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| OCASO EN PLAYA NEGRA: un bote de remos, restos del casco del vapor Perú, el muelle de Cosaf y una nave granelera operando en el extremo del terminal portuario. Foto captada por Cynthia Soto. |
Por Abel Soto Medina, Aficionado de la Historia
Hace unos días, mi hija Cynthia, queriendo recordar los lugares de su infancia y adolescencia, salió a caminar por la playa hacia el sector de Playa Negra, evocando tiempos pasados, cuando el muelle de Cosaf formaba parte de nuestro diario vivir y constituía una pincelada más del paisaje. El tornasol de sus colores solo variaba según fuera la mañana o la tarde; la acuarela del cuadro sabía distinguir cada momento.
Al preguntarle cómo había estado ese paseo, me respondió:
‒Bien… Tomé varias fotos. Están bonitas; después te las comparto…
Y así llegó la que, para mí, tiene un valor primordial, porque se asemeja a una pintura abstracta. La obra se deja ver y la imaginación vuela. ¿Qué representa la fotografía? Si no se ve a nadie, ¿dónde está el hombre? ¿Cuál es su presencia? Parece que todo estuviera muerto, pero no es así. El barco atracado al muelle significa movimiento; significa trabajo. Y el trabajo lo realizan los hombres, y los hombres son la vida.
El trabajo que se inicia en el cabezal del muelle, con quienes operan la nave y los equipos de descarga, va poniendo en movimiento los engranajes de las diversas faenas. Los hombres, escondidos a la vista en el puerto, permanecen siempre atentos cuando la grúa inicia sus movimientos, dando origen a una interminable cadena de labores. Es un esfuerzo conjunto, pues todos ellos son trabajadores, sin importar su rango, aunque muchas veces pasen inadvertidos, tal como lo registra la fotografía.
Toda esta narrativa quizá sea lo más destacado de la imagen, porque todo lo dicho significa vigencia. Es de este momento; es in situ; es vida.
Pero, para los aficionados a la historia, hay otra figura destacada, en blanco y negro. Aunque su imagen es oscura, son los restos del Vapor Perú, lo que queda de él después de 85 años, que se cumple el 23 de julio de 2026.
En el anochecer del día anterior se desató un fuerte temporal de viento y lluvia, cuya fuerza fue superior a la resistencia de sus cadenas. Ya vencidas, dejaron la nave a su suerte. El oleaje la llevó directamente contra el muelle de madera existente y, finalmente, la arena le abrió camino, entregándole un surco que sería su tumba de descanso. Ningún esfuerzo fue victorioso aquella noche: sucumbieron el muelle y el Vapor Perú. Así, las oscuras arenas de Playa Negra comenzaron a albergar aquella nave como destino final de su existencia.
La fotografía muestra, al fondo, la motonave Astros, atracada al muelle y descargando fertilizantes, dando vida al trabajo de los hombres. En primer plano aparecen los restos del Vapor Perú, reposando en su lugar de extinción.
Mi hija Cynthia, como si guardara un tesoro escondido, conserva en su casa el único elemento conocido del Vapor Perú: una hermosa panera de plaqué (foto), digna de las vajillas metálicas de mediados del siglo XIX.
Yo, por mi parte, sigo conservando los recuerdos de Duncan Fox y Cía., Cía. Molinera El Globo S.A., Compañía Chilena de Bodegas y Muelles S.A.C., Cosaf y Muelles de Penco.
Completando esta pintura abstracta de la fotografía, un solitario bote observa, cual vigía, las quietas aguas de la bahía, esperando que alguien tome los remos para emprender su viaje y comenzar a escribir su propia historia.



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