jueves, enero 22, 2026

NADIE AYUDA MÁS AL PUEBLO QUE EL PUEBLO MISMO

EL PRESIDENTE EN ejercicio, Gabriel Boric, comunica la estrategia del Estado
para enfrentar la emergencia en un punto de prensa dentro de una casa destruida por
el fuego en Lirquén. A la derecha de la foto, un sorprendido presidente electo, José
Antonio Kast, recibe del alcalde Vera el «pliego de prioridades» para reconstruir Penco

Nunca en el largo pasado de Penco, que se remonta a 476 años, tantos hechos históricos se sucedieron en sólo cuatro días. Un incendio forestal devastador y fulminante, sin paralelo en la memoria colectiva, cobró las vidas de 21 habitantes, causó daños todavía no evaluados del todo y provocó tanto miedo y desolación. Tampoco en la historia pencona dos Presidentes de la República, uno en ejercicio, Gabriel Boric, y el otro electo, José Antonio Kast, visitaron la zona de desastre con una diferencia de horas este martes 21 de enero de 2026, cuatro días después que se desató la tragedia. El primero, Boric acudió para informar en terreno del despliegue de ayuda que realizaba el Estado con el fin de mitigar en parte el dolor. Y el segundo, Kast concurrió para ser testigo del impacto de los daños. 
    Sin embargo, justo es reconocer que en materia de ayuda urgente nadie le ganó en oportunidad a la comunidad nacional y local. Digno de aplauso. Con excepción de bomberos, personal de salud y carabineros, el resto del sistema institucional de socorro se movió con pereza. Hasta la televisión despertó tarde frente a la monstruosidad del siniestro. 
    Durante su visita a la zona devastada Kast apoyó la idea de actuar pronto para reconstruir las zonas afectadas de Penco, sin entrar en detalles dado que aún no asume. [Kast obtuvo en Penco el 54,48% de los votos en la elección presidencial]. El presidente electo se sorprendió cuando el alcalde, ante los medios de comunicación le extendió una carpeta roja ‒«con mucho respeto», le dijo‒, que contenía una suerte de plan de reconstrucción de Penco, elaborado por vecinos y el municipio  para la consideración del nuevo gobierno. Veremos qué pasará con ese documento, si será tomado en cuenta.
INSTANTE EN QUE VERA le entrega las peticiones a Kast.

Sin embargo, como hemos dicho, la ayuda más eficaz y más oportuna fue la que inició la comunidad espontáneamente, solidaria ante el dolor ajeno. Llegaron botellas de agua, sandwiches, ropa de vestir, zapatos, ropa de cama, colchones, alimentos para mascotas, etc. Nadie ayuda más al pueblo que el pueblo mismo. En todo Chile la gente preguntaba dónde hay que prestar alguna ayuda, dónde depositar algún dinero... La iniciativa transversal fruto de años de experiencia de emergencias naturales o de cualquier tipo movilizó a millones de personas en todo el país. La rapidez y la solidaridad del pueblo es una verdad que no admite discusión. Mientras que el resto de las instituciones formales diseñadas para responder se mueven con la pesadez de un transatlántico. Y qué decir de las empresas... nada, nada.
   En esta etapa de la crisis llega el momento de armarse de paciencia para esperar, de tratar de superar el dolor que es íntimo, de atesorar en la memoria los recuerdos personales que se llevó el fuego y de actuar según las expectativas. Llega también el momento de la investigación seria para determinar las causas de esta tragedia que permanecerá en la historia de Penco como una mancha y llevar a la justicia a los culpables si se determina que los hubo. 
   Pero, por sobre todo, es la hora de que pencones y lirqueninos permanezcan unidos, como lo han hecho hasta hoy, y que por ningún motivo pierdan la esperanza. 
 

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