sábado, agosto 22, 2020

EL 30 DE AGOSTO ES EL ANIVERSARIO DE LA CAPILLA DE LA EX CRAV

NOTA DE LA EDITORIAL: Con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de la capilla del Divino Redentor, un auténtico ícono del barrio Recinto de la refinería de ex CRAV, presentamos una nota preparada por nuestro colaborador Abel Soto Medina. Incluye un simpático episodio que permanece grabado en su memoria, de la época de su infancia en el barrio San Vicente y que Abel narra con estilo simple, en primera persona, recordando sabrosos detalles. Se relaciona con la capilla refinera y su párroco de entonces Antonio Chandía (1958 aproximadamente). 

CAPILLA DEL DIVINO REDENTOR en
el recinto de la ex refinería de Penco.
         
POR ABEL SOTO MEDINA

      Continuando con el recorrido de recuerdos de infancia, se acerca a mi mente, una experiencia que creo sólo pasaba en ese barrio San Vicente, de Penco, lleno de genialidades, todos en torno a la alegría y a la risa espontánea y buena convivencia, sana para esos años, llena de actividades creativas, donde cada personaje quería llamar la atención, con algo que escuchó, la película que vio, o contar que fue al cerro y vio una enorme culebra, y que fue a Cosmito, a Concepción, todo era un acontecimiento. Para qué decir si alguien viajaba a Santiago, era interrogado, nadie se quería perder o quedarse sin instruirse de lo acontecido… Pero, un buen día domingo del año 1958 o 1959, sucedió algo extraordinario para nuestro barrio, hizo su aparición en forma imprevista el cura de la capilla de Refinería, señor Antonio Chandía Ulloa, iniciando visitas en algunas casa de los pabellones que la ex CRAV tenía en el lugar, y que para todos los vecinos, los pabellones eran el corazón del barrio. Mientras la noticia iba recorriendo el sector, se notaba una agitación poco usual entre los mayores, dueñas de casa y trabajadores de la empresa refinera que salían a comprar algo para el almuerzo, pero todos sabíamos, que era la noticia que se respiraba en el ambiente, lo que se robaba la atención. El Barrio San Vicente no podía estar más congestionado, vecinos para allá, para acá, unos salían, otros llegaban, todos comentado la presencia del religioso, para nosotros los niños, nada nuevo bajo el sol, y en lo de siempre: jugando a las bolitas, al trompo, capítula, o al ensarte (juego con un clavo que consistía en lanzarlos y clavarlo en la tierra en la línea o camino que el rival te había graficado); los jóvenes y mayores, en cambio, jugando dinero al chupe (entretenimiento en que el que hacía de banca, tiraba al aire 5 ó 7 monedas y se apostaba si caían más caras o más sellos), o jugando al dado o tallando el naipe, en resumen, una mañana dominical normal para el barrio... Pero, el Padre Chandía, lo vino a revolucionar, luego de un rato, entre conversaciones, gestos, órdenes, pronto vinieron los llamados… Pedrito, Juan, José, Enrique, Luchito, Choño, Memo, Sanzón, Pelao Nati, vengan porque el sr. cura quiere decirles algo, a todos los que están ahí, no importa si son o no de los pabellones. ¡Incógnita en el aire! El Lucho se pregunta ¿qué será?, y se respondía al instante, ¿capaz que nos quiera invitar a jugar fútbol a la cancha del cura? pero no tenemos pelota, expresó el Juan. Ya puh, vamos a ver, no tenemos nada que perder, y fuimos… Y el Padre nos saludó e hizo juntarnos al lado de los lavaderos de cemento, que formaba parte de los baños comunes de los pabellones. «Niños he llegado hasta éste lugar para conversar sobre Dios», y comenzó a hablarnos de Jesús y la Virgen y nos fue llevando a la parte mágica de la fe. A todos nos impresionó su voz tan particular y su oratoria nos fue llevando más y más a la malla espiritual que nos iba envolviendo en ese mundo mágico nuevo para la mayoría de nosotros. En conclusión nos invitó a participar de una eucaristía en la capilla CRAV y a la vez que jugaríamos en la cancha del cura, un sitio vacuo frente a la capilla... No recuerdo haber pisado la iglesia ni menos la cancha y el tiempo pasó, pasó y pasó.
          Ese episodio se fue guardando en las vicisitudes de mi vida, quizás cubiertos con algunas penas o con los ecos de alegrías, no sé qué fue, pero el olvido siempre triunfa sobre todo con los sueños del hombre. Un día de agosto del año 2006, ya no con la misma inocencia de lo relatado, pero que ese día se cambiaba por algo de incredulidad, digo esto porque inocentemente llego a la casa de mi hija Leslie y Mauricio su marido, y me invitan que los acompañe a una actividad a la capilla Divino Redentor (la capilla de la ex CRAV), no fue necesario el tañer de campanas para que se me viniera a la mente el curita Chandía, a quien de una u otra forma no le había cumplido en lo que, seguramente él había deseado en esa ocasión.
El cura Olivares está a la izquierda
del pontífice.
           Ahora no me podía hacer el desentendido, y accedí a asistir a la capilla, que luego de la eucaristía, vinieron algunas conversaciones sobre los hábitos usados por el Papa Juan Pablo II, (hoy santo de la iglesia católica), en su visita el año 1987, todo ello dado que, el párroco don Héctor Rivera, había tenido una participación muy cercana con el Santo Padre, sobre todo en la Misa que realizó el Papa en el Club Hípico de Concepción. Como para mí y también para mi familia fue un hecho muy significativo la visita Papal, y lo adeudado en mi niñez, consideré entregar algo al Padre Rivera que fuera significativo e hice enmarcar un cuadro con un trozo de la historia de la Capilla Divino Redentor que incluía una fotografía de su imponente fachada. Y ahora, cómo estamos en agosto y próximos al 30, día de Santa Rosa según el Santoral Católico, he considerado aportar un granito de arena a la historia de Penco, especialmente a la parroquia Divino Redentor.
        El siguiente es el contenido del cuadro al que hago mención:

A la Parroquia Divino Redentor en sus 64 años
1942 - 2006

El 30 de Agosto de 1942, la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar, Fábrica de Penco, (CRAV), Inauguró un hermoso Templo de líneas arquitectónicas de un singular estilo colonial, para que sus trabajadores y familiares mantuvieran viva la fe en el Dios Creador.- Dicho templo se denominó Capilla Crav, el Administrador Señor Desiderio Guzmán fue quién la entregó oficialmente a la familia refinera como se acostumbraba a decir en esos años.-La solemne Eucaristía y Bendición que se celebró ése día, estuvo a cargo del Excelentísimo señor, padre Diocesano y Arzobispo de Concepción Alfredo Silva Santiago, siendo su primer Capellán Don Arturo Fuentes Tobar.

El 06 de enero de 1961, según Decreto 1706 fue erigida como Parroquia Divino Redentor de Penco, que comprende el territorio de lo que fue Crav hasta el Río Andalién en Concepción. El corazón de la Parroquia lo constituye el Monasterio de las Monjas Trinitarias, que acoge en su interior la venerada Virgen del Boldo, ícono de la iglesia diocesana y que según la tradición se ha aparecido en dos ocasiones en el siglo XVI.-

Estas simples líneas solo tienen como objetivos recordar con veneración y gratitud a los capellanes y párrocos que le han dado vida espiritual a ésta casa de Dios durante los 64 años de existencia, cobijando fe, esperanza, reconfortando el alma y llenando de gozo el espíritu, que se refleja en la alegría y el amor por nuestros seres queridos y en una mano fraterna por nuestros semejantes. En la paz del Señor y en la bendición de la Virgen recordemos a:

- Arturo Fuentes Tobar 1942 – 1946 (D) - Antonio Chandía Ulloa 1948 - 1950 (D)
- Arturo Fuentes Tobar 1950 - 1956 (D) - Jorge Vásquez Merino 1956 - 1957 (D)
- Pedro Malejac 1957 - 1957 (D) - Antonio Chandía Ulloa 1958 - 1967 (D)
- Julio Olivares 1968 - 1977 (D) - Arturo Fuentes 1977 - 1989 (D)
- Jesús Balmaceda 1989 - 1990 (D) - Carlos Neira Prosser 1990 - 1994 (D)
- Pedro Arregui 1994 - 1998 (R) - Héctor Rivera Arce 1998 - (D)
Con todo cariño para el Padre Héctor Rivera Arce
Abel Soto Medina
Aficionado de la Historia de Penco
Agosto 2006















EL CURA Héctor Rivera está
actualmente en Coelemu.

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Revisión de estilo: N.Palma

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