Wednesday, February 22, 2006

DON JOSÉ RIQUELME, UNA VIDA PLENA DE APOYO A LA JUVENTUD

La apuesta la hice con mi amigo Guillermo Cartes.

¿De qué color era la camiseta del Club Deportivo Atlético Dinsur?

Yo dije con seguridad: “igual que la de Boca Juniors, azul con amarillo”.

"No", me dijo mi amigo con acento de duda: “Estoy casi seguro que era azul con blanco”.

Ambos viajábamos en ese momento de Santiago a Penco, en el mismo bus y, por suerte, íbamos de vecinos de asiento. Fue en esa oportunidad, más afortunada aún, que me encontré en una calle de Penco precisamente con don José Riquelme (foto), fundador, presidente, entrenador, tesorero y director de Atlético Dinsur. Una ocasión extraordinaria, pensé, para resolver la apuesta. Después de muchos años, estreché su mano, y le lancé la pregunta:

¿Verdad que la camiseta del club es igual a la de Boca?
Don José Riquelme, fundador del club Atlético.

Don José sonrió, como diciendo qué mala memoria tiene usted, y me respondió. “No, es blanca con azul”.

Perdí la apuesta.

Esta es la anécdota. La pena es que me impuse que don José dejó de existir este verano después de una vida plenísima de creatividad y de acciones en favor de los jóvenes. No cultivó el alto perfil, fue siempre muy modesto, pero en Penco no hay nadie que no lo haya conocido.

Don José Riquelme fue mi vecino en calle Alcázar. Su casa era la sede de Atlético Dinsur, un club a lo grande, como él lo soñaba, puesto que consiguió matricularlo en la entonces Asociación Central de Fútbol. Era un club FIFA.

Él tenía un defecto físico que le impedía jugar a la pelota, pero se realizaba en el desempeño de sus jugadores. Yo vestí esa camiseta, en el puesto de nueve de la segunda infantil. Como el programa futbolístico del fin de semana se iniciaba con el partido de mi categoría: tenía la fortuna de ponérmela sequita y limpia. Los de la primera infantil y de la juvenil, ya no podían decir lo mismo. Él nos animaba desde el borde de la cancha y desde allí operaba los cambios.

Nuestros rivales eran Fanazola, Coquimbo Crav, Gente de Mar, etc. Atlético obtuvo varias copas, que brillaban en la ventana de la casa de don José.

Otra de sus aficiones era el dibujo. Hacía prolijos “cartoons” sobre fútbol que él publicaba en ediciones muy reducidas, para los amigos.

Era un gran organizador de eventos que creaba él mismo. Una vez cerró la calle donde vivíamos para organizar una fiesta de la primavera en el barrio con elección de reina y rey feo. Recuerdo con Nelly Martínez obtuvo el cetro entre las bellas candidatas. Después, fue un activo impulsor de murgas y disfrazados en carnavales.

Don José era hijo de refinero. Su padre se llamaba Eleuterio y su madre, la señora Icha. Quiero que este artículo sea un reconocimiento a su trabajo y su entusiasmo. Con todo lo que hizo en la vida por los jóvenes jamás recibió un peso. ¿Cómo pudo financiarlo todo? Sólo un mago como don José pudo vencer con su entusiasmo la falta de recursos.

Dos lecciones se pueden sacar de la vida ejemplar de don José. Primero, trabajar para vivir. Se desempeñaba en el economato de Fanaloza. Lo recuerdo muy serio atendiendo público detrás del mostrador, preocupado de respetar el orden de llegada de las personas. Y segunda lección, que dedicó su tiempo libre con toda el alma a realizar sus proyectos personales y sus sueños. Gracias a esa dedicación nació el Atlético Dinsur, la revista con caricaturas, los carnavales, las fiestas con elecciones de reina y lo demás.

Me gustaría que alguien en Penco rescatara el nombre de don José Riquelme y bautice una calle en su honor y en su memoria, sería lo mejor. Ese hombre simple, alegre, sencillo, pujante, de ideas realizables para mantener a los jóvenes alejados de la tentación del vicio, bien se merece un monumento.

Bravo don José, gracias por haber sido su amigo, usted permanecerá siempre en nuestra memoria.

NOTA: Un detalle muy importante me hace notar mi amigo Julio Méndez, después de leer el texto y es que cariñosamente no le decíamos don José, sino don Jose (sin tilde). Valga esta acertada observación y dejo constancia en estas líneas.

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