es autóctono sino que llegó del Oriente hace 15.000 o 18.000 años. El dato vigente demuestra que antes de esa estimación, o sea millones de años nuestro continente no tuvo seres humanos.

       ¡Qué bello debió ser eso! ¡Un continente entero sin seres humanos! Pero, al mismo tiempo ¡qué melancolía más grande por la ausencia! Sin embargo, en estos parajes la vida natural seguía: las papas, el maíz, las frutillas, las piñas, las paltas, el maní, el girasol, el cacao y decenas de otros frutos originarios maduraban esperando a los hombres. Quizá América tuvo un parecido al Jardín del Edén antes de Adán, faltaban aquí los protagonistas del gran relato. 

ALEX HRDLICKA
        Pues bien, hay a lo menos tres teorías respecto del poblamiento de las Américas. La primera teoría, conocida como Asiática, le elaboró el checo norteamericano Alex Hrdlicka (1869-1943), quien sostuvo que los primeros hombres procedían de Asia y que cruzaron el estrecho de Bering, que separa Siberia de Alaska durante el tercer período glacial, hará unos 15 mil años, cuando había allí un casquete de hielo que hacía de puente. Esos hombres perseguían a animales grandes para cazarlos los que a su vez avanzaban buscado comida. Así llegaron a América del Norte antonces mayormente cubierta de hielo y la poblaron yendo hacia el sur. Hrdlicka dice que hay pruebas de similitud en la sangre, los pómulos salientes y los dientes en forma de paleta entre los nuevos habitantes de América del norte y los de Asia.

PAUL RIVET
         La segunda teoría, la llamada Oceánica la propuso el francés Paul Rivet (1876-1958), quien dijo que los primeros seres humanos usaron barcazas para atravesar el océano procedentes de la Micronesia y desembarcar en América del Sur, Ecuador, Perú y Centroamérica. Afirma que las técnicas de agricultura que se puede observar como el aprovechamiento de terrazas,  y aspectos culturales relacionados con los bailes son semejantes en esas latitudes a ambos lados del mar.  


MENDES CORREIA
            Y la tercera teoría, la denominada Australiana fue elaborada por el portugués Antonio Méndez Correia (1888-1960), quien afirmó que también hubo humanos que llegaron bordeando la Antártida y entraron al continente por el extremo sur, por Chile y Argentina, provenientes de Australia, Tasmania y Nueva Zelandia. De esas migraciones derivarían los onas, los yámanas, los selk'nam, los kawéshkar. Esta teoría añade que las herramientas y armas básicas de los australianos y de esos indígenas australes son muy parecidas y que incluso su lenguaje emplea vocablos comunes con los aborígenes de la otra orilla. En Monte Verde cerca de Puerto Montt, por ejemplo se descubrió hace un tiempo restos de un grupo humano cercano a los 14 mil años de antigüedad.

           Las tres teorías tienen dataciones cercanas. Hoy en día los científicos investigan en qué momento de la prehistoria el nuevo hombre americano cortó los vinculos con sus orígenes y desarrolló sus propias características. Y ahí estamos, los arqueólogos piden más fondos para investigar.

        Los datos entregados en este post nos dan alas para imaginar que por nuestros cerros de Penco y en derredor de toda la bahía hubo grupos humanos que vivieron y se desarrollaron aquí desde hace varios miles de años, con sus costumbres, sus culturas, sus usos, sus lenguajes, sus creencias y supersticiones. Los sitios a los que llegaron los conquistadores tenían habitantes que vivían en armonía. Aquellos hombres, mujeres y niños originarios cuyos tatarabuelos vinieron desde el otro lado del mar, han dejado sus huellas en nuestros cerros. Ellos caminaron por allí y lo recorrieron todo. Sus huellas por ahora están perdidas o escondidas, no las vemos. Cuando hallamos una pista se debe a un hecho fortuito, como ocurrió con el descubrimiento de los conchales. Esas huellas humanas primigenias de nuestro lejano pasado guardan mucha información, que debemos interpretar. Ojalá alguna vez las pudiéramos conocer.

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FUENTES:

Revista Marina (Chile): www.revistamarina.cl; BBC news; Deutsche Welle; Canal 13; arqueólogo Rubén Steberg del Museo de Historia Natural de Chile.