Tuesday, September 26, 2017

ESCRITOR LUIS ENRIQUE DÉLANO SE IMPRESIONÓ CON EL MURAL DE CERRO VERDE EN 1952

La pintura de Osvaldo Loyola, en la desaparecida escuela 54 de Cerro Verde. En la foto, además, el profesor Ramón Fuentealba.
        La memoria colectiva de Cerro Verde no olvida el imponente mural que lució en una de sus paredes interiores la mítica escuela N°54 que “míster” Campbell (Eduardo Campbell Saavedra) levantó con esfuerzo personal y con la ayuda de la comunidad pencona. Digo memoria, porque la obra pictórica ya no existe. Se perdió por la furia de los terremotos del 21 y 22 de mayo de 1960. La modesta y señera escuelita del villorrio también sufrió la destrucción.
            El mural, una alegoría pictórica de gran formato, fue obra de Osvaldo Loyola, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, con la colaboración de Humberto Sánchez. Las dos superficies de la pintura cubrían 45 metros cuadrados. Ambos artistas trabajaron durante tres meses en 1951 para su realización. Fue una tarea ad honorem y los materiales los aportó el Sindicato Industrial de Fanaloza.
             El prolífico escritor y periodista Luis Enrique Délano, director de la revista “Vistazo” se refirió a la pintura cuando vino a Cerro Verde en 1952. Parte del texto que escribió en esa revista es el siguiente:
Luis Enrique Délano.
       “Un periodista me habló en Concepción del extraordinario caso de un hombre que en una localidad cercana, Cerro Verde, gracias a su esfuerzo y a las inyecciones de dinamismo, paciencia y esperanza que supo poner a los vecinos, logró obtener para la localidad, una escuela bien montada, alegre y eficaz. Era una crónica de ésas que gustan a los lectores de VISTAZO porque siembran ejemplo y dan optimismo, y una tarde tomé el tren hacia Penco. Desde allí tuve que seguir a pie por la playa, una playa de arena oscura, llena de sargazos, conchas de mariscos rotas y detritus*. Dos kilómetros caminé hasta llegar al villorrio de Cerro Verde, habitado por pescadores, obreros y mineros del carbón. Los primeros como casi todos los del Golfo de Arauco, hacen su trabajo en humildes botes a remo. Los mineros trabajan en Lirquén –otros 2 kilómetros de distancia—y hacen el viaje a pie por la línea del ferrocarril. Las casas son de madera y por la calle principal caminan grises y embarrados los pequeños cerdos que también son comunes a toda la región. No hay pueblo de Arauco y Concepción donde las gentes “no se ayuden” criando chanchos. No es preciso caminar mucho para llegar a la escuela…”
Boceto del mural de la escuela de Cerro Verde.
               “Y esta escuela brotada en un caserío donde no habitan más de dos mil personas tiene sus guapos murales, ni más ni menos que una escuela de México de ésas que se levantaban como por arte de magia, varias cada día, cuando Lázaro Cárdenas era Presidente. Y si las de allá ostentaban pinturas de Rivera, Siquieros, Orozco, Guerrero, Chávez Morado, O’Gormann, Castellanos y Revueltas, la de Cerro Verde tiene dos hermosos paños de Osvaldo Loyola…”

            “…Son 45 metros cuadrados pintados con motivos del mar y de las minas y figuras chilenas, arrogantes, afrontando el futuro con gesto decidido. Inútil decir que los modelos fueron pescadores y sus mujeres, mineros y alumnos de la propia escuela…”  
              Hasta ahí parte de la nota de Luis Enrique Délano en "Vistazo".
           El boceto del desaparecido mural existe ¿se atrevería algún artista local o nacional a recrearlo?
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*Detritus: restos de vegetales acuáticos descompuestos.

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