Saturday, March 05, 2016

CARRETONES, CARRETAS Y CARRETILLAS: MEDIOS DE TRANSPORTE EN PENCO DEL SIGLO XX

Medio de transporte del siglo XX: un carretón tirado por un caballo.
Antes de la explosiva entrada en masa de vehículos motorizados, en Penco reinaba otro espectáculo en sus calles de tierra y adoquinadas. Hoy cuesta desplazarse si uno va conduciendo un automóvil por la gran cantidad de autos, camionetas, camiones y taxibuses que circulan en todas direcciones. Además hay que tener suerte para estacionarse porque en la calzada junto a las veredas espacios ya no quedan. Pero, decíamos, no siempre fue así. Con la ayuda de la imaginación y la memoria construiremos el paisaje urbano de los años cincuenta (de 1950) en nuestra ciudad, nuestro pueblo de entonces.
A falta de camionetas o furgones, había carretas de mano. Consistían de una superficie de madera apoyada en un eje de fierro en cuyos extremos estaban las ruedas, unas barandas y una pértiga central eran todos sus componentes. Soportaban harta carga y sólo había que coger la punta de la pértiga para empujar el vehículo y caminar por la calzada hasta llegar a destino. En las puertas de las pulperías tanto de la Refinería como de Fanaloza se podía observar una gran cantidad de estas carretas de mano en aquellos días en que la gente iba a esos almacenes a abastecerse.
Los carretones de mano presentaban una diferencia, en lugar de pértiga tenían un marco hacia adelante gracias a la proyección de sus costaneros. Ambas maderas quedaban unidas con un travesaño, de modo que el conductor podía empujar el carretón apoyado en ese travesaño o jalaba su vehículo metiéndose dentro del marco de madera. Los carretones tenían un uso más comercial, porque sus dueños –vendedores ambulantes—los usaban para ir ofreciendo sus mercaderías por las calles. El carretón de mano disponía de un pie al centro que le permitía quedar en posición horizontal aunque no estuviera en movimiento. Las carretas de mano citadas en el párrafo anterior carecían de ese apoyo así que la punta de pértiga quedaba en el suelo y la superficie útil se inclinaba en 45 grados.
Un carretón de mano, destinado a la venta de nalcas.
Los carretones de mayor envergadura eran tirados por caballos. Los empleaban los almacenes para hacer el reparto de productos a domicilio de su clientela que hacía pedidos al por mayor. Los carretones iban a Concepción y viceversa cumpliendo sus labores de transporte. El carretonero usaba un látigo para apurar al o los caballos de tiro. Exigían dedicación completa porque el hombre a cargo tenía que preocuparse del animal, de su alimentación, del buen estado de la pesebrera. No era tan simple tener un carretón. Pero, prestaban un muy buen servicio por su capacidad de carga y porque brindaban la posibilidad de llevar pasajeros. En los días de lluvia, un par de varillas y un toldo de tela de buque convertían al carretón en un vehículo techado.
Había carretelas, pero éstas  eran escasas en Penco. También las tiraban caballos y eran más ligeras que los carretones. Estaban diseñadas para pasajeros pero prestaban servicios de carga de vez en cuando. A diferencia de los carretones tenían paquetes de resortes y sus barandas estaban alegremente pintadas con motivos campesinos. La carretela era un vehículo rápido, tal vez el más rápido de tracción animal.
 Las carretas de bueyes. Este rústico medio de transporte tenía a su favor su calidad de todo terreno, podía avanzar incluso por lugares donde no había camino ni huella y subía las pendientes más inclinadas. Con una yunta de bueyes fornidos se podía ir a cualquier parte, se las usaba para viajes largos. Sin embargo, una carreta era demasiado lenta, iba al monótono tranco de los animales. Su fortaleza: para una carreta no había obstáculos.
Las carretillas de mano también se usaron profusamente en Penco, para el transporte por las calles, a pesar de estar diseñadas para tareas de albañilería y jardines. Algunas personas las usaban para llevar animales al matadero. Muchos cerdos fueron transportados en ese medio a su destino, porque la carretilla permitía traer de vuelta la carne bien distribuida en la bandeja metálica.
Por último era muy común ver a personas transitando a caballo. Cuando se cruzaban en su caminata por la calle, los jinetes se daban la mano y conversaban si bajar de sus cabalgaduras. Mujeres también usaban caballos para trasladarse, especialmente las que venían del sector de Roa y Primer Agua. Se comentaba mucho en esos años acerca de una mujer rubia que vivía más allá de Aguas Sonadoras y que frecuentemente venía a Penco en su caballo. Decían que ella exhibía sin inhibición un portentoso revólver a la cintura. Ni un huaso se hubiera atrevido a molestarla…      

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