Thursday, November 05, 2015

LA SOCIEDAD DE HISTORIA DE PENCO DEFIENDE EX EDIFICIO DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA REFINERÍA

Aspecto de la reunión de la Sociedad de Historia de Penco, vecinos y estudiantes en defensa del patrimonio de la ciudad. Se dirige a los presentes Boris Márquez Ochoa.
Texto y fotografías de Jaime Robles R. Presidente de la Sociedad de Historia de Penco.               

            En el mediodía del sábado 31 de octubre de 2015, vecinos, estudiantes, profesores, dirigentes vecinales, y sobre todo ex refineros, sus hijos, nietos y bisnietos, hicieron un alto en el rutinario trajinar por la calle de acceso al Recinto Refinería, para revalorizar el patrimonio industrial de Penco, atendiendo a que en nuestra ciudad histórica, escasean los espacios e inmuebles que refrenden tal condición.         
            Es cierto, contamos con el fuerte La Planchada, testimonio del pasado colonial; pero a excepción de este monumento, y tal vez, el Boldo de la Ermita; no existe de ellos una real conciencia ciudadana, de lo relevante que son los inmuebles que dan cuenta del pasado de nuestro Penco, particularmente de la ciudad vinculada a los procesos de industrialización. De ese Penco obrero, el que fue germen de la movilidad social, que hoy muestra generaciones de técnicos y profesionales, descendientes de hombres y mujeres que sentían una identificación tal con su empresa, que la vida giraba en torno a ella misma. De ese Penco, ya perdimos lo que fueran las oficinas de Fanaloza, de calle Infante esquina Cochrane, al igual que su la sala de ventas. De la historia locera, quedan sus poblaciones, Juan Díaz y Facundo Díaz, parte de las instalaciones de la Fábrica y, por la meritoria labor sus dirigentes, el remozado Gimnasio del Hogar Sindicato Industrial Fanaloza, frente al rio. 
Otro ángulo de la reunión convocada por la SHP y al fondo el edificio de la ex administración de la Refinería.
             De la historia Refinera, el recinto de Roberto Ovalle N°1, marca la ubicación de lo que fueran las oficinas, desde las cuales se dirigieron los destinos de la Planta Penco, de la Refinería de Azúcar de Viña del Mar; desde ese inmueble, sus máximos ejecutivos marcaron un transitar de éxitos que sólo acabó, cuando las fuerzas del mercado, ajenas de afectos, dieron fin a los sueños, a la orgullosa vida de trabajo, poniendo en jaque un sistema de vida asociado inseparablemente a la fabrica. El duelo ha sido largo, el 2016 se cumplirán 40 años, y durante estas décadas, las ex trabajadoras y ex trabajadores, sus familias, y todo Penco, mantuvieron retazos de la identidad refinera. De los espacios emblemáticos, se perdió el estadio (llamado “El Fortín” en épocas de gloria) y con dolor, con frustración, vimos como una de las víctimas del terremoto del 2010, fue el gimnasio y lo que quedaba del cine Crav. 
El ex edificio refinero en plena fase de desmantelamiento.
            Por ello, nos hemos conmovido ante la escena de ver cómo se va desmantelando la techumbre de las ex oficinas, un paso previo a la muy probable demolición del lugar. Hemos dado una voz de alerta,  y en esto la Sociedad de Historia de Penco, ha recogido el sentir de diversas organizaciones sociales, que reúnen a ciudadanos involucrados con el sano y armonioso desarrollo de la ciudad. Nos llama la atención cómo en otras ciudades conviven los desarrollos inmobiliarios, en sintonía con los elementos arquitectónicos identitarios de las comunidades en donde se insertan los proyectos.
            Vemos con sana envidia a ciudades cercanas, como Lota, que cuenta con una decena de Monumentos Nacionales, todos ellos motivo suficiente para visitar la comuna minera, lo que implica desarrollo económico y social. Los lotinos, desde hace mucho, han comprendido que el patrimonio es una oportunidad para la modernidad, y no un estorbo.           
            Por tanto, invitamos a reflexionar sobre qué estamos haciendo en Penco, para hacer la adecuada y virtuosa mixtura, entre el ayer y el hoy. Y muy probablemente deberemos también hacer un mea culpa, respecto a qué tan responsables somos de no haber comenzado a promover antes estos conceptos. En fin, la herramienta que nos queda es pronunciarnos, a través de los medios con que contamos hoy, y en ese sentido, lo que hicimos el sábado 31 fue una muy gratificante experiencia.
Así lucía el edificio ese sábado luego de años de abandono.
                 En pocos días, logramos coordinarnos con los dirigentes de las Juntas de Vecinos Recinto Crav, Roberto Rossi y Los Radales, contando además con la muy voluntariosa colaboración de la Directora de la Escuela República de Italia, Sra. Cecilia Gallegos, quien nos facilitó la energía eléctrica, sillas y mesas. Así, entre todos, pudimos llevar a cabo una muy significativa convocatoria ciudadana, que contó con la exposición del Director de la Galería de la Historia de Concepción, investigador y escritor de la historia de Penco, quien dio contexto a ésta actividad con la Conferencia "Penco: Perspectivas históricas para la valorización del patrimonio industrial". Gran oportunidad nos dio Boris, de ir paso a paso sopesando lo que Penco ha sido como polo industrial, y de la tarea que tenemos por delante para enaltecer este legado.           
            Junto con los representantes de las juntas de vecinos, también se hicieron presentes directivos del Liceo Pencopolitano,  de las escuelas República de Italia y Jorge Montt; llamando la atención la presencia de alumnos luciendo su uniforme, dando cuenta del respeto con que se tomaron la asistencia a esta jornada. Son ellos precisamente los que recibirán como herencia, lo que los adultos de hoy seamos capaces de preservar.           
            Mario Fuentealba, un autodidacta coleccionista de piezas y documentos de la historia refinera, una vez más puso a disposición del público, su amplia muestra de objetos que alguna vez fueron parte fundamental de la actividad fabril.  Se emocionó al recordar los tiempos en que el mismo fuera un operario de Crav, trabajo que tomó en sus años mozos, casi como refrendado la herencia paterna que significó para él la figura de su padre, Don René Fuentealba, el eterno conductor de la micro que los estudiantes de ayer, que hoy peinan canas, recordarán con afecto.
Otro aspecto de la reunión de la SHP. 
 
             También hizo uso de la palabra María Lorena Poblete Bustos, recordando sus años de infancia, y de correrías por el barrio, con su padre refinero. Abogó también porque el inmueble tenga un mejor destino que el de ser demolido, sentimiento compartido por todos quienes concurrimos a este noble acto de reivindicación de la memoria de un pueblo. 
            También queremos agradecer la cobertura brindada por el Centro Cultural Pencopolitano, quienes tienen la administración de la Radio Comunitaria de Penco (FM 107.9), Asistieron parte de sus socios, y transmitieron segmentos de la actividad, hicieron entrevistas sacadas en directo al aire, para que el resto de la comunidad supiera lo que sucedía en el Barrio Refinería, a esas horas del mediodía. 
            Igualmente agradecer la cobertura de este mismo Blog, del periodista Nelson Palma, quien además de pertenecer a los registros de nuestra Sociedad de Historia de Penco, es un ávido difusor de lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que está por suceder en Penco... gracias Nelson.           
            Finalmente, señalar que actividades como esta no son más que la ratificación, del profundo interés que nuestros coterráneos van manifestando en la revalorización del patrimonio; y que por lo mismo, las autoridades competentes, deben estar un paso más adelante en salvaguardarlo, haciendo convivir los nuevos proyectos de modernización, con la preservación y dignificación de estos espacios, que como ya indicáramos, para otras ciudades son verdaderos tesoros, y por tanto, protegidos mediante alguna norma.  
En estas líneas proponemos crear la categoría de Monumentos Históricos Comunales. Puede ser un primer avance, creemos, en poner a resguardo y revalorizar lo poco que nos va quedando de los  inmuebles patrimoniales pencones. 

            Jaime Robles Rivera
            Presidente de la Sociedad de Historia de Penco
            Diplomado en Patrimonio Regional, U. de  Concepción.
 

 

 

 

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