Monday, July 13, 2009

EN BUS A PRIMER AGUA, ¿ALGÚN DÍA?

Preciosa vista del valle de Primer Agua. La imagen podría
haber cautivado a un pintor como Van Gogh. ¿"Álamo en un Campo de Trigo"?

Leí en el sitio Pencob.cl un comentario de un vecino que entre críticas planteaba ideas interesantes, desde mi punto de vista. Él hablaba que hace falta un servicio de transporte regular (buses) entre Penco y Primer Agua. Los tiempos exigen un recorrido regular, cuyos buses salgan, por ejemplo, desde Penco Chico, bajen al plan, sigan por Maipú, doblen en calle Cruz y comiencen a subir rumbo a su destino: Primer Agua. Cuatro veces al día sería suficiente.

Estuve ahí hace poco, después de muchos años. Y confieso que me impresionó la belleza del valle, su tranquilidad y pensé que un villorrio como ése no puede estar tan dejado de la Mano de Dios. Primer Agua es una joyita. Huele a campo y se oyen los pájaros y los mugidos de vacas lecheras.

Un servicio de micros permitiría a muchos conocer ese lugar para admirarlo y cuidarlo. Permitiría también que los habitantes de ahí estén más cerca de Penco, que puedan ir a Concepción, al cine y regresar a sus casas seguros que dispondrán de un medio de transporte público para hacerlo.

Las fotos que siguen a este texto muestran lo que veríamos a través de las ventanas del bus, si algún empresario tomara la decisión de iniciar el servicio, con paraderos en Villarrica, Los Varones y Primer Agua Abajo. Y desde ahí se podría hacer una conexión a Florida o Rafael, Guarilihue. ¿Interesante recorrido rural, verdad, para conocer y visitar?





COMENTARIO DESDE VENEZUELA, por Iván Ramos Castro
Primer Agua, lugar pintoresco e interesante que todo buen vecino de nuestro querido Penco debiera visitar, eso sí, cargando tan solo un morral al hombro, abundante cocaví, la cantimplora de agua, una cámara fotográfica, no importa que sea como de las que usaba don Mario Delva, un cuadernillo de apuntes comprado en la librería del profesor Fernández y por supuesto, muchas ganas y voluntad para echarse la caminata hasta este idílico lugar.

Hace años, pasé acompañando a mi padre y a un grupo de carabineros, montados a caballo llevando un arreo de equinos desde la Tercera Comisaría de Penco a Florida. Sin duda alguna que fue uno de mis momentos más emotivos de cuando muchacho, fue toda una memorable travesía de ida y vuelta. Como anécdota de ese viaje, recuerdo que nos perdimos al regresar; serían como las cuatro o cinco de la tarde cuando por un recodo de aquel camino Primer Agua Abajo nos encontramos con un señor, abrigado como siempre, puesto que acostumbraba a usar sin importar el calor del verano un largo abrigo café de amplios bolsillos. Pero esta vez vestía una gruesa manta de castilla, amplio sombrero negro y unos espesos bigotes oscuros que resaltaban su enorme y blanca dentadura. Medio amigable y medio desconfiado lanzó un chiflido que hizo detenerse a los bueyes. - Que buena casualidad, si era el mismísimo don Juan Pineda, más conocido por los predios refineros como “Juanchucha”. El Sargento a cargo le dirigió la palabra en tono amigable: - Buenas tardes don.., ¿nos podría indicar por donde se encuentra la salida por Penco? - Don Juan se volteó un brazo hacia la derecha indicándole una cerrada curva un trecho más atrás: - allaicito puéh, y como una legua más abajo de un recodo doblen y siga nomás mi capitán. Se le agradeció el gesto y cada quien siguió por su camino.

Cabalgamos una hora, dos horas, tres.., y se hizo de noche y el cansancio más el hambre picándonos las tripas ya bien pegadas al espinazo. - ¡Huaso de m..!, exclamó el sargento, vean esas luces, por donde cresta nos mandó ese carajo. Frente a nosotros, desde lo alto de aquel cerro se veían las luces del puerto de Lirquén. Bajamos con dificultad, a ciegas, guiados solamente por el instinto de las bestias, hasta lograr salir justo frente al cementerio en Cerro Verde Alto. Momentos después cruzamos por la planta de Fanaloza en dirección a la Tercera Comisaría. Desmontamos, aseamos el ganado, después de un baño, la caminata rumbo a casa, con las piernas dobladas a lo garrincha y la entrepierna escaldada, Días después me encontré con don Juan Pineda y le conté sobre la segunda perdida que nos pegamos al seguir sus indicaciones. Me contestó serio, ocultando veladamente su picardía: - Bueno pueh, me preguntaron por la salida pero no por la entrada.
Hay lugares en que al ser devorados por el "adelanto", sucumben. No sé si es buena idea incorporar un servicio de locomoción colectiva hacia tan bello lugar, servicio exclusivo para visitantes gordos, estresados de fin de semana, turistas que quiéralo o no, comenzarán a lanzar desechos en la vía, gente a quienes bien poco le importaría el paisaje, la vista del valle y el camino de tierra, propio del poema de A. machado, "Campos de Castilla". Nuestro Campo de Penco, bucólico y agreste, nos invita a una excursión guiada por personal preparado que enseñe la historia, el tipo de actividad económica que allí se desarrolla, el amor por el medio ambiente y la preservación del lugar. Creo que se debería incentivar el turismo de a pie, excursionismo si, paseos escolares, campamentos. Monten en bicicleta o a caballo si es que aun se consigue uno por mi pueblo "penquista" y acérquese a Primer Agua. Si por casualidad se pierden al regreso, cuidado con un caballero de espeso bigote, poncho y sombrero negro que viene picaneando los bueyes por una de las tantas curvas. No sea que los mande hacia Tomeco.

4 comments:

Augusto said...

Muy interesante sugestión, ilustre Periodista.
Por lo menos en la temporada de Verano podría haber algún medio de locomoción colectiva entre Penco y Primer Agua.
Sería un atractivo turístico (una especie de "ecoturismo") y podría tener el apoyo oficial de la Municipalidad, con un buen "marqueteo".
Inclusive es interesante bajo el punto de vista cultural e histórico.
Tengo entendido que, en el Penco colonial, ese camino era llamado de "Camino Real" porque era el trayecto más viable de las carrozas y diligencias que venían de Santiago a Concepción.
En algún lugar deben existir archivos históricos sobre estos y otros asuntos.

Augusto said...

Vuelvo a elogiar la oportuna publicación del Periodista Palma.
Pero, para hacer justicia, van todavía más elogios para el autor del artículo sobre Primer Agua, el Pencón - "Venezolano", Iván Ramos, hermano de mis recordados amigos Hernán y Gastón, a quienes aprovecho de enviarles um "abração".
Muy bien, Iván, por el contenido del artículo y también por su revelada facilidad de cronista y escritor.
Felicitaciones.

ivan alejandro ramos castro said...

Hola Augusto, gracias por tus comentarios medio en serio y en broma. Mi hermano Gastón falleció en Brasil a principios de este año, Gracias por ese saludo a mis hermanos.

Augusto said...

Estimado Iván:
Aunque con meses de atraso (debido a las circunstancias)lamento la triste noticia de la ida de Gastón.
En estos instantes fue un golpe para mí.
Tuve la satisfacción de compartir con él y nuestras familias gratos momentos en los años 70 tanto en su casa en Portão (él trabajaba en la Rhodia) como en la mía en Porto Alegre, en el sureño y "gaúcho" estado de Rio Grande do Sul.
También recordábamos, en torno de un buen vino, anécdotas (y hasta historias fantásticas de "apariciones") del Penco de los años 50, como surgen en este magnífico "diario" creado por el Periodista Palma.
Eran años "de oro" porque además nos acompañaba la certeza de tener a los padres vivos (por lo menos vuestro padre, y los dos míos) en Penco.
También me recuerdo de la imagen de la ilustre señora Dña. Laura Castro, vuestra mamá.
Laura, como mi fallecida madre y mi hija mayor (además de mi fallecida suegra brasileña).
Reitero entonces mis abrazos y buenos recuerdos distantes para tí y para Hernán y vuestras familias.