Saturday, December 05, 2009

¿LLEGÓ CHARQUI A PENCO?






Bartholomew Sharpe fue un bucanero inglés descolgado de la isla Narvis, en el Caribe, --madriguera de piratas-- que se aventuró por los dominios españoles de la costa del Pacífico, donde asestó golpes en los que obtuvo botines cuantiosos: llegó a capturar 25 navíos con carga completa. (Wikipedia dice que el apellido es Sharp, pero el documento oficial presentado al rey de Inglaterra dice Sharpe, nos quedamos con esta versión.)

Sharpe ejerció ese vergonzoso oficio sólo por tres años (gracias a Dios que no fue más) entre 1679 y 1682. Era corsario, un nivel superior al de pirata vulgar porque tenía licencia de la corona británica para asaltar (¡Qué descaro!). Ciudades de Chile y Perú fueron blanco de sus saqueos. Desembarcó en Coquimbo y asaltó La Serena. En Arica los vecinos repelieron su ataque y algunos de sus compañeros fueron capturados y llevados a la horca.

Uno de los golpes más formidables de Sharpe fue la captura del barco español San Pedro, frente a la costa chilena, cargado con 37 mil piezas de oro, centenares de jarras de vino, agua ardiente y pólvora. Cuentan que el oro Sharpe lo repartió entre sus bandidos.
El autor de este texto en La Planchada. Foto captada
por Alfred Von Auersperg.
En otra ocasión con su velero Trinidad amenazó al galeón Santo Rosario cerca de El Callao, y lo abordó apropiándose de un libro de mapas, que a la postre le serviría para salvar su vida. Estas andanzas temerarias de Sharpe (se pronuncia charpi) sembraron el terror en los puertos chilenos y el pueblo lo llamó despectivamente charqui.

Es probable que el Trinidad haya ingresado a la bahía de Concepción y que Sharpe y sus secuaces se hubieran desistido de un saqueo inminente de la ciudad, tal vez disuadidos por la fama penquista de capital militar.  Esa supuesta visita sería una explicación para el dicho popular “llegó Charqui a Penco”, que quiere significar llegó la peste, porque al respecto existe una segunda historia que explicaremos en otro post.

En 1682 Sharpe decidió dejar las costas sudamericanas y regresar al Caribe. Su hoja de ruta incluía llegar al Atlántico a través del Estrecho de Magallanes, pero lo sorprendió una tormenta austral y el Trinidad fue arrastrado más al sur, hasta el paso Drake. La historia cuenta que sus piratas se vieron en la obligación de alimentarse con carne de pingüino y Sharpe les administraba a cada uno un cuarto de litro de agua ardiente diario, para mitigar el frío. Por este motivo circunstancial, Sharpe se convirtió en el primer británico en cruzar el tempestuoso mar de Drake de Oeste a Este. Se dice que el corsario se tuvo que comer la mascota del Trinidad, un perro cocker spaniel, cuando el barco estaba cerca de su destino en el Caribe.


Documento presentado por Sharpe al Rey.
Poco después regresó a Inglaterra donde luego de la recepción fue detenido y encerrado en la Torre de Londres, acusado de crímenes. Sin embargo, justo antes del inicio del juicio, presentó ante la corte del Almirantazgo el libro con mapas robado del galeón Santo Rosario. El documento fue valorado por el rey Charles II y, Sharpe obtuvo la libertad. La Armada británica no tenía ningún registro de las costas sudamericanas del Pacífico.

Bartolomé Sharpe tenía unos 40 años cuando murió alrededor de 1690, una edad bastante avanzada para un pirata redimido. Desde aquellos años de corsarios, bucaneros y filibusteros dataría el dicho “llegó Charqui a Penco”. A raíz de aquellas amenazas marítimas latentes, la gobernación española de la ciudad dispuso la planificación y construcción de un fuerte que se llamaría La Planchada, para disuadir a piratas. En 1687 cuando fue inaugurada lucía como debía ser: limpia, reluciente y bella.

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