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| LA ANTIGUA CASONA de los Braun es hoy un hotel boutique, con el nombre de El Castillo. A la derecha, su propietario y emprendedor de Penco, Pedro Fuentes. |
La casona se alza en un terreno con una superficie de 2.500 m², flanqueado por el cerro y un estero que nace en el fundo. El inmueble original de dos pisos, cuenta con 240 m² construidos en los que se distribuyen living-comedor, cuatro dormitorios, cocina y baños. El hotel dispondrá de una piscina para sus pasajeros.
La edificación, hoy llamada El Castillo, está en perfectas condiciones. Sus muros, tienen 40 centímetros de espesor. Los espacios interiores alcanzan unos tres metros de altura. Los pisos y los cielos son de madera nativa. Al ingresar, a mano derecha, está la escala de madera que conduce al segundo nivel. Es una auténtica pieza de arte de los carpinteros del siglo XX.
Pedro Fuentes quiere que su hotel cumpla con todos los estándares de la hotelería actual y, por eso, lo ha dotado, entre otras cosas, de sistemas de aire acondicionado. Los baños destacan por su confort, con duchas potentes y agua a la temperatura ideal. El Castillo está llamado a convertirse en un orgullo para Penco. De hecho, ya ha habido consultas desde el extranjeros para hacer reservas.
Quien escribe estas líneas se alojó dos noches en el hotel. Es cómodo y agradable, con aroma a madera nativa y una arquitectura que narra historias antiguas. Las noches son quietas. Al amanecer, las aves del campo hacen oír su coro de trinos y los gallos de los alrededores anuncian el día con sus cantos madrugadores.
Pedro Fuentes, el propietario, está lleno de expectativas y entusiasmo. Concibe nuevas ideas para el desarrollo de su actividad hotelera y, al mismo tiempo, diseña los proyectos necesarios para materializarlas. Estudia su factibilidad y busca asesoramiento. Se ocupa personalmente tanto de lo macro como de lo micro: desde las inversiones importantes hasta la búsqueda de elementos decorativos de época que armonicen con el estilo arquitectónico de El Castillo.
Su proyecto mayor ya tomó cuerpo, pero hay que seguir trabajando. Para ello cuenta con el apoyo permanente de Francisco Cruz y Juan Edgardo Amigo, pilares fundamentales en los trabajos desarrollados durante este tiempo. El hotel boutique ya no es la casona de los Braun olvidada en medio del campo. La construcción de sello alemán ha recuperado su carácter acogedor, hasta el punto de que el día que abandoné el hotel se celebraba en el primer piso un matrimonio civil al que asistían decenas de invitados. Es solo el comienzo de un proyecto mayor. Entre tanto, Pedro Fuentes sigue con los preparativos del lanzamiento oficial de El Castillo que espera realizar este mes de noviembre.


1 comentario:
Excelente noticia para Penco amigo, ya que no contaba con hotel, espero tengas todas las temporadas con muchos pasajeros, excelente trabajo de restauración, Felicitaciones Pedro.
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