viernes, diciembre 28, 2012

EL CARBÓN DE PENCO QUE APROVECHARON LOS INGLESES


La boca de la mina de Lirquén estaba a la izquierda de la foto. (Imagen:JRR)
Muchas personas ni se imaginarán hoy que Penco tuvo un interesante pasado carbonífero. No alcanzó la popularidad que consiguieron Lota o Coronel, pero igualmente en la comuna había una intensa labor extractiva de carbón de piedra. La geografía laboral pencona de entonces era distinta a la de hoy: por sus calles caminaban los loceros, los refineros y los mineros. Todos con sus características distintivas a la vista. Los loceros más humildes, los refineros más empingorotados. Los mineros, en cambio, vestidos con sus atuendos para el trabajo subterráneo, iban en cantidades por las calles de la ciudad, sin preocuparse de su aspecto, seguramente concentrados en su labor bajo la superficie. Llevaban casco negro con lámpara frontal, mamelucos, chaqueta gruesa y bototos para el barro de las galerías de laboreo. 
Datos históricos hablan que los ingleses se abastecían de carbón en Penco haciendo excavaciones menores. El combustible estaba a flor de suelo y era muy útil para sus navíos. Esta facilidad para conseguirlo seguramente los tenía deslumbrados. La mina de Lirquén comenzó a operar en 1843. Pero, no sólo fue Lirquén el centro de la actividad carbonífera de la comuna. En Cerro Verde también había un pique para la extracción y otro existía en Cosmito. Los dos primeros adentraban sus galerías subterráneas por debajo de la bahía de Concepción. La boca de la mina de Lirquén apuntaba directamente al mar, en una inclinación de unos 33 grados. El mineral era trasladado a la superficie en carros metálicos enganchados a un cable sinfín. El carbón, en grandes trozos de piedra relucía su tinte negro azabache a la luz de sol.  

Decíamos que Lirquén, Cerro Verde y Cosmito si bien eran productores de este combustible fósil, no alcanzaron el renombre internacional de Lota, por ejemplo, porque Penco no tuvo la suerte de contar con un escritor que lo lanzara al estrellato como fue el caso de Baldomero Lillo autor de Subterra. Otra razón pudo ser el hecho que Coronel y Lota integrantes de la llama cuenca carbonífera, perduraron más en el tiempo. 

Lo que nos interesa rescatar aquí es que la comuna de Penco también fue carbonífera y que contó con centenares de mineros con sus familias. Era frecuentes verlos caminar de Penco a Lirquén por la línea férrea llevando sus bolsas blancas con el “manche” (la comida). Un minero lucía siempre su casco negro. Lo que no se veía era que todos se fajaban la cintura con un largo trozo de tela de algodón hecho de bolsas de harina. Esas tareas tan rudas bajo tierra y bajo el mar exigían cuidar la espalda. Porque esos hombres permanecían horas arrodillados y encorvados extrayendo carbón. Así era la dura vida de los mineros de Penco.
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