Aquellos obreros que tenían matrícula gozaban del privilegio de ser integrados en primer lugar a las cuadrillas, los que no contaban con dicho documento quedaban para el final. Los últimos muchas veces debían suplir a los titulares que estaban en las listas pero que no se presentaban a las faenas por algún motivo de fuerza mayor. Los recién integrados pagaban el piso, trabajando a nombre de otro, por sólo la mitad del salario. A esta institución gremial se la conoció como el trabajo de medio pollo. La mitad del pago la recibía el que trabajó y la otra mitad iba para el que no se presentó. Eso estaba establecido y acordado.
En esta crónica incluimos importante material gráfico sobre el sistema de trabajo de entonces, cedido para publicar por el gran colaborador del blog, don Carlos Wedel Muñoz. Él es hijo del trabajador portuario don Carlos Wedel Portilla, quien por esos años se desempeñó como capataz titular en las nombradas que trabajaban en el puerto de Lirquén. En las fotografías se muestran una nombrada de 1981, la portada de un carnet de matrícula y una mirada interior del documento del señor Wedel Portilla.


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