Tuesday, March 02, 2010

EL TERREMOTO 27/f QUE AZOTÓ A PENCO


Calle San Vicente, el antiguo edificio del Deportivo dañado.

Como les prometí a las decenas de personas de todo el mundo que se contactaron con mi correo electrónico pidiéndome noticias de familiares, hoy realicé una visita relámpago a la ciudad para imponerme de la magnitud del desastre.

Fue descorazonador ver a tanta gente observando los daños en las calles o haciendo colas para conseguir agua, combustibles o alimentos. No vi sonrisas, sino rostros cansados y tristes, pero no abatidos. Es gente sólida, de carácter firme. Sentí un profundo orgullo ver cómo reparaban techumbres, barrían sus casas. Los pencones están de pie, frente al impacto de la naturaleza.

Para quienes quieren saber de sus familiares, les puedo decir que extraoficialmente no hay muertos en Penco debido al terremoto y posterior maremoto. Todas las personas con las que conversé me dijeron no saber de fallecimientos. Espero que esto sirva de alivio a las personas que viven en el extranjero y que desean noticias de los suyos. Lo primero que pregunté fue si hubo víctimas fatales. Afortunadamente todos me respondieron serios moviendo negativamente la cabeza.

El terremoto fue de una fuerza y duración superior a la experiencia del 21 de mayo de 1960. Así me lo dijo la viuda de don Luis Méndez, de la antigua farmacia. “Fue algo violento, repentino, que parecía no terminar nunca. Recuerdo claramente el terremoto del 60, pero éste fue mucho peor”.

Su hijo Luis me informó que la salida de mar se produjo alrededor de las siete de la mañana. El mar rebasó la línea férrea y avanzó por en río, la calle Penco y Maipú hasta la plaza. En su casa de la esquina de Penco con Freire, el nivel del agua llegó al metro de altura.

El fenómeno dejó huiros y otros restos marinos en las calles y enredados en las rejas de las casas.
La fuerza del mar barrió con la cancha de Gente de Mar y con las casas que se encuentran en la playa. Lo peor es que socavó y levantó los sistemas de evacuación de aguas servidas. Por eso cerca de la playa el olor pestilente invade el ambiente.

La playa estaba sembrada de basura y de escombros debido a que al recogerse el mar trajo consigo todo lo que halló a su paso.

No vi problemas graves en materia de infraestructura. Las casas están en pie. Todo el mundo estaba molesto por los actos de pillaje. Puesto que los supermercados y bombas de bencina fueron objeto de saqueos. Como nunca en la historia pencona, un desastre de la naturaleza dio paso a un segundo terremoto: el pillaje.

Cuando recorrí Penco la gente ya estaba organizada, hacía colas ordenadamente con toda dignidad en espera de su turno. Los actos de saqueo fueron y serán un mal recuerdo, quizá mucho más que el golpe de la naturaleza. Hay militares por todas partes llevando tranquilidad a los vecinos. En la carretera vi centenares de camiones con víveres. Todo indica que ya pasó lo peor. A continuación adjunto las fotografías que capté para ilustrar esta crónica que he hecho por respeto a todos mis lectores que sigue las historias de Penco a través de Internet. Viajé de Santiago para estar dos horas en Penco y ver y dimensionar la magnitud de este acontecimiento.

Estadio de la Refinería con muros en el suelo.

Aspecto como quedó el Deportivo refinero.

Luis Méndez muestra hasta donde llegó el mar en su casa.


Calle Las Heras con Membrillar.

Robles con Las Heras, la ferretería El Ancla.

Pencones en ordenada fila esperando agua potable en la plaza.

Alcázar con Freire.


La playa en el sector Gente de Mar.


Casas de pescadores emplazadas en la playa.



Una casa arrastrada por el marjunto a la línea.


La playa desolada y llena de escombros y basuras.


Otra vista de la casa en la vía férrea-

Supermercado saqueado, ahora con vigilancia militar.

Esquina de Freire con Maipú.







Vecino del Recinto refinero esperando turno para agua potable.

Abajo, la iglesia del Recinto con huincha policial advirtiendo riesgo de la estructura. El futuro del templo lo decidirán los expertos.

1 comment:

carlos said...

Muy ilustrativas las fotos. Nos interesa saber el estado de la calle Las heras entre Chacabuco y la`plaza por el lado de la tosca donde viven muchas familias en cabañas y hay una casa de dos pisos antigua. Nos interesa saber de Don Eugenio Navarrete que vive en dicha calle, número 314.
Otros familiares de calle chacabuco, familia Novoa, entre las Heras y O'Higgins.-