Friday, October 30, 2015

EN PENCO EL FÚTBOL CALLE SE PRACTICABA CON PELOTA DE TRAPO

Luis Fifo Eyzaguirre, ex lateral derecho de la selección chilena, y Guillermo Memo Cartes conversando en el café Caribe del centro de Santiago.
El fútbol callejero fue parte de la cultura de los jóvenes y niños de Penco, quienes sin tener una pelota, ni una cancha ni un par de arcos hacían artilugios para poder entretenerse jugando al balompié. La cancha podía ser toda la calzada, de cuneta a cuneta, cuando no pasaban vehículos como hoy. Los arcos se armaban con un par de piedras o parte de las prendas de vestir de los jugadores: un chaleco, un vestón. Y la pelota era lo menos problemático. Bastaba un calcetín viejo el que se llenaba de papeles a presión o pedazos de trapo y ahí estaba el balón como una tortilla ovalada. Los equipos se enfrentaban pateando la pelota “número cinco” a diestra y siniestra. Los gritos de gol iban seguidos de abrazos y comentarios. Así nacieron clubes amateur, como Atlético, por ejemplo. 
Tuve la oportunidad de reunirme en el café con dos amigos futbolistas: uno profesional, integrante de la selección chilena del mundial de 62, Luis Eyzaguirre; y otro amateur, pero no por eso menos bueno para la pelota, quien seguramente se inició en Penco jugando con pelotas de trapo, Guillermo Memo Cartes. Eyzaguirre recordó su participación en la selección resto del mundo en 1963 que enfrentó a Inglaterra en el estadio Wembley de Londres. El partido fue con motivo de la celebración del centenario de este deporte y los ingleses ganaron por 2-1 al combinado internacional de FIFA. Fue por ese match que Luis Eyzaguirre recibió el apelativo de Fifo Eyzaguirre, que lo lleva hasta hoy. 
Memo Cartes, futbolista nato debe ser uno de los mejores centro half que ha tenido el fútbol pencón. Cualquiera que lo haya visto jugar en la cancha de Gente de Mar puede dar testimonio de ello. La reunión informal en el café giró, por cierto, en torno al fútbol y a los comienzos populares de la práctica de ese deporte, cuando los niños se iniciaban no con un esférico profesional de cascos, sino con una pelota de trapo. Un detalle, respecto de la vestimenta, es infinita la variedad de zapatos de fútbol que existe hoy en las tiendas, en aquellos años, el sueño de todo joven era poder tener algún día un par de chuteadores marca “Alonso”, los zapatos de fútbol que usaban los mejores jugadores chilenos. El mundo ha progresado, de seguro que hoy, ningún niño ha pateado una pelota de trapo con forma de almohadilla.

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