Wednesday, July 18, 2018

ADRIANO REYES PUSO LA MÚSICA A LAS FIESTAS UNIVERSITARIAS

         Los ecos de las fiestas de los universitarios de los años 50 llegaban también a Penco en forma contagiosa. Era una alegría generalizada en Concepción que se registraba semanas antes del inicio de la primavera. La música original se oía una y otra vez. La originalidad provenía de un artista del Ejército, del director de la banda del Regimiento Chacabuco, el suboficial Adriano Reyes. Dentro de las variadas creaciones que él compuso para la comunidad penquista, una de las que más “pegó” en particular entre los estudiantes, fue el “Baión Penquista”.
          Recientemente encontré en internet una entrevista a Adriano Reyes, realizada por el periodista de la Radio Universidad de Concepción, Hugo Olea Morales. Este relato fue publicado en el diario El Sur el 10 de noviembre de 2009. Porque en Penco también se escuchaba profusamente el “Baión Penquista”, me tomé la libertad de difundir para los lectores de nuestro blog el texto de hace casi diez años:

Martes, 10 de noviembre de 2009

Adriano Reyes, "un mechón" eterno

Por Hugo Olea Morales
Hugo Olea

Adriano Reyes Fuentes puso la banda sonora a la alegría de los universitarios penquistas durante veinte años. El jolgorio se expresaba en ocasiones como los juegos florales, machitunes, farándulas, corsos de flores…
De ese pasado rescatamos en 1986 una pizca de diálogo con Adriano Reyes, un hombre que llegó a Concepción en 1952 como Jefe de Banda del Regimiento Chacabuco. A poco andar, Reyes conquistó a los universitarios con sus canciones, que los muchachos de hoy desconocen, que son parte de la tradición estudiantil de la Universidad. Títulos: "Carnaval", "Rock universitario", los más difundidos. La Casa del Deporte casi se venía abajo con "Una mechona que se sentó en las rodillas del profesor" o con "Los Popeyes". Pero, la más exitosa de todas sus creaciones musicales fue “Baión Penquista”.
Cuando hablamos (murió en 1997) retirado ya recordaba miles de cosas: "Ingresé al Ejército en 1937 como agregado aprendiz a la banda que recién se fundaba en la Escuela Militar".

Sus marchas "Penachos Rojos " (1938) y "Recuerdo Militares", siguen siendo interpretadas en todas las unidades del Ejército del país y la primera en cada Parada Militar. En nuestro medio compuso el Himno Deportivo de la Universidad de Concepción.
–¿Dónde se “producen” personajes como usted?
Adriano Reyes (Foto Internet).
–Soy de Peumo, un pueblito de la provincia de O'Higgins, tierra de los limones, paltas, naranjas y flores.
–¿Cuándo y cómo entró en contacto con la música?
–Desde los siete años. Mis padres tenían almacén. Fíjese que con el embudo del aceite tocaba la trompeta.
–¿Cómo se contactó con la Universidad de Concepción?
–Toda esta bella amistad nació después de haber sido trasladado al Regimiento Chacabuco de Concepción, como jefe de banda. Un buen día, de 1952, fui a cobrar mi cheque a la Caja Nacional de Ahorros –así se llamaba antes el Banco del Estado–, quedaba en Pinto con O'Higgins, y se me acercó el actor muy joven entonces Andrés Rojas Murphy. Al ver la lira en mi uniforme, que es el distintivo de los músicos militares, me preguntó acaso era músico. ¡Claro!, le dije. Ahí mismo me propuso que compusiera una pieza para Concepción y que la banda comenzara a tocar cosas más modernas. Como fuente de inspiración, Rojas Murphy me nombró el Biobío, el Cerro Caracol, el Campanil". Así nació el "Baión Penquista", que lo di a conocer en las retretas dominicales. Le advierto que fue la gran novedad. Otra cosa, también, fue novedoso escuchar, por primera vez, una banda militar en que se cantaba. De ahí para adelante, todas las bandas de Ejército comenzaron en algunas ocasiones a utilizar voces.
Andrés Rojas Murphy.
–¿Cómo comenzó a adentrarse en el corazón de los estudiantes? Eso quiero que me lo cuente...
–La Federación de Estudiantes, FEC, solicitó la banda del Chacabuco para el desfile de carros de la Fiesta de la Primavera, en donde había mucha alegría, disfraces, comparsas. De allí saltamos directamente a la Casa del Deporte, donde la banda, por años, pondría a partir de entonces la música de machitunes, presentaciones de reina, en fin, cualquier fiesta de los estudiantes. Yo tenía alguna experiencia en espectáculos, porque había tocado en esos programas de auditorio que tenía la Radio Minería, en Santiago, junto a la orquesta de Federico Ojeda...
–¿Hasta cuándo participó de la alegría estudiantil?
–Hasta que me retiré, el año 71 o el 72. Fue emocionante mi última velada. Cuando entré a la Casa del Deporte con mi orquesta, ¡qué ovación!...
–Su orquesta ¿cómo se llamaba?
–Los Happy Boys...
–¿Qué ocurre con usted ahora?...
–Bueno, estoy retirado. Vivo con el cariño de mi esposa, de mis hijos y de los catorce nietos...
–¿Volvería a Concepción?
–Lo haría solamente por asuntos de familia...
–¿Qué ocurrirá con su música? ¿Le gustaría a los mechones del 86?
–Mi música jamás morirá porque es de los universitarios, siempre habrá personas que recuerden mis canciones y se las mostrarán a otros, a los más jóvenes, porque quienes fueron un día muchachos y hoy son profesionales, jamás olvidarán esos bellos días en que llegaron a la U...
Hugo Olea M
EL SUR de Concepción.

Banda instrumental del Regimiento Chacabuco (Foto de Internet).

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