Sunday, May 03, 2015

EL BOXEO QUE SE PRACTICÓ EN PENCO FUE POR LEJOS SUPERIOR AL QUE EXHIBIÓ LA LLAMADA "PELEA DEL SIGLO"

Manny Pacquiao y Floyd Myweather protagonistas de la pelea del siglo que dejó más críticas que loas.

Nunca vi una velada de boxeo más desabrida que “la pelea del siglo”(2 de mayo de 2015, Las Vegas, Nevada, USA). Un contendor huyendo y refugiándose y lo peor, le dieron el triunfo (Myweather). Y el que gastó toda la energía, que enfrentó, que encaró y ofreció combate, salió derrotado (Pacquiao). Mal.
Cuando niño estuve vinculado al boxeo. Mis tíos Raúl Palma y Luis Palma era boxeadores, defendían los colores del club de la industria donde trabajaban: Textil Bellavista, Tomé. Yo iba a todas sus presentaciones en los escenarios de la zona. Los acompañaba a sus entrenamientos y me hacían ponerme los guantes y me enseñaban a dar golpes. Cuando ellos se retiraron, ya no tuve nada más que ver con la actividad. Por tanto, tengo alguna base para opinar sobre esto, en especial si vi la pelea por televisión con el audio en mudo para no dejarme influir por los comentaristas de allá y de acá. Fue una pelea al borde de la estafa, como se decía entonces “puro tongo”.

Pero, dejemos de lado el tongo y vamos a lo que me interesa compartir con ustedes, en Penco se libraron combates de boxeo muy superiores a la pelea del siglo, sólo que no existían de por medio ni los millones de dólares, ni la sintonía mundial de TV ni las estrellas del cine sentadas en la platea. Ésa era la diferencia. Los boxeadores de entonces luego del show se duchaban con agua helada, guardaban sus ropas en una bolsa y se iban caminando para su casa o tomaban el último tren. Pero, se retiraban contentos de haber brindado un tremendo espectáculo. ¿Habrán sentido lo mismo los boxeadores de anoche y los jurados? No creo, sólo pensaban en el dinero…
Los combates en el cuadrilátero de Penco eran épicos. Los púgiles se daban con todo, los protectores bucales saltaban lejos. A veces las peleas de detenían porque un guante de desabrochaba. Y qué decir fuera del espacio del match. La gente gritaba, lanzaba tallas simpáticas, chispeantes, el público celebraba los golpes y las tallas. En lugar de mujeres despampanantes, teníamos a la Tuna lanzando epítetos de apoyo al boxeador que ella apoyaba desde el ringside. Circulaban por el recinto vendedores de piñones, de castañas. Estábamos habituados al tañido de la campana, a ver a los entrenadores y sus asistentes subiendo a la lona con un balde y una botella. Le daban agua al púgil, en su rincón, éste tragaba un poco y el resto lo escupía o arrojaba al balde… Cuando la pelea era muy desigual, el técnico del boxeador averiado lanzaba una toalla sobre la lona y la pelea terminaba.
Por eso, es que afirmo que en Penco las veladas boxeriles de entonces, en las que participaban boxeadores de la región, fueron  por lejos mejores en calidad y espectáculo que lo que vimos anoche en Las Vegas. Los escenarios eran alternativos algunas veces la reunión era en el Gimnasio de  Fanaloza y en otras, en el Centro Deportivo de la Refinería. No creo que haya registros fotográficos o de cine de lo que estoy diciendo.

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