Tuesday, January 09, 2007

EL ARQUERO DE FANALOZA QUE PUDO SER EL MEJOR DEL MUNDO



Recuerdos subjetivos, por Nelson Palma


En las dos fotos superiores, se aprecia a Gustavo Piturra en plena acción. En 1961, el arquero había dejado a Fanaloza para incorporarse a Ferrobádminton. Ambas escenas corresponden a un partido entre Ferro y Universidad de Chile disputado en el Estadio Nacional ante un gran marco de público. En la oportunidad, Piturra le atajó un penal a Leonel Sánchez. Sin duda, era un arquerazo.
Hubo un momento, en los tiempos del campeonato Regional en la segunda mitad de la década del cincuenta, en que el club Fanaloza, de Penco, reclutó a los mejores jugadores de fútbol que emigraban de los equipos llamados grandes. Cholo Vásquez, el arquero Gustavo Piturra, el delantero de Unión Española Mario Lorca, entre otros (foto 1). Este último, incluso, se quedó a vivir en Penco. Y sonaban como adquisiciones probables el goleador René Meléndez de Everton y Jorge Robledo, de Colo Colo.

Desde el primer momento de su incorporación a Fanaloza, Piturra cautivó a los loceros. El guardavallas, que llegó en reemplazo de otro grande, Onofre Pino, arrancaba grandes aplausos del público por sus atajadas magistrales y por su habilidad para salir del área jugando con balón dominado. Era el ídolo de los niños. Todos queríamos jugar y atajar como él. A veces, Piturra usaba un jockey blanco de visera larga que acentuaba su personalidad. Curiosamente todos los arqueros de barrio de la zona comenzaron también a usar un jockey.

En una tarde maldita frente a un inspirado Lord Cochrane, su arco recibió dos goles en menos de tres minutos. Parecía que aquella pelota estaba contaminada de kriptonita. Piturra se sintió abandonado, deprimido, sin la chispa indispensable para atajar y no quería la humillación de Fanaloza con una goleada. Respetuoso de sus compañeros, de su equipo y de la hinchada, levantó las manos mirando al banco. El técnico entendió el mensaje y lo sacó del campo de juego, enviando a ese puesto al juvenil Omar Soto, quien más tarde alcanzaría también gran categoría. Por momentos, la tarea de un arquero puede llegar a ser muy amarga.

Pero, a la semana siguiente, Gustavo Piturra estaba en plenitud. Había recuperado el ánimo y la condición física para resguardar el arco de Fanaloza. El meta se enfrentaba a un reto personal: superar el papelón. Ese domingo, frente a Naval, Piturra voló como un pájaro, de palo a palo en cada atajada, embolsando, apañando, puñeteando el balón. Cuando las acciones se acercaban a su área, gritaba, daba instrucciones, ordenaba la barrera, se ajustaba el jockey, agazapado en la línea de sentencia. Los hinchas suspiraban de orgullo al ver esa pelota controlada y aprisionada contra el pecho del arquero. En seguida, Piturra hacía rebotar el balón contra el piso de tierra y avanzaba al límite del área grande para despejar con un potente tiro certero. Ese domingo a estadio lleno, Piturra no dejó pasar ni el viento. Los niños de las galerías nos quedamos con la boca abierta. ¡Piturra, ídolo!

Gustavo Piturra cautivaba por su personalidad, un tipo seguro, canchero. Vestía pantalón negro, rodilleras y una camiseta vistosa. Para sus seguidores de menor de edad, ese arquero encarnaba a Sam, el guardameta heroico del equipo de ficción Barrabases (foto 2, portada). Y algo de cierto había, porque el recinto deportivo de Penco estallaba en aplausos y vivas cada domingo en que el equipo de Fanaloza se dirigía trotando hacia el centro de la cancha, capitaneado por Piturra.

Los niños de la galería comentábamos en los entretiempos que si el ruso Lev Yashin, "la araña negra", no hubiera existido, Piturra habría sido el mejor arquero del mundo. Pero, igualmente, era el segundo, defendía a Fanaloza y eso bastaba. Un par de años después los hechos demostraron que nuestros comentarios en las galerías del estadio de Penco, no estaban tan distantes de la realidad.

En julio de 1961 defendiendo los colores de Ferrobádminton en Santiago, Piturra le tapó un penal a Leonel Sánchez, a los 11 minutos del segundo tiempo. Ese día en el Estadio Nacional, la U y Ferro empataron 1-1.

En noviembre del año 1962, también en el Estadio Nacional en un partido entre los mismos rivales, Leonel ejecutó de nuevo un penal enfrentando a Piturra. En esta segunda oportunidad, el cañonero azul tampoco pudo y desvió el disparo. No logró, en las mejores situaciones, hacerle goles al ex arquero de Fanaloza, incluso con tiros desde los doce pasos. A quién sí le encajó uno fue a Yashin (foto 3), de tiro libre, en el mundial de fútbol cinco meses antes. La prensa decía que Yashin era el mejor guardavallas de todos los tiempos.

Un día el arquero dejó Fanaloza y regresó a Santiago. Como decíamos, en la capital se incorporó al club Ferrobádminton, donde lució sus talentos, como la gracia que dos veces le hizo a Leonel. Tuvo tan buen desempeño en el medio capitalino y demostró tal calidad en sus atajadas, que fue nominado para integrar una selección chilena para enfrentar un compromiso internacional.

Después dejó el fútbol rentado, pero siguió ligado a la actividad, en la comuna de Estación Central. Trabajó algunos años en Ferrocarriles del Estado. Gustavo Piturra ha fallecido recientemente mucho antes de cumplir 70 años.

(Desde este blog, agradezco la preocupación del periodista Luis Urrutia, quien se dio tiempo para buscar en sus archivos y hacernos llegar las dos fotos del arquero Gustavo Piturra, que aparecen bajo el título de este artículo.)

3 comments:

ADM said...

Claro que si, fue uno de los mejores arqueros del mundo, ya que yo con mis propios ojos lo vi jugar por los viejos crack, en el estadio de ferro, cuando el tenia 64 años aun volava de palo a palo, me siento orgulloso de ser su hijo, se que el se fue de esta tierra pero siempre estara en nuestros corazones, el podria a ver llegado mas lejos si no es por que corrio mucho dinero para que coloma estubiera en la seleccion chilena y no mi papa, lo que no entiendo como es posible que coloma estubiera en la seleccion chilena de titular si era suplente de mi papa en colo colo, bueno con esto nos damos cuenta que la plata corre en todos lados, hasta en el deporte chileno, se despide atentamente a cualquier espectador que vea esto, Alvaro Piturra Rojas hijo de uno de los mejores Arqueros del Mundo.

Nelson Palma said...

Estimado don Álvaro, ¿podría usted facilitarnos fotos de su padre para acompañar e ilustrar mejor este artículo? Muchas gracias. NPalma

Victor Salas said...

Excelente y bonita historia de Gustavo, supe de los comentarios de él en Concepción y también lo vi jugar por Ferrobadminton.