Thursday, August 15, 2013

TURISMO ASTRONÓMICO Y GASTRONÓMICO ¿POR QUÉ NO EN PENCO?


Postre "traído" de la Luna.
Antiguos cuentos infantiles decían que la luna era de queso. Pues, hagamos un postre de leche y lo presentamos como si fuera un trozo de luna en creciente.  El planeta Marte es de color anaranjado. Entonces, preparemos un plato hecho con puré de zapallo, carne asada y espolvoreémoslo con zanahoria deshidratada molida… Estas exquisiteces y otras con un toque de humor y fantasía constituyen la cena de término de un recorrido visual del universo nocturno guiado por especialistas con el uso de cinco telescopios y binoculares. Es el tour astronómico y gastronómico del que noche a noche se puede disfrutar en el centro de eventos Observatorio Astronómico Andino (OAA) ubicado en el kilómetro 8 del camino a Farellones (www.oaa.cl).
Un trozo del planeta Marte en su plato.
   El centro es una idea única de la iniciativa privada en Chile que se atrevió a conjugar el interés del público en general por las novedades de la astronomía y los misterios del universo junto con el propósito de pasar un rato agradable y “bajar las revoluciones” en un entorno ecológico cerca de la ciudad. Si a lo anterior se le agrega la opción de consumir alimentos en espaciosos comedores, el tour cumple su objetivo. 

El OAA ofrece un programa de visita de noche donde se pueden observar estrellas y constelaciones junto con oír las documentadas y amenas informaciones de especialistas. Si, por el contrario, la visita se realiza de día, en OAA hay instrumentos ópticos especiales para observaciones directas del sol. En el amplio salón del centro hay dos pantallas gigantes en las que se proyectan imágenes y videos sobre observaciones astronómicas y la carrera especial. Uno de los videos en cartelera es el envío del robot Curiosity a Marte, material de NASA que incluye animaciones y fotos reales captadas en ese planeta. En la segunda pantalla, en tanto, se proyectan imágenes espectaculares de objetos celestes captados por telescopios mayores. 

El tour que me correspondió efectuar tuvo el valor agregado de la fantasía culinaria. Los platos que fueron servidos para agasajar a los visitantes estaban cargados de fantasía espacial, ingenio y sabores. Los objetos estelares tenían participación literaria en el menú: polvo estelar (ingredientes dulces), atmósfera marciana (zanahoria en polvo), los anillos de Saturno o las lunas de Júpiter también estaban representadas en los platos preparados con frutos naturales de los bosques chilenos, pero atractivamente presentados para placer del paladar. Efectivamente, la creatividad de la presentación así como la historia de la delicada elaboración de cada bocado hacen que el huésped se remonte en su imaginación a millones de kilómetros en el Infinito.  

La velada astronómica y gastronómica termina pasada la medianoche. Entonces una van conduce a los visitantes de regreso a la ciudad con la fantasía viva de haber realizado un viaje a las estrellas a sólo minutos de Santiago. 

UNA BUENA IDEA PARA PENCO 

Visitantes en plena observación en OAA.

Mientras regresaba de este tour a la ciudad, recordaba que en Penco podría hacerse algo parecido si se tiene en cuenta la tradición astronómica local. Recordemos la existencia del observatorio Elke, administrado –tengo entendido- por Paris Bustos. Se me ocurría que junto con las visitas de entusiastas de la astronomía y luego de un paseo visual por el universo, los huéspedes también podrían participar de una cena ad hoc y proyectarles material audiovidual especialmente producido. Astronomía y Gastronomía en Penco, de seguro que tendría centenares de personas interesadas en comer, explorar el cielo y participar de charlas entretenidas.  

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