Thursday, January 21, 2016

UNA DURA LUCHA DIO CERRO VERDE PARA CONTAR CON UNA ESCUELA

El alumnado de la escuela de Cerro Verde en 1959. A la izquierda, el director Eduardo Campbell y arriba, al centro, el profesor Ramón Fuentealba.
“En una de sus giras que hizo el recordado Presidente Pedro Aguirre Cerda a la zona del carbón, el tren presidencial se detuvo en Cerro Verde”, afirma el texto del discurso pronunciado por Eduardo Campbell Saavedra, con motivo de cumplirse en 1969 los 25 años de la escuela N° 54 de ese barrio pencón que él llamaba “el villorrio”. El episodio del Presidente de la República ocurrió durante el verano de 1940, cuando Campbell se encontraba de vacaciones en Cerro Verde, él ejercía de profesor en la provincia de Coquimbo. Aquella fue entonces una excelente oportunidad para que un comité pro fundación de una escuela –recién formado--, presentara la solicitud directamente al mandatario. Encabezaba el comité don Cupertino Valenzuela y el secretario era don José Sánchez. Ambos ya habían iniciado gestiones enviando oficios a Concepción y Santiago, pero no habían obtenido respuesta, de manera que la presencia de don Pedro en Cerro Verde era una ocasión de oro. El Presidente se comprometió con el comité a atender la justa solicitud, pero falleció al poco tiempo después, el 25 de julio de 1941 “y todo quedó archivado en el Ministerio de Educación”, agrega el discurso de Campbell. 
El texto del discurso del profesor Campbell pronunciado en 1969, con motivo de los 25 años de la escuela.


En 1944 Campbell realizó personalmente gestiones en Santiago para la creación de la escuela y fue así que el gobierno dio luz verde al proyecto educacional ese mismo año y el 6 de julio designó mediante decreto a Eduardo Campbell como su primer director. Las clases en Cerro Verde comenzaron el 4 de septiembre en condiciones paupérrimas. Se disponía de “una pieza  de 4 metros por 5,5 mts. con una puerta, una ventana, piso de ladrillo y sin patio. La Municipalidad de Penco pagaba 100 pesos de arriendo mensual”, describe el discurso. 
La primera matrícula de la escuela de Cerro Verde fue de 47 alumnos, de ellos 35 hombres y 12 mujeres. Los primeros matriculados fueron Humberto Sánchez y José Sánchez. Entre las niñas, la primera alumna matriculada fue Margarita Soto y la segunda Tegualda Ríos.
En el piso, posando para la foto, el profesor Campbell, arriba a la derecha don Nicanor Roa, quien proporcionó ladrillos para la escuela. Sentadas al centro, Juana Ramírez y Elisa Ramírez. (Circa 1947).

 LA BANDERA SE IZABA EN UN PALO PARA SACAR  MACHAS 
Añade el discurso del profesor Campbell: “La dueña del local (donde comenzó a funcionar la escuela) doña Avelina Vásquez vda. de Tornería prestó una mesa y cinco sillas y un comerciante, cinco cajones azucareros. Había asientos para diez alumnos y el resto se sentaba en papeles de diarios. Los recreos se pasaban en una cancha de foot-ball a cincuenta metros distante del local escolar. La Inspección Escolar de Educación Primaria entregó un pupitre, que en el trayecto se desarmó completamente, un pizarrón, que después de un paciente arreglo pudo prestar sus servicios, un libro de registro, un libro diario de clases y una caja de tiza. Los días lunes un comerciante facilitaba una bandera y un pescador un palo machero que servía de asta, se izaba la bandera y los vecinos con todo respeto escuchaban las recitaciones de los niños y la charla, que el director daba semanalmente en la calle”. 
LA EDUCACIÓN CAMBIÓ LOS MALOS HÁBITOS 
Continúa el texto del discurso de Campbell: “En 1945 la matrícula de la escuela fue de 62 alumnos divididos en primero, segundo y tercer año, todos atendidos por su director. El 18 de septiembre de ese año recibió sus mejores aplausos por sus coros y su revista de gimnasia realizada en la plaza de armas de Penco. Poco a poco la escuela fue influyendo sobre la vida y costumbre de los habitantes del villorrio; ya las casas lucen ventanas con vidrios y los niños no los rompen en las noches oscuras; y los niños ni los adultos juegan al chupe ni a la rayuela rodeados de jarrones de vino”. 
Invitación oficial del alcalde de Penco en 1944.


Y CERRO VERDE TUVO SU PRIMER PIANO 
La escuela se preocupaba de inculcar el hábito del ahorro entre sus alumnos. Así lo indica este segmento del discurso: “Al finalizar el año todos los alumnos poseían una libreta de ahorros en la antigua Caja de Ahorros. En ese entonces sólo cinco establecimientos del país lograron que el cien por ciento de los alumnos tuvieran cuenta de ahorro escolar en la mencionada caja. Los cinco merecían el primer premio y hubo que rifarlo y nuestra escuela salió favorecida con el tercer premio consistente en cinco mil pesos. Con ese dinero se compró un piano de ocasión, era el primer piano que llegaba a Cerro Verde. Ese mismo año el director de la escuela era agraciado con el premio al mejor maestro. Este premio se le otorgó en tres ocasiones y era conferido por la Municipalidad de Penco. En 1946 la tarea era construir un local con la ayuda de la comunidad.” 
LA COMUNIDAD PENCONA DIO SU APORTE PARA LA ESCUELA 
El profesor Campbell enumera a continuación quiénes donaron y quiénes aportaron mano de obra para levantar una escuela en Cerro Verde: “ Con la ayuda de los sindicatos industriales de Fanaloza, minas Carbonífera de Lirquén, Ilustre Municipalidad de Penco, gerencia Vidrios Planos, comerciantes, pescadores, donaciones muy importantes de Pedro Roa, Bernardo Sanhueza, Delia Concha, etc. Se reunió para construir el local… $60.000. Por no haber o existir camino carretero a Penco, el material para la construcción era transportado en botes manejados por los alumnos mayores y el material liviano era traído a mano por los alumnos menores. Muchas personas del villorrio cooperaron con su mano de obra en la forma que podían. En los recreos cooperaban al trabajo de carpintería y albañilería los alumnos y el director. Varios mineros de la Compañía Carbonífera de Lirquén que salían del turno de las 3 de la tarde, una vez que almorzaban cooperaban a los trabajos más pesados, igual cooperación prestaban varios obreros de Fanaloza.” 

El director Campbell, arriba al centro. En segunda fila al centro el profesor Ramón Fuentealba.


LOS POBLADORES IBAN A LA ESCUELA A LEER Y OÍR MÚSICA
Y quedó lista la escuela de Cerro Verde como lo afirma este párrafo: “En el mes de octubre de 1946 nos trasladamos al nuevo local. Se organizó la biblioteca y el botiquín de la escuela estuvo al servicio de ésta y de toda la población. En este mismo año se logró traer al pueblo por primera vez el alumbrado eléctrico. Cuando los alumnos terminaban sus clases, los pobladores acudían a la escuela donde encontraban lectura, música y entretenciones. La escuela se mantenía abierta hasta las diez de la noche todos los días incluso los domingo y festivos. En 1947 se organizó la escuela nocturna que funcionó durante nueve años, fue atendida por su director ad-honorem. En ésta adquirieron conocimientos elementales varios comerciantes, obreros y dueñas de casa.” 
El director y su familia: Eduardo Campbell, su esposa Marta Raber, sus hijos Manuel, Héctor, Eduardo, Eufrasia y Carlos, el menor.


EL AZOTE DE LA LEY MALDITA 
En su discurso, el señor Campbell se refiere también al impacto de la promulgación de la “Ley Maldita” por el entonces Presidente Gabriel González. Sin embargo, como este discurso tenía el carácter académico, el profesor no se refirió a ese episodio por su nombre. A este respecto dice el texto: “En noviembre de 1947 muchos ciudadanos fueron detenidos y relegados a muchos puntos del país. El director fue detenido y luego de permanecer una noche y un día en un calabozo del entonces Retén de Lirquén fue llevado al fuerte de Punta de Parra distante siete kilómetros del villorrio. Cuando supo el pueblo, todos los alumnos con sus padres caminaron hasta el fuerte a pedir su libertad, se levantaron voces en toda la comuna sin distinción de credos políticos ni religiosos y se logró que en ocho días quedara en libertad. Los niños nuevamente caminaron con sus padres a Punta de Parra. En el fuerte entonaron un ‘hosanna’ en latín que emocionó a más de un centenar de detenidos de Lota, Coronel, Chiguayante, Cosmito, Penco, Cerro Verde y Lirquén. El comandante del fuerte con profunda emoción felicitó a los niños y puso camiones del ejército a disposición de los padres y alumnos para ser trasladados de regreso a Cerro Verde”. 
Algunas consecuencias prácticas de esa situación política la sintetiza Campbell en su discurso: “La escuela había sido ocupada por un batallón del regimiento Silva Renard de Concepción. La escuela no dejó de funcionar y se instaló en la antigua pieza arrendada en 1944 y en la casa del director. En 1948 se fueron los militares y tuvimos el dolor de encontrar el piano semi destruido, las cuerdas cortadas y las teclas sin el marfil.”
                   UN MURAL PARA LA ESCUELA
 
Arriba, el boceto del mural; abajo a la izquierda la obra pictórica. Al centro el profesor Fuentealba, ex alcalde de Penco, fallecido el 2015.

“En 1950 el Ministerio de Educación autorizó al pintor muralista, profesor Osvaldo Loyola para que pintara un mural en la galería de la escuela. El sindicato industrial Fanaloza obsequió material de pintura y estuco. El mural era de 3 metros de alto por 17 metros de largo. Diarios de Concepción además de las revistas y los diarios de Santiago elogiaron sin reserva esta obra pictórica que abarcaba toda una muralla de la galería y fue destruida por el terremoto de 1960.” 
ENSEÑANZA ESCOLAR EN EL HOSPITAL DE PENCO, OBRA DE LA ESCUELA DE CERRO VERDE
“El director después de sus labores en la escuela atendía a los niños enfermos en el hospital de Penco. Estos niños eran enviados a reposo desde el Hospital Regional. La Municipalidad instaló dos pizarrones y mesitas de cama. Posteriormente los comerciantes Armando Jofré y Juan Mella donaron estantes para la pequeña biblioteca en las dos salas. Esta atención de la Escuela de Cerro Verde duró hasta 1962 (14 años)  fecha en que el Hospital de Penco se trasladó a un moderno edificio hospitalario en Lirquén.” 
“El 1° de enero de 1951 tuvimos el honor de recibir la visita de su Eminencia Cardenal de la Iglesia Chilena José María Caro Rodríguez. Como recuerdo de su visita en la oficina de la escuela se guarda un pergamino con su firma”.  
“Los terremotos del 21 y 22 de mayo destruyeron casi la totalidad de la escuela solamente quedaron en pie dos salas de madera. El trabajo de 16 años se destruyó en cuatro minutos.” 
CERRO VERDE RECIBIÓ AYUDA INTERNACIONAL 
“El Rotary Club de Concepción y de Penco representados por los señores Eduardo Robertson y Víctor Melo ayudados además con la valiosa cooperación de don Augusto Saavedra construyeron el nuevo local en que funciona la actual Escuela General Básica N° 54. Fue la única escuela de la provincia que recibió ayuda de establecimientos educacionales de Estados Unidos, Ecuador, Venezuela, Colombia y México. Esta cooperación fue de profesores ex alumnos del Centro Latinoamericano de formación de especialistas en educación dependiente de la Universidad de Chile que conocían la labor de la escuela N° 54.”
La escuela de Cerro Verde con nuevo número: E-592 (ex N° 54), pero con el nombre de su creador, Eduardo Campbell Saavedra.

 “En diciembre de 1962 tuvimos el dolor de perder al joven maestro y dramaturgo José Chesta Aránguiz fallecido trágicamente a la edad de 26 años. Como maestro primario se inició en la escuela de Cerro Verde. Inspirado en la vida del villorrio escribió su primera obra teatral “Las Redes del Mar”, obra que fue estrenada en función de gala en el teatro de la U. de Concepción cuando el autor tenía 23 años. En la actualidad una sala de clases de la escuela lleva su nombre. 


EDUARDO CAMPBEL SAAVEDRA, Director Esc. N° 54
Cerro Verde 28 de junio de 1969”.


Don Guillermo Pedreros, quien nos proporcionó el material aquí publicado; y su sobrino Eric Pedreros, ambos vecinos de Cerro Verde interesados en preservar la historia local.
Nota de la editorial: los subtítulos y las frases en negritas incorporados al texto son de nuestra responsabilidad.

2 comments:

dub said...

Campbell y Ramon Fuentealba fueron personas que ayudaron al villorio, actualmente CVB, está olvidando a estas personas. Sé que es una medida impopular cambiar de nombre una calle. Ramon Fuentealba, fue más que un alcalde, fue también el profesor que educó a muchos niños de CVB. Sería un reconocimiento y un buceo a la cultura de este villorio, que de a poco olvida a Campbell y Fuentealba.

eric pedreros said...

Muy linda la historia de nuestro colegio muy linda también las reseñas que aqui aparecen sólo darle las gracias a Dn.Nelson Palma por destakar nuestra historia que es lo único que no va casi quedando muchas gracias Dn. Nelson Palma.