Monday, June 29, 2015

PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO SORPRENDIDO POR EL COLORIDO DE LA PROCESIÓN DE SAN PEDRO EN PENCO

Un 29 de junio de la década de los sesenta, en la festividad de San Pedro, un matrimonio observaba desde la línea en la esquina de Cochrane y Maipú, la procesión del santo patrono de los pescadores artesanales en botes engalanados con guirnaldas, ramas y banderas. Estas personas eran de don Alfredo Pacheco Barrera y su esposa Paulina Gallardo, quienes regresaban en su auto a Concepción luego de una visita a Tomé. Al ver tanto movimiento en la playa don Alfredo detuvo su Ford 49 y bajó para averiguar.  Ya instalado en la parte alta de la línea miraba sonriente y sorprendido la gran cantidad de botes que acompañaban al santo en su navegación a pocos metros de la playa. Ella, muerta de frío, se acurrucaba al pecho de su marido.
 Con otros niños y en ese mismo punto yo también observaba la procesión y escuchaba lo que hablaba el matrimonio. Él, embelesado, daba la impresión que no poder creer tanto despliegue y tanta alegría de los pescadores de Penco, Lirquén y Cerro Verde a pesar del frío que calaba hasta el tuétano esa tarde soleada de fines de junio. Creí haberle oído lo que le dijo a su mujer, que esperaba tener unas buenas fotos captadas por sus fotógrafos a su regreso al diario (El Sur) para escribir sobre este acontecimiento religioso y publicar al día siguiente.
En aquel momento yo no sabía quién era Pacheco Barrera. Sin embargo, años más tarde supe que era un premio nacional de periodismo, de los pocos que tiene la zona. Y me encontré de frente con él cuando ingresé a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción, de la que él era su director. Pacheco Barrera escribía y escribía. Su hijo Camilo me informó que su padre había escrito más de tres mil artículos y seguramente otros tantos guiones radiales. Inolvidables fueron sus intervenciones en radio en su espacio La Columna del Aire de Quintín Quintas.

El profesor Pacheco Barrera (foto tomada del libro VEINTIDÓS CARACTERES de Jacqueline Hott y Consuelo Larraín).
En el día de San Pedro de ese año que no recuerdo y sin proponérmelo, estuve cerca de ese periodista, con quien compartiría años más tarde en el trabajo. Y a partir de esa actitud que comprobé en él –no era una persona joven entonces--,  lleno de entusiasmo, como iluminado frente a esa actividad religiosa escenificada por los pescadores de nuestra comuna, comprendí que para ejercer el periodismo siempre hay que tener una cuota de alegría, porque la alegría es una emoción que contagia y es buena.

Nota de la editorial: Las fotografías publicadas en este post referidas a la procesión de San Pedro 2015 en Penco fueron captadas por Jaime Robles, presidente de la Sociedad de Historia de Penco y cedidas gentilmente a este medio.



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