Saturday, February 07, 2015

LOS POSTES DE TELÉFONOS RETIRADOS DEL HORIZONTE DE PENCO


En esta foto captada por don José Riquelme en 1958, con el atleta
Rolando Sandoval, se ven los postes de calle Freire al lado izquierdo.
Se me habían olvidado: los postes de teléfono de calle Freire. La postación estaba instalada en la vereda de enfrente del actual tendido eléctrico. O sea, había postes a ambos lados de la calle, unos sostenían los cables de energía y los otros los delgados alambres de las comunicaciones. Con el avance de la modernidad y los cambios paradigmáticos en la nueva manera de relacionarnos: internet, celulares, etc. los postes fueron retirados. De esto hace ya tiempo, probablemente en los años ochenta.
Los postes de teléfono eran de madera y su altura alcanzaba los nueve metros. Arriba tenían palos atravesados a modo de “T”, estos tenían unos aisladores de vidrio como la forma de copas y en ellos se enganchaban los hilos de cobre. La distancia entre cada poste era de unos 40 metros, así que saque usted la cuenta la cantidad de estos palos instalados a lo largo de la calle.
La historia de la Compañía de Teléfonos de Chile dice que la primera postación para líneas telefónicas los instaló la empresa en Penco el 1887. La fuente añade que la compañía fue autorizada a poner sus postes entre Concepción, Penco y Tomé con el compromiso de no entorpecer el tráfico público. Se resolvió así un inconveniente de la empresa siete años antes en Valparaíso, en que mientras tramitaba el permiso tuvo que tender los alambres apoyándose en los techos de las casas.


(Foto revista Pan de Azúcar).
 
Durante años, la compañía tuvo oficinas en Penco, en la esquina de Maipú con Las Heras, en dependencias de propiedad de la familia Jofré. Allí había un par de aparatos telefónicos con cabina. La oficina la atendía una telefonista quien establecía manualmente los enlaces en un equipo conmutador.

Las industrias también tuvieron centrales telefónicas. En la  Refinería de Azúcar, por ejemplo, durante años se desempeñó como telefonista de la empresa la señora Agustina del Campo, cuya fotografía fue publicada en la revista corporativa Pan de Azúcar en más de una oportunidad.

El servicio de mantenimiento de las líneas lo realizaban técnicos que trepaban los postes con la agilidad de un mono. Para ello iban equipados con arneses de cuero y con botas bien abrochadas, a las que les ajustaban unos clavos de acero gracias a los cuales podían escalar hasta la punta.
Los postes tenían diámetros considerables que permitían a una persona esconderse detrás. Hubo un episodio trágico en Penco hacia finales de los años cincuenta: un marido celoso atacó a balazos a su esposa en Freire con Alcázar. La mujer se salvó porque se protegió detrás del poste de telefónico, el que mostró durante mucho tiempo los impactos  que tenían otro destino.

El edificio de la Compañía de Teléfonos, en Maipú con Freire, Penco.
Aquí en Maipú con Las Heras funcionó durante algunos años el servicio de teléfonos públicos de Penco.
 



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