Tuesday, August 18, 2009

EL SABOR DE LOS DESAPARECIDOS ALMACENES


El comercio de Penco también tiene su historia. La segunda mitad del siglo XX recuerda la presencia y el tesón de familias que se esforzaron por prestar un buen servicio y también de hacer sus propios negocios. Hubo familias de ascendencia italiana que tenían la mayoría de los rubros, pero no todos.


Recordada fue la tienda de don Héctor Boeri, en la esquina de calle O’Higgins y Robles (foto 1 hoy). Un emporio con un largo mesón donde se expendía de todo. Desaparecido don Héctor, la tienda declinó y terminó por cerrar. La esquina después adoptó otros giros.


Don Atilio Zunino tenía un almacén en calle Alcázar con la línea, jun
to a la cancha de Gente de Mar (foto 2 hoy en día). Era habitual ver carretas en la puerta del negocio, donde se abastecían de fardos de pasto para los bueyes. El almacén de don Atilio tenía una exclusividad, vendía quesos muy sabrosos, fabricados con leche con toda su crema. Vecinos de Penco desde los lugares más distantes se acercaban a esa tienda para comprar los mentados quesos.


El hermano de don Atilio era don Gerónimo Zunino, quien inició el negocio de los helados en el local de calle Penco entre la línea y Freire. Desarrolló un tipo de helado especial que bautizó “bocado”, lo que hoy sería un helado de vainilla. Zunino vendió después la heladería al turco Marco, quien siguió con la fábrica y acogió ideas de vecinas penconas, como la señora Inés Braun quien le sugirió que hiciera helados de frambuesa, con muy buenos resultados (foto 3 hoy).

Gardella era un gran negocio en la esquina de Yerbas Buenas con Freire. Don Guido Gardella creó un emporio con vitrinas y mesones. Entrar al local era percibir una mezcla de olores y aromas, de los diversos productos a granel que expendía. La tienda fue adquirida después por otro gran comerciante de Penco don Mario Zúñiga.

El negocio Mancinelli estaba por Cochrane al llegar a Infante. Don Manuel Mancinelli tenía el pelo crespo y la tez roja, un hombre fornido, quien atendía personalmente a su abundante clientela. Eran los tiempos de las vacas gordas de Fanaloza.

El Almacén Chile era propiedad del señor Monteguirfo, de calle Freire al llegar a Membrillar. La tienda era muy conocida por sus buenas ofertas y resultaba difícil no recomendar que tal o cual producto estaba más barato en el Almacén Chile.

La distribución de los productos CCU en Penco corría por cuenta del almacén Melitón, en la esquina de Las Heras con Talcahuano. El negocio era atendido por la familia, pero en particular por la señora Pepa.

Las dos farmacias del pueblo eran la Farmacia Méndez, de don Luis Méndez y la Farmacia Penco, de don Óscar Olavarría(foto 4). Ambas tiendas se turnaban por semanas para atender emergencias nocturnas. No era raro ver a pencones afligidos por un dolor de muelas golpear la ventana de esta última donde solícita atendía la señora Pastora.
(La Panadería Jofré será tema de otro post.)

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