miércoles, septiembre 16, 2026

¿DEBERÍA PENCO "EXPORTAR" SU FIESTA DE LA CHILENIDAD?


En política siempre esperamos una palabra nueva, una idea nueva. Y una influencer de YouTube, de profesión arquitecta, ha pronunciado esa idea nueva: vender las fiestas del 18 en el mundo, para que todo el mundo venga a visitarnos y a gozar con nosotros de estas celebraciones tan sui géneris. Porque septiembre es chilenidad pura: aire primaveral, banderas, fondas, ramadas y chinganas, juegos tradicionales, carreras a la chilena, empanadas, anticuchos, choripanes, terremotos, etc.
   Se baila cueca y otros bailes regionales. Se oye por todas partes música huasa y citadina, música chilota, del altiplano, de la pampa del Tamarugal, del desierto de Atacama... Ese es el Chile que deberíamos vender, según la influencer, y que desde este blog apoyamos. Así como turistas de todo el mundo viajan a Alemania para el Oktoberfest o a Río de Janeiro en febrero para el carnaval, en septiembre podrían dejarse caer por Chile.
   La idea de vender el 18 de septiembre es buena y tiene sentido, de manera de inyectar dinero foráneo en las fiestas que hasta el momento están circunscritas nada más que a nuestra chilenidad. Baste añadir que esta celebración es única. No sé si en Iberoamérica haya algún país que celebre de manera semejante. Lo mejor es que las fiestas de septiembre han nacido desde las instituciones del Estado a lo largo de nuestra historia, y el pueblo las ha llevado a todos los rincones, agregándoles su impronta. Esto no es inventado. Ese es el valor que tienen...
   Ahora me remito a la experiencia de Penco con su Fiesta de la Chilenidad a comienzos del mes. Como se dice, la convocatoria ha agarrado vuelo. El municipio pencón informó que durante seis días hubo 180 mil visitantes. Y, sin duda, ya es una fiesta que atrae a mucho público de la provincia de Concepción, tanto a las celebraciones en Lirquén como, después, en Playa Negra. No hay otra playa que tenga ese nombre en la región, lo que es un plus.
   Esta festividad se está acercando a la renombrada Pampilla de Coquimbo. Por eso, no hay que perder el impulso. La Fiesta de la Chilenidad pencona se inscribe en el contexto de las celebraciones patrias del país. Por tanto, si el gobierno, en vez de estar en la pelea corta, abre los ojos y se pone avispado, debería, a partir del año próximo, exportar el 18 de septiembre desde nuestras embajadas en todo el mundo.
   Sin duda, turistas de todas partes llegarían a disfrutar de nuestras fiestas. No se trata solamente de venir a brindar con terremotos en las fondas, sino de venir a conocer y participar de una manifestación cultural chilena tan variada, tan rica y con tanta historia.

 

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