jueves, junio 25, 2009

"YO VENGO DE PENCO CHICO"



Por Iván Ramos Castro,
Isla Margarita, Venezuela

Quiéralo o no, Penco se nos atraviesa donde sea que estemos. No importa lo distante que en que nos haya colocado el destino. Más allá de su Planchada emblemática, como la defienden algunos, o el cuasi eterno transcurrir de su estero que a ratos, y esto sin exagerar como queriéndose tragar el mar.., (después de unos cuantos jotes adentro, claro), unos pocos aleteos al aire en un vano intento por robarle una estrella a "Las Tres Marías" para hacerle una broma a nuestro amigo Nono, hoy guardián estelar de los cielos de nuestra bahía. ¿Como esquivar el regaño del profesor Melo o el varillazo justiciero en pro de la responsabilidad y los buenos modales de parte de nuestro profesor Jorge González, ilustres académicos de la escuela República de Italia? Penco no es una alegoría socrática, que nosotros no somos griegos ni vikingos. Por donde vayamos, recorramos, andemos y otros viajes, a la manida pregunta esa: ¿de dónde vienen..? - de un crisol de sangre activa perenne, de frutilla pasada en tinto, de charqui, pan amasado y un buen tinto bendecido por las calles Infante, Chacabuco, Membrillar o por donde se ocurra a mi buen amigo Pascual, el pintor del mar. Acá en esta tierra caliente, tropical y cegadora de luces que escapan entre venas rotas a un mismo grito de esperanza o desconcierto, difícilmente podemos escapar también al influjo, flujo y reflujo de atávicas fuerzas que nos dominan y, ante la consabida pregunta:"¿de dónde vienes, de qué parte..? - la respuesta es inmediata: de Penco Chico, Poh.

miércoles, junio 17, 2009

LAS INDUSTRIAS NO SON EL DESTINO DE PENCO

Nos permitimos reproducir la opinión del arquitecto Gino Schiappacasse, publicada en la página 2 del diario El Sur, el 16 de junio de 2009.


Penco es Reconversión

Con la extensión del límite urbano que generó el plan regulador, probablemente Penco extienda su pobreza. No basta dibujar áreas de crecimiento si detrás no hay buenas estrategias de desarrollo económico. Penco no incentiva inversión privada, porque a su vez, nadie invierte. ¿Cómo rompe ese círculo vicioso?
Una autoreconversión espacial no es fácil, al mantener una visión industrialista y de desarrollo extensivo. Siendo un modelo persistente que tocó techo, cabe preguntarse si no hay que hacer lo contrario, algo muy radical.
Una cosa que obstruye la inversión es la restricción de sus zonas consolidadas para mayor densificación predial. Las inmobiliarias no llegan porque no hay un enfoque arquitectónico concentrado y centrado en otra imagen ciudad. El gran atractivo de Penco es el paisaje desplegado en su borde mar. Es su plus que potencia a toda su trama. Extrañamente, sin incentivo de desarrollo. El nuevo PRC casi congeló la altura de edificación. Esto ha hecho decaer el patrimonio de los pencones. Sus sitios no valen mucho. No es rentable invertir en ellos.
Los ex centros fabriles regionales top –mediados del siglo XX—son bolsones decadentes de gran deterioro urbano. Es el caso de Lota, Tomé y Penco, con altos peaks de cesantía a nivel nacional. Sus anacrónicas estructuras industriales, son factor que ahuyenta inversión: Áreas desmanteladas, mucho espacio residual, procesos truncos en descomposición y extensas acopiadoras atraen su colapso y amenazan su ocupación habitacional. El abandono no es agradable para vivir.
La necesaria reconversión urbana de Penco debe resurgir de una economía que acentúe consumo y servicios más que productividad industrial pesada y molesta. Necesariamente, traduciría grandes cambios macro arquitectónicos. La reestructuración espacial de la ciudad debe conducir a un nuevo desarrollo, algo muy diferente de su modelo existente. Curiosamente, hay algo en su pasado, muy revelador de su futuro.
Penco fue ciudad balneario, centro de ocio y recreación de Concepción, Chillán y Los Ángeles, una Viña del Mar sureña. Durante la belle époque preindustrial, tenía alto estatus de centro vacacional y paseo social. Las familias disfrutaban del mar con hoteles, casinos, hospederías, sanatorios y baños de cajón que convivían con la fabricación de loza fina y refinación de caña de azúcar cubana.
Para ello, la creación de una plataforma playera con régimen de parque urbano que borre el deterioro miserable del borde actual –un esqueleto muerto que debe reencajar contenedores y vacíos recreacionales—reutilizaría el paisaje y la abertura a la bahía. La generación de demanda de espacios de ocio garantiza más inversión inmobiliaria y renovación de su casco desgastado y se puede potenciar acogiéndose a área de revocación urbana habitacional.
Si lo productivo hoy apunta al hiperconsumo, la conclusión es que la industria exclusiva y excluyente, no es destino. Hay que cohabitar con más calidad.
Gino Schiappacasse

miércoles, junio 10, 2009

CUENTO: GENTE BUENA PARA EL MATE


Relato literario de Iván Ramos Castro, colaborador pencón de este blog, radicado en Isla Margarita, Venezuela.

Ché botija, ¿te acordás aun del mate? Te cuento que hace bastantes años acompañaba a mi madre a tomar mate en torno al brasero encendido a la espera de mi viejo quién rondaba guardia por mi pueblo bajo cántaros de agua y frío inclemente. A veces le poníamos unas gotas de aguardiente para espantar los tiritones de frío, y si por casualidad debíamos salir a la intemperie por el patio de la casa, nos arropábamos cubriéndonos hasta la nariz para evitar un espasmo que nos dejara la trompa chulleca (torcida). Al crecer, tomamos conciencia que la palabra mate, podía significar una muchacha en estado virginal. "Estaba malecita la tonta..", o se tomó el agua del mate el solito..". ¡Claro que me acuerdo de los primeros mates, ja ja ja, es decir, tragar agua salada de manera involuntaria mientras nadábamos, o como también recibir un golpe en el "mate" (la nuca), en referencia a los cuernos. Sí, el mate, divina yerba que según se cuenta se descubrió en tierras paraguayas durante la colonia.., Vieja matera era sinónimo de "vieja chismosa" o "chismoso", como el vuelo de mi amigo Celso Alanis, quien volaba de palo a palo pero en dirección contraria al balón, razón por la cual el gran arquero brasileño Manga le recomendó dedicarse a la locución deportiva. Bueno, pero esa es otra historia. Como se acostumbra, para tomar mate, basta con más de uno sin importar el número, en torno a esta bebida se cultiva la amistad y el entendimiento entre las personas, quienes reunidas en círculo, incluso a veces sin emitir palabra, dejando solo al silbido del viento, el rechinar de las paredes de la casa o el vuelo de las calaminas, solo esto, pero unidos todos como uno solo en torno al mate, el fogón y la hirviente pava. Fuego y cenizas, vida y más vida en transformación eterna, que nos recuerda que somos habitantes de una misma tierra y un solo anhelo por la hermandad y la justicia. "Ché botija, ¿te acordás de la trancada que Montero Castillo le hizo a Pelé en el Centenario? No, Pelao, para ese entonces no había televisión en mi provincia y la onda de radio se escuchaba lejana, apenas audible diciendo de uno , dos o tres defensores charrúas en el piso del Centenario ante las endiabladas fintas de Edson Arantes y la goleada del Santos sobre... Callá desgraciado embustero, callá, y no le pongás tanta agua al mate que la yerba pierde.., pierde, bueno viejo, en torno al mate ganamos todos...
I.R.C.

martes, junio 02, 2009

"TERMINATOR 3" EN PENCO


         Nunca vi un tren más largo, monótono e intimidante que este convoy que cubre las operaciones del muelle de Lirquén. Cuando me encontré con este monstruo de hierro se me vino a la mente el afiche de la película Terminator 3 La Salvación. Me sorprendió su paso lento, tedioso, pesado y peligroso por la antigua línea pencona.
       Conté casi treinta carros, todos iguales, uniformados. Pero, lo más molesto de este tren fue que por largos minutos cubrió completamente el horizonte de Penco. Los carros, con sus cuatro metros de altura, se convirtieron en una enorme y perfecta muralla gris que separó a la playa y el balneario del resto del pueblo. Si el tren se hubiera detenido, el muro habría estado listo.

     ¿No hay una opción para hacer pasar el tren por debajo de la superficie? Si esta alternativa se barajara, la vieja línea desaparecería y quedaría el espacio perfecto para una peatonal amplia con jardines y asientos, desde donde los turistas podrían contemplar la bahía y las puestas de sol. Por ejemplo, Viña del Mar despejó la calle Álvarez y hundió el paso del tren que va a Quilpué, ganando en belleza todo ese sector.
     Sugerir esto no es un rechazo a la actividad económica, muy necesaria. Lo que corresponde es conjugar el trabajo económico y la estética que también es un derecho. Tomé va a transformar la vieja línea ferroviaria junto al mar en una avenida costanera. ¿Y Penco no podría imitar?

        El paso de un tren industrial que reúne todas las características de Terminator, a través de la extensa superficie ferroviaria de Penco, que yo calculo en dos kilómetros, definitivamente es súper feo y no constituye orgullo para los pencones, ni menos para sus autoridades. Apoyar esta actividad económica no libera al poder político de plantear a las empresas la idea de buscar en conjunto una alternativa viable para superar este espectáculo algo peligroso. Claro que para eso se necesita, ciertamente, de una dosis de sensibilidad.