Wednesday, January 14, 2015

LOS HUIROS DEL MAR DE PENCO SON UN REFUGIO DE LA VIDA MARINA

Un pedacito parecido al "mar de los sargazos" se ubica justo en el límite norte del balneario de Penco. 


Han estado allí por miles de años aferradas a las piedras del fondo marino, creciendo como un bosque subacuático que expone sus hojas pardas en la superficie para captar la luz del sol. Son las algas características que se sitúan en el mar de Penco apenas unos metros más al norte de la zona del balneario y la playa para turistas. Estos huirales forman un ecosistema que favorece a la vida marina, a cuya sombra y protección crecen invertebrados y peces herbívoros. Todo indica que la especie predominante de la flora que se observa allí sería la Lessonia Trabeculata. Junto con ser alimento predilecto para algunos peces, la Lessonia también es el sustrato o asentamiento de moluscos y larvas y es refugio para la crianza de peces que aún no han llegado a su estado de adulto. La rica vida marina se debe a estos ecosistemas con predominio de la Lessonia.
Si alguien sube a un bote y navega por esa zona, bastará con que tome una de estas largas hojas que flotan para comprobar que debajo de ellas puede hallar caracoles, lapas y otros moluscos. El mar “de los sargazos” de Penco es prolífico, generoso y vivificante. Eso de los “sargazos” es por el parecido nada más.
Mantener la playa limpia y atractiva exige retirar cada día las algas que se varan en la arena.
Si bien forma ricos ecosistemas con potencial económico, la Lessonia que se desprende del fondo flota a la deriva y termina inevitablemente en la playa en compañía de otras especies vegetales marinas asociadas. Ya en la arena comienza la descomposición generando malos olores. Por eso, estas algas son un dolor de cabeza para la autoridad local interesada en impulsar el turismo playero. De allí que la Municipalidad de Penco deba destinar muchos recursos para pagar por el retiro de las algas muertas así como por el lugar donde serán depositadas. Afortunadamente parece que son una buena fuente de abono por lo que no existe tanto recelo de parte de los predios cercanos para recibir estas cargas constantemente.
Decíamos que las algas se han criado allí por miles o tal vez por millones de años y debemos añadir que seguirán existiendo. El color parduzco de sus hojas, sin embargo, no se ve feo en perspectiva y además las colonias de esa especie no le hacen daño a nadie, salvo tener que retirarlas periódicamente de la playa.      

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